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Política de civilización

Escrito por Fabián Sanabria

fabian sanabriaSin cultura ciudadana, Colombia es un país invivible.

Fabián Sanabria *

El pasado 31 de octubre resultó bastante revelador: no pudiendo conciliar el sueño por ecos provenientes de rumbas vecinas, los maullidos de algunos gatos, y ciertas imágenes televisivas…, acepté el desvelo de explicitar lo último, motivado por el mensaje de un alumno: "los intelectuales ven todo tan negativo, ¿simplemente para seguir criticando o para proponer algo nuevo?".

Repasé cuatro imágenes. El presidente histérico calificando a los magistrados de la Corte de "sepulcros blanqueados", por no aceptar su nueva terna para fiscal. Las estridencias de chistes burdos que cada semana presenta el primer programa humorístico de la televisión colombiana. La fallida transmisión de un partido de fútbol suspendido por culpa de un aguacero, y la solución chabacana de trazar torpemente las líneas del terreno a ver si por fin pasaban el juego. Las excusas del vicepresidente del Concejo de Bogotá, quien tras escapársele a la policía aseguraba acatar siempre las normas de tránsito, pese a cuarenta infracciones registradas…

Ante esos ejemplos, recordé la raíz de la palabra "civilización". Proveniente del latín "civitas", que aproximadamente evoca el pacto que deben realizar los habitantes de una ciudad para vivir en ella. Escribí entonces una consigna: "Colombia necesita pasar de una moral rural -mal entendida- a una ética civil bien comprendida".

Y aquí me veo, publicando este artículo. Los intelectuales nos la pasamos criticando, cierto. Pero, ¿cómo calificar el espectáculo de cada semana cuando millones de espectadores ven a los presidentes de la otrora Gran Colombia cual capataces de finca monopolizando al Estado? ¿Cómo no deprimirse ante la falta de humor que, regodeándose en las evidencias del chiste, oculta nuestra tragedia? ¿Toca hacer una fiesta para celebrar las ocurrencias de la "malicia indígena"? ¿Corresponde excusar a los servidores públicos cuando violan por afán las más elementales normas de ciudadanía?

Bajo la estatua de Simón Bolívar, que desde su entronización en la Plaza Mayor ha venido girando (primero miraba hacia la Alcaldía, luego al Capitolio, más tarde a la Catedral y hoy mira al Palacio de Justicia…), hay una frase que reza: "Prefiero el título de ciudadano al de libertador. Porque éste emana de la guerra y aquél de las leyes. Cambiadme todos mis dictados por el de buen ciudadano". ¿Si supiéramos lo que realmente esa palabra significa?

He ahí el meollo del asunto. Ante el mensaje de mi alumno debo decir que nuestro tragicómico país sólo puede tener remedio si tomamos en serio esas dos palabritas que en realidad conforman una: "cultura ciudadana". Mejor dicho, lo que Colombia necesita está bastante lejos del embeleco de una defensa acérrima del terrorismo, o de la diplomacia de carriel consistente en agredir a los vecinos.

Para no seguir rumbo al desbarrancadero, lo que urgentemente requerimos es una política de civilización. O sea, tratar de acortar la brecha entre "lo que se debe hacer""lo que decimos que hacemos", y "lo que en realidad practicamos". En otros términos, armonizar "ley, moral y cultura" porque por las vías del atajo (es decir, por los caminos del faraco, el paraco o el traqueto que llevamos dentro) sencillamente este país es inviable.

Bogotá, en el día de todos los santos y difuntos.

 

*Decano de la Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia

twitter1-1@fabiansanabriaf

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