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Santos, la paz y las maquinarias

Escrito por Sergio Uribe

¿Cuáles departamentos y municipios le dieron el triunfo a Santos? ¿Cómo votaron las regiones más afectadas por la violencia guerrillera o paramilitar? Esta mirada cercana a la geografía electoral no deja muchas dudas sobre por qué gano Santos.

Sergio Uribe*

Los votos del presidente

Los resultados de las elecciones de marzo, mayo y junio muestran que las maquinarias  de la costa atlántica eligieron a Santos.

Los siete departamentos de esa región pusieron –en cifras redondas- 998 mil votos más en la segunda que en la primera vuelta. Santos aumentó su caudal de 920 mil a 2.005.000 votos, y con eso ganó las elecciones: su ventaja total sobre Zuluaga fue –recordemos- de 925 mil votos.

Por eso mismo el segundo gobierno de Santos quedó hipotecado y el futuro de los grandes barones quedó asegurado.

En Atlántico, Bolívar, Cesar, Córdoba, Guajira, Magdalena y Sucre votaron 2.931.000 ciudadanos por las listas al Senado. Pero en la primera ronda presidencial votaron solo 1.978.000, y en la segunda lo hicieron 2.976.000, o sea un poco más que en marzo. Con esto se rompió una tradición costeña: la votación en las parlamentarias es mayor que en las presidenciales, porque en aquellas es más intensa la competencia entre élites locales.

Los votos decisivos de Santos llegaron de la Costa y gracias a que en segunda vuelta la participación fue tan alta como en las parlamentarias.

Tanto en los siete departamentos de la costa como en Nariño, Norte de Santander, Amazonas, Arauca, Choco, Guainía, Guaviare, Putumayo, San Andrés y Vichada hubo menos votos en la primera vuelta que en la elección de congresistas. En el resto del país, por el contrario, aumentó la votación: Bogotá por sí solo pasó de 1.352.000 para Senado a 2,2 millones en primera vuelta y a 2,4 millones en segunda, mientras que Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Huila, Tolima y Valle registraron aumentos comparables. Pero dadas las cifras absolutas, sigue siendo indudable que los votos decisivos de Santos llegaron de la Costa y gracias a que en segunda vuelta la participación fue tan alta como en las parlamentarias.

Las diferencias entre departamentos son muy grandes. En Atlántico la votación por Santos aumentó en 178 por ciento (cuando en el conjunto del país aumentó 76 por ciento). Esto no tiene otra explicación que el esfuerzo redoblado de las maquinarias en favor del candidato-presidente. De hecho en marzo los conservadores habían sido mayoría en Atlántico, pero el partido se presentó dividido a la segunda vuelta, con el senador Gerlein a la cabeza del santismo. Los otros tres candidatos en primera vuelta habían obtenido apenas 114 mil votos, muy por debajo de los 346 mil votos adicionales que fueron para Santos en la segunda vuelta.

Zuluaga por su parte pasó en Atlántico de 77 a 138 mil votos, un aumento del 78 por ciento sin alianzas. En los otros departamentos de la costa los cambios fueron:

•  Bolívar: 115 por ciento para Santos y 72 por ciento para Zuluaga.

•  Cesar: 181 y 20 por ciento.

•  Córdoba: 82 y 79 por ciento.

•  Guajira: 115 y 72 por ciento.

•  Magdalena: 82 y 67 por ciento.

•  Sucre: 77 y 54 por ciento.


En zonas con influencia guerrillera la votación por el
candidato Zuluaga fue alta.
Foto: Facebook Oscar Iván Zuluaga Oficial

¿Cuánto pesó la paz?

Aunque la respuesta no puede ser definitiva, un recorrido por la geografía sugiere que la verdad no fue tan simple como algunos la pintan.

En efecto: las regiones más golpeadas por las FARC (Caquetá, Huila, Meta y Tolima) votaron por Zuluaga, mientras aquellas donde coexisten la violencia guerrillera y las BACRIM (Valle, Cauca, Nariño, Putumayo y santanderes) se inclinaron por Santos. No es fácil reducir este balance a una escogencia simple entre “la guerra” y “la paz”. Pero veamos un poco más de cerca a las regiones:    

-En Bolívar la actividad guerrillera se ha concentrado alrededor de la Serranía de San Lucas (presencia histórica del ELN y las FARC, minería de oro ilegal y cultivos ilícitos).  Zuluaga ganó en primera vuelta en seis de los 15 municipios de la Serranía, pero Santos aumentó su caudal en un 65 por ciento (165 mil votos) mientras Zuluaga lo hizo en 35 por ciento (89 mil votos). Más aún: el aumento total fue de 161 mil votos, lo cual implicaría que los votantes de Ramírez, López y Peñalosa se hubieran ido todos hacia Santos. Difícil de creer.

El Cesar, bastión del ELN y de los paramilitares (hoy BACRIM), votó por el presidente “de la paz”. Santos aumentó su votación en 181 por ciento (129 mil votos) y Zuluaga en 20 por ciento (20 mil votos). Los municipios fronterizos con Venezuela – frente a la cual Zuluaga era la “línea dura”- votaron también por Santos.

-En Córdoba, hogar de las AUC, Zuluaga ganó solo en Montería. Pero en Valencia, Tierralta, Montelibano y Puerto Libertador -cunas de las autodefensas- Santos ganó en su orden por 3, 4, 5 y 10 votos por cada voto de Zuluaga. El voto total pasó de 393 mil a 582 mil (47 por ciento), pero el de Santos aumentó en 82 por ciento. Y en los cuatro municipios mencionados, Santos obtuvo cerca de 10 por ciento más votos de los que habían obtenido los congresistas.

La supuesta inclinación del paramilitarismo y las BACRIM hacia Zuluaga por el hecho de ser el candidato de Uribe no parece confirmada por estos resultados.

-Santos también ganó en la franja que va de la Guajira al Urabá Antioqueño.  Solamente San Juan del Cesar le entregó una victoria a Zuluaga. Esa región se asocia con las AUC, las BACRIM, el contrabando, el narcotráfico y las FARC.  El Centro Democrático ganó Antioquia pero perdió en todos los municipios del Urabá – y en proporciones- de 3 ó 4 a uno. La supuesta inclinación del paramilitarismo y las BACRIM hacia Zuluaga por el hecho de ser el candidato de Uribe no parece confirmada por estos resultados.

Magdalena está también plagado de pobreza, bandas criminales y algunos focos del ELN y las FARC, aunque no ha sufrido tanta violencia guerrillera como otras regiones (Cauca, Caquetá, Nariño, Chocó, etc.). Aquí también ganó Santos. La votación total aumentó 45 por ciento entre las dos vueltas, pero Santos mejoró en 72 por ciento frente al 67 por ciento de Zuluaga.  

Sucre es tierra de las AUC. El Partido Opción Ciudadana, heredero del PIN y asociado con el paramilitarismo, había ganado en las parlamentarias de marzo. Pero Santos obtuvo 199 mil votos frente a los 123 mil de Zuluaga, y sus caudales respectivos aumentaron en 77 y en 54 por ciento.


En Sucre, el Presidente-candidato, Juan Manuel
Santos tuvo ventaja frente al candidato Zuluaga.
Foto: Victor Roa

Bogotá, Valle y Cauca

Aunque los votos decisivos para Santos vinieron de la Costa, Bogotá, Cauca y Valle le aportaron 793 mil votos más que a Zuluaga.  La izquierda (y los independientes como Mockus)  ha reclamado este triunfo, pero cabría pensar en otra hipótesis:

•  Bogotá castigó a Zuluaga por su mala campaña de las últimas semanas, cuando mostró intolerancia (las naranjas, los gestos y adjetivos ante Santos…) y perdió puntos entre la clase media que aún cree que la paz es la firma de un papel. El crecimiento de la votación en Bogotá fue apenas 7,5 por ciento, pero Santos saltó un 201 por ciento y Zuluaga un 98 por ciento: dos a uno.

•  Solo en Cauca y el Valle habría funcionado la asociación entre Santos y la paz. Sus victorias por 107 mil votos (14 por ciento) y por 260 mil votos (37 por ciento), respectivamente, se producen cuando el Cauca está sufriendo la violencia guerrillera o cuando Cali y Buenaventura se destacan como las ciudades más violentas del país.

En conclusión

De lo anterior inferiría que:

1.  El mensaje de “la paz” quiere decir cosas distintas en cada región, de modo que el referendo sobre “la paz” podría no ser aprobado por el pueblo (recordemos que Uribe fracasó con el suyo).

2.  Más que ninguna otra en la historia reciente del país, este elección fue aprovechada por la clase política tradicional para librarse del efecto de la modernidad –votantes independientes-. De aquí sigue la pregunta por los costos de este triunfo en términos de gobernabilidad de Santos y de recursos para compensar el esfuerzo de las maquinarias.

3.  Nuestros políticos no merecen poder reelegirse porque carecen de seriedad y  creen todavía que el control del Estado es para enriquecerse y no para servir.

Finalmente debo recordar que quienes comulgan con ideas liberales-cuasi-izquierdistas no han podido negociar una paz duradera (los negociadores de la paz en Vietnam, Guatemala, El Salvador o Sudáfrica fueron de derecha).  La paz se hace entre oponentes, los mediadores son externos, y no sorprendería si la paz que plantea Santos es rechazada en las urnas, pues desafortunadamente la derecha no la apoyaría y tiene un 45 por ciento de los votos. 

 

* Licenciado en Ciencia Política de la Universidad los Andes, Master en Economía y Política Internacional de Johns Hopkins University, profesor de la Universidad del Rosario y consultor internacional. 

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