Proceso de paz con el ELN: Más allá de la crisis | Razón Pública
Foto: X: Delegación de Paz del Gobierno de Colombia

Proceso de paz con el ELN: Más allá de la crisis

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El ELN ha dado un paso sin precedentes en sus procesos de negociación. Aunque el proceso atraviese una crisis, debemos mantener el compromiso con una paz pronta y sostenible.

Paloma Bayona Escallón*

Primeros pasos

Este es el séptimo proceso de negociación del ELN con el gobierno colombiano. Es el primero que ha avanzado hasta el punto de una posible primera firma de una primera agenda. 

Se calcula que al final de mayo se firmará el punto que hace referencia a la participación de la sociedad civil. Sería esta la primera vez en la historia que se cerraría un punto de la agenda. Y no es cualquier punto, sino uno que toca al tema más importantes en el discurso político de la guerrilla.

Como dijo el senador Iván Cepeda a RTVC Noticias, “Es la primera vez en la historia de los diálogos con el ELN en la que ocurre una situación de esta naturaleza, es decir, que se cierra uno de los seis puntos de negociación y creemos que ese es un avance sólido, concreto, que muestra los resultados del trabajo”.

Sería un gran retroceso para la construcción de paz en Colombia que la guerrilla decidiera retirarse de las negociaciones cuando a la sociedad ya se le ha prometido la paz y las agrupaciones ya han invertido tanto.

Este logro se le atribuye al arduo trabajo que ha hecho el Comité Nacional de Participación (CNP) desde su creación en agosto de 2023. En él 30 organizaciones sociales, gremiales y de derechos humanos se han encargado de recoger las propuestas de la sociedad civil para su futura participación en las negociaciones. A través de encuentros sectoriales y regionales en todo el país durante casi 10 meses, les preguntaron a las personas cómo debería participar la sociedad civil en el proceso de negociación. A finales de mayo deben entregar una propuesta de Plan Nacional de Participación. 

Por más discrepancias que se puedan tener sobre cómo se pensó el CNP y cómo se desarrollaron los encuentros, sin duda alguna es un esfuerzo de participación sustantivo que debe reconocerse. Requirió esfuerzos, tiempos, recursos de la nación, compromiso por parte de líderes y lideresas, y articulación de organizaciones de la sociedad civil para facilitar los espacios y sistematizar la información. 

El avance de la negociación con la guerrilla no ha sido lineal ni armónico. Ha estado sujeto a constantes crisis, tensiones y debates que han puesto en cuestión el futuro de la construcción de paz negociada. 

Sin embargo, este gran logro de cerrar un punto de la agenda de negociación debe ser el incentivo más importante para que ambas partes se comprometan con la paz. Sería un gran retroceso para la construcción de paz en Colombia que la guerrilla decidiera retirarse de las negociaciones cuando a la sociedad ya se le ha prometido la paz y las agrupaciones ya han invertido tanto.

Así como a los grupos armados pueden poner límites y líneas rojas en las negociaciones, a la sociedad civil, como actor activo en la construcción de paz, también debería otorgársele el privilegio de poder exigirle a la guerrilla su compromiso con la paz. 

Foto: Presidencia - Alto Comisionado para la Paz-Una de las crisis más recientes fue provocada por el anuncio de los diálogos territoriales en Nariño.

Le recomendamos: ¿Hasta cuándo el ELN negociará?

VI Congreso Nacional

Por otro lado, ha dado mucho de qué hablar el anuncio de los diálogos territoriales en Nariño que busca adelantar pilares de la “paz total” en territorios gravemente golpeados por el conflicto. Han ocasionado una fuerte crisis los acercamientos a actores estratégicos de la región. 

El comandante del ELN ha cuestionado la legitimidad de estos diálogos y lo ha tomado como una ofensa, afirma que el gobierno nacional traiciona lo pactado y que el Frente Comuneros del Sur —con quienes el gobierno ha dialogado en Nariño— no hace parte de la guerrilla y, por el contrario, son infiltrados del gobierno. 

Así lo afirma el reciente comunicado que publicaron: “Habiendo pactado un proceso nacional de participación de la sociedad, ahora monta un diálogo regional en Nariño por fuera de dicho proceso nacional y desconociendo la Delegación del ELN y la mesa, donde participa la comunidad Internacional oficiando como garantes, así como también la ONU y la Conferencia Episcopal colombiana”. 

La crisis ha tomado todo el vuelo mediático posible, y ha puesto en cuestionamiento la confianza entre las partes. La delegación del gobierno ha ratificado su compromiso con la mesa nacional y también con los diálogos regionales. 

Sin embargo, el ELN ha considerado necesario convocar a su VI Congreso Nacional y reunir a todos los mandos nacionales y regionales bajo el pretexto del aniversario de sus 60 años en armas. Entre líneas es evidente que es una estrategia de la comandancia para simular unidad y debatir el futuro de la negociación con el gobierno. 

Entonces, paralelo a que nos encontramos en medio de una de las mayores crisis que ha tenido el proceso de negociación, estamos cerca de uno de los logros más significativos para la historia de negociación con el ELN. 

Vale la pena entonces aprovechar esta situación para buscar respuestas innovadoras que permitan construir una paz pronta y estable. 

Territorialización de la paz

En una entrevista a La Silla Vacía, alias HH, el comandante del Frente Comuneros del Sur, volvió a poner sobre la mesa las ventajas y propensión de una paz territorial. 

Es importante retomar el llamado de la academia sobre la preponderancia de dejar de pensar políticas de paz desde el centro del país y poner el énfasis en las regiones. Así como escuchar el reclamo de las comunidades cansadas de vivir entre armas, minas, desplazamientos y cultivos de coca. 

La pertinencia de la paz regionalizada se corresponde con la realidad de cómo se han transformado las lógicas del conflicto armado. La lucha de los grupos armados hoy en día no es por desafiar al Estado sino que las dinámicas y motivaciones del conflicto armado han mutado bajo la influencia de las economías legales e ilegales que financian la guerra.

La propuesta de territorialización de la paz tampoco es nueva. La “paz total”, política con la que se posicionó el gobierno Petro, siempre estuvo pensada para hacer paz en las regiones. El gobernador Luis Alfonso Escobar ya hablaba de diálogos territoriales de paz desde su candidatura. Así como el discurso de llevar la negociación a las regiones y dejar que la sociedad civil participe directamente, ha sido bandera política del ELN

Entonces, si ninguna de estas propuestas es nueva ¿por qué la crisis? Desde Cinep/PPP hemos defendido la idea de que no es incompatible una negociación regionalizada con la búsqueda de paz nacional.

La pertinencia de la paz regionalizada se corresponde con la realidad de cómo se han transformado las lógicas del conflicto armado. La lucha de los grupos armados hoy en día no es por desafiar al Estado sino que las dinámicas y motivaciones del conflicto armado han mutado bajo la influencia de las economías legales e ilegales que financian la guerra. 

Además, el perfil de los actores que hoy toman las armas no son los mismos con los que se acostumbraba a negociar en décadas anteriores. Hoy en día es difícil diferenciar cuándo un actor es político y cuándo tiene comportamientos delincuenciales. Manejar estos grises dentro del marco normativo colombiano también supone un reto para la construcción de paz. 

En ese orden de ideas, la propuesta de una paz nacional como la que se firmó con las FARC-EP no parecería lo que necesita el país para reducir la violencia y la opción armada. Un acuerdo de ese tipo requiere que el aparato burocrático del Estado se movilice en su totalidad para implementar una paz pesada y larga, como la que estamos experimentando hoy 8 años después del acuerdo con las FARC-EP. 

Se debería tomar esta experiencia de débil implementación del acuerdo de paz como una lección de que lo que necesitamos es responder a las necesidades para la paz puntuales que tiene cada territorio.

Hacerlo con disponibilidad de recursos y voluntad política tanto de actores del gobierno nacional y regional como de inversionistas de la región y grupos armados comprometidos con la paz. 

El gobierno nacional ha demostrado que no va a seguir supeditado al ritmo de la delegación del ELN y que está dispuesto a hacer la paz con quién tenga voluntad concreta. 

Es claro que el ELN debe comprometerse con tener diálogos en los territorios  y entender que la paz no se debilita desde las regiones, sino que al contrario se fortalece. 

También las partes deben demostrarle a la sociedad civil y a la comunidad internacional, que ha apoyado el proceso, que su participación y aportes no han sido en vano, y que estos dos años de negociación van a tener resultados positivos.

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Paloma Bayona

*Politóloga de la Universidad Javeriana e investigadora de la línea Conflicto, Estado y Paz en el Cinep/PPP.

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