Petrismo al poder en el 2026: efectos no deseados de la investigación del CNE
Foto: Presidencia

Petrismo al poder en el 2026: efectos no deseados de la investigación del CNE

Compartir:

La investigación del CNE a Gustavo Petro por violaciones en su campaña podría convertirlo en un mártir político, revitalizando el progresismo en Colombia de cara a 2026.

Un hecho sin precedentes

La sala plena del Consejo Nacional Electoral (CNE) acogió la ponencia de los magistrados Álvaro Hernán Prada y Benjamín Ortiz, quienes sostienen que la campaña “Petro presidente” violó los topes de financiación de las campañas políticas según la Ley 996 de 2005. Este hecho político sin precedentes puede construir una narrativa sobre Gustavo Petro como un mártir del sistema de partidos y las élites en Colombia; con ello, el progresismo vuelve al ruedo para las elecciones de 2026.

El ocho de octubre, siete de los nueve magistrados del CNE, reunidos en sala plena, consideraron que había mérito para abrir una investigación formal en contra de la campaña que llevó al presidente al Palacio de Nariño. La decisión del CNE se centra en la violación de los topes de campaña a partir de cinco puntos centrales: primero, el dinero aportado por la Unión Sindical Obrera (USO) y la Federación Colombiana de Educadores (FECODE); segundo, el préstamo no reportado que el Polo Democrático Alternativo realizó a la campaña; tercero, las omisiones en los reportes de dinero por parte de Colombia Humana.

Además, se incluyen el pago irregular de testigos electorales y la desatención de pagos para la campaña por parte de empresas, como la que financió la celebración de victoria en el Movistar Arena. Este hecho representa un hito en el sistema político colombiano; nunca se había presentado una situación como esta, y nunca una investigación sobre una campaña presidencial había llegado hasta este punto.

Una narrativa que ofrece oxígeno

Para que esta investigación se traduzca en la destitución del presidente Petro, debe seguirse un largo proceso sancionatorio. Si el Consejo Nacional Electoral (CNE) encuentra culpable al presidente, el caso pasará a la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes. Desde allí, se llevará a la plenaria de la Cámara, y si se mantiene la tesis de culpabilidad, se enviará a la plenaria del Senado. Este último definirá si el presidente debe perder su fuero y salir del cargo. Finalmente, Petro será juzgado por la Corte Suprema de Justicia, que determinará el desenlace del asunto.

Que el proceso sea largo no quiere decir que sea improbable la destitución del presidente, como nunca la investigación ha avanzado en el CNE; y lo más posible es que el proceso avance hasta la Cámara de representantes, el Senado y el Consejo de Estado y, en esa dirección, en la Cámara de representantes Petro tiene muchos enemigos, y en el Senado de la república no existe mucha probabilidad que el mandatario salga victorioso; es decir, el cerco jurídico que está teniendo el presidente es una realidad. 

Petro está preocupado y tiene motivos para ello. El martes por la noche, realizó una alocución presidencial en la que intentó aclarar las acusaciones que le hizo el CNE, llamando al pueblo a movilizarse y afirmando que las circunstancias que rodean estos hechos forman parte del “golpe blando” que se desea propinar a su gobierno. Es muy difícil determinar quién tiene la razón en este contexto; de eso me ocuparé en la parte final de este artículo.

Sin embargo, en torno al “golpe blando”, es posible afirmar que, como nunca antes en sus dos años de mandato, Petro cuenta con elementos que demostrarían que en Colombia se está fraguando un golpe de Estado en su contra, y que esto no es simplemente una paranoia suya o un discurso retórico de la izquierda política.

Ganándose la lotería sin comprarla

Las calificaciones hacia Petro están en todas las orillas, algunos lo consideran mal gerente, soberbio, terco, otros lo consideran estadista, altamente inteligente, y un peleador bravísimo en la política; sin embargo, detractores y seguidores concuerdan en que Gustavo Petro es un excelso orador, quizás es su mayor habilidad, y ello desde hace décadas le ha permitido escalar en la política. 

Desde sus debates en el congreso sobre el paramilitarismo en Sucre y Antioquia, pasando por sus oratorias en contra de Emilce López y sus organizaciones políticas en el Magdalena, hasta sus acusaciones en contra de Miguel, Manuel y Guido Nule sobre el cartel de la contratación en Bogotá, Petro a colocado “contra las cuerdas” a todos sus contrincantes en el debate; la última vez que se le vio en este tipo de defensa a ultranza fue en el mes de diciembre del 2013 cuando fue destituido como alcalde mayor de Bogotá, en esa ocasión Petro logró mantenerse en el cargo, y movilizar a un grueso número de ciudadanos en su defensa.

La investigación del CNE le va a permitir a Petro nuevamente estar con la ciudadanía en el terreno en el que más ventaja saca, en las calles, pues las movilizaciones ya fueron anunciadas por el primer mandatario, y las organizaciones sociales y sindicatos ya enfilan baterías en torno a la protesta. En otras palabras, Petro vuelve a tener la oportunidad política del año 2013, reencontrarse con el pueblo, utilizar el agravio que genera el funcionamiento del sistema político, protestar por lo que se considera injusto, y revivir la tesis centrada en que esta es una la lucha entre el poder de las elites y el gobierno popular. 

Foto: Cámara de Representantes - El proceso puede pasar a manos de la Comisión de Acusación de la Cámara de representantes, de allí pasaría a la plenaria de la cámara, y de mantenerse la tesis de culpabilidad pasará a la plenaria del Senado.

Zapatero a tu zapato

Sí esto se presentará en cabeza de otro líder político probablemente tendría un manejo en las altas esferas del poder político; sin embargo, Petro, ha sido muy hábil para capitalizar este tipo de amenazas y transfórmalas en oportunidades, hasta la fecha él ha intentado vender una idea sobre la persecución de los medios de comunicación, el boicoteo que el congreso le hace a las reformas sociales, y las teorías de conspiración hacia su gobierno, lo cual no es del todo falso, pero de ahora en adelante será la principal narración del progresismo, la persecución en contra del gobierno popular. 

Hasta el momento no hay una figura en el petrismo que logre igualarse con la de Gustavo Petro el candidato —en aras de tener opciones para el 2026—, sin embargo, en política nadie está muerto, con esta formulación de pliegos a la campaña presidencial, diferentes tendencias de izquierda, pro gobierno, oportunistas en busca de avales y hasta santistas hoy en el petrismo, tendrán una bandera en común, la defensa del presidente —este último ya debió haber hecho estas cuentas y no va a perder la oportunidad para aprovechar este desafío del CNE. 

El termómetro de las calles

En 1970, Gabriel García Márquez, escribió un bello y envolvente cuento sobre las desgracias de acontecimientos que se presentan cuando efectivamente no ocurre nada de lo que se espera, el cuento lo tituló Algo muy grave va a suceder en este pueblo. En este caso a Petro le puede ocurrir algo muy similar, algo muy grave, le puede suceder si no sucede nada, en concreto, sí convoca a la movilización social y esta no lo respalda. 

Si bien es imposible determinar la racionalidad de la conducta humana en torno a este hecho, no hay que olvidar que el apoyo popular hacía Petro ha sido cada vez menor, desde que el progresismo se convirtió en gobierno. Inclusive, marchas convocadas por el progresismo en apoyo al presidente y las reformas sociales no han sido precisamente un éxito, buen ejemplo de ello son los casos de las convocatorias de manifestaciones del 08 de febrero o 29 de septiembre, lo que en efecto demuestra un desgaste en los repertorios de protestas.

No hay que olvidar que el presidente hace muy poco tuvo que enfrentar un paro camionero con numerosos puntos de bloqueo y una contienda política de importancia, tampoco se puede desvirtuar que la desfavorabilidad del presidente es alta y que las marchas de la oposición cada vez son más grandes; inclusive, que históricos aliados del presidente como el magisterio de Colombia no está tan aglutinado como se cree alrededor de la figura del presidente, el paro de maestros de este año es prueba de ello. 

¿Como recordaremos a Petro?

En estos dos años del “gobierno del cambio” se han producido algunos logros sociales como: el aumento en la entrega de tierras, la ampliación en la inversión para la educación, el mejoramiento de condiciones para la fuerza pública, entre otras. Sin embargo, es improbable que la gestión del presidente Gustavo Petro pueda considerarse como un cambio histórico, entre otras cosas porque muchos de sus indicadores de gestión como: reducción de la pobreza, seguridad, éxito en las reformas sociales, para señalar algunas, están muy lejos de ser una respuesta satisfactoria a lo que esperaban sus electores. 

Así mismo, en la actualidad la imagen del presidente está maltrecha, y no únicamente por su gestión de las políticas, una retórica sostenida en estos dos años ha sido la de los escándalos de la presunta corrupción de sus colaboradores, alfiles, y familiares, buen ejemplo de lo anterior es: las conversaciones de Laura Sarabia y Armando Benedetti en donde este último sugería la existencia de irregularidades en la campaña; el presunto tráfico de influencias que estaba realizando Nicolas Petro en el año 2022 apalancado en el poder que ahora tenía su padre; y la aparente malversación de recursos en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en cabeza de Olmedo López y Sneyder Pinilla.

No obstante, esta narrativa que intentó ser tendencia en la opinión colombiana, de ahora en adelante será reemplazada por la tesis de “El golpe de Estado” en contra de Gustavo Petro, y probablemente este último no será recordado por una pírrica gestión, las promesas inconclusas a sus electores o los escándalos de corrupción, por el contrario, el presidente será recordado como el primer mandatario de izquierda en Colombia al que las elites y partidos políticos no le permitieron gobernar. 

Acerca del autor

Jorge Andres Baquero Monroy
jbaquero@razonpublica.org |  + posts

*Magíster en Administración Pública, licenciado en Ciencias Sociales, y miembro del grupo de investigación Redes de la ESAP (Colombia). jorgebaqueromon@hotmail.com

1 comentarios

Jorge Andres Baquero Monroy

Escrito por:

Jorge Andres Baquero Monroy

*Magíster en Administración Pública, licenciado en Ciencias Sociales, y miembro del grupo de investigación Redes de la ESAP (Colombia). jorgebaqueromon@hotmail.com

Comentarios de “Petrismo al poder en el 2026: efectos no deseados de la investigación del CNE

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

últimos artículos

Corte Suprema de Justicia
Política y Gobierno

¿Un (re)Corte Supremo a la Justicia?

jose fernando isaza
Política y Gobierno

Especial: «El 2012». Las reformas que estarán sobre la mesa

Política y Gobierno

Derechos de género: avances y retrocesos recientes en Colombia

Política y Gobierno

El Congreso que le tocará a Santos

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.