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Pobreza y desigualdad en tiempos de pandemia

Escrito por Juan Esteban Jacobo Juliana Bustos
Juan Esteban Jacobo
Juliana-Bustos

Una mirada a los indicadores sociales, a su grave deterioro en lo que va de este año y a las implicaciones para el futuro de Colombia*.

Juliana Bustos** y Juan Esteban Jacobo***

Una pandemia por estratos

Casi un millón de personas han muerto por COVID-19; muchas más sufren los efectos de la pandemia: pobreza, desempleo, desplazamiento e inseguridad; otros soportan los abusos de autoridad, que empeoran con el miedo.

Sin duda, la COVID-19 nos afecta según nuestra condición social. Parece que en muchas partes del mundo, incluyendo a Colombia, los gobiernos no entendieron que esta no es cualquier crisis; sus errores comienzan a verse en la pobreza y la desigualdad.

Masificación de la pobreza

Colombia había reducido su pobreza durante la última década.

Según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), entre 2008 y 2018, 5 millones de personas salieron de la pobreza, debido al aumento del ingreso per cápita. En el mismo sentido, entre los años 2010 y 2013, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) se redujo en un 5,6 %.

Pero, según el DANE, esta tendencia ha comenzado a revertirse; por ejemplo, hay un deterioro sutil en el indicador de pobreza monetaria: pasó de 26,9 % (2017) a 27 % (2018).

La pandemia agravó este retroceso: muchos colombianos perdieron sus empleos y los trabajadores informales se quedaron sin alternativas. Fedesarrollo estima que la pobreza aumentará hasta un 38 % en este año: esto sería perder el avance acumulado de los últimos años.

La crisis económica, como es lógico, se está convirtiendo en una crisis alimentaria: la FAO estima que el 5,5 % de la población mundial se encuentra en riesgo de desnutrición.

A largo plazo, a Colombia la perjudicará interrumpir la educación de los jóvenes, especialmente de los más pobres. Según Andesco, la cobertura de internet es del 52 % en zonas urbanas y del 7 % en zonas rurales. Estas cifras son insatisfactorias, porque el acceso a la educación hoy depende de este medio. El servicio de internet no es lo único que falta; muchos hogares no tienen un dispositivo para ver las clases.

Crisis en el mercado laboral

Se espera que reactivar la economía mejore la situación y que la pobreza no aumente de manera desmedida; pero muchas empresas carecen de activos suficientes para contratar, y muchas personan no tienen todavía la suficiente confianza para salir a consumir.

Según el Banco de la República, las medidas de confinamiento obligatorio y aislamiento explican apenas la cuarta parte de la reducción del empleo entre febrero y abril de este año; las otras tres cuartas partes se deben a la enfermedad misma de la COVID-19 y a los choques negativos que sufrió la economía tras la declaratoria de pandemia. Finalmente, las restricciones sectoriales afectaron gravemente el empleo asalariado.

En junio de este año, la tasa de desempleo en Colombia fue de 19,8 %; pero ya antes de la pandemia teníamos una de las tasas más altas de la región.
La COVID-19 delató fallas fundamentales en la sociedad: informalidad, desigualdad de género, desempleo juvenil, brechas entre lo urbano y lo rural, entre otras.

Ayuda insuficiente y desigual

El Estado colombiano tiene grandes restricciones fiscales en este momento: una reducción del 13,6 % en el recaudo de impuestos, la caída de los precios del petróleo y la gran necesidad de aumentar el gasto para amortiguar los efectos de la pandemia.

Según Fedesarrollo, si el gobierno no hiciera nada ante la pandemia, la pobreza se elevaría hasta un 42,7 %. Sabiendo que su apoyo es necesario durante la crisis, el Gobierno ha mantenido los programas ya existentes —como Familias en Acción—; también creó el programa de Ingreso Solidario, que transfiere 160.000 pesos mensuales para tres millones de familias.

Las PyME, sin embargo, no han encontrado suficiente apoyo estatal, al igual que los desempleados, que cada vez son más.

En contraste, el Gobierno sigue apoyando a los bancos y a empresas que tributan poco o nada en Colombia, como Avianca.

Foto: Flickr Global Humanitaria - Las mujeres sufrirán más

Contraste internacional

Colombia no es la única en esta crisis. Según el Banco Mundial, este año habrá entre 70 y 100 millones más de personas en pobreza extrema. De igual forma, trabajando con investigadores de la Universidad de Oxford, la ONU estima que la pandemia llevaría a la pobreza a 490 millones de personas en 70 países, con lo que se revertiría casi una década de avances.

Y sin embargo los países en vía de desarrollo han gastado un promedio de cuatro dólares por persona en programas de ayuda para los más vulnerables, durante la pandemia

Mientras tanto países ricos como Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos han gastado en promedio 695 dólares por persona.

Y sin embargo

Suficientes tragedias han atormentado al mundo como para pensar que esta pandemia tendrá un efecto duradero que redefina las prioridades de los gobiernos. A muchos nos gustaría pensar que la crisis nos enseñó la importancia de proteger el trabajo, de un buen sistema de salud que funcione para todos o de reducir las injusticias más obvias: pobreza extrema, guerras, desplazamiento forzado, etc.

Esperamos estar equivocados, pero la agenda política de gobiernos mezquinos y prepotentes aparenta ser más poderosa que la crisis. Como es común, la protesta ciudadana puede contrarrestar esta falta de liderazgo.

El coronavirus no fue un problema de pocos: tal vez sea el detonante para exigir que los gobiernos sirvan a la sociedad y no a su propia agenda política.

*Este artículo hace parte de la alianza entre Razón Pública y la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones son responsabilidad del autor.

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1 Comentario

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Sergio octubre 15, 2020 - 8:06 pm

Muy buen articulo solo faltaría un análisis para los Municipios de cuarta,quinta y sesta categorías que son la mayoría en sus finanzas propias y la desigualdad
social de oportunidades de sus pobladores.

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