Petrismo o Uribismo: ¿qué nos espera en el próximo cuatrienio?
Foto: UNP: Presidencia

Petrismo o Uribismo: ¿qué nos espera en el próximo cuatrienio?

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Reflexión desencantada sobre la realidad de la política en Colombia: dos proyectos volverán a enfrentarse en elecciones. ¿Cuál es la alternativa?

Amarrados al pasado

¿Qué nos está dejando la oposición entre Petrismo y Uribismo para el próximo cuatrienio? De momento, la misma polarización que imperó en el anterior proceso electoral y, como entonces, la misma ausencia de una tercería capaz de superar la tensión. 

De momento, el Petrismo y el Uribismo definirán el tono dominante de las próximas elecciones por el fracaso de las reformas que prometió el primero, y que ayudó a bloquear el segundo, pero ante todo porque a estas alturas ya ambas posturas están más interesadas en el próximo gobierno que en éste.  

-El Uribismo no sueña con otra cosa que volver al gobierno para desmontar, piedra por piedra, todo vestigio de Petrismo; 

-Y el Petrismo sueña con preservar su proyecto político más allá del final de este gobierno.    

Cierto: ‘Petrismo y ‘Uribismo’ son dos rótulos que no agotan el espectro de las razones y emociones que emergen a diario en relación con la política en Colombia: 

-No puede reducirse a “Petrismo” el ampliamente compartido deseo de que el Estado colombiano salde parte de su deuda con amplios sectores de la población.

-Tampoco puede reducirse a “Uribismo” el desacuerdo creciente con el estilo del presidente Petro y con algunas de sus decisiones. Pero los argumentos que podrían avanzar unos y otros son capitalizados, en su forma más simple, por esa radicalidad emocional a la que no le interesan los matices. 

Y así estamos, como en vísperas de las pasadas elecciones, parados en la misma estación y forzados a tomar el mismo tren con destino incierto hacia el próximo cuatrienio.  

Este ambiente político es el resultado de un triunfo mal administrado, el del Petrismo, y de una derrota también mal administrada, la del Uribismo. Y, sobre todo, es una expresión de la debilidad democrática de la política colombiana. De la ausencia de un verdadero ethos democrático. Veamos un poco el asunto. 

Los errores del Petrismo

Para comenzar, no es cierto que el único error del Petrismo sea, como dice el presidente, haber creído que ganar la presidencia era llegar al poder. Esa es, sí, una lección colateral amargamente aprendida a través del hecho, suficientemente probado, de que las manos que detentan el poder social y económico, en este país tan inequitativo, no estaban dispuestas a ceder sus privilegios. 

Pero ni la ingenuidad con respecto a lo que significaba ganar las elecciones, ni el egoísmo de las élites, agotan la explicación del fracaso de las reformas. Hay dos errores. El primero tiene que ver con esa narrativa según la cual los votos con los que se ganó la Presidencia —y sólo esos votos — eran la expresión del ‘pueblo’, y que ese pueblo había emitido el mandato expreso de hacer reformas exactamente como las quiere Petro. El contra-argumento al que se expone esa narrativa es simple: ¿acaso congresistas, gobernadores y alcaldes, con sus vicios y virtudes, no fueron también elegidos por el voto popular? 

-Aun así, la narrativa anterior ha llevado al segundo error: la audacia de intentar sacar adelante las reformas sin una mayor negociación, a pesar de que ya en el discurso de posesión presidencial se prometió un espíritu concertador, al que luego se le dio el nombre de gran ‘Acuerdo Nacional’. 

Una cierta intermitencia, sin embargo, ha acompañado todo esto. Sólo cuando las reformas se hunden, el presidente llama al pueblo a las calles; sólo cuando se nombra un nuevo ministro del Interior, se vuelve a hablar de ese Acuerdo Nacional. El desgaste en relación con esto último es cada vez más evidente, sobre todo porque los políticos ya están más interesados en la próxima campaña electoral. 

Así las cosas, encerrado cada vez más con la vieja guardia de los tiempos del M-19, el presidente, que de todas maneras es un político sagaz, parece tener ya muy reducidas las opciones de administrar su triunfo durante el año que le falta de gobierno.     

Los errores del Uribismo

El Uribismo no ha administrado mejor su derrota:

-Le apostó al fracaso del gobierno de Gustavo Petro desde el primer día y ha aportado todo cuanto ha podido, desde sus bodegas y en alianza con la gran prensa tradicional, para satanizarlo. Los fantasmas con los que quisieron asustar a la gente, ya no asustan. Los capitales no se fugaron en la magnitud que anunciaron, la economía del país no se fue al piso, el dólar no subió tanto, a los viejos no les quitaron la pensión, ni se convirtieron las iglesias en prostíbulos, ni los militares le dieron un golpe de Estado al presidente. 

-Aun así, su animadversión se mantiene intacta. Les revuelven el hígado el guerrillero reinsertado, la negra empleada del servicio elevada a la condición de vicepresidenta, la Minga indígena, los colectivos de género, las comunidades campesinas, los sindicatos y los sectores populares. Afectados por el asco, parecen incapaces de aceptar que perdieron el gobierno por la forma como lo ejercieron dándole la espalda a las necesidades sociales. 

-Y, sobre todo, no han sido capaces de articular un programa de gobierno generosamente renovador. Cuando se reúnen sus precandidatos, como en un kínder, se dejan ver desesperados en su competencia por ganarse el guiño del ‘presidente eterno’. Por ser ‘el que diga Uribe’. 

Foto: Wikimedia Commons La democracia existe porque existe la pluralidad de valores e intereses y porque las organizaciones políticas los promueven legítimamente.

Populismos en lugar de proyectos duraderos

Pero no va a ser fácil que gane el que diga Uribe, ni el que diga Petro, o que alguien logre gobernar con estabilidad sin una transformación a fondo de las organizaciones políticas. 

Nada fácil, dado que ni el Uribismo, ni el Petrismo son organizaciones políticas con vocación de duración y con autonomía organizativa. Son populismos altamente dependientes de la figura carismática del líder; una figura insustituible en la medida que un líder carismático solo cree en sí mismo e impide la formación de cuadros articulados a los territorios y vanguardias que piensen por sí mismas y que garanticen el relevo generacional. 

Hasta cierto punto, los populismos, tan frecuentes en estos tiempos de crisis de la democracia liberal, expresan un saludable momento de inflexión; uno en el cual se polarizan las opciones políticas que habían permanecido adormiladas en el seno de la sociedad. Las minorías de la élite de la sociedad, autocomplacidas y tranquilan por las ventajas de que gozaban, sienten que en esos momentos se acabó el mundo y ya no es posible una sociedad decente. Las grandes mayorías largamente olvidadas, que soportaban la carga pesada de ese orden, sienten que por fin son escuchadas y pueden hacerse oír a través del líder. Pero el líder siempre termina pensando otra cosa y aferrándose al poder. Allí es cuando el populismo deja de ser saludable y se convierte en un cáncer para el desarrollo social. Llegó al poder ‘salvando’ al pueblo de sus enemigos. Luego llamará ‘enemigo’ a todo aquel que no esté de acuerdo con su liderazgo. Exacerbando la dicotomía amigo-enemigo como el motor de la política, se le hace imposible ejercerla como concertación con los que piensan distinto. Y así el populismo termina borrando el ethos democrático, si éste alguna vez existió. 

Nunca sobra reconocer que el maniquismo está a la base del conflicto político, pero que del conflicto no se sale sino mediante la concertación. Allí es donde la dimensión bélica del conflicto, mediante el diálogo, la imaginación y los acuerdos para la convivencia en la diferencia, dan paso a la construcción y fortalecimiento del ethos democrático, del que tanta falta tiene este país del Sagrado Corazón. Para esto se requieren -de nuevo- organizaciones políticas dinámicas y de larga duración, correas de transmisión entre los territorios, las bases sociales y los grupos de interés. Organizaciones dinámicas en tanto no eluden el conflicto pero tampoco viven para el conflicto, sino para la construcción de pactos de convivencia. 

Es necesario recordar siempre que la democracia existe porque existe la pluralidad de valores e intereses y porque las organizaciones políticas los promueven legítimamente. ‘Derecha’ e ‘Izquierda’, a pesar del deseo del gerentismo tecnocrático neoliberal, seguirán siendo siempre ejes de la vida democrática de un país y de la alternancia en el poder, según el premio y el castigo del voto popular. Iluso pensar una sociedad sin una derecha que defienda el orden (un orden que es el resultado de ajustes anteriores) y una izquierda que lo quiera cambiar para alcanzar metas en materia de justicia social; para resolver las injusticias inherentes a ese orden. La tensión entre esas dos tendencias es la que abre las  puertas a la siempre necesaria actualización democrática y concertada del orden social. Los populismos de derecha e izquierda, en cambio, terminan satanizando siempre a las fuerzas contrarias, pues sólo admiten un orden posible: el que está en la cabeza del líder. 

-La derecha colombiana que, en matices muy diversos, casi siempre ha gobernado los destinos del país, puede ya estar en trance de liberarse del poncho y el carriel, que tan necesarios le fueron en su momento, y organizar de una manera distinta y con más apertura a la realidad presente su proyecto de nación.

– La izquierda colombiana no parece dispuesta a perder lo ganado en los últimos años. En un país tan injusto y desigual como éste, va a renunciar a su tarea de conquistar nuevos derechos para la gran mayoría. El ‘estallido social’, el movimiento indígena, las comunidades afro, el movimiento sindical, los estudiantes y el magisterio, los colectivos feministas, el movimiento LGBTI, los múltiples liderazgos que están brotando en los territorios pudieron probar en las pasadas elecciones que todos los poderes unidos del establecimiento, cambiando de candidato según las encuestas y las urnas, eran derrotables y fueron derrotados. Muy posiblemente de esa experiencia saldrán formas organizativas imagitivas y capaces de alcanzar un nuevo triunfo. Tal vez sólo requiera de una nueva organización del Progresismo abierto, capaz de organizarse más allá del Petrismo. 

Le recomendamos: Benedetti: buscar gobernabilidad y afrontar el fracaso

Acerca del autor

Delfín Ignacio Grueso
DelfinGrueso@razonpublica.org | + posts

*Sociólogo y filósofo de la Universidad del Valle. Ph.D. en Filosofía de la Universidad de Indiana, profesor titular de la Universidad del Valle y Líder del Grupo Praxis (Colciencias A1).

6 comentarios

Delfín Ignacio Grueso

Escrito por:

Delfín Ignacio Grueso

*Sociólogo y filósofo de la Universidad del Valle. Ph.D. en Filosofía de la Universidad de Indiana, profesor titular de la Universidad del Valle y Líder del Grupo Praxis (Colciencias A1).

6 comentarios de “Petrismo o Uribismo: ¿qué nos espera en el próximo cuatrienio?”

  1. Saludo fraterno y grato desde México a todas y todos los que hacen posible cada edición de Razón Pública. Este artículo sobre Petrismo y Uribismo tiene un llamado a que reflexionemos un poco sobre la posibilidad de encontrar para las próximas elecciones y gobiernos, lo que se llama una Tercera Vía sobre todo entre politólogos europeos. A Colombia, le hace falta una Democracia Participativa, es cierto. Recuerdo un pensamiento del poeta Gonzalo Arango que decía: «La Democracia en Colombia es una Desgracia con Privilegios para Pocos y, una Desgracia Terrible para el resto». Estoy con el Gobierno del Cambio, pero soy realista. Si el pueblo no participa, nada va a cambiar. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, Colombiano-Mexicano

    1. no se de que tercera via hablas.. porque el neoliberalismo decia serla… no lo era .. y bueno.. no se quien demonios querria votar por gente de la derecha.. si lees el articulo.. practicamente no se dice nada agradable… son gente que parecen odiar a todos por igual.. y a la justicia social ¿realmente crees que eso es una opcion? , entiendo que hay una derecha posible y que tenga cierta nobleza.. pero no es la de uribe, n la de milei , ni la de trump.. esa derecha era la de roosevelt que goberno bajo las ideas de keynes.. esa era una derecha noble.. y bueno la izquierda falla.. endeuda.. pero la derecha.. al menos esta de locos como uribe.. endeuda igual o peor, gasta el dinero que se tiene y el que no se tiene.. y no le da nada a la gente te pregunto de nuevo ¿crees que eso es una opcion?

  2. Voté por Petro pero no soy petrista.
    Creo que él y su equipo han cometido muchos errores, pero sería un horror volver a padecer la ceguera y el odio del Uribismo.

    Al conformar el Pacto histórico no se escuchó a mucha gente luchadora de vieja data y prevaleció el fanatismo por el M-19
    Mucha gente cree que la izquierda de Colombia es M-19 y no quieren entender el movimiento obrero y todas sus particularidades y los sindicatos que lo conforman.
    Sí, Delfin ,nos cansamos de tanta polarización y de no ver alternativas presidenciales.

    Es compleja la política en nuestro país.

    Seguiremos luchando

    1. y bueno…¿quieres un milei? creo Maria que debes mirar mejor.. observar , ¿realmente quieres volver al uribismo? volver al uribismo es como darse por vencido , y bueno, la izquierda no podia arreglar todo en un gobierno, mas si tiene tantos obstaculos en contra , y bueno ¿realmente crees que el uribismo es una buena opcion? porque el articulo es curioso.. habla de esta izquierda y derecha.. habla de opciones,,, pero lo que dice de la derecha … no parece nada bueno ¿porque alguien querria votar por gente que no cree en la igualdad ni en la justicia social? ¿porque votaria alguien por gente que es sumamente racista y clasista? .. es terrible que el articulo no hable sobre esto.. okey que la izquierda se equivoca, pero al menos lo intenta. la derecha , al menos esta de uribe y secuaces, «ni lo intenta», basicamente sus gobiernos son simplemente seguir la linea del FMI, de los gringos y de los banqueros.. e ir entregando los bienes colombianos a EU… y poco a poco ir desmontando toda la seguridad social, planes de pension, salud , etc … y lo peor.. es que citan y dicen que en Europa se hizo lo mismo y por eso ahora viven en la riqueza.. mentira.. mentira, y bueno…. lo peor es que esta derecha.. que se dice mas responsable … acaba endeudando igual a los paises, o incluso peor, ¿no se suponia que ellos eran mas responsables? , no amiga, el uribismo no es una opcion.. es darse por vencido … entregarse al miedo y dejar que te roben.. y todo porque creiste en su verdad.. que ellos eran mejores , que eran mas responsables, y que le pusieron freno a la violencia.. mentiras.. a mi ver habria dicotomia si hubiera un derecha noble, una que creyera en los mercados , en la propiedad privada.. pero tambien en la igualdad del individuo , que no viera numeros, que viera humanidad.. el liberalismo nacio para ser al hombre libre.. no para que pensara que su propia privada valia tanto como su libertad

  3. De acuerdo. Lo que “hay”, los hechos que dan figura a la “realidad”, a lo que tenemos como realidad,
    ponen de manifiesto una ética ensimismada: Para el Sí mismo.

    Así parece haber decantado la ética,
    borrando todo rastro originario o posibilidad de que su Ser estuviera
    “del lado de la vida entrelazada”.

    Me parece, siento, que la ética es “radicalmente” ética,
    si está del lado de la vida.

    De este modo, el ethos democrático consistiría en promover una democracia
    “a favor de la vida como plexo plural”,
    no sólo a favor de la pluralidad de valores e intereses.

    Será no democrático lo que no allane o esté expedito a la vida,
    lo que la erosiona o no esté de su lado.

    El populismo puede ser vociferado o manipulado legítimamente por éticas no “radicales”.
    Lo que se advierte es que Es intrínsecamente no ético,
    un instrumento del “Sí mismo” más que de un Para Ser,
    más que Para el pluriverso de la vida.

    La democracia, así, y a pesar de que es lo que tenemos,
    sirve finalidades que erosionan poco o demasiado la vida.
    Nunca parece haber sido (democracia) Para Ser,
    para la pluriversidad de la vida social o socio-natural.

    No parece ser, pues, un sistema o modo para Ser.

    Pero es lo que es. Es lo que hay.
    Lo que hoy hay, no es Para Ser.
    Se impone el Sí mismo como modo de vida, modo de (no) Ser.
    Lo que Es, hoy, lo que hoy hay, no es Ser, no es vida:
    Es interés ensimismado.

    En ello habitan Petro y la Oposición, no sólo el uribismo:
    ahí residen los intereses particulares (no genuinamente comunes, “pluriversos”).
    A todos los motoriza el ismo, el Sí mismo:
    para la oposición el pueblo, el populismo es un medio para afirmar las desigualdades, estrechando el bien común,
    y para aquél, acicate para disminuir una y otro,
    y bueno, para satisfacer su deseo yóico.

    El “otro humano” es, igualmente, un instrumento.
    Y cuando parece ser un fin “por la humanidad”,
    la democracia (ensimismada) es (por supuesto) insuficiente:
    se habla de la diferencia, del otro, reivindicándolos sólo en términos discursivos:
    mientras ello sirve “mi finalidad”.
    También “lo otro existencial”, lo no humano, la naturaleza o el medio ambiente, como se quiera,
    son igualmente artilugio para el Sí mismo.

    Son insuficientes o inexistentes las “presencialidades”, realidades o hechos
    de corporizaciones democráticas a favor de la vida interconectada de humanos y no humanos.
    No se advierte una “vida” democrática para la vida Plural,
    una apuesta democrática que devenga de ese modo: “ça n’existe pas”.

    Es vívida la democracia Para Sí, a favor de las diferencias “ensimismadas”:
    en las que el Sí, como en las hermenéuticas dualistas, siempre pesa en la balanza.

    Parece una ilusión la democracia Para Ser, para la vida plural.

    Sobre esta apuesta, primo, es que anda la perspectiva comprensivo edificante que desarrollo al menos en el campo eductivo y pedagógico:
    Una educación que siga la dirección de las raíces de la educación en el sentido de la vida,
    De formar seres para la vida.
    Seres ótricos: no sólo sujetos políticos por el otro humano,
    sino, además, por lo otro no humano: por la humanidad y por la naturaleza:
    por la vida socio-natural.
    Por la vida entrelazada, pluriversa.
    Sujetos éticos, proximales, incondicionalmente acogientes del otro y de lo otro a los cuales nos debemos.
    Sujetos Para Ser, singulares para la vida entrelazada, singulares pluriversos.

    Seres interónomos:
    que dependan menos del Sí mismo: menos de sus intereses particulares (ego interior),
    que de la vida pluriversa;
    más independientes del poder multiforme (ego exterior),
    pero más, mucho más sumisos a las fuerzas de otredad,
    al orden del Para Ser, a la ética de la alteridad pluriversa, de la vida socio-natural.

    Creo que por esa vía educación y democracia no vivirían tan desorientadas de su función primada,
    estárían andando los caminos de sus raíces,
    al menos la educación.
    No sé.

  4. Gracias profesor por la ilustración.
    Me ayuda un montón su texto, permitiendo analizar también las estrategias de cada sector, pues uno ingenuamente pensaría que el líder aboga por emplear su acción desde su ética, por tanto, creando una estructuración sobre lo que hará. Sin embargo, pareciera que en la política prevalece, es, la acción del discurso como ejecutor en últimas.

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