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Pestes, plagas y pandemias desde la literatura antigua

Escrito por Orlando Solano Bárcenas
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Desde los griegos, la literatura ha representado una y otra vez los efectos de las pandemias. ¿Qué podemos aprender de esas historias?

Orlando Solano Bárcenas*

Otra vez la peste

Las plagas y las pestes son tan antiguas como la humanidad misma. Por eso vale la pena hacer un recorrido por algunas de las historias que las han representado, con el propósito de identificar sus principales temas y tensiones.

En este texto, me centraré en las historias producidas durante la antigüedad clásica, y en el papel que tenían las enfermedades contagiosas y las plagas en ese entonces. Ese recorrido puede ser revelador para entender el significado de la pandemia actual: ¿se trata de un castigo divino y de un destino inevitable? ¿Hasta dónde llega el poder de los individuos para evitar el contagio? ¿Cuál es la responsabilidad de nuestros gobernantes?

Castigo de los dioses

La peste está presente en la cultura grecolatina en diferentes tipos de narraciones. Algunas son sagradas, otras legendarias y otras explican el origen del universo o los fenómenos naturales.

Aunque a primera vista el mito es de carácter literario, los mitos son historias que pueden cargar observaciones científicas o ser precursoras del pensamiento filosófico. Los mitos pueden ser pedagógicos y pueden dar ejemplos o enseñanzas.

En el caso de las pestes, los mitos enseñan al mostrar el dolor del grupo que las ha padecido. En estas historias, a menudo, la peste es un mensaje de los dioses que se envía como castigo. En numerosos casos, los culpables del castigo son los malos gobernantes, soberbios y autoritarios:

  • Menelao, rey de Esparta, trae sobre su pueblo la epidemia de la esterilidad;
  • En Tebas, los dioses indignados envían como castigo una peste después de que su rey Edipo cometiera incesto y parricidio. Con el fin de salvar la ciudad, Edipo se ciega a sí mismo y se exilia, para llevarse el castigo que ya traía su estirpe;
  • Orestes, rey de Micenas, viola los lazos de la piedad familiar y asesina a Aletes, por lo que la peste arrasa su reino;
  • Cyané fue violada por su padre, el gobernante de la ciudad, y por eso, la ciudad ve llegar el castigo de la peste;
  • Fedón, rey de Argos, abusa de sus poderes de monarca. Por este motivo, los dioses disgustados envían a Corinto la hambruna y la enfermedad.

Aunque parezca lejana en el tiempo, esa concepción de la peste como castigo divino sigue vigente en nuestras sociedades. Todavía hoy, las enfermedades mueven sentimientos, miedos y fantasmas que retrotraen al humano a la culpa del pecado original.

Las pestes exacerban la superstición o la espiritualidad, y llevan a las personas a culparse, flagelarse o a cumplir penitencias para redimirse. En definitiva, las pestes incitan a las personas a buscar un culpable.

Otras formas de entender la peste

Pero, a veces, las pestes no son un castigo, sino una obra de los dioses para evitar brotes anárquicos. Esta tarea estaba asignada a los dioses Erebo (dios de las tinieblas), Nicté (diosa de la noche) Caos, y por supuesto, los dioses principales del Olimpo: Zeus, Apolo, Artemis, Atenea, Ares, Hermes y Dionisos.

En otras ocasiones el origen de la peste no es tan claro. A menudo, estas historias parecen mostrar que la enfermedad y la muerte son tan naturales como la vida misma. A pesar de ser la bondadosa diosa de la caza, Artemisa se deja llevar a veces por la ira y envía la peste. Paradójicamente, su hermano gemelo, Apolo, es al mismo tiempo el dios de las artes, la razón, el orden y la cura, y el que siembra la muerte con enfermedades y otras calamidades. De forma similar, Proserpina es la diosa de la primavera y de la vida-resurrección, pero también quien envía la muerte y la hambruna.

Tal vez por eso, los dioses se reparten las cargas: unos dioses llevan la enfermedad y la muerte; Hermes, el mensajero, es quien guía a las almas hacia el Hades; y Hades, dios del inframundo, gobierna a los fallecidos.

En todo caso, es interesante resaltar que en la cultura grecolatina los dioses son imperfectos. Por eso, a menudo, las pestes no son apenas sinónimo de castigo, miedo y culpa, sino de venganza o simple maldad. Por ejemplo:

  • Las Harpías —seres malvados mitad ave, mitad mujer que provienen de Asiria— contaminan la comida con sus excrementos para trasmitir enfermedades;
  • Eris, la diosa de la discordia, se venga de Troya lanzándole la peor de las pestes: la guerra;
  • Atenea envía la peste sobre Locride como represalia, porque Áyax violó a Casandra dentro de su templo;
  • Artemis envía la plaga sobre el pueblo debido a la indignación que siente porque Comaetho, una de sus sacerdotisas, tuvo sexo con Melanippus dentro de su templo;
  • Y Zeus envía la peste y la hambruna sobre Atenas para vengar la muerte de Androgeo.
Foto: Wikimedia Commons La peste negra.

El significado de la pandemia

En estas historias también abundan los casos de humanos y dioses que hacen lo que está en sus manos para combatir las pestes.

Aristeo, “el guardián de las abejas”, aleja la peste enviada por Zeus y para limpiar la isla el dios hace soplar el viento durante “cuarenta días”. Las Corónides se inmolan para alejar la peste divina de Beocia. Debido a la peste que aquejaba a los troyanos, Cráter fue arrojado al mar en sacrificio a los dioses, y posteriormente se convirtió en constelación.

En fin, aunque estos relatos casi siempre incluyen pestes y plagas, su significado no siempre es el mismo. A veces, se trata de un castigo o una forma de venganza contra aquellos que se han opuesto a los deseos de los dioses, pero otras veces la enfermedad es simplemente parte de la vida.

Esto lleva a que las personas se pregunten cuál es el significado moral de la actual pandemia y qué podemos hacer para superarla. El papa Francisco, por ejemplo, afirmó que “no podemos estar sanos en un mundo que está enfermo”. Entonces, ¿por qué nos “castiga” la COVID-19? ¿Es posible que los dioses nos estén cobrando las guerras, la codicia, la avaricia, la maldad, y las masacres humanas y ecológicas? ¿Cómo podemos cambiar individual y colectivamente para evitar otras pestes?

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