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¿Qué sabemos sobre la marihuana medicinal?

Escrito por Angélica Durán
Angélica Durán

Angélica DuránEl proyecto de ley que se está debatiendo a partir de emociones y prejuicios, debería más bien examinarse a la luz de experiencias y estudios internacionales. ¿Qué ha pasado en los demás países, cuáles temores son infundados- y cuáles son fundados-? 

Angélica Durán Martínez*

Planta de marihuana

La pregunta

Como era de esperarse, la propuesta del senador Juan Manuel Galán para legalizar la marihuana medicinal en Colombia ha provocado bastante controversia. Y aunque en el mundo ésta legalización es todavía limitada, 8 países y 23 estados de Estados Unidos ya la han llevado a cabo; por eso puede decirse que hoy existe un acervo de experiencias que nos ayudan a evaluar esta propuesta.

El miedo más común frente a una regulación alternativa de la marihuana -que podría  ir desde despenalizar el uso médico hasta la legalización total, como han hecho Uruguay y los estados de Colorado y Washington- es el aumento posible en el uso de la hierba y en los niveles de criminalidad. Pero los datos sugieren que este miedo es infundado.

El uso entre adolescentes de 12 a 17 años no ha aumentado como efecto de la  legalización medicinal de la marihuana.

Eso no significa que no sean válidos los riesgos asociados con el uso frecuente o con la adicción a la marihuana (como los que mencionó Augusto Pérez Gómez en Razón Pública. La pregunta es entonces si los riesgos propios del consumo de marihuana pueden exacerbarse por su legalización con fines médicos.

Este artículo presenta una evaluación preliminar de la legalización de la marihuana medicinal en Estados Unidos, advirtiendo de entrada que muchos de los datos se han recogido después de los cambios legales, y que además la validez de las inferencias  depende en mucho del diseño de los estudios y del tipo de datos empleados.

Uno de los temores de los sectores más conservadores es el aumento del uso de la marihuana.
Uno de los temores de los sectores más
conservadores es el aumento del uso de la
marihuana.
Foto: MattysFicks

Legalización y aumento del consumo

El argumento más común contra la marihuana medicinal es el posible aumento del consumo. Este aumento se daría por dos razones distintas: la pérdida del estigma social frente al consumo que induciría a algunos, especialmente adolescentes, a consumirla, y la disminución del precio de la marihuana como resultado de su legalización. Si bien estas son posibilidades reales, es importante reconocer que:

1. Los patrones de uso no dependen solo de los marcos legales, sino además de múltiples factores culturales, características individuales y condiciones de la oferta de drogas.

2. Una cosa es el consumo esporádico y otra cosa es la adicción al uso de la marihuana.

3. Aunque existen variaciones, los estudios en general no encuentran una relación estadística entre legalización de la marihuana medicinal y aumento del consumo adolescente.

4. Aunque en los estados que permiten la marihuana medicina es más alto el nivel de consumo entre adolescentes, ésta podría ser la causa y no el efecto de la legalización; en otras palabras, los estados donde se usaba más la marihuana podrían ser los más tolerantes hacia ella.  

5. Según un estudio reciente, no ha habido un aumento mayor en el consumo  de los Estados con y sin legalización; e incluso en los primeros parece haberse dado  una disminución. Otro estudio compara el uso y prevalencia entre los Estados que la aprueban y sus vecinos que no, para llegar a la misma conclusión. Resulta pues que el uso entre adolescentes de 12 a 17 años no ha aumentado como efecto de la  legalización medicinal de la marihuana.

6. Sin embargo entre personas mayores (incluyendo el grupo entre 18 y 25 años)   parece existir un efecto positivo, aunque no muy grande, de la marihuana medicinal; en Colorado, por ejemplo, la edad promedio de un paciente registrado para usar marihuana medicinal es 42 años, y el uso entre adultos parece ser más sensible a los cambios legales, dada su mayor aversión al riesgo.

Estas tendencias pueden cambiar con el tiempo y variar entre el corto y el largo plazo. Pero el temor a un aumento intenso e inmediato en el uso de la sustancia, especialmente entre adolescentes, no encuentra soporte en la evidencia existente.

Criminalidad

La evidencia sugiere que la criminalidad tampoco cambia radicalmente con la marihuana medicinal. Veamos:

1. Un análisis de las ciudades principales de cuatro estados que han legalizado la marihuana medicinal no encontró aumentos en el número de adolescentes arrestados y con resultados positivos en pruebas de uso de marihuana, o en el de visitas de emergencia a hospitales por consumo de esta sustancia.

2. Según otros estudios recientes que comparan las tasas de criminalidad entre estados con y sin marihuana medicinal, no existe una diferencia en delitos como robos o asaltos domiciliarios. Es más, parece que estados que han aprobado la marihuana medicinal han visto una reducción en homicidios y asaltos.

No se puede establecer si los crímenes tienen una relación directa con el uso o tráfico de la marihuana, y es además posible que las reducciones se deban a otros factores comunes a los estados que la han legalizado. Pero resulta claro que el delito no aumentó en los estados que permiten la marihuana medicinal.

El temor a un aumento intenso e inmediato en el uso de la sustancia, especialmente entre adolescentes, no encuentra soporte en la evidencia existente.

3. Algunos críticos sugieren que la proliferación de dispensarios puede elevar la criminalidad, bien sea porque estos establecimientos son potenciales objetivos de robos (por concentrar marihuana y dinero en efectivo) o porque pueden atraer individuos propensos al robo. Sin embargo, un estudio en Sacramento, California, encontró que los ataques contra la propiedad y los crímenes violentos no son mayores en lugares con alta concentración de dispensarios.

4. Otro estudio en Delaware, Rhode Island, y Colorado encontró que el número de accidentes de tránsito disminuyó después de ser aprobada la marihuana medicinal. Los autores atribuyen este hallazgo a un efecto de sustitución entre consumo de marihuana y consumo de alcohol – pues este último es más peligroso desde el punto de vista de los accidentes de tráfico. Los estudios sobre la relación entre consumo de alcohol y marihuana, sin embargo, siguen siendo contradictorios.

El Senador liberal Juan Carlos Galán
El Senador liberal Juan Manuel Galán.
Foto: Congreso de la República de Colombia

Hacia la marihuana recreacional

Para otros opositores, como el ex presidente Andrés Pastrana, la legalización de la marihuana medicinal pueda llevar a su legalización total. Pero si reconocemos que las  políticas actuales han fracasado, este riesgo no es necesariamente preocupante: al revés, la legalización total de la marihuana puede ser deseable.

De hecho, la existencia de una burocracia especializada y con experiencia en el manejo de la marihuana medicinal puede facilitar la adopción de un buen régimen recreacional.

En Colorado, por ejemplo, la experiencia con marihuana medicinal ha sido importante para la legalización con fines recreacionales. Esta experiencia (creando listas de registro y regulaciones para quienes prescriben, producen y reciben la marihuana) ha facilitado el paso a un régimen más complejo de legalización total.

Dependiendo del marco regulatorio usado, otra potencial ventaja de legalizar la marihuana medicinal es separar los mercados ilegales de marihuana de los de otras drogas más fuertes, como parece estar ocurriendo en Colorado. La legalización medicinal puede crear un mercado gris o de desvío de la marihuana hacia pacientes sin prescripción, pero esto podría tener la ventaja de alejar a las organizaciones criminales más poderosas del tráfico.

Desafíos

Las leyes sobre marihuana medicinal se han aplicado de maneras distintas y en contextos donde aún prevalece el prohibicionismo. De aquí se siguen problemas y contradicciones  que seguramente surgirían también en el caso de Colombia. Por eso los detalles de un posible nuevo marco normativo serían esenciales. Algunas preguntas claves para considerar en este punto son:

1. ¿Está preparado el sistema de salud para supervisar efectivamente las regulaciones?

2. ¿Quién se encargará de la producción y distribución dada la falta de productores legales relativamente experimentados?

3. ¿Cómo enfrentar la falta de experiencia en el tratamiento de condiciones médicas a través de la marihuana? ¿Cómo determinar la posible demanda? ¿Qué enfermedades o síntomas deben considerarse? ¿Cómo entrenar a los médicos para prescribir o recomendar?

4. ¿Deben registrar a los usuarios? (el registro obligatorio permite un mejor monitoreo de posibles violaciones, un análisis detallado de las características demográficas de los usuarios; sin embargo es un proceso costoso que requiere una gran capacidad institucional).

5. ¿Se deben permitir cultivos domésticos? Tales cultivos pueden facilitar la desviación hacia personas que no sean pacientes médicos, pero podrían ayudar a descentralizar el mercado ilegal y a hacerlo menos peligroso, al separar los distribuidores de marihuana de los distribuidores de drogas más potentes, costosas, y peligrosas.

Los temores a que un cambio en las regulaciones sobre la marihuana aumente el consumo deben ser tomados seriamente. Sin embargo, la evidencia sugiere que esos miedos son exagerados y que aumentos en uso se han dado aun dentro del régimen totalmente prohibicionista, justamente el que ha dificultado afrontar las adicciones como un problema de salud pública.

 

*Profesora Departamento de Ciencia Política, Universidad de Massachusetts-Lowell

 

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