
El presidente al Congreso: cifras, paz y acuerdo nacional
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El discurso de Petro en el congreso destaca por su concisión y tono conciliador, enfocándose en cifras económicas, paz y acuerdo nacional. Promueve el diálogo y reformas clave para enfrentar desafíos críticos de la nación. Descubra que dijo el presidente en la intervención.
Juan Fernando Mejía Mosquera*
Discurso conciliador y estratégico
El discurso del presidente Petro en la instalación del congreso resultó especialmente conciso, centrado en unas pocas ideas principales y notablemente conciliador en comparación con los de los últimos meses. Se mostró respetuoso con la rama legislativa y el espacio del Congreso, recordó en varias ocasiones su propia experiencia como congresista, invitó al diálogo y a la concertación, y relacionó todos los puntos de su intervención con el logro de un Acuerdo Nacional.
Estas muestras de respeto institucional y de voluntad de diálogo son elecciones retóricas cruciales en un momento crítico del período presidencial. La imagen del gobierno se ha visto golpeada por repetidos escándalos de corrupción, los recursos fiscales escasean, la situación de orden público es preocupante y el presidente ha creado una relación tensa, por no decir agresiva, con la prensa.
Ante semejante conjunción de malas noticas, el presidente eligió hábilmente la contricción y la humildad, la invitación al diálogo y la administración retórica de una de las pocas noticias buenas del año en curso: las cifras del DANE sobre pobreza y desigualdad. Al leer estas cifras como un éxito y una validación empírica de lo acertado de sus políticas, el presidente las tomó como una base para invitar al congreso a discutir sus reformas, apoyar el cumplimiento del Acuerdo de Paz y promover el desarrollo económico.
Estos planteamientos abren una legislación crucial para el país en muchos sentidos, donde el tiempo corre en contra de la agenda del gobierno y las presiones adversas se suman desde varios sectores. La narrativa del discurso pinta un panorama positivo y propone un futuro posible de éxito y de paz.
Como en otras ocasiones, conviene exponer el discurso según su lógica interna para realizar un análisis justo y contar con un criterio claro de seguimiento del desempeño del gobierno al final de la presente legislatura.
El discurso procede en pasos claros, comienza con un pedido de perdón a la nación, luego habla de la economía, de la paz y de la sociedad. En cada uno de los núcleos temáticos, el presidente invita al Congreso a acompañar sus reformas como la manera más adecuada de cumplir el acuerdo de paz y construir desarrollo económico.
Esto es posible tanto por lo que el discurso afirma de forma explícita como por lo que omite. Las omisiones son necesariamente más numerosas que las afirmaciones, pero ese balance es la apuesta retórica mediante la cual se defiende la arriesgada apuesta política del gobierno.
Asume la responsabilidad de haber nombrado en ese cargo a Olmedo, una persona que tras una vida de militancia de izquierda ha tomado el camino de la corrupción. Según el Presidente, esto demuestra que la corrupción no depende de la ideología, es una cultura.
Petro y la responsabilidad por la corrupción en la UNGRD
El discurso del presidente Petro inicia con un pedido de perdón a la nación por los hechos de corrupción en la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD). Asume la responsabilidad de haber nombrado en ese cargo a Olmedo, una persona que tras una vida de militancia de izquierda ha tomado el camino de la corrupción. Según el Presidente, esto demuestra que la corrupción no depende de la ideología, es una cultura.
La responsabilidad es mayor para un líder político. Petro se compromete a recuperar los dineros. Para él, esta experiencia demuestra que es necesario estar siempre en guardia. Olmedo le falló a las víctimas climáticas, la UNGRD les falló a esas víctimas. “Soy responsable”, dice, y se compromete a resarcir al pueblo colombiano que es víctima en este caso.
Éxito de las cifras de pobreza y desigualdad
Desde la campaña, Petro se comprometió en la búsqueda de maneras de cambiar el modelo económico del país que le permitan pasar de la extracción a la producción por el trabajo.
Para el presidente, como lo ha manifestado en otras ocasiones, la economía extractivista es un suicidio social y económico. Debemos aspirar a otras maneras de entender la riqueza mediante el trabajo: agricultura, agroindustria y turismo. Estas fueron promesas de campaña.
Ante el estancamiento de la economía mundial post-covid, a nivel mundial, aumentaron los precios de los alimentos y hubo un incremento de la pobreza; el presidente recuerda que en el foro económico de Davos se habló de una policrisis en la que se conjugan la guerra, el crecimiento de la pobreza y la crisis de la democracia. Para el presidente, ante esta crisis integral de la humanidad, resulta crucial insistir en la transición energética.
Las recientes cifras de la economía colombiana permiten cierto optimismo: el aumento de la producción agrícola sugiere que hay un renacimiento del campo, baja el precio de los alimentos y bajan la pobreza y la desigualdad (puntos sobre los que insiste reiteradamente a lo largo de todo el discurso).
Agricultura como clave del modelo productivo
Hay que volver al campo, pero a la manera del siglo XXI. Es necesario discutir a fondo las leyes que impulsan la Reforma Agraria. En este momento, uno de los artículos tumbados por la Corte Constitucional reduce los instrumentos para adquirir las tierras y nos deja dependiendo únicamente de la venta voluntaria.
Petro recuerda, como es habitual para él, la Revolución En Marcha: una inspiración para construir justicia social en las regiones. Los problemas de la pobreza y la desigualdad afectan la posibilidad de la paz. La desigualdad social en Colombia es una de las mayores del mundo y hace difícil el orgullo ante la degradación de la violencia y el narcotráfico. Contra esto, debemos pretender por la justicia en los campos promoviendo la Reforma Agraria.
La Reforma Agraria es un núcleo de la Declaración Unilateral de Estado que se hizo en el gobierno Santos al presentar el acuerdo de Paz en la ONU. Esta declaración obliga a las tres ramas del poder a cumplir el acuerdo que las compromete a distribuir 3 millones de hectáreas fértiles (solamente se han distribuido 184 000 hectáreas), la oposición al Acuerdo de Paz ha contribuido a obstaculizar este proceso. Es necesario cambiar las normas para hacer la Reforma Agraria.
Una sorpresa económica
El presidente expone con cierto orgullo cómo el turismo se presenta como una importante fuente de divisas. Contrasta con el carbón y el petróleo que, según él, pronto saldrán de la economía mundial.
La entrada de divisas gracias al turismo ha sido rápida: 6 millones de turistas extranjeros visitan el país de la belleza, aumentan las divisas que alcanzan los niveles del carbón.
Lo que va mal: vivienda e industria
Un factor decisivo del mal momento de la industria nacional es el mal desempeño del sector vivienda, determinado a su vez por las altas tasas de interés. Esto es responsabilidad del Banco de la República que debe comprender que esta situación implica el aumento del interés nominal real, que afecta al ciudadano que busca adquirir vivienda.
Es necesario bajar las tazas de interés para conseguir el control de la inflación e impactar el sector inmobiliario y el sector energético con la Ley de Servicios Públicos, con la modificación de la CREC, y la fórmula para calcular los precios de la energía.
El cambio de las leyes que determinan la fijación de las tasas de interés y los costos de la energía nos conducirá a una reactivación de la industria. Según el presidente, hemos salido del estancamiento económico (con agricultura y turismo), ahora nos falta la industria.
La Paz hecha y la Paz por Hacer
El gobierno anterior, que se propuso hacer trizas los acuerdos de paz lo logró efectivamente. Para enfrentar esta situación, es necesario, dice el presidente, distinguir entre la Paz Hecha y la Paz por Hacer.
Ocuparse de la Paz Hecha implica el cumplimiento del Acuerdo de Paz, realizar la Reforma Agraria, consumar las transformaciones de los territorios: de olvidado a próspero, insistir en la autonomía y el poder ciudadano en el territorio.
La violencia que enfrentamos hoy es diferente, debemos distinguir tres etapas: la violencia liberal-conservadora que terminó parcialmente con un Acuerdo de Paz, la violencia de la insurgencia-contrainsurgencia que termina con un acuerdo de paz que lleva a la Constitución del 91 (yo vengo de ahí, dice el presidente); y la tercera fase, la actual, una violencia de la codicia que se expresa en la lucha contra las economías ilícitas. Se trata de una disputa por la conquista del territorio aislado, una violencia que protege el narcotráfico, la minería ilegal y la trata de personas.
Esta última, se va convirtiendo en la principal actividad del Clan del golfo. Es necesario acabar con las economías ilícitas. El EMC volvió a las armas contra la población civil porque no renuncia a estas actividades. El sur de la costa pacífica, su territorio y su población, consumido por las actividades relacionadas con el tráfico de cocaína, la mayor región del mundo en ese rubro.

Se debe agilizar el cumplimiento del Acuerdo de Paz con las FARC, revisar las normas sobre la inversión forzosa, seguir fomentando de la agricultura y extenderlo a la industria, la vivienda y el turismo.
La negociación con la sociedad de la región es La Paz Por Hacer. Con una especie de ánimo premonitorio, el presidente anota que la revisión de las vigencias futuras en el mapa muestra que con esos planes se agudizará la desigualdad, con planes semejantes no habrá paz. Por ello es necesario transformar el sistema de inversión pública.
Se debe agilizar el cumplimiento del Acuerdo de Paz con las FARC, revisar las normas sobre la inversión forzosa, seguir fomentando de la agricultura y extenderlo a la industria, la vivienda y el turismo.
Una buena noticia: en manos de un gobierno eficiente
La publicación por parte del DANE del índice Gini y las cifras de pobreza han sido una alegría para el Gobierno, que proclama que ha sido eficiente. Ha cumplido los objetivos que propuso ante el electorado: la reducción de la pobreza y la desigualdad. Aunque en 2023 abrió con malos pronósticos, hoy hay menos desigualdad y muchas personas son menos pobres.
Lo que demuestra la caída de la pobreza es que la política económica del gobierno ha sido exitosa. Esta se inspira en el pacto social y busca un Dialogo Nacional. Es importante, para el presidente, notar que el crecimiento de la economía fue jalonado por la actividad de las IPS que se benefició del giro directo, esto nos prepara para volver a considera la reforma a la salud, que debe, como las demás que están pendientes, ser concertada, propone para ello un pacto político.
Se hace una invitación a modificar el status quo, a concertar el cambio, acordando las reformas por medio del diálogo, a la actividad propia del parlamento. Concluye el presidente, que se dispuso a oír a la oposición.
Lea en Razón Pública: ¿Es viable la solicitud de Petro a la ONU de legalizar la cocaína?
Acerca del autor
Juan Fernando Mejía
*Investigador Independiente. Doctor en filosofía, exprofesor de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha publicado varios trabajos académicos sobre la filosofía colombiana del Siglo XX.
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