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Sobre pensiones, ahorro e infraestructura

Escrito por Kevin Hartmann
las pensiones de los colombianos

Aun no es claro si la decisión de invertir dinero de las AFP en obras de infraestructura pública beneficiará a los afiliados, pero existen elementos para dudar de que así sea.

Kevin Hartmann*

Un anuncio controversial

El pasado 4 de abril, el presidente Iván Duque y la Asociación Colombiana de Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías (Asofondos) anunciaron una importante decisión: 4,5 billones de pesos se destinarían a inversión en obras de infraestructura.

El acto solemne encabezado por el presidente sembró algunas dudas. Por ejemplo, no fue claro si esta decisión se concertó con el gobierno o si fue tomada autónomamente por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

En el primer caso, estaríamos ante un grave conflicto de interés, en la medida en que el gobierno nacional tiene la obligación de supervisar, vigilar y controlar las AFP a través de la Superintendencia Financiera. Por lo tanto, concertar una decisión con el vigilado parece ser, por lo menos, controversial.

En el segundo caso, no se explicaría por qué el presidente hizo el anuncio como si se tratase de un logro de su gobierno, al tiempo en que vociferaba críticas veladas a las propuestas de política social de otras campañas.

La manera de anunciar esta decisión dejó la puerta abierta para todo tipo de interpretaciones, entre ellas que las AFP estaban respaldando al gobierno saliente y participando de un acto abiertamente proselitista.

Las razones

Los motivos que justificaron la decisión fueron ambiguos, pues no es claro si se trata de una decisión autónoma de inversión de las AFP o simplemente del cumplimiento de la Ley 2112 de 2021. Esta ley obliga a las AFP a destinar, precisamente, un porcentaje mínimo de inversión en infraestructura nacional a través de fondos de capital privado.

Las inversiones del ahorro pensional en infraestructura no son necesariamente una mala noticia para los ahorradores. Pero, hasta ahora, los voceros de las AFP no lo han justificado en esos términos, lo cual abre cuestionamientos legítimos.

Aunque esta ley es inconveniente y antitécnica, como lo advertí en Twitter, está vigente y debe ser cumplida por las AFP. Por lo tanto, es posible que el anuncio solemne del presidente sea, simplemente, un aviso de que las AFP van a cumplir la ley “muy amablemente”. Eso no ameritaría una interlocución presidencial.

¿La propuesta beneficiará a los afiliados?

Para tomar posición sobre la decisión de las AFP, es necesario hacer una aclaración previa. En general, la pregunta que se ha formulado es si esa decisión es positiva o negativa. Pero la pregunta está incompleta y plantear un debate a partir de una pregunta incompleta es peligroso, pues le permite a cada persona darle una lectura distinta según sus preconcepciones.

Para refinar la pregunta, debemos dividirla en dos. Por un lado, debemos preguntarnos si el anuncio es positivo o negativo para el desarrollo de la infraestructura del país. Esa parece ser la lectura que le dan quienes consideran que el anuncio es positivo. En ese caso, la respuesta debe ser indudablemente sí, es positivo. Cualquier anuncio que implique mejorar las condiciones de vida de los colombianos debe aplaudirse. Nadie debería oponerse al desarrollo físico o social del país.

Pero también hay otra pregunta que no puede dejarse a un lado: ¿el anuncio es positivo o negativo para los 18 millones de afiliados como ahorradores al régimen privado de pensiones? En ese caso la respuesta no es tan evidente.

Para darle una respuesta a esa pregunta, debemos aclarar cuál es el objetivo principal de las AFP y ver hasta qué punto es compatible con hacer inversiones que impulsen proyectos de obras de infraestructura en Colombia.

El objetivo principal de las AFP es buscar las mejores inversiones posibles para maximizar los retornos de las contribuciones que hacen sus afiliados. Eso tiene que ver con la manera en que ese sistema financia sus pensiones: un afiliado contribuye una fracción de su salario (de la cual se descuenta una comisión) para que la AFP de su preferencia haga inversiones en el mercado financiero.

Así, la suma de la contribución más los rendimientos de esas inversiones constituirá el capital final con el que ese mismo ahorrador pagará su propia pensión una vez se jubile. Por eso, lograr altos rendimientos es crucial, puesto que de ello dependen dos cosas: (1) si una persona puede llegar a pensionarse o no; (2) y, en caso de lograrlo, el monto de su mesada pensional.

Cualquier objetivo distinto a hacer las mejores inversiones posibles debería ser secundario. Por lo tanto, hacer inversión en infraestructura en Colombia puede coincidir o no con el objetivo principal de las AFP. Les corresponde a las AFP justificar por qué la inversión en infraestructura en Colombia es superior a cualquier otra (dentro o fuera del país), en términos de rendimiento financiero.

Eso no se hizo con el anuncio del 4 de abril ni en los días posteriores. Por el contrario, se apeló a otro tipo de objetivos secundarios que, si bien son deseables, poco tienen que ver con maximizar rendimientos. Por ejemplo, se habló de aumentar la creación de empleos, pero ese no es el objetivo de las AFP. Ninguna norma les ha asignado la labor de crear empleos, sino la de detectar las mejores inversiones para sus afiliados.

Una apuesta riesgosa

Por último, es cuestionable que el anuncio no incluyera mayores detalles. Por ejemplo, no se aclaró el tipo de mecanismo que van a usar las AFP para financiar esos proyectos de infraestructura. ¿Se hará a través de inversiones en fondos de capital privado, que a su vez inviertan en esos proyectos a través de equity o deuda? No sabemos.

En cualquier caso, estamos frente a posibles riesgos de rentabilidad para los ahorradores de ese régimen. De hecho, la Asociación Colombiana de Capital Privado (Colcapital), que agremia ese tipo de fondos, reconoció en el trámite de la Ley 2112 (que obliga a las AFP a destinar parte de sus inversiones a estos fondos) que no tenía certeza sobre su rentabilidad definitiva.

Además, ese tipo de inversiones parece tener pocos actores, a pesar del potencial papel que pueda jugar el Fondo para el Desarrollo de Infraestructura (FONDES). Por lo tanto, esa inversión podría ser riesgosa para los ahorradores, puesto que nadie tiene certeza sobre su potencial rentabilidad.

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Foto: Twitter - No está claro si esa inversión corresponde a una decisión concertada con el gobierno, a una decisión autónoma de las AFP o, simplemente al cumplimiento de la ley.

Las dudas que quedan

En suma, las inversiones del ahorro pensional en infraestructura no son necesariamente una mala noticia para los ahorradores. Puede ser que esas inversiones constituyan las mejores inversiones posibles en términos de rendimientos de la inversión. Pero, hasta ahora, los voceros de las AFP no lo han justificado en esos términos, lo cual abre cuestionamientos legítimos sobre la decisión que tomaron.

En segundo lugar, no está claro si esa inversión corresponde a una decisión concertada con el gobierno, a una decisión autónoma de las AFP o, simplemente al cumplimiento de la ley. Eso se presta para posibles malinterpretaciones.

En tercer lugar, aún quedan preguntas sobre los mecanismos de inversión que van a utilizarse. Considero que la transparencia con los ahorradores de ese régimen es crucial, en la medida en que puede terminar siendo la única vía a partir de la cual ese régimen pueda relegitimarse como posible proveedor de seguridad social en pensiones en Colombia.

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