Río y Pampa: un cuadro de costumbres tolimenses - Razón Pública
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Río y Pampa: un cuadro de costumbres tolimenses

Escrito por Luz Ángela Castaño
Casa colonial en el municipio de Ambalema, en el departamento de Tolima.

Casa colonial en el municipio de Ambalema, en el departamento de Tolima.

En tiempos de violencia rural pero también de cercanía de la paz, esta mirada de añoranza a un mundo campesino que ya no es y sin embargo tiene tanto para darnos. Como dijo el maestro Echandía, “en el Tolima se podrá pescar de noche”.  

Luz Ángela Castaño González**

Universidad de Ibagué

Una vida

Enamorado de su tierra tolimense y de Ambalema, su pueblo natal, Nicanor Velásquez nació en 1900 y dedicó su vida al periodismo cultural y a escribir sobre la vida y costumbres del Tolima.

Hacia 1940 fundó el radio periódico cultural Tolima Grande que se transmitía a través de la emisora Ondas de Ibagué. Fue muy reconocido por sus Crónicas de Timoleón, columna que publicaba en el periódico El Derecho, de Ibagué.

El río o “la quietud eternamente móvil”

Por problemas de política partidista, en 1945 se radicó en Bogotá pero no abandonó el contacto con su pueblo y sus amigos. Frecuentaba el café El automático, de la Avenida Jiménez de Bogotá, donde se reunía con los intelectuales de la época. Desde Bogotá revivió su programa Radial Tolima grande, emitido por la Radio Continental.

Fue una persona alegre, simpática y dedicada a la bohemia, el aguardiente, la poesía y la producción literaria. Recibió reconocimiento público a su obra por parte de su amigo Darío Echandía, exgobernador del Tolima y gran líder colombiano, y del gobernador Rafael Caicedo Espinosa. Escribió la letra oficial del Bunde Tolimense y otros poemas con temas tradicionales del Tolima. Murió en Bogotá en 1965.

Campesinos cultivan arroz en Tolima..
Campesinos cultivan arroz en Tolima..
Foto: CIAT

Un viaje formativo

Río y pampa relata un viaje de vaquería y una larga conversación entre el taita Marcelo, un viejo vaquero tolimense, fuerte y trabajador, y su hijo Maxo. La conversación es una especie de rito de iniciación hacia la vida adulta y ciudadana para el joven Maxo.

El viejo se acerca a su hijo, que está llegando a la mayoría de edad, mientras que el Taita “se está poniendo viejo”. El padre, un hombre callado, sabio y experimentado por la dureza del campo, siente que su misión es enseñarle a su hijo la tarea del campo y, a través de ella, “modelar su carácter a su querer” con el afecto de un maestro y “en la más franca y pura amistad” (página 102) para que el joven alcance la libertad que le entrega el conocimiento. Sabe muy bien el Taita que a los muchachos se les enseña llevándolos “de la mano hasta cuando puedan caminar” (p. 75).

A través de este viaje, el padre le muestra a Maxo su legado que es la tierra tolimense, comprendida entre el río y el llano. Le cuenta sobre sus ancestros y las bondades del río y la tierra. Maxo debe afrontar varios desafíos y pruebas que muestren su valor y el temple de sus emociones para formarse como un hombre útil y un buen ciudadano. Como prevé que su hijo algún día va a dejar el campo para irse a la ciudad, el padre quiere que aprenda a amar la  tierra con su “fuerza bondadosa” (p. 31) y que no se desprenda del campo. Con este viaje y el contacto con la tierra, busca que conozca los valores del tolimense, que son el honor y la valentía, necesarios para servir a la sociedad.

El viaje es “un perenne caminar y un eterno sentir” por la llanura y “la angustiada realidad” (p. 64) de la pequeñez del hombre. Lo primero que el Taita enseña al hijo es el río o “la quietud eternamente móvil” (32) que ha moldeado su ambiente y sus costumbres. Entre otras tareas, los vaqueros deben pasar el ganado por el río con el apoyo de los bogas. Lo importante es que cada vaquero, si bien está solo con su mundo interior, a la vez sepa que debe caminar con un espíritu de grupo hacia la culminación de la tarea a la que le debe “meter el alma” (64).

Los campos y los pueblos

Como puede verse en la cubierta del libro no hace mucho publicado por la Universidad de Ibagué, Río y Pampa muestra en 25 capítulos algunos cuadros de costumbres tolimenses.

Con un lenguaje propio del campesino, el lector gradualmente conoce el carácter del tolimense, su generosidad, arrojo y alegría. Se entera del manejo del caballo, su compañero; del proceso para elaborar el rejo, una de sus herramientas de trabajo, y del significado de la hamaca, que lo aleja del dolor y lo renueva. En las noches, los vaqueros cuentan historias sobre las leyendas del Tolima como la de la patasola, la madremonte, el mandinga y la candileja. También se registra una leyenda sobre el origen del aguardiente.

Como parte del descanso, los vaqueros bajan al pueblo a reencontrarse con los amigos y a participar en las fiestas. Naturalmente, desde Ambalema el autor ilustra los momentos importantes de la vida de los pueblos tolimenses, uno de los cuales es la celebración de la fiesta de San Juan. Describe la llegada al pueblo de los vaqueros, la plaza donde todo sucede, la preparación de la lechona y las morcillas, los bizcochuelos, la mistela, las toldas con comida y las corroscas de paja como parte del atuendo. Describe la fiesta con los juegos de azar, el baile en el caney y la riña de gallos, así como los comportamientos frente al trago y el juego. No pueden faltar los bambucos y las coplas entre los campesinos, el baño en el río y la pesca en la canoa.

Es importante el tema de la mujer campesina, que muestra durante todo el relato, a partir de Nazaria, la esposa del Taita, una mujer alerta, activa y valiente pero sometida a la voluntad de su marido. También lo hace en la presentación de las cigarreras calentanas ambalemunas con sus trajes habituales y en el acercamiento a las jóvenes que participan en el San Juan. A través de este relato el lector conoce además el proceso del enrollado del tabaco a cargo de las mujeres que cantan mientras trabajan.

No tolera “ni la tiranía ni la injusticia”

El viaje concluye y los vaqueros, luego de llevar a término su tarea, se dispersan “cada cual con su pena… y por los caminos de su propia ilusión” (página 143) a reencontrarse con su tierra y el afecto de su gente. Termina el libro con una reflexión sobre el ser tolimense, que no tolera “ni la tiranía ni la injusticia” (150); una persona disciplinada y arraigada a su tierra, que busca la paz. El tolimense viene de una raza de bogas, pescadores y vaqueros; es respetuoso y ordenado; conoce sus derechos y defiende su dignidad, en unión permanente con los llanos y el Río tolimense (151).

Dedica Velásquez su libro a los tolimenses, “barro de mi barro”; a los bogas y pescadores, a los vaqueros, las cigarreras de Ambalema y a los valientes guerrilleros que cayeron en búsqueda de un ideal. El libro termina con un anexo sobre escenas campesinas y con una lista de modismos tolimenses, algunos de los cuales aún están vigentes en la ciudad o en el campo. 


Calles de Ambalema, Tolima.
Foto: Jaime Hernando Duarte

Costumbrismo en América

Como se señala en la presentación de la tercera edición, el libro de Velásquez se ha asociado con Don Segundo Sombra, una novela costumbrista del argentino Ricardo Güiraldes, escrita en 1926, un clásico de la literatura costumbrista de América Latina. En él también se relata un viaje por la pampa argentina de un gaucho mayor, curtido e inteligente con un joven deseoso de aprender. Tal vez la influencia de Güiraldes llevó al escritor tolimense a asociar nuestra llanura con la pampa y a usar ese término en el título de su libro.

La intención del autor fue igualmente rendir un homenaje al tolimense; mostrar al trabajador bueno y sencillo del campo; resaltar su cultura que se deterioraba y fragmentaba por la violencia partidista de los años cuarenta en el Tolima y por la angustiosa huida de muchos campesinos hacia las cabeceras municipales. Si no fue esa su intención, la obra sí es importante ahora, más de setenta años después de publicada por primera vez, cuando las influencias de las tecnologías, los medios de comunicación y la globalización, la pérdida de valores, el consumismo, el deterioro del medio ambiente, entre otros problemas colombianos, nos pueden alejar de nuestros orígenes, del contacto con la tierra y de las costumbres tolimenses.

Ese fue el propósito de la Universidad de Ibagué al reeditar Río y Pampa en 2014: Dar a conocer a las nuevas generaciones un poco de la historia de nuestro pueblo, para que se conecten más con el entorno y se vinculen a la construcción de un futuro más esperanzador para todos.

Ficha técnica

Título: Río y Pampa. Cuadro de costumbres tolimenses

Autor: Nicanor Velásquez Ortiz

Editorial: Ediciones Unibagué

Formato: Impreso y Digital

ISBN: Impreso: 978-958-754-121-2

ISBN: Digital: 978-958-754-122-9

Páginas: 166

Tercera edición

Fecha de publicación: Octubre 2014

PVP: $28.000

 

* Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad de Ibagué. Las opiniones expresadas son responsabilidad de la autora.

** Licenciada en Lenguas Modernas en la Universidad de Los Andes, magister en Literatura Comparada de la Universidad de Iowa, Estados Unidos, especialista en docencia universitaria, profesora y miembro del equipo  de trabajo de Ediciones Unibagué.

 

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