Salvar la Paz Total: Negociar con quien se pueda donde se pueda
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Salvar la Paz Total: Negociar con quien se pueda donde se pueda

Escrito por Jorge Mantilla

Hasta ahora el balance de la política más importante del gobierno Petro es más agrio que dulce. Lo resume bien el último informe del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Antes de la paz total, el país tenía siete conflictos armados, ahora tiene ocho. Adicionalmente, dice el CICR, la situación humanitaria en los territorios no ha cambiado sustancialmente.

Sumado a esto, todas las mesas de conversaciones de paz que abrió el gobierno nacional presentan dificultades considerables. Mientras que el ELN está empeñado en obstaculizar los diálogos de paz en Nariño, el EMC amenaza con recrudecer la violencia justo cuando su unidad interna tambalea. En cuanto a la paz urbana, los avances son mínimos y el enfrentamiento político entre el presidente y el congreso por la reforma a la salud, deja el marco normativo para negociar con el crimen organizado en el aire.

¿Qué hacer? La salida es simple y pragmática. Negociar con quien se pueda donde se pueda. Que sea una salida pragmática no significa que sea fácil. Implica, en primer lugar, avanzar en el formato de los diálogos regionales de paz sin importar el chantaje de grupos como el ELN. Lo que demuestran las tensiones internas del ELN y la eventual división del EMC es que estos grupos son grupos regionales y que haberles dado el estatus de grupos nacionales con una agenda política nacional y una propuesta de país, fue una ficción y un error.

En segundo lugar, implica solucionar la asimetría que la Paz Total provocó entre la agenda de paz y la agenda de seguridad. No se pueden desconocer los resultados en materia de incautaciones de cocaína, de lavado de activos, las acciones que ha emprendido la fuerza pública frente a fenómenos como la extorsión, o los resultados operativos en el marco de la reciente ofensiva contra el Clan del Golfo. Sin embargo, el gobierno no ha logrado articular dichos resultados a la política de paz total por lo que la percepción mayoritaria de la ciudadanía es que el orden público se ha deteriorado.

Para salvar la paz total el gobierno debe considerar el uso de todas las herramientas de política pública a su disposición. La negociación con quienes tengan voluntad real de dejar las armas y comprometerse con la transformación territorial y la sustitución de las economías ilícitas; el uso decidido de la fuerza con quienes estén empeñados en seguir violentando a las comunidades o en matar militares y policías; y la canalización de recursos y proyectos concretos hacía las regiones más afectadas por la violencia.

En tercer lugar, casi tan importante como negociar con quien se pueda donde se pueda, es cumplir lo que se acuerda donde se deba. Es decir, cumplirle a las comunidades, centrarse en la construcción de confianza y de legitimidad, y mejorar la calidad de vida de miles de personas en el Chocó, el pacífico nariñense, el Cauca, Putumayo o Catatumbo. Este es el papel central que están llamados a jugar los “ecosistemas de paz” en cada una de estas regiones y de aquellas que se prioricen en el corto y mediano plazo.

Los “ecosistemas de paz” son herramientas de articulación de proyectos de inversión de las diferentes entidades del estado a través del Departamento de Planeación Nacional DNP) para impulsar estrategias integrales en el territorio. A pesar de que no han estado en el centro del debate, hoy por hoy, junto a los Diálogos Regionales de Paz, son la mejor -y quizás la única- fórmula que tiene el gobierno para salvar la Paz Total.

En esta lógica de paz territorializada son fundamentales las organizaciones sociales, las juntas de acción comunal y el movimiento social al que el gobierno sabe movilizar. Por algo la participación de la sociedad civil está en el centro de los distintos procesos de paz que abrió el gobierno tanto con el ELN como con las disidencias del EMC.

¿Cómo hacerlo? A través de los “ecosistemas de paz” y en el marco de los diálogos regionales con quienes están verdaderamente interesados en negociar. La seguridad y la paz serán los temas centrales de la campaña presidencial que empezará más temprano que tarde. Los trinos diarios sobre resultados de la fuerza pública sobre reuniones de alto nivel en todo el país no son suficientes para salvar la política de paz total. Si el gobierno quiere ganar en esta agenda lo que ha perdido en otras deberá darle una vuelta de tuerca a la estrategia y volcarse a la implementación territorial de la paz desde ya.

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