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El Plan de Vacunación va más despacio de lo requerido

Escrito por Nelson Mariño y Ciro Alberto Amaya

En vez de lanzar más pilotos, el gobierno debería crear centros masivos de vacunación, simplificar la logística operativa y administrativa y retrasar las segundas dosis.

Nelson Mariño*
Ciro Alberto Amaya**

Nuevos cambios en el plan

Este 7 de mayo el gobierno anunció varios cambios en el Plan Nacional de Vacunación (PNV). El más importante es la ampliación de la Etapa III: ahora entre otros incluye profesores, trabajadores de los regímenes especiales de salud y los miembros de las fuerzas militares y policiales forman parte de ella.

Después de tres meses de vacunación y más de 9.5 millones de dosis aplicadas, podemos afirmar sin duda alguna que, en vez de lanzar más planes piloto, el gobierno debe enfocarse en reducir las barreras burocráticas y administrativas, que dificultan el funcionamiento del plan. A continuación, exponemos algunas ideas para avanzar en esa dirección.

Mejores centros masivos, que vacunación dispersa

El plan de vacunación contra la Covid-19 se concibió, pensando que la vacuna era otra más de las ya aplicadas. Es posible que, desde una visión de salud, así lo sea, pero no desde logística. Esa idea, de pensar que es una vacuna más, generó que el PNV se planeara y ejecutara como si así lo fuera. Pero la ejecución, no se ajusta al reto logístico que es aplicar más de 60 millones de dosis, para 35 millones de personas, en 10 meses.
Desde su concepción, tal vez una de las barreras más importantes es el hecho de dejar que cada EPS ejecute el plan como mejor pueda, según las IPS de sus convenios, cada una buscando su óptimo local, sin que facilite el cumplimiento de la meta global de nación. Esto ha generado que, entre otros se tenga una gran diseminación de puntos de vacunación, con una logística de suministro a dichos puntos, que se complica tanto como lugares de vacunación se tenga.
Algunos puntos avanzan rápidamente mientras que otros no acaban de despegar. Diariamente vemos filas enormes en algunos centros de vacunación (como las observadas recientemente en Bogotá cuya espera superó 7 horas), y vacunadores cruzados de brazos en otros. La enorme cantidad de puntos establecidos por cada EPS ha propiciado un mal manejo de los recursos disponibles y demoras innecesarias.

El gobierno debe enfocarse en reducir las barreras burocráticas y administrativas, que dificultan el funcionamiento del plan.

Vacunas han llegado tal vez pocas, pero es la realidad global, sin embargo, no fluyen a la velocidad necesaria y se dispersan en los miles de puntos de vacunación. Sería más sencillo lidiar con la escasez de vacunas, si tuviéramos unos cuantos centros masivos de vacunación, y no miles de puntos pequeños dispersos por todo el país. Por extraño que parezca, para vacunar más personas, no necesitamos más puntos de vacunación, sino centros masivos que permitan llevar a cabo el proceso de forma eficiente. Como es apenas lógico, estos centros deberían ser espacios grandes y ventilados de fácil acceso, y no consultorios pequeños y cerrados que se acondicionan a la carrera, o puntos que se abren y cierran sin un horario claro y confundiendo al ciudadano, pero en particular dependen de cada EPS / IPS.
La vacunación puede ser vista como un proceso de flujo continuo de personas. Por fortuna, la ingeniería de procesos ofrece conocimiento valioso para mejorar el funcionamiento de este tipo de operaciones. Sabemos, por ejemplo, que no es eficiente dividir en etapas independientes el proceso de vacunación con una fila de espera para cada servidor. Tampoco exigir el consentimiento informado o si es obligatorio que sea digital y previo al procedimiento.
Empresas especializadas en logística de eventos podrían aportar mucho al buen funcionamiento de estos lugares, porque saben cómo manejar este tipo de situaciones y no dejar que cada cual lo haga con el afán de cumplir el manual, pero no optimizar recursos.

Bases de datos y agendamiento

Por otra parte, el cruce de las bases de datos entre el Ministerio de Salud, las EPS y las IPS ha sido sumamente desgastante e improductivo. Si algo hemos aprendido es que ninguna de esas bases está, ni estará actualizada y menos en corto plazo. El gobierno debe dejar de un insistir en un modelo que ha traído muchas trabas y pocas soluciones. Es hora de considerar alternativas.

A las IPS y a las EPS se les ha hecho difícil agendar las citas de manera eficiente. Para evitar las aglomeraciones que hemos visto desde que comenzó el proceso de vacunación, los centros deberían tener solo dos filas: una para las personas que tienen una cita, y otra para las personas que no lograron agendarla. Los parques de diversiones han usado este criterio con éxito durante años.

Al eliminar el carácter obligatorio de la postulación, será necesario identificar a las personas que efectivamente pueden ser vacunadas. Para ello bastaría con la cédula o el carné de la institución a la que pertenece. No tiene sentido ponerle más trabas al proceso de vacunación, más aún con vacunas en las neveras.

Por extraño que parezca, para vacunar más personas, no necesitamos más puntos de vacunación, sino centros masivos que permitan llevar a cabo el proceso de forma eficiente.

La gran cantidad de información solicitada a las personas que desean vacunarse se ha convertido en el cuello de botella del proceso. Es completamente innecesario pedir información que ya existe en las bases de datos de las EPS. No es el momento adecuado para completar estas bases, ni la historia clínica de los ciudadanos. La cédula debería ser suficiente para que las personas sean vacunadas. Recordemos que el objetivo es vacunar a la mayor cantidad de personas en el menor tiempo posible.

El proceso de registro en el portal de Mi vacuna, también presenta muchos inconvenientes. Para “solucionar” las caídas frecuentes del sistema, algunos puntos de vacunación han decidido crear sus propias bases de datos. Como resultado, en Bogotá por ejemplo hay al menos tres bases que contienen datos repetidos: la de la EPS, la de la Alcaldía y la de PAI Web. Simplificar la información, registrarla de forma local y enviarla en procesos de lote, al finalizar la jornada, permitirían eliminar la duplicación de datos y acelerar las jornadas de vacunación.

Foto: Ministerio de Educación Nacional La vacunación sigue siendo el evento logístico más importante y requiere de profesionales con un perfil que enriquezca e introduzca una visión innovadora y diferente.

Resoluciones y tiempo entre dosis

Muchas personas no han podido vacunarse debido a que en los centros de vacunación no lo vacunan si el candidato no está especificado en la resolución. Por ejemplo, candidatos de 54 años y 11 meses han sido devueltos a pesar de estar priorizados en etapa 3. Para remediar este problema bastaría con formular una resolución macro que reemplace las resoluciones de asignación para cada lote recibido. Esto complementado con un modelo de asignación y distribución con reabastecimiento continuo, basado en el consumo de vacunas de cada nodo de la red.

Por otra parte, y más en esta etapa donde se tiene gran avance con adultos mayores, Colombia podría considerar la posibilidad de retrasar las segundas dosis, para ampliar la cobertura de las primeras dosis y lidiar con la escasez de vacunas. Es lo que han hecho países como Canadá y el Reino Unido, a pesar de contar con vacunas suficientes para varias veces su población.

El cruce de las bases de datos entre el Ministerio de Salud, las EPS y las IPS ha sido sumamente desgastante e improductivo. Si algo hemos aprendido es que ninguna de esas bases está, ni estará actualizada y menos en corto plazo.

Es clave entender que este es el tiempo mínimo de aplicación, no el tiempo óptimo, ni máximo. En el contexto de aprobación de emergencia, los estudios de esquema de dosis, se hicieron con el fin de obtener la más rápida aprobación y por ello el tiempo actual, que responde al mínimo de respuesta inmune, cuando usualmente desaparece la inmunoglobulina M, pero la protección allí no acaba y continúa la respuesta de largo plazo. Hay una lógica tanto inmunológica como operacional y de escasez, que indicaría que modificar el régimen para ampliarlo un par de semanas debe ser una estrategia a explorar.

La vacunación en Colombia va más despacio de lo que debería. La acumulación de dosis ha aumentado de manera sostenida, como lo muestra este tablero. El 28 de mayo había cerca de 6 millones de dosis almacenadas, lo cual representa casi el 40% del total recibido.

La vacunación es el evento logístico más importante del año. Para que funcione adecuadamente es necesario consultar profesionales capacitados en la materia. Esa es la única forma de salvar vidas sin distinción de raza, credo o ideología política.

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