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Sayco: otra vez en el ojo del huracán

Escrito por Karen Cabrera

Karen CabreraLuisa Guzmán

Aunque hace un par de años el gobierno intentó enrumbar a Sayco para atender las  quejas de sus afiliados, esta organización vuelve a ser denunciada por irregularidades administrativas. ¿Cuál es el problema y qué opciones existen para resolverlo?

Karen Cabrera* –  Luisa Fernanda Guzmán **

Una entidad exitosa

Las sociedades de gestión colectiva, como la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco), son entes usualmente privados y sin ánimo de lucro que se encargan de negociar con el público las condiciones bajo las cuales se permite la utilización de las obras protegidas cuya administración ha sido confiada por sus asociados, a su vez, recaudan dinero del público como remuneración por el uso de las obras para distribuirlo entre los titulares de tales derechos. El mecanismo busca que todos (socios y público) puedan dedicarse a lo que les interesa: crear música y administrar el bar, por ejemplo.

Pese a que la industria está convencida de que hay “crisis” en el sector musical, estas entidades manejan hoy más dinero que antes. En 2006, por ejemplo, Sayco tuvo ingresos por más de 24 mil millones de pesos, suma que ya fue superada con creces, pues hasta agosto de 2013 se habían  reportado 37 mil millones (un aumento de 54 por ciento, cuando faltaban cuatro meses para acabar el período contable).

La gestión colectiva nació en Francia en 1777 y, por los beneficios que representa, está lejos de desaparecer. Sin embargo, las entidades de gestión corren peligro si no se ajustan a las nuevas realidades tecnológicas, sociales y, sobre todo, a las responsabilidades derivadas de su constante crecimiento. No hay que olvidar que estas entidades no solo se deben a los “autores”, sino que son eje de todo un ecosistema cultural.

De tropiezo en tropiezo

Sayco

Foto: audio-collage
Sede de Sayco, en Bogotá.

En 2011 varios afiliados de Sayco denunciaron a través de los medios la falta de acceso a los informes de gestión y la presunta mala administración de los recursos recaudados por la Sociedad. Por otro lado, los establecimientos públicos y los organizadores de espectáculos objetaron las cifras exageradas que debían pagar para abrir sus locales y llevar a cabo sus eventos.

Ante el escándalo mediático (se dice que había más de 400 quejas), el gobierno intentó calmar los ánimos dentro de Sayco. La Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA) destituyó al gerente, suspendió la personería jurídica de la Sociedad por un mes y la sancionó con una multa de 50 salarios mínimos.

Las medidas anteriores no fueron suficientes. Así quedó en evidencia al renunciar la gerente  Aracely Morales (elegida por el Consejo Directivo) solo dos meses después de desempeñar el cargo. Morales declaró que renunciaba debido a diferencias con el Consejo sobre el uso de dineros en los programas de bienestar social y la administración del presupuesto.

A esas declaraciones se sumaron las denuncias de los afiliados que critican la entrega de anticipos y bonificaciones a compositores sin justificación, y sus solicitudes de cambiar el Consejo, al que tachan de corrupto.

Con esto se produjo una nueva intervención del Ministerio del Interior que, a través de la DNDA, designó como gerente general provisional al abogado Andrés Espinosa y solicitó el cambio del revisor fiscal y del comité de vigilancia de Sayco.

Después de estas medidas parecía que la propia entidad confiaba en la reingeniería que estaba produciéndose. Incluso el Consejo Directivo, al retomar sus funciones, reeligió a Espinosa por tres años más. Todo indicaba que la situación estaba mejorando, pero el idilio duró poco y en junio de 2013 el gerente Espinosa renunció por diferencias con el Consejo Directivo.

La gestión de Espinosa fue destacada por diferentes medios, que señalaron el aumento del recaudo de la Sociedad, la disminución de los gastos administrativos y la elaboración de un código de buenas prácticas corporativas. Hasta Felipe García, Director de la DNDA durante buena parte de la gestión de Espinosa, resaltó su labor como gerente.

Luego de la renuncia de Espinosa, en junio pasado el Consejo Directivo designó a Saturnino Caycedo, compositor de la Orquesta Guayacán e ingeniero metalúrgico. A escasos tres meses de comenzar la gestión de Caycedo, los escándalos afloran otra vez debido al aumento exagerado de su salario y, nuevamente, a los anticipos extraordinarios, que, según Caycedo, son responsabilidad de la administración anterior.

Los problemas de fondo

Derechos de autor

Foto:Felipe Andreoli
Sayco recauda miles de millones de pesos
nualmente por concepto de derechos de autor.

Un asunto alarmante en las polémicas alrededor de Sayco es la falta evidente de comunicación entre los directivos y los  afiliados, así como entre Sayco y las entidades del gobierno. Esta falta de comunicación saca a flote dos problemas:

· El primero sería la falta de conocimiento de los afiliados (o la incapacidad para hacer efectivas) las opciones que les otorgan la ley y los estatutos de la Sociedad, tales como la convocatoria de asambleas extraordinarias o el presentar quejas personalmente a la DNDA.

Carecemos de información suficiente para explicar esta conducta, pero podemos formular  preguntas: ¿no hay cultura de la veeduría?, ¿la situación es hoy mucho más grave?, ¿los controles no han funcionado en el pasado y ya se cansaron de intentarlo? ¿O simplemente  no es fácil organizar a miles de miembros y eso permite que algunos se aprovechen?

· El segundo es la evidente desconfianza de los afiliados, quienes, ante la mínima irregularidad, prefieren ir inmediatamente a los medios de comunicación; no usan los mecanismos internos ni van a la autoridad competente. Al ventilar sus diferencias en los  medios se desprestigia la entidad y quedan dudas acerca de su gestión y transparencia.

Dos escándalos

Es lo que está ocurriendo con la denuncias del músico vallenato Rafael Ricardo sobre el salario del gerente y el manejo de los anticipos extraordinarios.

·  Sayco sostiene que aquel salario se justifica porque el actual gerente viene de Cali y necesita mantener su nivel de vida, pero los datos que se han hecho públicos no ayudan a tranquilizar los ánimos. Según Sayco, Caycedo comenzó a trabajar en junio con un sueldo similar al de gerentes anteriores (salario integral de 20 millones de pesos mensuales). La cifra, que ya es alta en un país donde el presidente de la República gana 18 millones, subió al mes siguiente a 22 millones mensuales de salario básico (equivalente a 34 millones), convirtiéndose de lejos en el gerente mejor pagado de esa entidad en los últimos años. Y si se le compara con el salario de Espinosa, quien aparentemente ganaba 13 millones de pesos de salario integral, la desproporción sería aún más preocupante.

· Por otra parte, si bien Sayco explica que los “anticipos extraordinarios” son derechos de los socios que constituyen un adelanto de las regalías por el uso de sus obras, otorgado en base a un cupo y no como un préstamo o dádiva, quedan preguntas flotando: ¿es posible determinar adecuadamente este cupo?, ¿cómo se decide a quién se conceden estos anticipos y a quién no?, ¿por qué se aprueban los de 80 millones de pesos para la defensa de un socio sindicado de homicidio y se niegan otros de 300 mil pesos?

Otra vez intervenida

Al final, los inconformes han conseguido hacerse oír. El ministro del Interior, Aurelio Iragorri Valencia, ordenó a la DNDA realizar una nueva inspección para decidir si es preciso abrir una investigación administrativa.

Asimismo, el Ministerio y la DNDA informaron que exigirán a Sayco un plan para aumentar la transparencia de los procesos, la participación de las minorías y la calidad de los procesos tecnológicos. El próximo 15 de noviembre deberían conocerse los resultados de la inspección.

La pregunta es si ahora sí funcionará la intervención. Estos dos años parecen mostrar que se usan paños de agua tibia en vez de ir a la raíz del problema.  No cabe duda de que mientras los socios no modifiquen una cultura de gestión permeable al lucro de unos y hagan prevalecer el interés de los artistas no habrá cambios sustanciales.

Pero también es justo destacar que la crisis de las entidades de gestión colectiva no es exclusiva de Colombia. Hace unos años el turno fue para España; Brasil estuvo en el ojo del huracán y recientemente modificó integralmente su sistema; en Perú por su parte, los escándalos están a la orden del día.

La cuestión es entonces si ha llegado la hora de repensar el sistema para recaudar, administrar y distribuir de manera transparente y eficiente las sumas crecientes que están captando las organizaciones colectivas de este tipo cuando sus socios están más atomizados.

Y no se trata solo de los asociados sino del papel de las asociaciones dentro de todo el ecosistema cultural. 

 

* Abogada de la Universidad del Norte, estudiante de doctorado de la Universidad del Rosario e investigadora del grupo de Derecho, Internet y Sociedad de la Fundación Karisma.

** Abogada de la Universidad de los Andes e investigadora asistente en el grupo de Derecho, Internet y Sociedad de la Fundación Karisma.

 

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