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El regreso de la liga colombiana de fútbol durante la crisis sanitaria

Escrito por David Quitián
Futbol en la pandemia

David QuitianVuelve el fútbol después de tres meses en cuarentena. ¿Por qué se tomó esta decisión?

David Quitián*

La situación de la liga

Desde hace tres meses el fútbol está en pausa y en las graderías de los estadios solo hay silencio. Las noticias deportivas se enfocan en todo salvo en el deporte.

Pero por más que nos esforcemos para evitarlo, debemos elegir entre el inevitable riesgo de contagio de los participantes de cada partido o la salvación del negocio.

Para la comunidad del fútbol colombiano el análisis de esta situación ya arrojó un resultado. El fútbol debe volver, a pesar del riesgo que esto supone. Se eligió la salvación económica: si se desaparece, que sea con dinero en el bolsillo. Actualmente, en el país se examinan tres posibles modelos de campeonato para reanudar este deporte.

En este contexto, hay que preguntar si esta decisión les pertenece únicamente a los directivos de este deporte o si debería realizarse una discusión mayor que involucre otros estamentos de la sociedad como hinchas, comerciantes, epidemiólogos, periodistas, etc.

No hay dudas de que el deporte es un negocio y hace parte de la industria del entretenimiento. Como tal, está insertado en la economía de mercado, que prevé que el juego de la oferta y la demanda siempre esté equilibrado, pero sin oferta el espectáculo fenece ya que el capitalismo no da tregua.

Las ligas internacionales

Las principales ligas europeas ya anunciaron el regreso de sus competiciones, adoptando protocolos de bioseguridad que pueden aplicarse para mermar la morbilidad o “aplanar la curva”.

Esta decisión se precipitó por los altos costos del fútbol, siendo el único negocio que se empobrece a sí mismo: los astronómicos salarios de sus jugadores significaron un gasto excesivo para los clubes que no lograron solventar la situación ni con la voluntaria rebaja de sueldos.

En España (La Liga), Reino Unido (Premier League) e Italia (Serie A) reinician los campeonatos, a pesar de ser tres de las naciones más golpeadas en el mundo por la COVID-19, tanto en número de contagiados, como en muertes.

Futbol en quiebra

Foto: Pixabay
La quiebra en el fútbol sería una tragedia para miles de hogares que dependen de él.

Las dificultades económicas actuales afectan con mayor fuerza a las personas vinculadas de alguna manera al fútbol base, juvenil

Por su parte, la liga alemana ya comenzó y está sirviendo como una prueba sobre los pasos a seguir, igual que sucedió en otros ámbitos en los que el país va a la vanguardia.

Esta situación deja claro el talante económico de la decisión. No hay que olvidar que pudo tomarse un rumbo distinto, dando prioridad a la vida de las personas. A este respecto puede verse el ejemplo de la liga francesa que fue cancelada, consagrando al Paris Saint-Germain como campeón anticipado.

La idea de reabrir el fútbol profesional colombiano está inspirada en estos modelos europeos, que una vez más copiamos bajo la vieja premisa de que todo lo que venga de allá es bueno.

En Colombia no hay oportunidad de fijarse en las particularidades del problema que afrontamos, como la diferencia en los tiempos, las cifras y la velocidad de propagación del virus.

Solo hay que recordar los hechos de violencia en los estadios. Para erradicarlos, la dirigencia política y deportiva creía que era imprescindible copiar el modelo inglés, el cual eliminó a los hooligans pensando que así desaparecería la violencia. Pero ni los hooligans, ni la violencia en los estadios desaparecieron. Mientras tanto en Colombia la cantidad de hechos violentos en los estadios es marginal.

Puede leer: ¿Cómo explicar la crisis del fútbol colombiano?

Las oportunidades que se presentan

Según las predicciones de algunos epidemiólogos, la COVID-19 aún no alcanza su pico, de modo que retomar el fútbol en Colombia debería ser una decisión sustentada en criterios de responsabilidad social, donde la economía sea apenas uno de los factores.

Lo anterior no significa abandonar o ser indiferentes al fútbol. Sin lugar a duda, una quiebra de este sector sería una tragedia para miles de hogares que dependen de él. No está de más recordar que las dificultades económicas actuales afectan con mayor fuerza a las personas vinculadas de alguna manera al fútbol base, juvenil, amateur y recreativo.

Esta situación amerita un “diálogo nacional”, en palabras del presidente Duque. A pesar de que el fútbol es un negocio privado, muchas veces se le trata como un asunto de Estado, convirtiéndolo en un tema que nos compete a todos.

La encrucijada del futbol

Foto: Alcaldía de Bogotá
El fútbol está en una encrucijada entre la salud y la inminente quiebra.

La pandemia no puede reforzar las inequidades sociales.

Para dar esta discusión hay que recordar que, en primer lugar, el fútbol colombiano nunca dio a conocer sus ganancias, pero ahora, con los llamados de auxilio al Gobierno, pretende exhibir sus pérdidas.

En segundo lugar, no puede pensarse que el fútbol masculino es el único deporte en apuros. Existen otras disciplinas deportivas que también merecerían el apoyo estatal, en caso de que lo hubiese. De igual forma, cualquier ayuda al deporte masculino debe ser proporcionalmente concedida al deporte femenino.

La pandemia no puede reforzar las inequidades sociales.

Es tiempo de reflexionar sobre el papel del fútbol en la sociedad, pero también sobre su calidad de negocio perteneciente a la industria del entretenimiento, que despierta pasiones y relaja, que produce representaciones sociales e incluso nacionalismos. De ahí que su importancia no debe ser subestimada.

Todo esto motivó al expresidente Uribe, quien jamás se preocupó por el fútbol, a ser inédito interlocutor de la Dimayor para la eventual reactivación del torneo.

La sorpresiva participación del expresidente nos recuerda que el fútbol puede ser el “opio del pueblo”. Esta idea retoma la tradición romana según la cual los problemas políticos y de salubridad pública se resolvían “con pan y circo” para el pueblo, es decir, distrayéndolo.

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*Sociólogo, magister y doctor en antropología. Investigador Junior de Minciencias. Profesor de la Unipanamericana y de la corporación universitaria Minuto de Dios.

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