¿Quién gana con las tasas altas? El Banco de la República y las utilidades bancarias
Foto: Banco de la República

¿Quién gana con las tasas altas? El Banco de la República y las utilidades bancarias

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El alza de tasas beneficia a bancos grandes que expanden sus márgenes pese al discurso oficial. El costo real recae en deudores y pequeños productores, revelando el trasfondo político de la política monetaria

Las críticas públicas del ministro de Hacienda a la reciente decisión de la junta directiva del Banco de la República (BanRep) de seguir incrementando la tasa de política monetaria, así como su posterior anuncio de retirarse de la junta, desataron una intensa conversación no solo sobre la trayectoria de la tasa de interés, sino también sobre las implicaciones distributivas de un nuevo ciclo alcista. Este, además de encarecer el crédito para los deudores, podría traducirse en la destrucción de empleo y, al mismo tiempo, favorecer a los bancos y a los tenedores de deuda pública. 

Frente a este último punto, el gerente general del BanRep, Leonardo Villar, rechazó la idea de que las decisiones de la junta busquen favorecer al sector financiero. Según afirmó, “si alguien tuvo un costo grande del ciclo anterior de aumentos en la tasa de interés fue precisamente el sector financiero”, debido al encarecimiento de su propio fondeo. En esa línea, concluyó que “es difícil argumentar” que los aumentos de la tasa de política monetaria beneficien a los bancos.

¿El banquero altruista?

Un argumento similar presentó el presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, quien sostuvo que no es “cierto que el aumento de la tasa de política monetaria favorezca al sector financiero”. Como evidencia, señaló que, en 2023, al cierre del ciclo alcista, las utilidades de los establecimientos de crédito se redujeron en un 45% frente a 2022. Según explicó, este resultado responde a un mecanismo directo: las mayores tasas del BanRep encarecen el fondeo, reducen los márgenes de intermediación y elevan tanto las provisiones como el incumplimiento de los deudores.

Pese a este aparente deterioro de las utilidades, Malagón defendió la decisión del BanRep. “El Banco de la República no está cuidando los intereses de los banqueros —afirmó—, está cuidando el bolsillo de los colombianos, especialmente de los más pobres”. Antes de aceptar la tesis de un genuino sacrificio del sector bancario en nombre del interés público, conviene examinar con mayor detenimiento la economía política detrás de las cifras.

Porque, como en todo conflicto distributivo complejo, los efectos están lejos de ser homogéneos: se reparten, y se disputan, entre acreedores y deudores; entre bancos grandes y pequeños; y, de forma especialmente desigual, entre hogares de distintos niveles de ingreso. Es allí, en esa trama de ganadores y perdedores, donde la política monetaria deja de ser un ejercicio técnico y revela su carácter político.

Contabilidad bancaria y rentabilidad agregada

En la figura 1 se presentan las utilidades del sistema bancario para el periodo 2018–2025. En efecto, frente a 2022, las utilidades de 2023 registran una caída cercana al 48%, en línea con lo señalado por Malagón, coincidiendo con el momento en que la tasa de política monetaria alcanzó su máximo de 13,25%. Sin embargo, una lectura más amplia de la serie sugiere una interpretación distinta a la que permite ese dato aislado.

Fuente: Elaboración propia con base en los datos de la Superintendencia Financiera y BanRep. TPM para diciembre de cada año.

El ciclo alcista de tasas no comenzó en 2023, sino al menos dos años antes. Durante 2021 y 2022, en plena fase de incrementos, las utilidades bancarias no solo se recuperaron, sino que superaron los niveles observados en los años prepandemia. Es decir, en una primera etapa, el endurecimiento monetario no afectó negativamente al sector, e incluso convivió con un periodo de resultados excepcionalmente altos.

Por supuesto, el dato agregado esconde heterogeneidades importantes. Bancolombia, que concentra cerca del 40% de las utilidades del sistema, alcanzó en 2022 un récord de 5,5 billones de pesos. Aunque en 2023 sus utilidades descendieron a 4,3 billones (una caída del 21%), este nivel sigue siendo aproximadamente 1,5 veces el promedio de 2018–2019, cuando no había ocurrido el ciclo alcista. En contraste, entidades como Bancamía experimentaron un deterioro mucho más severo, con caídas superiores al 180% y niveles por debajo del periodo prepandemia.

Por ello, tomar el dato de 2023 como prueba concluyente de que el sector bancario es un perdedor de la política monetaria contractiva resulta, como mínimo, engañoso. Más que una fotografía representativa, se trata de un corte puntual que oculta tanto los beneficios extraordinarios de los dos años previos como las profundas diferencias internas del sistema financiero.

El margen de intermediación

La relación entre la rentabilidad bancaria y la política monetaria solo puede entenderse a un nivel más desagregado. El efecto de la política monetaria no actúa directamente sobre las utilidades, sino a través de dos canales principales: el margen de intermediación y las provisiones.

El margen de intermediación corresponde a la diferencia entre lo que el banco cobra por prestar y lo que paga por fondearse. Dos indicadores permiten medirlo: el Margen de Interés Neto (MIN) y el Spread entre las tasas activas y las pasivas.

La tabla 1 presenta la evolución de estos dos indicadores para el sistema bancario y Bancolombia. Tres hechos sobresalen. Primero, en 2020, antes del ciclo alcista, no había diferencias significativas entre el sistema bancario y Bancolombia. Segundo, durante el ciclo 2021-2023, se produjo una divergencia clara: mientras el spread y MIN del sistema bancario se redujeron, los de Bancolombia crecieron. Tercero, esta brecha no se cerró en 2025 cuando la tasa del BanRep bajó. Por el contrario, se consolidó.

Fuente: Elaboración propia con base en los datos de la Superintendencia Financiera y BanRep. TPM para diciembre de cada año.

Esto sugiere que las entidades con mayor capacidad de fondeo barato y poder de mercado, es decir, los bancos más grandes, pudieron expandir sus márgenes de intermediación, capturando los beneficios del ciclo alcista, mientras las demás absorbían sus costos.

Las provisiones

Las provisiones constituyen el segundo canal clave. Se trata de un gasto contable que anticipa pérdidas futuras por incumplimientos de pago de los préstamos otorgados. Cuando la tasa del BanRep sube, los modelos proyectan un mayor riesgo de impago y las provisiones aumentan, lo que reduce las utilidades actuales. 

Una forma más precisa de analizar el impacto de las provisiones es a través de la tasa de absorción, que mide cuántos centavos de cada peso que el banco gana por intermediar terminan siendo absorbidos por el costo del riesgo crediticio. Por ejemplo, si la tasa es del 40%, significa que de cada $100 que el banco genera como diferencia entre lo que cobra por prestar y lo que paga por captar, $40 se destinan a cubrir pérdidas esperadas en la cartera. 

La tabla 2 muestra la tasa de absorción para el sistema bancario y Bancolombia. El efecto del ciclo alcista tampoco es uniforme.  En 2020 el sistema bancario y Bancolombia tenían tasas de absorción similares, 60,3% versus 66,1%. Sin embargo, con el ciclo contractivo del BanRep ya desarrollándose, la divergencia se instala y no se cierra. En 2023, mientras el sistema bancario absorbió más del 60% de su margen en provisiones durante el pico del ciclo, Bancolombia absorbió significativamente menos. En términos concretos, si el sistema bancario hubiera tenido en 2023 la misma tasa de absorción que Bancolombia, habría destinado, a precios constantes de 2018, aproximadamente 4 billones de pesos menos a provisiones, un monto equivalente a dos tercios de las utilidades totales del sistema en el 2023.

Fuente: Elaboración propia con base en los datos de la Superintendencia Financiera y BanRep. TPM para diciembre de cada año.

En buena medida, esta diferencia se explica por la composición de cartera: los bancos grandes concentran crédito corporativo de menor riesgo, mientras que el resto del sistema está más expuesto a crédito de consumo y microcrédito, donde el deterioro es mayor.

La evidencia sugiere, entonces, que la política monetaria contractiva sí puede beneficiar al sistema financiero, aunque no de manera uniforme. Sus efectos se concentran en los bancos con mayor poder de mercado, capaces de expandir márgenes y absorber menores costos relativos de riesgo. Esto introduce un matiz importante frente a lo señalado por el gerente general del BanRep: más que un sector homogéneamente perjudicado, la evidencia apunta a un sistema con ganadores y perdedores claramente diferenciados.

La política monetaria y la democracia

Este análisis se ha concentrado en los efectos del endurecimiento de la tasa de política sobre las ganancias bancarias, dejando en segundo plano su impacto en la otra cara de la moneda: el encarecimiento del endeudamiento para trabajadores, microempresas y pequeños productores agrícolas. Para estos actores, las consecuencias son especialmente severas. En 2025, según datos de la Superintendencia Financiera, el crédito popular productivo rural sin redescuento alcanzó tasas superiores al 60% anual, mientras que el crédito de consumo de bajo monto rondó el 50%.

Estas cifras no son un dato aislado del análisis anterior, son su consecuencia directa. El margen que el banco captura es, desde la perspectiva del deudor, el costo que este paga. Estas cargas financieras y sus efectos distributivos refuerzan una idea central: la discusión sobre las tasas de interés está lejos de ser meramente técnica, sino que también lo es política.

Tras más de dos décadas del régimen de inflación objetivo en el BanRep, la economía política de la política monetaria ha vuelto al centro del debate público. Se abre así una oportunidad para revisar críticamente los términos en los que la sociedad delegó el poder de crear liquidez en un grupo de expertos que hoy tiende a concebirlo como si fuera un poder neutral, pese a su origen democrático y a los inevitables conflictos, y decisiones distributivas que lo atraviesan.

Le recomendamos:  La tasa al 11,25%

Acerca del autor

Cristian Frasser
CristianFrasser@razonpublica.org.co | + posts

* Ph. D. en Economía, profesor en el Departamento de Economía de la Universidad del Valle.

X: @cfrasser

Diego Ramírez Reinoso

*PhD en Economía. Profesor de la Universidad del Tolima y Coordinador del Observatorio de Empleo y Recursos Humanos de la misma institución.

6 comentarios

Cristian Frasser y Diego Ramírez Reinoso

Escrito por:

Cristian Frasser y Diego Ramírez Reinoso

6 comentarios de “¿Quién gana con las tasas altas? El Banco de la República y las utilidades bancarias”

  1. Excelente artículo, el enfoque es bien interesante y obliga al lector a hacer una reflexión más profunda alrededor de las herramientas de política monetaria. Yo presento una sugerencia: para el mismo periodo anslizado vale la pena un comentario sobre el impacto y la efectividad del uso de la tasa de intervención en el control de la inflación. Felicitaciones

  2. Buen enfoque, pero muy pocos datos para soportar las ideas que estàn defendiendo, al final quedan como en interpretaciones no objetivas y libres de interpretaciòn a quien lo lea. Nuevamente, depende de las gafas con que se lea el reportaje de opiniòn.

  3. Demasiado esfuerzo y preocupación por mostrar el enriquecimiento de los bancos y el impacto en sectores como las microempresas, lo cual es respetable. Sin embargo, no veo un análisis de la verdadera razón para la existencia de este tipo de políticas: «Cuando la inflación se vuelve persistente, se convierte en un mecanismo de expropiación de los más pobres» (https://razonpublica.com/cuando-la-conveniencia-politica-cuesta-mas-la-tasa-interes/#comment-16650)

  4. Demasiado esfuerzo y preocupación por mostrar el enriquecimiento de los bancos y el impacto en sectores como las microempresas, lo cual es respetable. Sin embargo, no veo un análisis de la verdadera razón para la existencia de este tipo de políticas: «Cuando la inflación se vuelve persistente, se convierte en un mecanismo de expropiación de los más pobres» (https://razonpublica.com/cuando-la-conveniencia-politica-cuesta-mas-la-tasa-interes/#comment-16650)

  5. Muy interesante el artículo del profesor Frasser, pero en la última parte, donde afirma «la sociedad delegó el poder de crear liquidez» al Bando de la República, creo que se debe tener en cuenta que una buena parte de la liquidez es creada por los bancos privados al generar depósitos cuando otorgan crédito («out of thin air»). Incluso, la Teoría Monetaria Moderna afirma que la mayor cantidad del dinero es creada por la banca privada.

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