El paro de taxistas, otra vez la misma historia | Razón Pública 2024
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El paro de taxistas, otra vez la misma historia

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Esto son los argumentos de los taxistas, éstos los de los afiliados a las plataformas digitales, y estás han sido las acciones, inacciones e indecisiones de las autoridades en un conflicto que no parece tener fin.

José Stalin Rojas*

El debate jurídico 

Desafortunadamente, los taxistas están entre lo peor de dos mundos: una competencia que no juega con las mismas reglas y unos usuarios que no le son fieles.  

La ley dispone que solamente los taxis pueden prestar el servicio de transporte público individual de pasajeros, pero las empresas que ofrecen el servicio a través de aplicaciones han hecho caso omiso de la norma y han irrumpido en el mercado, cautivando a un gran número de usuarios que necesitan movilizarse. Este hecho es un aspecto fundamental del problema, porque se estaría prestando el servicio público a través de empresas no autorizadas. 

Las organizaciones que operan las plataformas se autodefinen como empresas tecnológicas en vez de hacerlo como empresas de transporte.

La posición del gobierno a este respecto es inequívoca:

  • El Ministerio de Trasporte no autoriza plataformas tecnológicas; 
  • El Ministerio autoriza empresas que prestan un servicio público de transporte de pasajeros en las diferentes modalidades (carretero, urbano, especial, individual-taxi);
  • Ninguna empresa habilitada para prestar servicio especial puede prestar un servicio individual (taxi). Quien lo hace incurre en la infracción de la norma de transporte denominada “Cambio de Servicio o Servicio no autorizado” que prevé el Decreto 3366 del 2003;
  • Si bien las empresas habilitadas para prestar servicio de transporte especial pueden contar con herramientas tecnológicas para facilitar la comunicación con el cliente,  no pueden utilizar la plataforma para ofrecer un servicio distinto del que está autorizado.

Las organizaciones que operan las plataformas se autodefinen como empresas tecnológicas en vez de hacerlo como empresas de transporte, y de este modo escapan de la reglamentación anterior. 

Sin embargo, el gremio de taxistas las acusa de competencia desleal. Argumentan que los taxis están sujetos a estrictas regulaciones, incluyendo la obligatoriedad de cumplir con los cupos, utilizar una tabla de precios basada en el taxímetro y contar con seguros específicos. Por el contrario, los vehículos de las plataformas tecnológicas no siempre cumplen con estas condiciones. 

Foto: Canal Capital - Los usuarios, aun conociendo que las plataformas tecnológicas no pueden prestar el servicio de transporte de forma legal, prefieren usarlo.

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Servicio competitivo

La otra parte del problema no es legal, sino económica. 

Los usuarios, aun conociendo que las plataformas tecnológicas no pueden prestar el servicio de forma legal, prefieren usarlo. La percepción de seguridad, la certeza de que obtendrán un transporte que los llevará a su lugar de destino y la flexibilidad de la tarifa son factores decisivos para el uso de dichas plataformas. 

Esto nos lleva a afirmar que los taxistas han perdido una parte significativa del mercado que desean recuperar mediante mecanismos legales, como la prohibición de las plataformas tecnológicas. Sin embargo, en este proceso, están descuidando estrategias de competitividad en el mercado, a pesar de los esfuerzos de modernización que algunos líderes del gremio han realizado.

Los mecanismos de mercado se refieren a estrategias empresariales o de modelos de negocio que permiten fidelizar usuarios, aun con competencia ilegal. La opción de conocer el precio del servicio de transporte antes de subirse al vehículo es un factor atractivo del que los usuarios de los taxis no gozan.

Los taxistas se quejan de que el valor del servicio está amarrado a una tarifa fija que depende del costo por cada cien metros recorridos, mientras que para las plataformas las tarifas del viaje son dinámicas.

Esta práctica trató de ser adoptada en Bogotá durante la segunda alcaldía de Peñaloza, pero, desafortunadamente no prosperó. El secretario de movilidad de ese entonces propuso a los taxistas que tuvieran una tableta de información al respaldo de la silla para que el usuario determinara el punto inicial y el lugar de llegada y así saber el precio y la ruta más económica. Fue un fracaso total.

Los usuarios percibieron que era un proceso difícil, demorado y, adicionalmente, el costo de adquisición de las tabletas muchas veces lo asumían los conductores y no las empresas de taxis. Así, se perdió una oportunidad para competir con las aplicaciones al desconocer las potencialidades del mapa de experiencia del cliente (customer journey map).

Un tema derivado del ítem anterior es el valor del viaje. Los taxistas se quejan de que el valor del servicio está amarrado a una tarifa fija que depende del costo por cada cien metros recorridos, mientras que para las plataformas las tarifas del viaje son dinámicas. Un aspecto que les impide competir.

Por la misma vía de conocer las causas del paro de taxistas, está la queja de ellos por el modelo de los cupos, el cual aumenta los costos de operación. Es decir, los taxistas no solamente deben pagar combustible, gas o electricidad, sino también, mantenimiento del vehículo y un abono para completar el valor del cupo. 

Este mecanismo bien intencionado para controlar la cantidad de taxis que pueden circular en la ciudad produjo que se valorizará el cupo o permiso para circular, empujando a los taxistas a extraer este valor de la operación para poderlo pagar. Los vehículos que utilizan las plataformas tecnológicas no están sujetos a los cupos, no tienen que pagar un permiso por operar a pesar de que sí tiene que pagarle a la empresa tecnológica un costo de afiliación, muy inferior comparado con el valor de un cupo para taxi. 

En conclusión, hay factores objetivos para comprender el malestar de los taxistas, pero, esto no justifica las vías de hecho o los bloqueos en las principales vías. Se comprende la impaciencia al recorrer un lento camino institucional, porque se han tenido varias reuniones donde se han pactado compromisos con varios ministerios, e incluso la presidencia, y no se perciben cambios. Las acciones que provocan un malestar a la ciudadanía, a pesar de tener causas legitimas, pueden producir un efecto contrario al no sumar simpatizantes.

Lea en Razón Pública: Inteligencia individual vs aprendizaje colectivo en la regulación del tráfico vehicular en Cali

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José Stalin Rojas

Escrito por:

José Stalin Rojas

*Profesor y director del Observatorio de movilidad y logística de la Universidad Nacional de Colombia. Email: jsrojasam@unal.edu.co TW: @josestalinrojas

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