El presidente Petro y su rebeldía armada | Razón Pública 2024
Foto: Facebook: Presidencia de la República

El presidente Petro y su rebeldía armada

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El día cívico decretado por el presidente para cuidar el medio ambiente fue eclipsado por las declaraciones del mismo presidente y por las “coincidencias” en la fecha y el lugar del anuncio. Esta es la crónica increíble de los hechos.

Adrián Restrepo Parra*

La intención del día cívico

Con más pena que gloria pasó el día cívico decretado por el presidente Petro para hacer la paz con la naturaleza. 

El 18 de abril, los colombianos nos enteramos del decreto 0500 del 2024, emitido el mismo día por la Presidencia de la República. El decreto declara el tercer viernes del mes de abril de cada año como un día cívico para reafirmar la paz con la naturaleza, con el propósito de proteger los recursos naturales.

La intención formal de este día cívico, sin embargo, fue desfigurándose por distintos factores atribuibles al jefe de Estado. El principal fue que el decreto señalaba que el primer día cívico sería el 19 de abril, es decir, el día siguiente de la firma del decreto. 

Un 19 de abril

Cuesta creer que fuera mera “coincidencia” que el decreto entrara a regir un 19 de abril y que, a la vez, en esa fecha pasen dos acontecimientos significativos en la vida del presidente: es el día de su cumpleaños y también la conmemoración del hecho fundante de la guerrilla en la cual él militó hace varias décadas: el M-19.

Diez años después del nacimiento de Gustavo Petro, el 19 de abril de 1970 el país vivió unas elecciones presidenciales irregulares que llevaron a calificarlas de fraudulentas. El ganador de la contienda fue Misael Pastrana Borrero, del Frente Nacional, y el perdedor fue Gustavo Rojas Pinilla, de la Alianza Nacional Popular (Anapo). 

Tres o cuatro años más tarde (no de manera inmediata), surgió la agrupación subversiva Movimiento 19 de abril en presunto recuerdo de aquel suceso nefasto para la consolidación de la incipiente democracia colombiana.

Sencillamente es inaudito que el presidente de la república conmemore de manera subrepticia la fundación de una guerrilla que practicó la violencia, esto es más evidente todavía cuando el día internacional de la Madre Tierra se conmemora el 22 de abril en todo el mundo desde 1970: la “paz con la naturaleza” viene a significar exactamente lo mismo.

Si el espíritu de la iniciativa era la conservación de la naturaleza, entonces el día cívico debería ser el día de la Tierra o el día del árbol, que se celebra desde el siglo XIX y del cual Colombia toma parte desde el año 1941, estableciendo el 29 de abril como fecha conmemorativa.

Le recomendamos: ¿Hasta cuándo el ELN negociará?

Bofetada al ejército

El 31 de diciembre de 1979, un grupo de guerrilleros del M-19 ingresó a las instalaciones del Cantón Norte del Ejército en Bogotá y robó aproximadamente cinco mil armas. Las circunstancias novelescas del robo y la humillación de los altos mandos militares ante un desplante semejante pesan sin duda en la memoria de las nuevas generaciones de oficiales. 

Cuesta creer que fuera mera “coincidencia” que el decreto entrara a regir un 19 de abril y que, a la vez, en esa fecha pasen dos acontecimientos significativos en la vida del presidente: es el día de su cumpleaños y también la conmemoración del hecho fundante de la guerrilla en la cual él militó hace varias décadas: el M-19.

Este incidente fue uno de los eventos más notorios en la historia del M-19 y marcó un punto de inflexión en el conflicto armado. El M-19 utilizó las armas robadas para llevar a cabo diversas acciones, incluyendo secuestros y asaltos. El robo contribuyó a aumentar la notoriedad y la capacidad operativa del grupo insurgente durante ese período. 

Veinticinco años después, el presidente Petro bien pudo anunciar el día cívico desde el Palacio de Nariño o desde cualquier lugar del territorio colombiano (o incluso desde el extranjero), pero por otra coincidencia lo hizo desde el Cantón Norte, en Bogotá, durante un discurso ante las fuerzas militares.     

“Día de rebeldía”

Para despejar dudas respecto al propósito del decreto, el presidente expidió un trino (no podía faltar) que comienza así: “Este 19 de abril día de rebeldía, de lectura, de conversación con la familia y con los amigos sobre la peligrosidad del cambio climático, sobre quién lo produce, sobre qué se debe hacer”. 

El decreto no alude por supuesto a que el día cívico de paz con la naturaleza sea un “día de rebeldía”; es el presidente quien asocia el 19 de abril con la rebeldía. Y el gesto suyo fue acompañado por diversos grupos de activistas a lo largo y lo ancho del país que, por pura coincidencia, convocaron o llevaron a cabo actividades que impidieron el desarrollo normal de las actividades por tanto obligaban a tener “un día cívico”.        

Así ocurrió en mi propia universidad, la de Antioquia. Aunque el alcalde de Medellín y el gobernador del departamento no acogieron el día cívico, por la vía de los hechos se dio el día libre a profesores y estudiantes de la universidad. El 19 de abril de este año, el primer día cívico nacional de paz con la naturaleza, las actividades académicas de la Universidad fueron suspendidas por asuntos poco cívicos: problemas de orden público. Un grupo de encapuchados con colores y arengas alusivas al nacimiento del M-19 tiraron papas bombas. 

El día de rebeldía evoca entonces la fecha que capuchos conmemoraron sin acudir a subterfugios. El presidente Petro exaltó el 19 de abril como el día de la rebeldía, sin contemplar, o considerándolo un dato menor, que esa  rebeldía fue armada. Y que, justamente, ese tipo de rebeldía contrasta fuertemente con una de sus principales   banderas de gobierno: la paz total. 

Invitación a la violencia

La paz total pretende poner fin a la combinación de la política con las armas en nuestra vida pública. 

En la negociación con organizaciones que el gobierno reconoce como políticas, como el ELN, los delegados del presidente insisten en que el mundo cambió y, en un país como Colombia, los cambios sociales, económicos y políticos no pueden lograrse por la vía armada, tal como pensaban ciertos sectores políticos en el siglo XX. 

Esos cambios han hecho que la mayoría de las organizaciones guerrilleras en Colombia hayan optado por negociar la paz. Incluso el ELN se autoproclama como la única guerrilla del país, porque las disidencias y reincidencias de las FARC no son consideradas por los elenos como grupos subversivos. 

Bajo las circunstancias anteriores, sería más preciso decir que el ELN no es la única guerrilla, sino que es la última guerrilla. Pero si el presidente exalta un pasado heroico de la política con armas, sencillamente está invitando desde la presidencia a que en Colombia renazca la insurgencia armada. 

El decreto no alude por supuesto a que el día cívico de paz con la naturaleza sea un “día de rebeldía”; es el presidente quien asocia el 19 de abril con la rebeldía

Los capuchos del tropel del 19 de abril en la universidad consideran que esta insurgencia es legítima. Algunos de estos capuchos creen que personas como Petro y otros miembros del M-19 traicionaron la causa al realizar un acuerdo de paz con el gobierno y renunciando así a la revolución con armas.

¿Dónde quedó la paz con la naturaleza?

Los símbolos y significados políticos en la construcción de la identidad nacional son fundamentales. Forjan el carácter de los ciudadanos, dan pautas para concebir las relaciones sociales y actuar en pro de ideales compartidos. 

El presidente de la república, más cuando ofrece la esperanza de la paz total, no debería promover ejercicios de memoria histórica que exaltan el uso de la violencia por parte de un grupo de ciudadanos para cambiar lo que consideraban injusticia. 

Igualmente, resulta problemático que la figura del presidente, que en teoría debe representar la unidad del pueblo, pretenda superar la polarización política enarbolando símbolos que renuevan heridas hondas y agravan las diferencias entre los colombianos.

Está bien que un gobierno que busca la paz total busque la paz con la naturaleza.  Pero este mensaje acabó por perderse en la polvareda que levantó la expedición de un decreto presidencial apresurado, innecesario, oportunista, ofensivo para muchos colombianos, con un pírrico beneficio para el propio presidente y sin ningún beneficio para su programa de gobierno o para el futuro de sus gobernados. 

Puede Leer: La crisis del autodenominado Estado Mayor Central de las FARC

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Adrian Restrepo

Escrito por:

Adrian Restrepo

*Profesor del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia, miembro de los grupos de investigación Hegemonía, Guerras y Conflictos (A) del Instituto de Estudios Políticos y RERDSA (A1) del INER.

0 comentarios de “El presidente Petro y su rebeldía armada

  1. Convertir el cumpleaños de PETRO en día cívico nacional, sólo es propio de déspotas alucinados. De mesías cósmicos.

  2. Con todo respeto, disiento de su opinión, que tal que no se pudiera conmemorar el día de la Revolucion Francesa porque hubo muchos muertos o el 20 de Julio porque también hubo otros muchos muertos, los cambios sociales y la transformación de la sociedad no se dan siempre por las buenas, son luchas sociales .

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