Inicio TemasPolítica y Gobierno PROSUR y la anti-integración regional

PROSUR y la anti-integración regional

Escrito por Germán Prieto
Sbastián Piñera dio su apoyo a la iniciativa de integración de Duque.

Sbastián Piñera dio su apoyo a la iniciativa de integración de Duque.

German PrietoColombia y otros siete países suramericanos firmaron un nuevo acuerdo regional. ¿Qué tiene de novedoso? ¿Es mejor que la UNASUR?

Germán Camilo Prieto*

Un nuevo regionalismo

El pasado 22 de marzo, los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y el embajador de Guyana en Chile firmaron en Santiago de Chile la declaración para conformar el Foro para el Progreso de América del Sur (PROSUR). El objetivo fue "renovar y fortalecer" la integración de América del Sur tras el estancamiento de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

El objetivo del PROSUR es reemplazar a la UNASUR e iniciar un nuevo intento de organizar a América del Sur como una región. En materia de política global, dichos intentos se denominan ‘regionalismos’, es decir proyectos que buscan organizar una región de acuerdo con lineamientos políticos y económicos comunes.

Todas las iniciativas regionales que han existido en Latinoamérica han sido formas de regionalismo, como:

  • la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC);
  • la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI);
  • el Mercado Común Centroamericano;
  • la Comunidad Andina;
  • el Mercado Común del Sur (MERCOSUR);
  • la Alianza del Pacífico;
  • y la UNASUR.

Sin embargo, los líderes que firmaron el acuerdo parecen empeñados en demostrar que el PROSUR no es una forma de regionalismo. Pues Iván Duque, Sebastián Piñera y Jair Messias Bolsonaro, respectivos presidentes de Colombia, Chile y Brasil afirman que esta nueva organización carecerá de ideología y de burocracia, a diferencia de la UNASUR que, según ellos, es —o era— una organización ideológica subsumida en la burocracia.

Sin embargo, el PROSUR parece tener unos lineamientos claros cuando dice que se compromete con el desarrollo, la democracia y los derechos humanos. Así las cosas, el PROSUR es un oxímoron: ¿cómo puede haber lineamientos políticos y económicos sin ideología y sin instituciones que permitan formularlos y llevarlos a la práctica?

Le recomendamos: ¿Por qué vale la pena conservar UNASUR?

De la UNASUR al PROSUR

Atendiendo la propuesta del presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso (no de Chávez), en 2004 se creó la Comunidad Suramericana de Naciones (CSN), en la cual convergieron jefes de Estado de izquierda y de derecha. A diferencia de la UNASUR, la CSN sí funcionó meramente como un foro.

Los jefes y jefas de Estado suramericanos se reunían una vez al año y dialogaban sobre asuntos políticos y económicos desde su postura ideológica. La CSN sentó un precedente en la historia de la integración suramericana dado que nunca antes se había constituido un foro de diálogo político en América del Sur.

Visita del 22 de abril de Iván Duque a Chile.

Foto: Presidencia de la República
Visita del 22 de abril de Iván Duque a Chile.

De estos diálogos surgió la iniciativa —liderada por Brasil y en parte por Chile— de crear el Consejo de Defensa Suramericano (CDS) en 2008. Este organismo debería constituir a Suramérica en una “zona de paz”, mediante el intercambio de información sobre asuntos de seguridad y defensa para mejorar la cooperación entre los vecinos.

El CDS no se formó como una organización ideológica. Por el contrario, todos los jefes y jefas de Estado del momento, tanto de izquierda como de derecha, aceptaron su constitución. El CDS creó un espacio de confianza entre los miembros, que fue la clave para la integración.

En 2008 y al mismo tiempo que se creaba el CDS, la CSN se transformó en la UNASUR. En su acta de constitución no figuró ni una sola frase de apoyo a algún modelo económico particular, o que promoviera una ideología de izquierda o de derecha. Pero era claramente “ideológico” que la organización se propusiera ayudar (1) al desarrollo económico, (2) a la defensa de la democracia y los derechos humanos, y (3) a promover la construcción de confianza y la cooperación entre los países miembros. Es decir, lo mismo que proclama el PROSUR.

El objetivo del PROSUR es reemplazar a la UNASUR e iniciar un nuevo intento de organizar a América del Sur como una región.

Además, tenía una dimensión burocrática. Aunque la UNASUR no tenga una secretaría general con múltiples divisiones, o un parlamento regional, tiene un Centro de Estudios Estratégicos de Defensa, un Instituto Suramericano de Gobierno en Salud, y un edificio en Quito donde ha funcionado la secretaría desde 2014, y en el que han llegado a trabajar cerca de cuarenta personas.

Pero evidentemente los principales organismos de la UNASUR siguieron siendo el Consejo de Jefes y Jefas de Estado y los Consejos Ministeriales, a los cuales asistieron los presidentes y los ministros con sus asesores. Además, cada ministerio nacional tenía funcionarios dedicados al intercambio de información técnica y a proyectos de cooperación adelantados en el seno de la UNASUR.

Como en todos los nuevos regionalismos desde la década del 90, las declaraciones oficiales se refirieron sobre todo al desarrollo económico —sin importar el modelo—, y la defensa de la democracia y los derechos humanos.

En resumen: la ausencia de un compromiso hacia una ideología de izquierda o de derecha en UNASUR se repite en el PROSUR, pues durante sus catorce años de existencia en la UNASUR no se hizo una sola declaración institucional en favor del socialismo, ni del chavismo, ni del neoliberalismo ni del uribismo.

¿El reemplazo de la UNASUR?

Es cierto que los intercambios de información y los proyectos de cooperación en la UNASUR no han tenido un gran impacto sobre la vida de los suramericanos. Pero como foro de diálogo político, la UNASUR ha sido efectiva:

  • Cuando actuó para respaldar el orden institucional en Bolivia (2008), Ecuador (2010), Paraguay (2012) y Argentina (2015), al presentarse alteraciones de orden público que amenazaban la gobernabilidad de los jefes y jefas de Estado legítimamente elegidos; y
  • Al dirimir conflictos diplomáticos entre Colombia y Ecuador (2009) y Colombia y Venezuela (2009 y 2010).

Desafortunadamente, Venezuela es la única crisis política en la cual UNASUR no ha logrado intervenir de manera efectiva. Aunque vale recordar que en 2014, la UNASUR fue la primera organización en crear un espacio para el diálogo entre gobierno y oposición en Venezuela.

Seguramente los líderes del PROSUR no recuerdan esto, pues solo han visto que la UNASUR se paralizó frente a la crisis de Venezuela. Han pasado dos años sin que en la UNASUR se designe un secretario general, debido a las diferencias ideológicas de quienes conforman la organización. Sin embargo, podrían haber nombrado un secretario encargado para que la organización continuase funcionando con normalidad.

Los mandatarios que firmaron el PROSUR están llevándose por delante catorce años de integración de la UNASUR simplemente para castigar a Venezuela. Están asociando erróneamente el gobierno de Venezuela con el liderazgo de la UNASUR, la cual ha tenido el mismo peso ideológico —o sea ninguno a favor de la derecha o la izquierda— de la nueva organización que lideran.

Lea en Razón Pública: ¿Cómo entender la Venezuela de hoy?

Los mandatarios crearon el PROSUR por el aparente uso político de la UNASUR, dado que Hugo Chávez, Luiz Inácio Lula da Silva, Evo Morales y Rafael Correa utilizaron los foros de UNASUR para hacer declaraciones en defensa de sus proyectos políticos. Pero esto no significa que la organización estuviese al servicio de estos fines políticos.

Presidentes de Colombia, Chile y Brasil afirman que esta nueva organización carecerá de ideología y de burocracia.

Lo mismo hicieron Álvaro Uribe, Alan García, Juan Manuel Santos y Ollanta Humala, y nadie les dijo nada. Si se critica el uso político de UNASUR, es precisamente lo que los actuales presidentes están haciendo al salirse de la organización y crear PROSUR. Las diferencias ideológicas paralizaron a UNASUR, y son las mismas diferencias las que están haciendo que América del Sur se acabe de fragmentar con el PROSUR. Porque al crear un foro en contra de Venezuela y sin el respaldo de Uruguay ni de Bolivia (y ante la aparente indiferencia de Surinam), PROSUR no podrá reemplazar a la UNASUR como foro que reúna a todos los países suramericanos.

¿Será Prosur una herramienta para la protección de la democracia en América Latina?

Foto: Presidencia de la República
¿Será Prosur una herramienta para la protección de la democracia en América Latina?

Los mismos países miembros que se han opuesto al régimen de Nicolás Maduro fueron quienes llevaron a la UNASUR a la parálisis y ahora la acusan de haberse paralizado. ¿La razón? Es muy fácil hacer política y ganar popularidad echándole la culpa a los otros países.

Ante su incapacidad para proponer políticas relevantes en sus propios países, Duque, Piñera y Bolsonaro han optado por atacar el régimen de Maduro mientras claman por el retorno a la democracia y a la economía de libre mercado, y mostrar esto como su gran contribución al desarrollo de Suramérica.

Para ganar popularidad ante su electorado, que odia a Maduro y todo lo que huela a chavismo, los mandatarios que firmaron el PROSUR están usando el regionalismo para promoverse a sí mismos: lo que se conoce como promoción del régimen o regime boosting.

No tienen problema en apoyar una organización regional más porque igual no se esforzarán para que avance, manteniendo el mismo desdén que han mostrado hacia la UNASUR.

En cambio, pasarán a la historia por crear el PROSUR, que por más que funcione como un foro, será burocrático e ideológico, si es que pretende ser una forma de regionalismo. De hecho, el PROSUR es la ideología y la burocracia de la anti-integración de América del Sur.

*Ph.D. en Ciencia Política de la Universidad de Manchester, magíster en Economía Política Internacional de la Universidad de Warwick, profesor Asociado del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies