
Predestinación: Petro y Trump ante el fin de las coartadas ideológicas
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La reciente distensión entre Gustavo Petro y Donald Trump no es un simple giro diplomático ni un episodio anecdótico de la política hemisférica. Es, más bien, el acta de defunción de las narrativas maniqueas que han alimentado la polarización colombiana durante la última década. La llamada de 45 minutos entre Washington y Bogotá produjo un efecto inesperado: dejó sin libreto a los extremos ideológicos y reconfiguró, silenciosamente, el tablero electoral de 2026.
La izquierda perdió a su “monstruo imperialista” funcional; la derecha, por su parte, vio cómo el fantasma del “castrochavismo” se desvanecía ante el pragmatismo descarnado de su propio referente norteamericano. Cuando el guion pierde el significado que lo alimentaba, el relato deja de pesar y se vuelve gaseoso.
Durante años, buena parte de la oposición construyó su identidad política sobre la amenaza de la “venezolanización” de Colombia. Ese discurso cobró fuerza con las tensiones regionales, las advertencias iniciales de Trump y el colapso institucional del vecino país. Sin embargo, el respaldo terminó volviéndose un bumerán, la defensa selectiva de la soberanía dejó al descubierto una contradicción de fondo. La patria no se invoca para ponerla en manos ajenas.
En paralelo, el progresismo también quedó expuesto. Quienes habían movilizado a su base bajo banderas anticoloniales terminaron celebrando un gesto de Trump que, poco antes, había descalificado al presidente colombiano. No se trata de hipocresía, sino de realpolitik: el cálculo desplazó a la consigna. Ambos bandos, incómodos, ensayan ahora una gimnasia mental para justificar lo que antes condenaban.
Pese a este reacomodo, el Gobierno enfrenta una desconexión persistente con sectores de la oposición y con medios que prefieren la distorsión. Mientras Petro intenta proyectar un cambio de paradigma en la política global antidrogas, algunos actores internos apuestan por intoxicar a Washington con una narrativa de colapso institucional, sin reparar en los costos que ello implica para la estabilidad económica del país.
Los datos, sin embargo, son menos maleables que los titulares. En materia de cultivos de coca, el crecimiento pasó del 43 % en 2021 y 13 % en 2022, durante el gobierno anterior, a un 9 % en 2023 y apenas un 3 % en 2024, acercándose hoy a un crecimiento prácticamente nulo. El máximo histórico de 230.000 hectáreas quedó atrás. Más revelador aún es el costo humano: la erradicación forzada dejó entre 2011 y 2022 más de 120 policías muertos y cientos de heridos; en los últimos tres años, las cifras se reducen drásticamente. A ello se suman 889 toneladas de cocaína incautadas en 2024, una cifra sin precedentes.
Este balance no es menor, evidencia que un enfoque basado en sustitución voluntaria, apoyo integral al campesinado y contundencia operativa puede reducir cultivos, salvar vidas y golpear al narcotráfico sin reproducir la lógica de guerra fallida. A la par, la política de tierras se consolida como eje gravitacional de la gestión, mientras indicadores macroeconómicos, inflación a la baja, proyección descendente del precio de la gasolina y un aumento histórico del salario mínimo, desmienten la narrativa del caos.
El verdadero riesgo no es la falta de resultados, sino una oposición atrapada en la negación sistemática, más concentrada en el asalto de las redes sociales que en la complejidad de mover engranajes pesados y de largo aliento. La sostenibilidad del proyecto no depende de la viralidad, sino de la eficacia.
Este momento sitúa a Petro ante un dilema ético-jurídico que ha empezado a navegar con pragmatismo, el derecho internacional protege la soberanía, pero los derechos humanos operan como límite frente a la tiranía. Esa tensión bien leída, es la que le ha otorgado reconocimiento internacional. A diferencia de otros liderazgos regionales, Petro ha sabido posicionar un enfoque intelectual que no se agota en la consigna, sino que dialoga con el poder real.
Ahí radica la audacia de su nueva postura, asumir que la defensa de los derechos humanos puede exigir sacrificar el purismo soberanista para disuadir salidas autoritarias. Desde la CELAC, Petro propone una cooperación regional no bélica que Trump podría aprovechar para reordenar su política hacia Venezuela bajo un horizonte de restitución de la democracia.
De ahí que resulte infantil según el cual Petro “quedaría en el mismo lugar en el que hoy se encuentra Maduro” tras su encuentro con Trump. Lo contrario es más verosímil y menos espectacular, el presidente colombiano llega con una mochila cargada de datos, resultados y argumentos. Aquí no habrá superhombres ni gestas libertadoras, hay un expediente grueso sobre la mesa. Trump, fiel a su lógica, pondrá condiciones ligadas al control migratorio, a resultados verificables contra el narcotráfico y a la estabilidad regional. Petro, a su vez, buscará algo crucial, salir de la lista OFAC y reposicionar a Colombia bajo una mirada distinta.
La reunión será histórica no por afinidad ideológica, sino porque clausura el aislamiento simbólico entre ambos líderes. Para Petro, redefine lo que Colombia representa para Estados Unidos en un continente donde Washington, paradójicamente, busca refugio ante un orden global que ya no controla. Ese nuevo orden no se impone con reglas, se negocia con acuerdos.
El desafío, sin embargo, no es solo diplomático. Es social. Hemos pasado de la despolitización al sectarismo como espectáculo. Consumimos la política como entretenimiento y nos afiliamos a líderes como estrellas de rock. La reunión Petro–Trump no se inscribe en esa lógica. En la mirada de Petro hay otra dimensión; y, quizás, en el aprendizaje de Trump, una perspectiva distinta.
Si el progresismo quiere ir más allá del eslogan, debe limpiar el espacio público de ese ruido estéril. El reto no es simbólico, sino de auténtico pragmatismo político.
El éxito de Petro dependerá de si logra que ese “nuevo” emerja desde la gestión eficaz y no desde la nostalgia de una lucha que, tras aquella llamada telefónica, ya nadie está realmente peleando.
Hoy, Petro tiene una oportunidad de oro en la Casa Blanca. Tal vez lo más importante de su mandato sea precisamente eso, calmar a Trump, jugar con inteligencia estratégica y diplomática para que Colombia deje de ser vista como un problema y empiece a ser entendida como un socio necesario en tiempos de crisis global.
Ricardo Miguel Arquez
*Escritor y periodista mompoxino, especializado en Derecho Administrativo y formado en resolución de conflictos. Ejerce el periodismo investigativo con enfoque en política pública, minería, energía, derechos humanos y medio ambiente.
Acerca del autor

Ricardo Miguel Arquez
*Escritor y periodista mompoxino, especializado en Derecho Administrativo y formado en resolución de conflictos. Ejerce el periodismo investigativo con enfoque en política pública, minería, energía, derechos humanos y medio ambiente.
13 comentarios





Cepeda presidente
Excelente analysis sobre Petro y Trump. Petro saldrá fortalecido y su inteligencia sera muy comentada positivamente. Adelante presidente Petro, Dios los guie e ilumine para que todo salga bien
Interesante artículo, desprovisto de prejuicios y alejado del fanatismo y sin sesgos.
Todos los medios privados y públicos deberían rondar este enfoque
El conflicto de la droga es un problema de salud publica.con el simple hecho de legalizar la no desaparece pero si logra abrir una puerta para solucionar el problema.
Ricardo Arquez, ha escrito una columna de opinión con suficiencia. Solo propio de quien sabe leer, no solo a su país sino la geopolítica con maestría. Es un texto tejido con las palabras precisas, sin faltantes ni sobrantes como lo hace quien sabe de qué está hablando.
Excelente artículo muy oportuno e inteligente
Las fuentes de las cifras de los cultivos?
Los datos de la tendencia del precio de la gasolina no son correctos. Distraen intencionalmente al lector. Cuánto era el precio de la gasolina al inicio de periodo presidencial actual Vs hoy? Anuncio de disminución del precio de la gasolina al ocaso del gobierno no lo convierte en tendencia, es más una jugada política malinterpretada del señor presidente, indirectamente está participando en policías, por no decir que de frente está haciendo campaña, así mismo, lo hecho con el incremento insostenible del Salario mínimo.
Sobre lo último, sus sus tesis son acertadas? Por qué no decreto incrementos parecidos desde su primer periodo? Hubiera decretado de una vez un incremento que llegara el salario mínimo a COP10 millones.
Saludos
JGM
WOW! Esto si es análisis real.
Gracias mil gracias por ser tan profesional.
Excelente análisis, muy puntual y bien argumentado señor periodista, Dios quiera que al señor presidente, Gustavo Petro, le salga todo bien para bien de todos los Colombianos y nos encaminemos a la paz total de nuestro pais.
También ,el Psdte Perro Insidirå en la Paz Regional de LATAM, En Caribe; Venezuela debe abrir espacio de Exploración y explotación de Crudo a todos los países q lendemanden; posibilitando Neutral Política.. Q todo el mundo le considere positivamente y le cuiden; mientras ves desarrollando.ooliticss sociales, y desarrollo. Colombia también demanda Gas y crudo de la Hermana República ,q debe administrar sus recursos, q son del o
pueblo, hermano. Psdte Trump debe entender esto, y comenzar a crear sinceras relaciones pacíficas, de buen socio y vecino, y no de autoritarismo explotador y sometedor . Fe en ese buen entendimiento de Psdtes y Naciones ; Buena esperanza para América toda. Otro mejor mundo es posible.
Psdte Perro puede Incidir en la Paz política d LATAM y en Caribe. Venezuela debe abrir espectral de la frontera Petrolera al mundo, de tal forma que se considere la guarda de sju soberanía , por cada país del sirve; recordemos w Colombia necesita del gas y crudno de la República Bolivariana, y su pueblo,verdadero propietario de sus recursos Mientras va creciendo explotación y x tanto cecnomía (enteradas) debe ir desarrollando políticas sociales y mudando a energías alternativas, igual que Colombia. El Psdte Petro lo sabe. Fe en ese diálogo,si lo será, con respeto, y buena esperanza del comienzo a un mejor relacionamiento político,social y económico entre las Américas, con respeto a dignidad sdes u soberanías, s los pueblos y sus recursos mutuamente.
Excelente análisis de Geopolítica y una visión futurista de la macroeconomía colombiana liderada por el mejor presidente que ha tenido Colombia, no por pasión, si no como una realidad confirmadas en cientos de cambios positivos y que por primera vez los «excluidos» han visto como beneficio.
A su vez estadísticas positivas, muchas mejores en más de un siglo, como inflación a la baja, menos desempleo, más productividad en el campo, disminución en precios de la canasta familiar, un giro en el paradigma en el aumento del Salario Vital, la más grande y ambiciosa inversión en Educación, defensa y cultura.
Realmente me quedo corto por qué los cambios son significativos, tanto que el movimiento progresista tiene la mayor aceptación en Colombia, el Partido político más grande y poderoso con su fuerza popular y VAMOS POR MAS
#GraciasPetro
#PetroSiempreTieneLaRazon
Excelente artículo estimado Ricardo cordial saludo desde la distancia un fraterno abrazo dé amistad siempre…