
Petro grita ¡CENSURA!
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El presidente dice que el Consejo de Estado lo está censurando, los periodistas se rasgan las vestiduras, los televidentes salen corriendo y los jueces dicen pare ya señor.
¡Gobernar es comunicar!
Gobernar se ha convertido en un formato mediático y digital donde se agitan escándalos, miedos y odios por X.
Gobernar ha sido un formato de televisión: Consejos comunitarios de Uribe, Aló presidente de Chávez, Sabatinas de Correa, Las mañaneras de AMLO, Prevención y acción de Duque, Alocuciones de Petro.
Por eso no es extraño que a Petro le guste verse hablar y discursiar en la televisión: es la tendencia de los inútiles. Hace lo mismo que todos: estar en el espejito que le dice que tiene el poder. Eso de que gobernar es estar muy enamorado del yo.
¿Cuál es la diferencia? La diferencia es que Petro lo hace en el prime time, en el horario estelar que pocos presidentes se atrevían a usar, porque eso es del entretenimiento y el momento de relajación de los televidentes.
Uribe lo hacía los sábados, allí transmitía su evangelio de promesas, en sábado o domingo también iban Chávez y Correa. AMLO y ahora Claudia lo hacen en las mañanas para poner la agenda al despertar, Duque era de las tardes.
A Petro le gusta oírse, le sabe rico como discursea, se fascina con su rezo de que “no es que yo sea ineficiente, sino que no me dejan hacer”.
Ese mismo karma de Bolsonaro, Milei, Trump, Chaves de Costa Rica: no es que seamos mediocres, es que no nos dejan hacer. El mismo sonsonete de estos machirulos arrogantes para provocar escándalos de discursos y evitar hablar de lo que se hace.
Les encanta ser las víctimas, ser su propia oposición.
Su éxito está en que estos machos saben que ellos comunican para los periodistas no para el pueblo. Y los periodistas perezosos y cínicos viven felices opinando y escandalizando con los decires de estos manes.
¡Censuraaaa!
La Sección Tercera del Consejo de Estado determinó que la Presidencia ha abusado de las alocuciones de Petro porque van más 21 alocuciones en el 2025.
El alto tribunal le ordenó al gobierno limitar las intervenciones en televisión y especificar la urgencia de interrumpir las señales de canales públicos y privados.
Los datos demuestran que Petro es el rey del habla: desde el comienzo de su gobierno hasta agosto del 2025 llevaba 52 alocuciones. Un 114% más que las que hizo en todo su mandato su antecesor Iván Duque; que la duración de sus proclamas es incierta, pero que eso si no puede hablar corto; que “apaga televisores”.
Petro dijo en X ante el fallo del Consejo de Estado que impone nuevas restricciones a las alocuciones presidenciales que la decisión constituye un intento de censura y un desconocimiento de las funciones constitucionales del Ejecutivo. “Así es, el Consejo de Estado quiere dar su golpe de Estado: censurar al presidente. No se podía pensar diferente, creen que porque hablo, gano; podemos ganar pensando” dijo.
En concreto: Petro dice que a) lo censuraron, b) que es un golpe de Estado y c) que su función es hacer pensar a la gente.
Si es censura se estaría limitando la libertad de expresión de Petro y el derecho a la información de la ciudadanía.
El mismo argumento de Musk que en su medio de desinformación X afirma que todo el mundo puede decir lo que se le dé la gana, sobre todo odio, miedo, asco por las ideas “progresistas”. Lo mismo piensa Zuckerberg que permite que en Fakebook la gente exprese en público sus odios y discriminaciones.
En el caso de Petro es decir su palabra de dios. La libertad de expresión de Petro no está en riesgo ya que es él que más ha hablado, al que más se refieren los medios, él que mejor pone la agenda periodística y, además, puso a su servicio para su batalla cultural a RTVC, su cuenta de X, las diversas cuentas de su gobiernos y ministerios. Luego no es claro dónde está la censura, menos el golpe de estado.

Entonces, ¿Cuál es el problema?
El asunto es que estas alocuciones de Petro o cadenas nacionales “intervienen” la programación de los canales privados y públicos, quienes pagan al Estado por sus licencias, con lo cual afecta el negocio de estos canales porque no hay publicidad y expulsa televidentes.
En este contexto, lo que hace Petro es reírse de los privados, provocarlos y joderles el negocio. Lo hace para que los canales privados se den cuenta que él es el poder y se ríe de ellos.
Petro al estar en los horarios que da más rating les afecta el negocio a los canales privados y los públicos porque expulsa televidentes. Esto es grave ya que cada vez más estos canales tienen menos televidentes porque la gente huye a lo digital donde programa sus consumos en sus tiempos y gustos.
Menos televidentes porque no saben hacer televisión o se han puesto a militar en sus patrones morales y empresariales como lo hacen RCN, Caracol TV, RTVC, TeleAntioquia, Tro, Telecaribe, CNN, Telesur, Red+ que más que noticieros son espacios políticos que promueven sus ideologías y odios…
Que “los presidentes no tienen rating en televisión” es un dato comprobado. Ni Uribe, ni Duque, ni Petro tienen rating: ellos expulsan televidentes, ya que está demostrado que ver televisión es para entretenerse, relajarse, suspirar, llorar, reír y soñar, luego no hay afrenta más grave para un televidente que se le meta el presidente a joderle su descanso. ¡No se les quiere ver!
Que se use Señal Colombia donde el presidente manda es inútil como lo demostró Duque con su noticiero (¡el hecho que mató la televisión cultural en Colombia!) y lo demuestra Morris con su defensa de Petro en una verborrea insoportable que no atrae ni a los petristas.
Perder es ganar un poco
Con estas alocuciones y su uso destemplado de Señal Colombia, Petro gana porque se convierte en el centro del debate, nos pone a hablar de lo inútil, se asume víctima, exacerba a sus seguidores, construye un relato de censura y golpe de Estado y se emociona con su verborrea.
Gana porque domina la agenda pública de medios, analistas, redes y expertos. Gana porque se habla de él, y eso le encanta. Gana porque instala ese discursito de “no me dejan hacer”.
Petro pierde porque cada día logra que los periodistas estén más emputados y dejen de informar para crear un coro de odio; pierde porque los televidentes ya no lo soportan, aumenta el odio a su imagen, enardece a sus críticos; pierde porque anda tan ocupado en estas peleas inútiles que nada se habla de su gobierno: no se sabe nada de los hechos, su gestión, sus realidades de gobierno. Así queda la idea de que ha sido un gobierno de la nada donde solo importan los sermones televisados del presidente.
Tal vez
Tal vez, Petro debería dejar de salir en televisión, parar de tuitiar, pausar su búsqueda de enemigos retóricos y dedicarse a gobernar.
Tal vez, los medios deberían dejar de hablar de las provocaciones y victimizaciones del presidente y comenzar a hablar de los hechos y realidades de gobierno.
Tal vez, el problema no es si sale el presidente o no, si hay censura o no, es que el presidente y los periodistas se han dedicado a la especulación y a la desinformación con lo cual pierde la democracia y la ciudadanía.
Tal vez, este textico no debería existir porque es darles importancia a las provocaciones inútiles del presidente. Y él feliz.
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Acerca del autor
Omar Rincón
*Profesor del Centro de Estudios en Periodismo (CEPER), Universidad de los Andes.
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