Petro, “los nadies” y los tecnócratas: ¿quién debe hacer qué?
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Petro, “los nadies” y los tecnócratas: ¿quién debe hacer qué?

Escrito por Carlo Nasi
Gustavo Petro presidente de colombia

Aunque “los nadies” son importantes para identificar los anhelos e inconformidades de la gente, el diseño de las políticas estatales debe quedar en manos de los tecnócratas.

Carlo Nasi*

Del dicho al hecho

Desde hace tiempo, sabemos que Colombia es uno de los países más desiguales del mundo y que la pobreza afecta a cerca del 40 % de la población. El gobierno de Iván Duque hizo poco para aliviar el malestar social (agravado por la pandemia y la represión de las protestas), y el pueblo se expresó en las urnas: la mayoría manifestó su apoyo al candidato del “cambio real”, Gustavo Petro.

Sin embargo, la sabiduría popular dice que “el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones” y que “el diablo está en los detalles”. Y, en efecto, sin una buena estrategia de gobierno, podríamos terminar en el peor de los mundos.

Recordemos que, en Venezuela, Hugo Chávez y Nicolás Maduro prometieron redimir a los pobres, pero entre 2015 y 2021 las políticas de gobierno llevaron a una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) del 80%, y la tasa de pobreza aumentó del 33,1 % al 66,8 %. Ni el presidente electo Gustavo Petro ni nadie querría un escenario así, lo que hace más apremiante la pregunta sobre cómo lograr el cambio.

¿Qué significa incluir a “los nadies”?

Algunos creen que los problemas más complejos del país son asuntos principalmente ideológicos o de clase social. Pueden pensar, por ejemplo, que la situación de los grupos marginados mejoraría por el simple hecho de elegir a personas “de izquierda” en cargos públicos importantes, pues ellos sí obrarían “a favor del pueblo”. O pueden creer, también, que, en altos cargos del Estado, “los nadies” serían solidarios con las personas de su misma clase social.

Ambos razonamientos son falaces. En primer lugar, está más que demostrado que los gobernantes de izquierda pueden ser tan incompetentes y corruptos como sus contrapartes de derecha, de centro y de todos los colores políticos. Ser “de izquierda y progresista” no es una vacuna contra esos males, incluso si los políticos de esas corrientes se presentan como defensores de los pobres y los marginados. Pensemos en Samuel Moreno, Daniel Ortega, Nicolás Maduro entre muchos otros. Peor aún: la sobreideologización de algunos políticos de izquierda los puede cegar y llevarlos a cometer errores catastróficos.

La idea de que la política colombiana ha estado monopolizada por personas que son “alguien” también es falaz. Quizás puede ser cierto en el caso de algunos altos cargos del Estado, pero no así en el nivel territorial.

Gustavo Petro presidente de colombia
Foto: Facebook: Gustavo Petro - Debe privilegiar la experticia y meritocracia sobre los criterios ideológicos y de clase social, porque de otro modo no encontrará soluciones para muchos problemas.

Los criterios de clase social son igualmente problemáticos. El recurso retórico de “los nadies” ha sido hábilmente capitalizado por la vicepresidenta electa Francia Márquez, pero es ambiguo y de hecho tiene dos interpretaciones distintas:

  • De un lado, reivindicar a “los nadies” significa exigir que el poder y los privilegios no permanezcan concentrados en manos de unos pocos, los que son “alguien” –en este caso, las personas pudientes o los que siempre han tenido el poder–.
  • De otro lado, “los nadies” podrían entenderse como las personas que no tienen experiencia, conocimiento ni trayectoria en determinado ámbito. En ese sentido, “los nadies” podrían ser aparecidos: gente que ocupa un cargo sin tener las credenciales o el recorrido necesario para cumplir un papel decoroso.

Si Petro piensa que en una verdadera democracia no se deberían pisotear ni desconocer derechos de “los nadies”, probablemente todos estaremos de acuerdo. Pero eso es distinto de pensar que la inclusión se logra repartiendo cargos claves del Estado a “los nadies”.

El gobierno de “los nadies”

La idea de que la política colombiana ha estado monopolizada por personas que son “alguien” también es falaz. Quizás puede ser cierto en el caso de algunos altos cargos del Estado, pero no así en el nivel territorial.

En Colombia hay más de 1.100 municipios y es muy frecuente que las alcaldías y curules en los concejos municipales queden en manos de “los nadies”: personas que no provienen de familias adineradas, que son desconocidas y no tienen mayor trayectoria. Claro, en ciertas regiones algunos clanes –como los Char– ponen sus fichas, pero con todo y clientelismo, mucha gente pobre y anónima ha alcanzado cargos de poder local a punta de sagacidad y agallas. Eso lo ha permitido la democracia y ¡bien por ellos!

Pero eso no debe ser motivo de idealización. En Chía, por ejemplo, hace unos años eligieron de alcalde a “un nadie”. En el pueblo, decían que “ni tenía dónde caerse muerto”. Al concluir su mandato “misteriosamente” se convirtió en un señor próspero y dueño de varias propiedades. Como él, ¿cuántos otros “nadies” entran en la política para enriquecerse a punta de corrupción? ¿Será esa la regla o la excepción?

De hecho, también se podría decir que, en cierto sentido, Duque se anticipó a Francia Márquez en lo de “los nadies”, pues nombró en altos de cargos de su gobierno a un montón de “ilustres desconocidos”, quizás de la élite, pero sin las credenciales ni la trayectoria requeridos, sin mayor presencia o prestigio en el debate público.

Más allá de la retórica, Petro es “un alguien”. Y necesitará de otros “alguien” (no los ricachones, sino personas con las mejores mentes y trayectorias del país) para llevar a cabo políticas realistas y que de verdad beneficien a “los nadies”.

Los costos de hacer esto fueron muy altos. La falta de pericia y trayectoria se tradujo en ausencia de ideas y de liderazgo. Muchos ministros y funcionarios parecían primíparos que disfrutaban las mieles del poder, pero carecían de iniciativa y cuando actuaban daban palos de ciego. Todo esto aumentó sensiblemente la sensación fundada de que con Duque nos transformamos en una “bobocracia” a la deriva. Otro punto en contra de “los nadies.”

El papel de los tecnócratas

Si Petro realmente quiere avanzar en materia de inclusión social, debe formar un equipo competente que sepa cómo impulsar los cambios y diferencie entre lo que es posible y lo que no lo es.

Para eso debe anteponer el saber y meritocracia a los criterios ideológicos y de clase social, porque de otro modo no encontrará soluciones para muchos problemas. Por supuesto, “los nadies” cumplen un papel importantísimo para identificar los anhelos, aspiraciones e inconformidades de la gente en los territorios, pero el diseño de políticas viables y sostenibles debe quedar en manos de personas con mucha experticia y capacidad de negociación.

En ese sentido, los tecnócratas deben jugar un papel clave si se busca impulsar cualquier cambio estructural positivo. Más allá de la retórica, Petro es “un alguien”. Y necesitará de otros “alguien” (no los ricachones, sino personas con las mejores mentes y trayectorias del país) para llevar a cabo políticas realistas y que de verdad beneficien a “los nadies”.

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