PETRO: PARÁBOLA DEL LENGUARAZ AMORDAZADO | COLUMNA
Inicio COLUMNA ESPECIAL DEL DÍA PETRO: PARÁBOLA DEL LENGUARAZ AMORDAZADO

PETRO: PARÁBOLA DEL LENGUARAZ AMORDAZADO

Escrito por Vladimir Montana

La “propuesta” de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, que es fundamentalmente inviable en el contexto de la actual situación del gobierno frente a la opinión pública, genera varias sensaciones. 

La primera sensación es de pena ajena, teniendo uno que explicar lo inexplicable frente a los escépticos del gobierno, concediendo que es un disparate presentado en la forma del mejor laxante a una oposición ávida de las más alucinantes señales de castro-chavismo. Independiente de su inverosimilitud y posibilidades de éxito, se trata de un dicharacho oscuro que no convence ni siquiera como cortina de humo o como estrategia para rectificar el inexorable fracaso de la agenda legislativa del gobierno.

Surgen varias preguntas como ¿por qué Petro sale con esto? ¿A qué juega el presidente? ¿tiene un cálculo político realista? Nada convence, y pareciera que se trata de una estrategia para llamar la atención de una agenda comunicativa nacional que le está ganando la batalla. De esto pudimos escuchar algunos atisbos en un discurso lanzado al garete en la Universidad Nacional. Igualmente ocurre con su intervención en Puerto Resistencia, donde se refirió al fracaso del acuerdo nacional, a los evidentes esfuerzos por generar ingobernabilidad y al patente riesgo de un golpe blando que vienen ocurriendo desde principios del gobierno y no hay razón para parecer sorprendidos. No hay razón para creer tal ingenuidad.

Dadas sus incuestionables cualidades retoricas, un discurso argumentado podría ser su mejor alternativa para recuperar el favor de un sector importante de la sociedad que le ve disminuido. Pero está posibilidad está siendo dilapidada por el placer de obtener los vítores de una tribuna complaciente y fácil al momento de repartir aplausos. El presidente parece estar tirando a la cubera su mejor atributo comunicativo por entregarse a un público complaciente y exultante ante una colección de frases pandas y propuestas irreales. La propuesta de poder popular para el suroccidente, y que concuerda en el tiempo con la vaca de Uribe apelando al chauvinismo antioqueño para financiar vías 3G dormidas hace décadas, reduce de escala un proyecto que -él mismo sabe- jamás podría desatarse a nivel nacional. 

Hasta allí hemos hablado del presidente lenguaraz de hoy, y que parece relacionarse directamente con un presidente amordazado en el pasado próximo.

Y es que lanzar gritos frente al fracaso en la siempre impúdica labor de controlar el Congreso muestra, sobre todo, un gran sentimiento de frustración. Lo que ocurre hoy en la escena política no es nada que no hubiese previsto el 20 de julio de 2022, cuando se eligió un Congreso que no garantizaría mayorías. Tempranamente, pues, Petro supo que tendría que agenciar «el cambio” desde las posibilidades del ejecutivo sin aspirar a reformas estructurales por la vía del legislativo. 

Por supuesto, que las palabras discordantes de estos días también tienen que ver con la intención de revertir el efecto de los escándalos que le rodean y que son amplificados a más no poder a través de un rasero muy diferente al de gobiernos anteriores. Lo cierto es que, lo de Nicolás Petro, lo de Olmedo, lo de Euclides son circunstancias muy graves de corrupción que, independientemente de ser una vicisitud que puede ocurrir en cualquier gobierno, a este presidente le generan una factura morosa triplicada en intereses. ¿No dizque querían el cambio? Ahora: ¡chupen! -dice la oposición-.

Los medios de comunicación, a los que él se refiere con pesadumbre, no le dan tregua y amenizan el almuerzo de los colombianos con unas emisiones descorazonadoras que confirman lo que ellos habían supuestamente vaticinado: “bienvenidos al fracaso”. Los aciertos del gobierno, que hay muchos, son sin embargo pasados de agache y apenas circulan entre los nichos petristas de Twitter, Tik Tok y Whatsapp conformados por adeptos que se reiteran -como si no hubiera mañana- aquellos logros que el “otro país” jamás escuchará.

La otra carta en términos de contra-comunicación ha sido el cuestionamiento a las tales “bodegas”, como se llama peyorativamente a los colectivos cada vez más organizados de jóvenes acólitos del gobierno, y que jugaron un papel fundamental en su elección presidencial. Ha emergido, de hecho, una crítica inusitada para la cabeza del ejecutivo de cualquier gobierno; se dice, en efecto, que es el presidente mismo (¡imagínense!) quién debe controlar estos “bodegueros” que han llegado incluso a tornarse en “agresores de señoras” (Dávila, Op. Cit, jul. 2020).

La estrategia de financiar un periódico surge como una medida desesperada pero comprensible. El problema es si dicho compendio de propaganda será capaz de ganarle el pulso a los adalides del desprestigio. Con RTVC ocurre lo mismo, y aunque hay quienes quisieran ver a este sistema de medios convertido en la BBC criolla, lo cierto es que ello sólo podrá ocurrir cuando se construya un juego de contrapesos en los medios de comunicación privados; algo así como lo que ocurrió cuando surgió Cambio para hacer frente a Semana, pero llegando a audiencias más significativas.  

El presidente, que hasta ahora se había atrincherado en Twitter, comenzó de otro lado a ser cuestionado por su excesivo uso de la gallera, cazando problemas face to face con opositores y antiguos aliados. Su ortografía -quién lo iba a creer- le pasa igualmente factura y parece que nada funciona en su agenda comunicativa nacional. Los medios de comunicación hegemónicos entendieron en efecto que, si Petro pretende usar esta red social para gestionar la opinión pública a su antojo, ellos le devolverán multiplicado por mil el favor a través de emisiones noticiosas rebosantes de contenidos cada vez más enconados.

Como podemos ver, tenemos un lenguaraz amordazado que deberá pensar sus pasos frente al teclado y el micrófono. La única opción será recuperar esa versión del Petro con argumentos, con pruebas en la mano, con discursos profundos y con la visión nacional que le llevaron a ser el congresista del pasado. Lo contrario, en el mejor de los casos es una agenda comunicativa constreñida a su nicho tradicional o, en el peor, al vociferado in crescendo de pintorescas propuestas que pueden leerse fácilmente como gritos de fragilidad.

Artículos Relacionados

1 Comentario

Carlos Millán , amante de la historia, pero no de la distorsión y la manipulación de opinión. marzo 19, 2024 - 10:41 am

Que forma tan sesgada de ver y tratar de analizar las realidades a su acomodo.
Que cantidad de preparación académica tan mal utilizada y tan mezquina.
Dios lo bendiga y lo perdone por desfigurar la realidad y ponerse a difamar sin prejuicios al señor presidente.
No estoy dispuesto a poner mis datos personales a disposición de ningún
manipulador, lo que yo comento lo hago públicamente y sin publicidad parcialuzada.

Responder

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies