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¿Qué hacer con los habitantes de calle en Bogotá?

Escrito por 1r1cx

Jornada de Actividades de Ciudadanía Móvil en Teusaquillo

Sergio Angel Nicolas Peña

¿Cómo han tratado las administraciones anteriores a este sector marginado de la población? ¿Han sido equivocadas o acertadas las medidas del alcalde Peñalosa hasta el momento? ¿Cuáles deben ser los pasos a seguir?

Sergio Angel* – Nicolás Peña**

La pregunta

Con la intervención en el Bronx y la demolición de ocho edificios de la zona como resultado de procesos de extinción de dominio volvió al debate público el tema de los ciudadanos habitantes de calle. Se habla de “ciudadanos habitantes de calle” (CDH) porque estos tienen derechos y deben ser reconocidos por las autoridades como un ciudadano más en condición de vulnerabilidad.

La permisividad de las administraciones anteriores y la corrupción de las autoridades habían convertido al sector del Bronx en un emporio de la droga y el delito, lo cual justificaba una intervención. Pero aunque la medida desconcentró el delito, trajo consigo un desplazamiento de los CHC que habitaban allí y de otros que estaban de paso; por eso cabe preguntarse si es más conveniente mantener a estas personas concentradas en un solo lugar o tenerlas dispersas por toda la ciudad.

Un acierto y un error

Calle del Bronx luego del desalojo por parte del Alcalde Enrique Peñalosa
Calle del Bronx luego del desalojo por parte del Alcalde Enrique Peñalosa
Foto: Página de la Alcaldía Mayor de Bogotá 

Después de la intervención del Bronx se han producido dos procesos que ponen a prueba la efectividad de esta operación mediática: los planes de atención inmediata y el manejo del desplazamiento de esta población.

En relación con el primer punto cabe destacar la buena coordinación entre las varias entidades del Distrito para atender a los CHC que se encontraban en el Bronx el día de la intervención.

Pero respecto del segundo asunto el Distrito ha dejado muchas dudas sobre su idoneidad para manejar el problema. No solo intervino policialmente los barrios de la Estanzuela, Mártires y Santa Fe, adonde se habían desplazado los CHC, sino que los desplazó hasta un caño en el sector de Puente Aranda en donde muchos de ellos fueron arrastrados por la creciente de la quebrada Comuneros.

Lo anterior muestra que el Distrito hizo una planeación de corto plazo y no consideró el desplazamiento de estos ciudadanos a otras zonas de la ciudad. Ciertamente, el consumo de drogas dificulta el tratamiento y la resocialización de estas personas, pero este debía ser un factor contemplado en la intervención, sobre todo si se tiene en cuenta que por sentencia de la Corte no se les puede obligar a asistir a centros de atención.

Las alcaldías anteriores

Durante la primera alcaldía de Peñalosa y por medio del Decreto 980 de 1997 se llevó a cabo la intervención de la antigua “calle del Cartucho” con el fin de construir el actual parque Tercer Milenio. Esta intervención no tuvo en cuenta a los CHC ni incluyó un plan para solucionar o amortiguar las condiciones que originaron el problema. Por eso se produjeron la dispersión de los CHC dentro de la ciudad y los conflictos con el resto de la ciudadanía. Este suceso marcó una tendencia en los planes de intervención, pues obligó a los gobiernos posteriores a solucionar los efectos de la intervención ordenada por el alcalde Peñalosa.

Bajo el segundo mandato de Mockus se dio un cambio en el discurso para tratar a esta población. Los habitantes de la calle empezaron a ser reconocidos como ciudadanos y con ello recibieron cierta visibilidad. Pero en la práctica Mockus promovió la “caridad ilustrada”, de modo que el Distrito renunció a su deber de atender a los CHC y dejó su cuidado en manos de la caridad privada.

Durante la alcaldía de Garzón se dieron varias innovaciones en los programas sociales a través de la Política Distrital de Seguridad Alimentaria. La estrategia de los comedores comunitarios buscó garantizar a las comunidades y poblaciones vulnerables el derecho a la alimentación. Pero por otro lado se mantuvieron prácticas de aislamiento como la del encierro de los CHC en el antiguo matadero; y aunque sirvió como plan de choque, esta medida confirmó la exclusión y no resolvió los problema de fondo para esta población.

Bajo el gobierno Moreno se trató de cambiar la lógica del encierro por un plan de protección e integración cultural diferencial para poblaciones vulnerables, en un modelo que podría describirse como una renovada “caridad ilustrada” con mayores índices de inclusión e intervención –que no logró tampoco remediar las causas del problema-.

Petro y Peñalosa: choque de paradigmas

Cabildo Ciudadano Habitante de Calle en la Plaza España.
Cabildo Ciudadano Habitante de Calle en la Plaza España.
Foto: Página de la Alcaldía Mayor de Bogotá

La alcaldía Petro se caracterizó por la adopción de una política participativa, y esto le permitió reconocer los derechos de los habitantes de calle. Sobre la base de los acuerdos derivados del primer cabildo de CHC se diseñaron los siguientes programas:

– Los Centros de Atención Móvil a Drogodependientes (CAMAD), que fueron atacados por diversos sectores con el argumento de ser un espacio de consumo de drogas propiciado por la Alcaldía. En medio de esta discusión se desdibujó el sentido original del proyecto, es decir, la atención médica y la garantía del derecho a la salud para esta población.

– Los Centros de Autocuidado y Acogida para ofrecer un escape de las rutinas que mantienen la vida en la calle; allí se buscaba garantizar la alimentación y la vivienda a través de comedores y hogares de paso.

– El Centro Academia, que brindaba capacitación para distintas labores culturales y artísticas; se ofrecían herramientas para tener una alternativa de vida.

El modelo de la segunda alcaldía Peñalosa es enteramente opuesto. No solo hay un gobernante mucho más distante de los CHC, sino que las políticas y decisiones tienen un carácter claramente jerárquico. Estos dos rasgos repercuten sobre la relación entre las instituciones y los ciudadanos en cuestión, de modo que ahora asistimos a las tres diferencias esenciales entre los modelos de intervención de estas dos alcaldías:

  • Pasamos del reconocimiento de ciudadanos portadores de derechos que participan y toman decisiones al de ciudadanos en condición de vulnerabilidad con problemas de drogadicción que deben entrar en procesos de resocialización;
  • Pasamos de un modelo donde se creía que la intervención de los farmacodependientes puede hacerse de manera controlada por el Distrito -para evitar problemas de seguridad y salud pública- a un modelo que rechaza de plano el suministro de cualquier tipo de drogas y que considera que la única forma apropiada de intervención consiste en los programas de rehabilitación;
  • Pasamos de un modelo tolerante con la ilegalidad y el microtráfico a un modelo que ataca de manera frontal todos los centros de acopio de drogas y delitos.

Las salidas

Según la Secretaría Distrital de Integración Social, los habitantes de calle están distribuidos por toda la ciudad. Aunque Puente Aranda, Kennedy y Mártires son las localidades con mayor número de “parches” o “cambuches”, estos se dan también en las demás localidades, así:

 Distribución de “Parches” y “Cambuches” por localidades

Fuente: Boletín Especial Habitantes de Calle, Bogotá Cómo Vamos. Elaborado por la SDIS, 2014.

De acuerdo con lo anterior, es posible afirmar que la intervención del Bronx produjo la dispersión de apenas una parte de los CHC, así que afirmar que este tipo de medidas no son convenientes porque dispersan el problema es una exageración. Pero esto no significa que la respuesta al fenómeno de los habitantes de calle sea un asunto exclusivo de medidas policiales, pues la intervención de la calle del Cartucho y la del Bronx confirman que el problema no se reduce a la geografía. En otras palabras, si se ataca una olla, más que acabar el problema, se corre el riesgo de que este se desplace.

En este sentido, si la actual alcaldía decidió intervenir los centros de microtrafico debe prevenir la creación de nuevas ollas y trabajar en procesos de rehabilitación y resocialización efectivos para los CHC. Para esto sería útil tener en cuenta tres sugerencias:

· Pensar en modelos de intervención que tomen en cuenta experiencias exitosas de otras latitudes, con el fin de garantizar resultados exitosos; aquí cabrían modelos híbridos donde se incluyan ideas de la administración anterior

· Recuperar el dialogo con los CHC y buscar espacios de socialización que les devuelvan su condición de ciudadanos, y

· En relación con la campaña “Ayudemos de verdad” que adelanta el Distrito para  despertar conciencia en la ciudadanía sobre las maneras de ayudar a los habitantes de calle, tener en cuenta las experiencias no exitosas de “caridad ilustrada” de las anteriores administraciones.

 

* Profesor e investigador de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, candidato a doctor en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia.   sergio.angel.baquero@gmail.com

** Profesional en Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, con diplomado en Producción de Medios Alternativos de Comunicación. nico.comunal@gmail.com

 

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