El racismo en la política global y nacional | Razón Pública 2023
Foto: Twitter: Francia Márquez

El racismo en la política global y nacional

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La elección de Francia Márquez fue un avance gigantesco en busca de la igualdad. Pero el racismo sigue vivo, se ensaña contra la vicepresidenta y —sobre todo—mantiene la exclusión social. ¿Hay todavía esperanza?

Pastor Murillo*

Racismo global

La elección de Francia Márquez como vicepresidenta de Colombia es, sin duda, el indicador más significativo del aumento de la conciencia antirracista en Colombia, y es además parte de la creciente conciencia antirracista global, gracias a la movilización mundial por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos.

Pero lo anterior no implica el fin del racismo en Colombia, ni en Estados Unidos, ni en el ámbito global. De hecho es al contrario. Últimamente han surgido partidos y movimientos políticos abiertamente racistas, xenófobos y fascistas. Esto se debe a que estos grupos se alimentan de los discursos de odio para obtener réditos electorales; es decir, se ha convertido en una estrategia política.

En efecto, los recientes ataques que ha sufrido la vicepresidenta, liderados por representantes de la ultraderecha colombiana, no pueden verse como un hecho aislado. Son muchos los indicios que evidencian que se trata de un patrón en el discurso y en la práctica de algunos partidos y/o movimientos. La cuestión del racismo hace parte de una estrategia política y electoral orientada a socavar los logros alcanzados en el combate del racismo y la discriminación.

En América los casos más emblemáticos son la elección de Donald Trump en Estados Unidos y de Bolsonaro en Brasil.

Hay quienes piensan que la elección de Trump fue una reacción a los dos mandatos de Barak Obama, aunque este no estuvo exento de ataques racistas que, por demás, fueron bastante frecuentes. No obstante, Obama sí actuó de manera diferente. A él no le importó reafirmar su identidad étnico-racial a través de su discurso y de su práctica.

De hecho, Obama elevó su dignidad de jefe de Estado cuando respondió a las manifestaciones de odio racial. Él siempre buscó la reconciliación nacional en lugar de responder violentamente.

Foto: Twitter: Aurora Vergara-Figueroa - La vicepresidenta Francia Márquez junto con el Ministerio de la Igualdad y el Ministerio de Educación, ahora encabezado por Aurora Vergara, tiene la oportunidad de profundizar la conciencia antirracista en los colombianos.

Lea en Razón Pública: El Ministerio de la Igualdad: un horizonte de cambio

El caso de Francia Márquez

La vicepresidenta Francia Márquez ha sido y sigue siendo objeto de ataques racistas que han aumentado desde su elección. Estos ataques por supuesto hieren su dignidad y, por extensión, la de todas las personas afrodescendientes.

Un ejemplo claro fue la mujer que tuvo un proceso penal y terminó con cargos cuando se refirió a la vicepresidenta de manera racista. En este caso, la vicepresidenta la denunció y sostuvo el proceso para marcar un precedente.

En efecto, los recientes ataques que ha sufrido la vicepresidenta, liderados por representantes de la ultraderecha colombiana, no pueden verse como un hecho aislado. Son muchos los indicios que evidencian que se trata de un patrón en el discurso y en la práctica de algunos partidos y/o movimientos. La cuestión del racismo hace parte de una estrategia política y electoral orientada a socavar los logros alcanzados en el combate del racismo y la discriminación.

Una manifestación elocuente de dicha estrategia, que parece obedecer a un plan muy refinado de la ultraderecha, es convertir a un ciudadano afrodescendiente en personaje nacional y mediático, presentándolo como el gran líder de las marchas de la oposición al gobierno. Además, le crearon un consejo comunitario de comunidades negras a través de la Ley 70 de 1993 y le agenciaron una campaña en Colombia y en Miami que le facilitó alzarse con una de las dos curules de la Circunscripción Especial a la Cámara de Representantes.

¿Francia Márquez o ese medio país discriminado?

Desde esta perspectiva, cabe preguntarse si la respuesta mediática que ha recibido la ubicación de la residencia de la vicepresidenta Francia Márquez en Cali y su necesidad de desplazarse en helicóptero, por las probadas amenazas a su integridad personal, amerita tanta atención.

También cabe preguntarse si las reacciones de la vicepresidenta frente a los ataques han sido las más apropiadas o si, por el contrario, ha servido como caja de resonancia para quienes aprovechan la oportunidad para aparentar un compromiso inexistente.

Hay que entender que la acción mediática, centrada en los ataques y las reacciones, no puede distraernos de debates importantes como la búsqueda de la paz, el combate al racismo y la desigualdad. Agendas que demandan una acción colectiva de gran envergadura, más aún en un país violento, racista y desigual como Colombia.

La vicepresidenta Márquez llegó al poder tras ganar una consulta con cerca de un millón de votos. Si se observa el mapa electoral de la consulta y el ambiente que rodeó su elección, es fácil constatar que, si bien una gran parte de sus electores corresponde a los pueblos afrodescendientes, indígenas, mujeres y de sectores populares, no es menos cierto que logró convocar la voluntad de votantes de todos los estratos sociales del país.

Esto incluye personas que gozan de posiciones económicas y sociales privilegiadas, cientos de miles de colombianos y colombianas cuya consciencia antirracista les permite reconocer su privilegio y han decidido dar un paso al frente en favor de una Colombia menos excluyente y más igualitaria.

Camino de esperanza

La vicepresidenta tiene en el Ministerio de la Igualdad y en el Ministerio de Educación la oportunidad de concentrar sus esfuerzos para procurar el cambio cultural que Colombia necesita.

De esta manera garantizará la sostenibilidad y profundizará la conciencia antirracista a lo largo y ancho del país.

Es el momento para consolidar una nación pluriética y multicultural como lo pregonan la Constitución de 1991 y la Ley 30. Se logrará si se reconoce el camino recorrido, cuáles han sido los avances y las limitaciones, y si se impulsa un proceso educativo en las generaciones nuevas.

También es la oportunidad de poner en práctica los discursos sobre reparación histórica. Es posible acompañar las iniciativas legislativas orientadas a garantizar la igualdad de oportunidades del pueblo afrodescendiente.

Hay que recordar que estas incluyen medidas como cuotas para el acceso a cargos públicos y a la educación superior, baterías de preguntas en todas las pruebas de estado y también en los procesos de acreditación de los programas educativos, relativas a la historia, la cultura, los derechos y las contribuciones de los afrodescendientes a la construcción de la nación colombiana.

A  su vez, ofrecer estímulos a las empresas del sector privado que cuenten con políticas de diversidad, brindar beneficios arancelarios y tributarios a quienes implementen empresas de economía verde en los territorios afrodescendientes.

Es el momento para consolidar una nación pluriética y multicultural como lo pregonan la Constitución de 1991 y la Ley 30. Se logrará si se reconoce el camino recorrido, cuáles han sido los avances y las limitaciones, y si se impulsa un proceso educativo en las generaciones nuevas.

Es también la oportunidad para lograr que los eventuales beneficios económicos derivados de los tesoros del Galeón San José se concreten y se orienten a reparar a pueblos indígenas y afrodescendientes, incluso por fuera de las fronteras colombianas.

Ojalá que el discurso de inclusión que ha caracterizado a la vicepresidenta Francia Márquez, sintetizado en lemas como “construir desde las diferencias” o “soy porque somos”, sea el que marque el sello de su gestión pública.

Además, que su liderazgo favorezca una conversación sana y reposada, incluso con sus detractores y lejos de las provocaciones de aquellos que aún se nutren del odio y del racismo en la búsqueda del poder para controlar el estado. ¡Que nada nos distraiga!

Le recomendamos: El racismo y la discriminación racial en Colombia

Acerca del autor

Pastor Murillo

Consultor, exintegrante de la Comisión de la Organización Panamericana de la Salud sobre Determinantes Sociales de la Salud, fue vicepresidente del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas.

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Pastor Murillo

Consultor, exintegrante de la Comisión de la Organización Panamericana de la Salud sobre Determinantes Sociales de la Salud, fue vicepresidente del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas.

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