Respirar después del terror: Nuevo cese al fuego entre Israel y Hamás
Foto: UNRWA

Respirar después del terror: Nuevo cese al fuego entre Israel y Hamás

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Por ahora es un primer paso: consolidar la fase de cese al fuego, terminar combates y bombardeos a la franja de Gaza; el retorno de los civiles palestinos a sus sitios de vivienda, y aceptación de Hamás, en principio, de su derrota política y militar.

El plan de Trump y el error en Catar

Entre el 26 y el 29 de septiembre de este año, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo anuncios referidos a un plan de paz que llevaría a un cese inmediato del fuego en la confrontación entre Israel y la organización islamista Hamás, que gobernaba la franja de Gaza desde el año 2006, cuando luego de un confuso proceso electoral y una confrontación armada con unidades del cuerpo de policía de la Autoridad Nacional Palestina expulsó a esta y a su principal organización política, la Organización para la Liberación de Palestina, de dicho territorio. 

El objetivo principal del plan de paz impulsado por el gobierno Trump es parar la confrontación armada y, según el mismo presidente de Estados Unidos ha declarado, crear una paz definitiva en uno de los conflictos más complejos heredados del siglo y de la desintegración tanto del imperio otomano como del británico. Y aquí es necesario puntualizar que la actual confrontación militar es la consecuencia directa de los ataques terroristas de Hamás el 7 de octubre de 2023 contra el territorio de Israel, que dejó más de 1.150 muertos y cerca de 200 secuestrados, en lo que se considera el peor ataque terrorista sufrido por Israel desde su fundación en 1948. 

El anuncio crucial se presentó el día 29 de septiembre, cuando Trump recibió en la Casa Blanca a Benjamín Netanyahu para una reunión que se consideraba crucial, y en dicho encuentro Trump aprovechó uno de los más evidentes errores de Israel en medio de la guerra y de su acción militar en múltiples frentes en la región, para obligar al primer ministro israelí a aceptar el plan de paz propuesto, que consta de veinte puntos. El error fue el bombardeo que el día 9 de septiembre la fuerza aérea de las Fuerzas de Defensa de Israel llevó a cabo en Doha, capital de Catar, con el fin de dar de baja a algunos de los principales dirigentes y negociadores de Hamás alojados en dicha ciudad, toda vez que Catar ha sido el principal mediador entre Hamás y el gobierno israelí.

El ataque fue informado al gobierno de Trump cuando ya estaba en desarrollo, sin dar oportunidad a Catar de defenderse ni de tomar medidas de protección, pero creando un problema de fondo en la relación bilateral de Estados Unidos-Catar, pues este país es uno de los principales aliados de Washington en la región, por lo que alberga una de las principales bases militares de Estados Unidos en la que se ubican más de 10.000 tropas, con una importante presencia de unidades navales y de fuerza aérea, proyectadas para el control del Golfo Pérsico, y obviamente, la confrontación con Irán. 

Las condiciones del plan de paz

El “asunto” catarí se saldó con la llamada que Netanyahu, obligado por Trump, realizó al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, tanto para ofrecer disculpas como para comprometerse a que este tipo de acciones no sucederían de nuevo. Para Washington esta llamada y el restablecimiento de relaciones plenas con Catar eran fundamentales, pues detrás de ello se arriesgaba una crisis seria con los países árabes, además de otros países musulmanes como Turquía y Pakistán, a quienes además une la contraposición a Irán. 

En este contexto, el plan de veinte puntos del gobierno Trump, liderado por Steve Witkoff y Jared Kushner, se presentó con tres características importantes: primero, está diseñado para llevar a Hamás a su derrota, tanto militar como política, pero ofreciendo el gancho de una amnistía uno a uno, y no a la organización, con previa y explícita renuncia a realizar actividades políticas en el futuro. Segundo, lleva a Hamás a entregar su armamento, tanto el considerado pesado como el de defensa personal. Y tercero, obliga a Hamás a entregar a los secuestrados, vivos o muertos, con lo que cierra la única palanca de presión política de Hamás contra Israel. 

Sin embargo, para Israel también aparecieron puntos clave que pusieron contra las cuerdas al gobierno de Netanyahu: primero, tener que aceptar que Gaza no será desocupada de palestinos, ni Israel podrá anexarla. Segundo, en los puntos finales del documento elaborado por la administración Trump se hace alusión, aunque vaga e incierta, a un Estado palestino, lo que además contradice y niega las exigencias de Netanyahu y sus socios políticos, en el sentido de que impedirían la creación de un Estado palestino. Y tercero, el plan previsto obliga a Israel a retirar sus tropas, terminar las operaciones militares y liberar prisioneros palestinos, sobre todo a los encarcelados durante los dos últimos años, si bien el Estado israelí y su sociedad conservan el derecho a decidir qué prisioneros serán finalmente liberados o no, en virtud de sus implicaciones en actos de terrorismo, o de condenas que no podrían ser eliminables o amnistiables. 

Foto: Official White House Photo by Shealah Craighead El plan de 20 del gobierno Trump, liderado por Steve Witkoff y Jared Kushner, se presentó con tres características importantes.

Un cese al fuego con futuro incierto

Para el fin de semana que se inició el 3 octubre, y ante un ultimátum severo de Trump a la organización Hamás, esta aceptó negociar, entregar a los secuestrados y dar por terminada la guerra, al tiempo que las presiones y mediaciones de países árabes y musulmanes como Catar, Egipto y Turquía, junto con el Departamento de Estado de Estados Unidos, más Kushner y Witkoff, parecían haber obtenido un logro significativo para la administración Trump. Sin embargo, en principio la reacción de los socios de Netanyahu, específicamente los ministros Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir, fue de rechazar el plan e incluso de crear una crisis gubernamental, pero finalmente terminaron aceptándolo en la noche del 9 de octubre. 

Por ahora es un primer paso, y solo un primer paso: consolidar la fase de cese al fuego, terminar combates y bombardeos a la franja de Gaza; el retorno de los civiles palestinos a sus sitios de vivienda, y aceptación de Hamás, en principio, de su derrota política y militar. Esta aceptación se desprende de la declaración que Jalil Al Haya, líder negociador de Hamás, dio para diferentes medios, en la que afirma que “hemos recibido garantías de nuestros hermanos mediadores y del gobierno estadounidense, quienes afirman que la guerra ha terminado por completo”, aunque más adelante, en la misma declaración indicaba que seguirían luchando por los intereses palestinos y la obtención del control de Jerusalén como independiente y capital palestina. 

Es obligatorio no dejar escapar que para sectores muy importantes de la opinión pública internacional, también tuvo un papel destacado un aspecto personal en el impulso dado por Trump a las negociaciones: ser considerado para la obtención del premio Nobel de paz, que debería ser anunciado antes del 10 de octubre. 

Finalmente el cese al fuego ha sido definido, y por ahora existe la posibilidad de la paralización de los combates, toda vez que Hamás ya no cuenta con el apoyo de Irán y su desaparecido “eje de la resistencia”, tampoco con otros fondos que hace mucho tiempo recibió de otros países, entre los que según diversas fuentes se encontraban también fondos israelíes, y carece además de un armamento importante para atacar a Israel. De otra parte, Israel se encuentra en medio de un aislamiento diplomático internacional destacado, acusado de cometer acciones ilegales que rompen los principios del ius in bello, tales como el genocidio y la limpieza étnica, además de tener la presión de Washington, por ahora, para detener las acciones ofensivas. 

Pero prever el futuro de todo el plan de veinte puntos que ha presentado la administración es más complejo, y arriesgar allí alguna perspectiva es completamente inseguro. 

Le recomendamos: El falso “Plan de Paz” y el genocidio en Gaza

Acerca del autor

Carlos Alberto Patiño
carlosapatino@razonpublica.org.co | + posts

*Profesor Titular de la Universidad Nacional de Colombia.

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