Inicio Edición Diciembre 1  ¿Qué pasará con la gobernabilidad de Duque?*

 ¿Qué pasará con la gobernabilidad de Duque?*

Escrito por Jorge Bustamante
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Los 10 millones de votos no eran votos de Duque ni del Centro Democrático.

jorge BustamanteEn tan solo un año y medio, el gobierno ha acumulado una lista de errores muy larga. ¿Cuáles son y qué puede hacer para evitar su muerte política?

                                                        Jorge Bustamante R**

Una mala lectura de la coyuntura

Uno de los grandes desafíos que enfrentan los gobiernos diariamente es hacer una buena lectura de la coyuntura política, económica, social, internacional y de orden público. El expresidente Alfonso López Michelsen decía con frecuencia: “hay que tomarle el pulso a la Nación”, haciendo referencia a esa tarea cotidiana. Los múltiples traspiés en los que está incurriendo el actual gobierno demuestran que no está cumpliendo ese deber de modo satisfactorio.

Para empezar, es importante recordar que los diez millones trescientos sesenta mil votos que obtuvo Iván Duque en la segunda vuelta no son suyos ni del Centro Democrático ni del Partido Conservador, pues los partidos Liberal, Cambio Radical y buena parte de la U se le adhirieron en la segunda vuelta con el fin de evitar que Petro llegara a la presidencia.

La falta de votos de los primeros dos partidos quedó en evidencia en el Congreso, pues ninguno logró obtener mayorías. En ese sentido, la hipótesis de que el gobierno no va a hacer una coalición para gobernar porque no “va a dar mermelada” es una falacia. Los ejemplos de coaliciones abundan en el mundo: en España, el PSOE y la UP establecieron una hace poco y en Alemania, Ángela Merkel firmó un acuerdo pragmático de gobernabilidad con el Partido Socialdemócrata porque no tenía mayorías en el Parlamento. Así pues, la mandataria no le dio “mermelada” al partido en cuestión, pero sí le concedió participación política.

Indudablemente, la mala lectura de la coyuntura le está saliendo cara al gobierno: le hundieron la Reforma a la Justicia y tuvo que sacrificar a la ministra del ramo; casi le duplican las iniciativas que contenía su programa económico en el trámite del proyecto del Plan de Desarrollo; le recortaron el cincuenta por ciento de las aspiraciones de recaudo en la Ley de Financiamiento, y le dejaron en la Cámara la aprobación del proyecto envenenado que no publicaron en la Gaceta Oficial y que la Corte Constitucional tumbó posteriormente. Como si fuera poco, los partidos de su coalición —Centro Democrático y Conservador— perdieron espacio en las últimas elecciones. Y en el Congreso se adelantaron la moción de censura al Fiscal General Néstor H. Martínez y a los ministros de Hacienda, de Transporte y de Defensa.

Las últimas encuestas le dan una aprobación del 30 por ciento al gobierno, y si la ola de mociones de censura y de debates continúa, su credibilidad va a deteriorarse aún más, lo cual tendría graves consecuencias para la estabilidad institucional del país.

Para acabar de completar, muchas de las iniciativas del presidente han sido aplazadas por diferentes razones: la reforma política, la de justicia, la pensional, la laboral, la agraria, eventualmente la tributaria y, sobre todo, el cumplimiento de buena parte del Acuerdo Final de Paz. Así mismo, los paros y las marchas están provocando un desgaste gubernamental que fomenta la aparición de un ambiente dominado por la incertidumbre.

Las contradicciones del paro

El Paro convocado el 21 de noviembre (conocido popularmente como el 21N) se ha extendido por más de seis días y ha incluido, además de las marchas multitudinarias, cacerolazos y actos de vandalismo. En el fondo, el paro da cuenta de un escenario nacional marcado por la alta concentración de la riqueza y la insatisfacción de amplios sectores de la sociedad.

El gobierno no debe prometer cosas que no pueda cumplir únicamente por estar presionado.

Foto: Presidencia de la República
El gobierno no debe prometer cosas que no pueda cumplir únicamente por estar presionado.

Uno de los aspectos más graves es que algunos de los reclamos presentan serias contradicciones: los estudiantes, por ejemplo, reclaman con justa razón que la calidad de la educación mejore, pero mientras tanto, muchos maestros de Fecode se niegan a ser evaluados anualmente en aspectos como la actualización académica y el bilingüismo por temor a bajar en el escalafón.

Con el tema de las pensiones habría que preguntarse si los individuos que pertenecen a los sindicatos o a regímenes especiales como los empleados de Ecopetrol, los congresistas o los militares están dispuestos a renunciar a esos privilegios e ingresar al régimen común. ¿Será que los pensionados que reciben entre 25 y 30 salarios mínimos están dispuestos a renunciar a esas descomunales pensiones? ¿Por qué la propuesta de la OCDE y de Asofondos es la nivelación de las reservas y/o del presupuesto pensional a costa de las condiciones de los de menores ingresos y en consecuencia de menores pensiones?

Las deficiencias del gobierno

Indudablemente, el actual gobierno presenta enormes deficiencias. La primera es que su esquema de gobierno está agotado y fracturado: no tiene manejo del Congreso y tiene prácticamente cuatro gabinetes, el que puso el expresidente Uribe con cinco o seis ministros; el de la vicepresidenta y el expresidente Pastrana con dos o tres ministerios; el del presidente Duque, y el de los ministerios que están sueltos. Cada uno de esos grupos cuenta con institutos y Departamentos Administrativos. ¿El “juego” de cada grupo y sus respectivos intereses convergen en un gabinete coherente, sólido y homogéneo? No, los tiempos y movimientos de esos diferentes grupos de poder son distintos y responden a ritmos coyunturales y estructurales diferentes.

La segunda es que ha dejado a la deriva la lucha contra la corrupción y la búsqueda de la equidad, dos banderas fundamentales en nuestro país. La primera no ha vuelto a sonar desde que el gobierno se montó en el tren de la consulta popular y la segunda quedó sepultada con la propuesta de aumentar el IVA y disminuir los impuestos a las grandes empresas en la ley de financiamiento.

La tercera es que no ha sabido leer adecuadamente los acontecimientos de los últimos días ni los pronunciamientos de los diferentes actores nacionales e internacionales como congresistas, sindicalistas, directores y líderes de ONG’s, gremios, medios de comunicación, campesinos, estudiantes, entre otros.

Cuarto, no se hizo un corte de cuentas y menos aún un libro blanco de cómo se recibió el país de la Administración de Juan Manuel Santos (2010-2014-2018). Es importante señalar que:

  • En lo institucional, dejó la administración pública sumamente deteriorada; un Congreso enmermelado y unas cortes descompuestas;
  • En lo económico, dejó alto déficit fiscal, y solo 1,4 del PIB, grandes privatizaciones, escollos en las contrataciones de las 4G, reforma tributaria de alcance exclusivamente coyuntural y enormes compromisos con el Acuerdo Final de Paz. Todo esto en medio de una de las bonanzas más grandes de petróleo, carbón, níquel, oro, coltán y gas que ha experimentado Colombia en toda su historia;
  • En el tema de la paz, perdió el plebiscito y dejó al país altamente polarizado y lleno de compromisos políticos, económicos, sociales e institucionales difíciles de cumplir en el corto plazo.

Las soluciones

Evidentemente, el panorama no es sencillo y lo peor que puede hacer el gobierno de Duque es asumir compromisos exorbitantes a la luz de las múltiples presiones de los actores que están concurriendo al escenario político y social. Propuestas como la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente son, cuando menos, inviables.

¿Qué ocurrirá con la conversación nacional convocada por Duque?

Foto: Presidencia de la República
¿Qué ocurrirá con la conversación nacional convocada por Duque?

Para contrarrestar algunas presiones desmedidas y llegar a acuerdos sensatos y equilibrados, el gobierno tendrá que contar con la colaboración de sus partidos políticos aliados (a pesar de su poca de credibilidad) y también deberá procurar la colaboración de otros actores sociales y económicos. Hasta ahora, los resultados de Duque dejan mucho que desear. ¿Hasta dónde llegará su gobierno?

*La primera parte de este artículo fue publicada por El Tiempo en una versión similar.

**Politólogo y economista, exdirector de Planeación Distrital, exgerente de la ANDI en Bogotá, exgerente general de ISA, profesor universitario, consultor internacional, columnista de varios medios y exdirector nacional del Instituto de Pensamiento Liberal.

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