“Petro”: la película de la emoción - Razón Pública
Inicio COLUMNA ESPECIAL DEL DÍA “Petro”: la película de la emoción

“Petro”: la película de la emoción

Escrito por Pedro Adrián Zuluaga

El pasado 3 de abril, la Comisión Séptima del Senado hundió, en una decisión que desde días antes se daba por un hecho, el proyecto más ambicioso presentado por el gobierno ante el congreso: la reforma a la salud. Unas horas antes, la Superintendencia de Salud intervino a Sanitas y la Nueva EPS, que suman cerca de 18 millones de usuarios.

En ese ambiente incendiado, y con una oposición que se sentía en el mejor de los escenarios posibles, el presidente Gustavo Petro publicó en X: «Por aquí rueda una película sobre mi vida, para quien quiera verla en algunas salas de cine». Y horas después:  “Es difícil verse en películas, espero que esta termine bien, pero las películas de la vida no son sino un continuo fluir en el.mar (sic) de las dificultades”. En ambos casos, el mandatario compartió material promocional del documental, dirigido por el cineasta franco-estadounidense Sean Mattison.

El colapso del gobierno en el congreso y el estreno del documental de Mattison (que, más que una película sobre la vida de Petro, es un registro de primera mano de la campaña que llevó al poder, por primera vez en Colombia, a un político de izquierda) también coincideron con el debate sobre lo que se ha querido llamar el “desmantelamiento técnico del Estado”: la llegada a puestos clave de la administración pública de funcionarios de la “primera línea” petrista como Gustavo Bolívar y Cielo Rusinque, o la contratación, en el sistema de medios públicos RTVC, de reconocidos activistas digitales como Wally y Don Izquierdo.

Para la derecha, convenientemente apoyada por los ideólogos principales de Divino Centro con su asqueante higienización de la opinión política, estos hechos significaban la asunción definitiva de un poder activista y antitécnico dentro del petrismo, dedicado (según los miedos, la proyección o los deseos de los desalojados del poder) a la eliminación de enemigos, el revanchismo y la propaganda.

Detrás de la inquietud de los usufructuarios históricos del poder y del Estado en Colombia  hay un intento de desterrar de La República los componentes emocionales de la actividad y la participación política, como si estos fueran —siempre e inexorablemente— falsedad y autoengaño. La película Petro viene a recordarnos, en un momento crucial, el lugar de emociones como la rabia y la esperanza, y su capacidad de transformar entornos dominados por “emociones tristes” como el miedo o el pesimismo, tan rentabilizadas por los extremismos de derecha en una crisis actual del relato democrático que tiene alcances globales.

Yo no soy un espectador neutral. Vi Petro buscando, en la representación de aquello que viví, un eco de las emociones sentidas entonces. No para hacer un inventario de frustraciones, sino para darme cuenta, a través de la distancia de la imagen, que esas emociones fueron verdaderas y no —como quieren hacernos creer hoy los decepcionados de siempre— un producto del embrujo o la propaganda.

El documental de Mattison tampoco es neutral u objetivo, a pesar de que les dé un lugar a voces opositoras de Petro como María Fernanda Cabal o los por entonces candidatos Federico Gutiérrez y Rodolfo Hernández. Es evidente la simpatía de la película con el proyecto político liderado por Gustavo Petro y Francia Márquez (sobre quien está a punto de estrenarse el documental Igualada). Pero —e independientemente de los usos que se hagan de él— no es un documental propagandístico. Hay un cierto sesgo en el enfoque, los materiales escogidos y la narrativa que propone el montaje (a cargo de dos reconocidos profesionales colombianos: Gustavo Vasco y David Rojas), sin que eso signifique que mienta, como lo suele hacer la propaganda política.

Mattison elige un punto de vista que se separa de aquello que el colombianista Herbert Braun llamaba el “deteriorado arte de la razón” ejercido por los políticos tradicionales. “Las decisiones fundamentales de la vida pública las hacían los políticos de la época mediante conversaciones muy rituales, formales y privadas —en el Jockey Club o en el Gun Club—“, escribió Braun en su libro Mataron a Gaitán. En Petro no se ve la tras escena del Pacto Histórico. Los alfiles de la campaña, como Roy Barreras o Armando Benedetti, son relativamente invisibles.

Al documental le interesan otro tipo de vibración y de rituales: lo que ocurrió en espacios tan cerrados como las camionetas en que el candidato se transportaba —una de las cuales recibió dos impactos de bala— o tan abiertos como las plazas públicas, el lugar de la transferencia emocional entre el pueblo y su líder. Estas últimas imágenes, si fuera posible verlas reemplazando la sospecha o el odio por la atención, nos lanzan interrogantes. ¿Es engaño, primitivismo político o barbarie instintiva lo que pasó en plazas y calles?

Los autoproclamados dueños de la razón, que han sido los mismos dueños del poder, dirán que sí, y que ese pueblo está tan oprimido (ellos no lo dirán así pero lo sienten y justifican) que todo sentimiento que nazca de él está viciado. En suma, que ese pueblo no sabe. Por el contrario, se le asigna, como destino, la voluntad de sumisión y acatamiento: “trabaje juiciosa”, “estudien, vagos”.

El documental Petro me recordó que ese pueblo sí sabe, que como individuos podemos reconocer nuestras condiciones materiales de existencia. El pueblo, como conjunto, puede ser una idea abstracta o incluso una ficción —algo de apariencia sólida que se desvanece en el aire—. Pero las ficciones no son necesariamente mentiras. Son el material de nuestros sueños. Y si nos los quitan solo nos queda la obediencia, y un surtidor de emociones tristes, verdaderamente programadas y propagandísticas.

Artículos Relacionados

2 Comentarios

Carlos loperz abril 15, 2024 - 12:33 pm

Documental propio de los dictadores

Responder
Lucha por colombia abril 17, 2024 - 7:41 pm

Que decadencia de gobernante , triste y asquienta » película pagada con nuestros impuestos ,
Pobre diablo ganad del **Oscar «» esta cosa de monigote petro FUERA petro

Responder

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies