Pensiones: el modelo económico es el problema - Razón Pública
Inicio TemasEconomía y Sociedad Pensiones: el modelo económico es el problema

Pensiones: el modelo económico es el problema

Escrito por Luis Hernando Barreto

De cómo Colombia ha desaprovechado las oportunidades que le da su elevado porcentaje de población económicamente activa para generar dividendos que le permitirían financiar sobradamente un sistema de pensiones justo y humano. 

Luis Hernando Barreto Nieto*

La gente importa o no importa

El mercado de trabajo y el régimen pensional de cada país son un reflejo simultáneo de su modelo económico, de la intervención del Estado y de su sistema político.

En un mundo sensato, la política social debería aumentar el bienestar de la gente  y mejorar continuamente la calificación de la oferta de trabajo. Por su parte el modelo económico debería emplear ese trabajo calificado y producir la riqueza suficiente para garantizar la reproducción del modelo y para financiar al Estado.

Esta situación se registra, por ejemplo, en los países escandinavos, donde el consenso entre partidos políticos de izquierda y de derecha garantiza el funcionamiento coherente del mercado y el Estado, resultando en un sistema de seguridad social con altos niveles de cobertura y calidad de vida. En otras palabras: la gente importa.

Por el contrario, en Colombia, llegar a ese referente parece una utopía, pues el poder político concibe al Estado como una fuente de privilegios que alimenta de manera selectiva al sistema económico y los intereses de la clientela, lo que ha producido un régimen de seguridad social excluyente y con precarios estándares de bienestar social. Es decir: la gente no importa.


Taller de construcción de bicicletas en Medellín.
Foto: Alejandro Bustamante Campillo

El mercado de trabajo

Durante el último quinquenio el DANE registró un promedio de 19,8 millones de personas empleadas y 2,4 millones buscando trabajo, lo que equivale a una tasa de desempleo del 10,9 por ciento.

La relación de los empleados con el sistema de seguridad social y sus ingresos laborales es la siguiente:

  • Once millones (56 por ciento) han estado empleados en actividades informales, principalmente en los sectores de comercio, construcción y servicios personales.
  • Ocho millones de estos trabajadores informales han estado afiliados al régimen subsidiado de salud, un millón adicional han sido beneficiarios del régimen contributivo, y los restantes dos millones no han tenido afiliación a ninguno de los dos regímenes de salud.
  • Las otras 8,8 millones de personas ocupadas (44 por ciento) han sido empleadas por el sector formal de la economía, pero solamente 7,4 millones aportan efectivamente al régimen contributivo de salud y 6,1 millones lo hacen al sistema de pensiones.
  • Del total de personas ocupadas (formales e informales), el 7 por ciento no recibe salario, el 46 por ciento recibe menos de un salario mínimo, el 23 por ciento adicional recibe entre 1 y 1,5 salarios mínimos, y el 24 por ciento restante recibe más de 1,5 salarios mínimos.

Sobre el perfil educativo de las personas desempleadas, el DANE nos informa que:

El poder político concibe al Estado como una fuente de privilegios que alimenta de manera selectiva al sistema económico y los intereses de la clientela, lo que ha producido un régimen de seguridad social excluyente y con precarios estándares de bienestar social. Es decir: la gente no importa.
  • El 43,3 por ciento no tiene ninguna educación.
  • El 40,1 por ciento son bachilleres.
  • El 10,4 por ciento tienen formación técnica o tecnológica.
  • El 6,2 por ciento tiene grado profesional universitario.
  • El 1 por ciento restante ha culminado estudios de posgrado.

En relación con el mercado laboral de la juventud hay que destacar que:

  • El 52 por ciento del total de desempleados son personas cuya edad oscila entre 14 y 28 años.
  • La tasa de desempleo de los adolescentes y adultos jóvenes es del 18,5 por ciento.
  • Alrededor de la mitad de la juventud trabajadora está empleada en el sector informal.

Estos datos ponen de presente que la mucha o poca riqueza generada por el modelo económico no fluye hacia la sociedad de manera suficiente y productiva.  

El despreciado dividendo demográfico

Si bien durante las últimas tres décadas la tasa anual de envejecimiento en Colombia (3,3 por ciento) fue el doble del crecimiento promedio de toda la población (1,5 por ciento), la población en edad de trabajar aún hoy representa el 52 por ciento del total, lo cual implica una baja “tasa de dependencia de vejez”, que es la relación entre los mayores  de 65 años y el resto de la población. En la literatura especializada se ha llamado  dividendo demográfico a esta afortunada situación.

No obstante, Colombia desaprovecha su dividendo demográfico; este dividendo era del 70 por ciento en el año 1985 y su inexorable descenso futuro estará condenando a la pobreza a buena parte de los  ancianos, si las cosas siguen como están.

En efecto: el dividendo demográfico se capitaliza bajo un régimen donde exista solidaridad inter-generacional es decir, donde cada generación ayuda a financiar las pensiones de las generaciones que siguen. En Colombia este es el régimen de “prima media con prestación definida”, que ha sido debilitado por el desempleo, la informalidad y la evasión de las cotizaciones, pero además porque el antiguo Instituto de Seguros Sociales se convirtió en la caja mayor del régimen político clientelista y por la negligencia del Estado para cumplir con los aportes que le correspondían.

Estos datos ponen de presente que la mucha o poca riqueza generada por el modelo económico no fluye hacia la sociedad de manera suficiente y productiva.  

No obstante, la industria financiera defiende los fondos de pensiones privados, donde no existe solidaridad entre generaciones, sino que cada trabajador ahorra para su pensión. La industria suele argumentar que el sistema de prima media es insostenible, entre otras razones, por la transición demográfica y por la “prestación definida” (pensión de valor cierto) bajo este régimen. De allí que sus propuestas de reforma asfixien cada vez más al trabajador y lo alejen de la posibilidad de recibir algún día su pensión.

Ciertamente existe una selección adversa entre los dos regímenes, habida cuenta de que el régimen de prima media paga los pensionados y los fondos privados recaudan las cotizaciones.

Pero aquí se presenta una paradoja: 70,6 billones de pesos del portafolio de los fondos privados están invertidos en títulos del gobierno, y con estos recursos el gobierno financia las actuales mesadas pensionales del régimen de prima media. Al final de cuentas, con los impuestos futuros el gobierno terminará pagando las pensiones de los actuales afiliados a los fondos privados.

La única diferencia de esta situación con el régimen de prima media es el costoso arbitraje de la industria financiera.

Ahora bien, existen varios tipos de fondos privados de pensiones, según la edad y el perfil de riesgo de los cotizantes. El fondo “moderado” (edad y riesgo intermedios)  recibió 13,6 billones de pesos de cotizaciones en 2013, de los cuales un billón de pesos se gastó en comisiones a los administradores y otros 544 mil millones se perdieron por rendimientos negativos. Este fue el resultado de administrar un portafolio de 96,2 billones de pesos con el cual comenzó el año y que acabó descapitalizado.

Resulta verdaderamente irónico para los afiliados de las administradoras de fondos de pensiones tener que pagar una comisión tan alta (7,9 por ciento de los aportes) para que les descapitalicen sus ahorros.

Los voceros de la industria argumentan que la rentabilidad acumulada de este fondo moderado durante los últimos 28 meses fue del 5,88 por ciento, mientras que la rentabilidad mínima exigida es del 2,84 por ciento. Sin embargo, Europa nos da varias lecciones al respecto:

  • ¿Con qué “tasa de reemplazo” (o porcentaje del último salario antes de la jubilación) van a pensionarse los afiliados de los fondos privados, si es que algún día cumplen los requisitos exigidos? En el Reino Unido la crisis de las pensiones del sector privado se explica porque una tasa de reemplazo del 32 por ciento provocó una estampida de los afiliados hacia el régimen pensional del sector público.
  • La crisis financiera internacional 2007-2009 causó pérdidas masivas a los fondos privados de pensiones de Europa, con consecuencias que aun se están sintiendo en las finanzas públicas debido a las acciones de rescate.

Mujer habitante de la calle en la ciudad de Bogotá.
Foto: Carlos Felipe Pardo

 El problema es el modelo económico

El modelo económico de Colombia ha ignorado el dividendo demográfico y el valor que este podría agregarle a nuestros recursos naturales. Hemos renunciado a estos dos baluartes del desarrollo económico que los países hoy industrializados aprovecharon en su momento y por eso hoy tienen cómo financiar las pensiones de sus viejos.

La clase política y el empresariado deben entender que el modelo económico está  atrofiado porque la base productiva – la que en efecto genera valor agregado- es muy pequeña respecto del total de la población; porque sus activos están muy concentrados; porque padece de un severo rezago tecnológico y, por tanto, es poco competitivo; y porque depende permanentemente del “oxígeno” que el Estado le suministre para sobrevivir a la competencia internacional.

Y para completar, el Estado renuncia a cobrar los recursos que el modelo económico debería transferirle, por cuenta de las continuas reformas que reducen la base tributaria: exenciones, exclusiones, descuentos y disminución de impuestos a la nómina.

El Estado justifica las reformas tributarias, junto con las reformas laborales que  reducen el salario real de los trabajadores, porque se necesita generar más empleo. Pero  el desempleo es estructural (como se mostró atrás) y sigue intacto.

En las elecciones presidenciales de hace 4 años se oyó decir que “solo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”. En las actuales elecciones es urgente que los candidatos cambien de opinión para impulsar un modelo de desarrollo que incorpore el dividendo demográfico y que agregue valor a los recursos naturales. Es la única manera de que los futuros viejos tengan un ingreso asegurado.

 

* Economista, agrólogo, politólogo y candidato a doctor en estudios políticos y relaciones internacionales.

 

Artículos Relacionados

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies