Petróleo y geopolítica, hoy por hoy - Razón Pública
Inicio TemasEconomía y Sociedad Petróleo y geopolítica, hoy por hoy

Petróleo y geopolítica, hoy por hoy

Escrito por Luis Hernando Barreto
Luis Hernando Barreto

Luis Hernando BarretoPor cuenta de la caída en los precios, Colombia está perdiendo más de seis mil millones de dólares al año. Por eso importa saber qué está pasando y cuáles son las fuerzas que marcarán el futuro. Una mirada con cifras y proyecciones serias a la mano.

Luis Hernando Barreto Nieto*

tanque de guerra en medio de la nieveRevolución en Estados Unidos

La riqueza material y el dominio bélico son las bases del poder político internacional, y  por lo tanto son los requisitos para ser una potencia mundial.

Por eso mantener el control sobre la producción de petróleo ha implicado conflictos permanentes para Estados Unidos en el Medio Oriente, la región que, junto con Rusia, posee el 53 por ciento de las reservas probadas de crudo en el planeta y el 60 por ciento de las reservas de gas.

En efecto: la seguridad nacional de Estados Unidos está ligada inextricablemente a los vaivenes de la política petrolera del resto del mundo. Después del 11 de septiembre, el gobierno Bush dio un vuelco a la política energética y tramitó ante el Congreso la Energy Policy Act of 2005 para buscar la autosuficiencia petrolera.

El título III de esta ley adoptó medidas como (1) el acceso a las tierras de propiedad del Estado federal para la exploración; (2) numerosos programas de investigación y desarrollo sobre nuevas tecnologías -en especial las de fracturamiento hidráulico (fracking)- para extraer hidrocarburos no convencionales; (3) un régimen de regalías más favorable para los inversionistas; (4) incentivos tributarios y (5) revitalización de las refinerías.

No obstante la gran recesión de 2008 a 2014, esa política energética se llevó a cabo sin mayores contratiempos y con dineros públicos (alianzas entre el gobierno federal y los estados) se adelantaron proyectos de investigación sobre 2 millones de hectáreas de tierras federales en Colorado, Wyoming y Utah con potencial para producir petróleo de esquisto (no convencional). Así mismo, la investigación privada ha sido muy activa, para explorar sobre todo el petróleo de esquisto en Texas.

A esta política se le ha llamado “la revolución de los esquistos” y ya arrojó resultados contundentes:

– Entre 2005 y 2013, las reservas probadas de petróleo aumentaron en 14,3 miles de millones de barriles y las de gas en 3,6 billones de metros cúbicos. Esto representa más de 9 veces lo que en el mismo período se ha descubierto en Arabia Saudita en petróleo y 2,5 veces más en gas.

– Para el mismo período, la producción norteamericana de gas aumentó en 176,4 mil millones de metros cúbicos, 7 veces más de lo que aumentó la producción de Rusia, el mayor productor histórico de gas.

– Entre 2011 y julio de 2014 la producción de petróleo en Estados Unidos aumentó en 3,8 millones de barriles diarios, lo que representa el 80 por ciento del aumento total del mundo.

Por todo lo anterior la dependencia petrolera de Estados Unidos se redujo en una cuarta parte –  aunque  sigue importando un saldo neto de 8,8 millones de barriles diarios.

Refinería de petróleo.
Refinería de petróleo. 
Foto: Ryan Healy

Se acaba la burbuja  petrolera

Entre los medios prestigiosos, como The Economist, parece existe un consenso sobre  cómo  “la revolución de los esquistos” está detrás del desplome de los precios del petróleo.

¿Pero cómo explicar que el aumento de la producción (en 3,8 millones de barriles diarios) haya sido acompañado de un aumento en el precio (de 95 a 100 dólares el barril) durante   el mismo período?

La gráfica siguiente muestra cómo, durante la mayor parte de la crisis (2008-2014) existió una correlación positiva (0,81 sobre un valor máximo de 1,0) entre la expansión monetaria en Estados Unidos y el precio internacional del petróleo:

La misma gráfica sugiere que no existió tal correlación antes de la crisis, pero un estudio del Federal Reserve Bank of St. Louis (Speculation in the Oil Market) establece que – aunque entre 2004 y 2008 el precio del petróleo fue impulsado por la demanda global- la llamada “financiarización” de los mercados de materias primas también cumplió un papel en el proceso.

Y si eso sucedía antes de la inundación de dólares que resultó de las medidas para salir de la gran recesión, es razonable suponer que la abundancia monetaria tuvo el efecto de elevar los precios del petróleo aun cuando la producción mundial venía en aumento.  Por lo menos así lo insinúa esta otra gráfica que compara el índice bursátil más importante de Estados Unidos  (el S&P500) con el precio del petróleo y que refleja la alta correlación  (0,83) para el período de la crisis.

Detrás de alza en el precio del petróleo operó pues la lógica de las burbujas bursátiles, cuando el exceso de dinero circulante (con tasa de interés cero e inoperancia total de la política monetaria convencional) alimenta el apetito de los especuladores.

La llamada “flexibilización cuantitativa” como instrumento de política monetaria en Estados Unidos favoreció aún más las inversiones en materias primas en comparación con activos de bajo riesgo (como dinero en efectivo y bonos del tesoro) y por eso los fondos de inversión hicieron “compras bastantes fuertes

Pero todos los inversionistas saben que la política monetaria en Estados Unidos ha cambiado, que la Reserva Federal suspendió la “flexibilización cuantitativa” y que las tasas de interés comenzarán a subir en un futuro cercano.   

Y de este modo vendría a confirmarse que en el mediano plazo se mantendrá el ajuste del precio del petróleo, dada las grandes reservas de esquisto descubiertas, las inversiones ya hechas para su explotación y refinación, y el fin de la abundancia de dólares que ya se está reflejando en su revaluación (un hecho que de paso favorece a Estados Unidos en su carácter de importador neto de crudo)

Ganadores, perdedores

Pero todo en la vida tiene un costo y “los almuerzos gratis no existen”: pues ya llegó la primera factura por la fiesta que desde hace siete años organizó la autoridad monetaria de Estados Unidos (la Reserva Federal, conocida como FED).

La gráfica siguiente muestra cómo el impacto de la reducción del precio del petróleo sobre los ganadores -17 países importadores de crudo- ha sido a costa de los perdedores -17 países exportadores- que conforman el 90 por ciento del mercado. Es lo que técnicamente se conoce como un “juego suma cero” o donde lo que alguien gana es igual a lo que pierden los otros jugadores.

 

Si en 2015 el precio promedio volviera a su nivel anterior al comienzo  de la crisis, se ubicaría alrededor de los 70 dólares el barril – lo cual vendría a estar 25 dólares debajo del promedio proyectado para 2014.

El impacto global sería de 15 mil millones de dólares por cada dólar que se reduzca el precio del crudo, y el total ascendería a 378 mil millones de dólares: esta es la suma que los importadores dejarían de pagar a los exportadores, pero es también la suma que perderían los exportadores netos.

Guerra de precios

Los casos extremos son Estados Unidos en calidad de importador neto de 8,9 millones de barriles/día, y Arabia Saudita como exportador neto de 8,5 millones de barriles/día. Este último le apuesta a una guerra de precios y como líder de la OPEP se negó a recortar los volúmenes en el mercado.

Se trata de una guerra desigual y los saudíes lo saben. No solo tienen 6 veces más reservas probadas de petróleo que Estados Unidos, sino que estas se encuentran en crudo convencional, mientras que las de Estados Unidos están en petróleo de esquisto, más costoso de extraer.

Todo indica que la barrera de resistencia de Estados Unidos es un precio de 50 dólares el barril, que todavía es cómodo para Arabia Saudita. Por eso los saudíes estarían dispuestos a llevar hasta allí a su competidor para sacarlo del mercado.

Termoeléctrica Camaçarí en Bahía, Brasil.
Termoeléctrica Camaçarí en Bahía, Brasil.
Foto:  Wikimedia Commons

Otra geopolítica

En el mediano plazo se mantendrá el ajuste del precio del petróleo

En suma, la geopolítica de Estados Unidos se salió de lo convencional:

  • Por una  parte este país salvó a su sistema financiero de una crisis peor que la de 1929 mediante una política monetaria no convencional, reflejada en la expansión ilimitada de su base monetaria;
  • Por otra parte, ante las dificultades políticas crecientes en el Medio Oriente, Estados Unidos busca su independencia petrolera, pero también con técnicas no convencionales como el fracking, cuyos costos económicos y ambientales son bastantes elevados.

¿Y Colombia?

Desafortunadamente a Colombia no parece interesarle un papel decoroso en la geopolítica del petróleo, como lo hace, por ejemplo, Brasil.

Mientras los colombianos nos dedicamos a los diálogos, los debates y los paros, nos pasan una factura por 6.451 millones de dólares al año, por cuenta de nuestro  parroquialismo, nuestra falta de visión y la carencia de algún  proyecto serio de país.

Durante los últimos 13 años, Brasil logró aumentar sus reservas probadas de crudo 18 veces más de lo que hizo Colombia, de modo que hoy su producción es el doble de la nuestra. Las reservas de Brasil alcanzan a cubrir otros 20 años, mientras que las de Colombia llegan solo a 6 años.

A Colombia no parece interesarle un papel decoroso en la geopolítica del petróleo.

Brasil es un importador neto de petróleo porque produce 2 millones de barriles al día pero consume 3 millones, de suerte que lo favorece la coyuntura. En cambio Colombia produce un millón de barriles y consume 300 mil barriles diarios, de suerte que estamos perdiendo aquellos 6.451 millones de dólares al año.

La diferencia es clara: mientras Brasil utiliza sus recursos naturales para desarrollar su economía, crear empleos, reducir la pobreza y mejorar su posición en el concierto internacional, Colombia gasta de manera lamentable las pocas regalías que le quedan de la explotación de sus recursos naturales para aceitar la clientela de una clase política sin sentido de patria y dedicada a mantener sus privilegios – así el país tenga que pagar la factura.

 

* Economista, agrólogo, politólogo y candidato a doctor en estudios políticos y relaciones internacionales.

 

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies