Periodismo entre redes sociales: la fuerza de las inteligencias colectivas.
Redes sociales El periodismo pasa por varias crisis.
Foto: PxHere - El periodismo pasa por varias crisis.

Periodismo entre redes: la fuerza de las inteligencias colectivas

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Con la inteligencia colectiva que ofrecen las redes sociales, se hace periodismo para los ciudadanos y se trabaja con ellos por medios más democráticos.

Liliana Gómez*

Crisis de los medios de comunicación: no les creen ni les pagan

El periodismo pasa por varias crisis:

  • Económicas: los medios no encuentran un modelo rentable;
  • de credibilidad: los ciudadanos cada vez les creen menos a los medios;
  • las influencias ocultas entre periodismo, política y economía;
  • las noticias falsas se mueven más rápido y se comparten más fácilmente en las redes sociales;
  • los periodistas se muestran como más importantes que la información o la noticia.

Por eso es fundamental hablar de un periodismo que aproveche las inteligencias colectivas para que sus publicaciones sirvan a los ciudadanos y, sobre todo, a las democracias, cada vez más débiles y menos comprensibles.

Que el periodismo informe para denunciar, para vigilar, para darles voz a los que no la tienen y espacios para pensar a quienes los necesitan: un periodismo centrado en las ciudadanías y sus necesidades, no en los dueños del poder económico o político. Es una tarea difícil:

  • pocos propietarios dominan los medios;
  • un periodista tiene pocas posibilidades laborales, sobre todo si quiere cambiar de un medio a otro;
  • los grandes conglomerados económicos se están apoderando de los medios, y esto les haría perder su independencia al hablar sobre economía y política;
  • las instituciones tienen poca credibilidad y, con ellas, los medios de comunicación, cada vez más lejanos de las realidades y los intereses de los ciudadanos.

Puede leer: ¿Puede haber periodismo independiente?

Redes sociales Los periodistas no pueden seguir funcionando como seres lejanos a sus audiencias.
Foto: SafeJournalist - Los periodistas no pueden seguir funcionando como seres lejanos a sus audiencias.

El periodismo como escucha, los periodistas como curadores

Aun así, el periodismo todavía puede aprovechar las inteligencias colectivas y las redes sociales. De ese modo perduraría y sería socialmente relevante; por su parte, los ciudadanos recuperarían la confianza en los medios de comunicación.

El periodismo ya se ha apoyado con éxito en las redes sociales, sobre todo en Estados Unidos y en Europa. Al aprovechar la inteligencia colectiva, se hace periodismo para los ciudadanos; al mismo tiempo, se trabaja con ellos, escuchándolos y poniéndolos en el centro de la difícil tarea de ofrecer información. Esta debe ser influyente en las redes, pero también significativa para distintas comunidades.

Hoy es importante que los periodistas recuperen su papel central en las sociedades: que cuenten historias, hagan preguntas, investiguen. Por otro lado, es esencial que editen la información que los ciudadanos producen cada día y que sirvan como curadores de esta. Que todos puedan tener acceso.

Se trata, entonces, de involucrarlos en los procesos de recoger información y compartirla; a continuación, los periodistas analizan, exploran el contexto y editan, pensando siempre en el fin último del buen periodismo: asegurar el derecho a información de calidad que contribuya al bien común.

Además, en las democracias actuales, los ciudadanos creen menos y se sienten más abandonados: necesitan información independiente, fiable, exacta y, sobre todo, importante. Hay democracias en las que las personas sienten que apenas se las tiene en cuenta para votar. Allí es fundamental un periodismo que apoye el cambio y el progreso.

Una forma de lograrlo es colaborar constantemente con los ciudadanos dispuestos a compartir información, a construir contenidos y también a consumir y pagar por información de calidad: las redes sociales lo han demostrado.

La inteligencia colectiva de los ciudadanos

La propuesta fundamental es que los periodistas construyan redes ciudadanas para aprovechar las inteligencias colectivas. Estas se fundamentan en lo que los ciudadanos ya hacen:

  • reportar desde el lugar de los hechos;
  • servir como fuentes;
  • pagar por información de calidad;
  • participar en procesos sociales;
  • aprender sobre qué es la política y qué significa la democracia;
  • adquirir habilidades técnicas para publicar y compartir en plataformas de comunicación digital;
  • verificar información con herramientas y métodos precisos;
  • divulgar sus investigaciones.

Esto debería ocurrir dentro de un ambiente democrático donde ciudadanos y periodistas puedan intercambiar papeles. Los periodistas profesionales pueden colaborar con ellos para construir democracias sólidas.

Para hacerlo, hay que recuperar la credibilidad en las instituciones y autoridades: a esto contribuye el periodismo de calidad. Cuesta más tiempo y dinero, por lo que necesita a los ciudadanos. Los que hoy aprendan sobre un tema mañana les enseñarán a otros.

Los periodistas no pueden seguir funcionando como seres lejanos a sus audiencias, sino que deben estar y construir con ellas. Deben acudir a espacios de escucha en los que esté en el centro el ejercicio de comprender a los demás.

La responsabilidad de los medios para recuperar la democracia

Además, los periodistas y los medios deben vivir en un permanente análisis: ¿cómo mejorar sus propios procesos, métodos, herramientas, lenguajes y misión? Esto los llevaría a construir un periodismo participativo y de colaboración en red, para reconstruir la confianza de los ciudadanos en los medios.

A partir de trabajar con los ciudadanos y de escucharlos se recupera el papel del periodista en la sociedad.

Esto es fundamental en 2022: vienen unas elecciones polarizadas y sin liderazgos claros; además, prima la desinformación —varias veces, producida por las mismas campañas—; las instituciones inspiran desconfianza; en algunos casos, se desacredita a la democracia y, con ella, al voto como opción para construir acuerdos entre la diversidad.

El periodismo y su unión con las inteligencias colectivas abren espacios donde los que los ciudadanos tendrían la oportunidad de informarse e informar. Así podrán decidir considerando múltiples visiones de la política, de la diferencia y del respeto por el otro.

Tras años de ataques a las instituciones, a los medios y a los periodistas, es hora de volver a construir desde la esperanza —que también está en los medios—, desde el informar con veracidad, desde el volver a creer, desde el apoyar iniciativas de periodistas y ciudadanos que hagan investigaciones fiables. Esto, al final, nos hará mejores ciudadanos, más dispuestos a escuchar y a respetar al otro.

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Liliana Gomez

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Liliana Gomez

*PhD. Directora de la Maestría en Comunicación, Tecnología y Sociedad de la Pontificia Universidad Javeriana.

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