¿Es posible una nueva guerra civil en EE.UU? - Razón Pública

¿Es posible una nueva guerra civil en EE.UU?

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Hace pocas semanas se estrenó con buen recibimiento la película Civil War del director británico Alex Garland. La película narra un futuro distópico -no tan lejano- en el cual los EE.UU se ven inmersos en una nueva guerra civil, centrándose en como un grupo de corresponsales de guerra tratan de cubrir el asalto que los ejércitos rebeldes harán a la Casa Blanca. Pero en esta columna no haremos un análisis cinematográfico de la película. Simplemente la tomaremos como ejemplo para preguntarnos qué tan factible es un escenario de guerra civil en EE.UU.

Este no es un tema nuevo ni el cine ni la literatura. Clásicos como el libro Los cuentos de la criada de Margaret Atwood se desarrollan un EE.UU distópico sumido en una guerra civil en el que un Régimen Fascista y Teocrático llamado República de Gilead en el que las mujeres son sometidas a esclavitud sexual, se enfrenta a las tropas rebeldes de lo que era el gobierno de los EE.UU; o, más recientemente sagas juveniles como las de Los juegos del hambre, donde una guerra civil transformó a EE.UU en un nuevo país llamado Panem, con un régimen totalitario gobernado por El Capitolio, el cual subyuga a los 13 distritos que se le rebelaron y perdieron la guerra en el pasado.

Pero qué nos dicen las ciencias sociales sobre la posibilidad de una nueva guerra civil en EE.UU. Uno de los factores que puede llevar a un escenario de guerra civil es la polarización extrema. Sobre este tema, Steven Levitsky y Daniel Zibblat en su libro Cómo mueren las democracias señalan que la polarización extrema, desigualdades sociales, racismo estructural y ciertos diseños institucionales, están llevando a republicanos y demócratas a no respetar la tolerancia mutua y la contención institucional, abriendo paso a figuras radicales como Trump.

Si bien la polarización extrema per se no lleva a la violencia colectiva, según describe Peter Turchin en obras como Ages of Discord y Final de partida, en la última década EE.UU está registrando un incremento significativo en eventos de violencia colectiva, producto de factores similares a los que antecedieron a los ciclos de violencia de la guerra de secesión en el siglo XIX o la turbulenta década de los 60s. De hecho, en varias entrevistas Turchin ya no se pregunta ya si ocurriría o no una guerra civil, sino que tan catastrófica será.

James Robinson y Daron Acemoglu en su último libro titulado El Pasillo Estrecho, describen una serie de factores que pueden hacer que países colapsen. Estos factores son precisamente la polarización extrema, instituciones que no tramiten adecuadamente los conflictos sociales más complejos y coyunturas críticas o shocks. Coyunturas críticas que pueden hacer que EE.UU se descarrile son, por ejemplo, eventos tan traumáticos como el intento de golpe de Estado en la toma al Capitolio en 2021, la reacción a una anulación de la candidatura de Trump por vías judiciales o el hipotético desconocimiento por parte de Trump de los resultados electorales de noviembre.

Otro ejemplo de shock podría ser una tensión muy fuerte que escale entre el Gobierno Federal y los gobiernos estatales, como ocurrió el pasado mes febrero entre el Gobierno y el Estado de Texas. Recordemos que Texas intentó limitar los cruces fronterizos en Eagle Pass, 30 millas de frontera entre EEUU y México con alambre de púas. Esta barrera y otras medidas del Gobernador de Texas Greg Abbott desafiaban a la administración Biden y la ley federal.  Abbott utilizó la Guardia Nacional de Texas (un actor armado) para impedir que la Patrulla Fronteriza Federal (otro actor armado) cumpliera sus funciones de desmantelar el alambre de púas. Casi 25 estados de EEUU apoyaron a Abbott incluyendo al candidato republicano Trump. Biden demandó las medidas de la instalación del alambre de púas en la frontera y la Suprema Corte falló a favor de Biden. Pero Abbott insistía en que seguiría con el cerramiento de la frontera alegando que constitucionalmente está impidiendo una invasión de inmigrantes ilegales.

La suma de una polarización cada vez más extrema, instituciones que no tramiten los conflictos sociales y shocks de este tipo podrían conducir a EEUU a un punto crítico, llevándolo a una regresión democrática o una deriva autoritaria, y, en el peor de los casos, a episodios de violencia política cada vez más frecuentes en el futuro. Aunque considero estos escenarios poco probables, debido precisamente a la fortaleza de las instituciones y sociedad civil de EEUU -sabiendo que tienen muchos defectos-, poco probable no es sinónimo de imposible.

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Armando José Mercado

Escrito por:

Armando José Mercado

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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