Paloma Valencia, el Soat y sus diferencias con Juan Daniel Oviedo.

Paloma Valencia, el Soat y sus diferencias con Juan Daniel Oviedo.

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En medio de su campaña a la presidencia de la República y en su calidad de senadora, Paloma Valencia en una de sus estrategias proselitistas, radicó esta semana un proyecto de ley que exoneraría el pago del SOAT. (Seguro Obligatorio para Accidentes de Tránsito) a los motociclistas que conduzcan motos de menos de 250 cms3, cerca de trece millones de motociclistas se verían beneficiados. Léase el 90% de los motociclistas que ruedan en el país recibirían el regalo que  a los colombianos nos costaría más de cuatro billones  de  pesos al año. No  son malos los cálculos que hace la candidata, pues si solamente  la mitad de los beneficiados le da su voto, contaría de entrada con casi siete millones de votos a su favor, literalmente comprados con nuestros recursos.

Sin dejar de lado la demagógica estrategia proselitista, es indispensable pensar en algo más de fondo: la vida de los colombianos y colombianas. En nuestro país mueren diariamente 14 personas en accidentes relacionados con motocicletas, amén de las afectaciones que estos siniestros generan sobre el sistema de salud, hasta convertirse en un verdadero problema de salud pública. Se me ocurre que, si no son ellos quienes deban sufragar el costo de su seguro, estas cifras bien podrían aumentar.

Con su iniciativa, la candidata promueve un medio de movilidad profundamente regresivo. Su obligación como gobernante y legisladora debería ser, por el contrario, facilitar el desplazamiento en nuestras ciudades y conglomerados urbanos mediante sistemas de transporte público, en sus distintas modalidades, que garanticen agilidad, cobertura y, sobre todo, seguridad tanto para los usuarios como para terceros.

En otras palabras, la tarea de un gobernante consiste en promover estrategias que faciliten la vida y el desarrollo de la mayoría de la población, y no únicamente de sectores específicos. Debemos avanzar en infraestructuras, sistemas viales y modelos de transporte que impulsen el desarrollo y la modernización del país, justamente lo contrario de estimular el desplazamiento masivo en motocicleta.

De otro lado, preocupa la extendida percepción de que, para muchos de estos posibles electores de la señora Valencia, las normas de tránsito parecen no aplicar. El exceso de velocidad, las maniobras imprudentes y el incumplimiento reiterado de las reglas de circulación han terminado por convertirse más en regla que en excepción, como lo demuestran las cifras de accidentalidad vial.

Y, por supuesto, en la argumentación no puede faltar el caballito de batalla con el que suelen defenderse tantas otras estrategias regresivas: la idea del empleo a cualquier costo. Con ese mismo argumento se justifican la depredación de los bosques, la contaminación de los ríos y otras acciones que atentan contra la vida y el medio ambiente, como ciertas industrias o infraestructuras mal planeadas y peor ejecutadas.

¿Debemos entonces promover el mototaxismo y las compras a domicilio únicamente porque generan empleo, aun a riesgo de la integridad de estos trabajadores y de terceros? De ninguna manera. La obligación de un gobernante no consiste simplemente en multiplicar formas precarias de subsistencia, sino en formar personas en diferentes áreas y saberes que conduzcan al desarrollo integral de la nación.

Hay otras particularidades de la campaña presidencial de la dupla Paloma Valencia–Oviedo que también resultan regresivas, como el llamado “periodicazo” de Juan Daniel Oviedo. De ninguna manera puede aceptarse la idea de una violencia “light” frente a otra violencia “dura”. La violencia es violencia, y el periodicazo bien puede ser el kínder de formas mucho más graves de agresión: primero viene el periodicazo, luego el coscorrón, después el puño y más tarde la puñalada.

Esto, sin hablar de los diametrales desacuerdos entre la candidata presidencial y quien la reemplazaría en caso de ausencia. Mientras ella votó “No” en el Plebiscito por la paz en Colombia de 2016, su fórmula vicepresidencial votó “Sí”. Mientras Paloma Valencia propone a Álvaro Uribe Vélez para el Ministerio de Defensa, Oviedo la desautoriza públicamente. Mientras Valencia se presenta como defensora de la “familia tradicional”, Oviedo reivindica la existencia de “familias diversas”. Y mientras el discurso de Valencia es claramente doctrinario e ideológico, el de su candidato vicepresidencial pretende proyectar una imagen técnica y no necesariamente partidista.

Diferencias que han intentado presentarse de manera forzada como una demostración de pluralidad, cuando en realidad podrían anticipar profundas distancias y desacuerdos al momento de gobernar.

Difícil imaginar una relación armónica en esa dupla cuando Paloma Valencia llega a calificar a su propia fórmula vicepresidencial de “boquiflojo.” La verdad, no creo que ni ella ni una parte importante de sus electores se sintieran cómodos viendo a Juan Daniel Oviedo en el Solio de Bolívar, en el caso de que, siendo vicepresidente, llegara a ejercer la Presidencia de la República, como sin duda si pasaría en la dupla S. Fajardo-Edna Bonilla en la misma eventualidad o en la de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo por ejemplo.

Acerca del autor

Enrique Uribe Botero
EUBotero@razonpublica.com.co | + posts

Arquitecto de la Universidad Nacional. Máster en Arquitectura Urbana de la U.P.8 Paris Belleville. Estudios de paisajismo en la Escuela Nacional de Paisaje en Versalles.

2 comentarios

Enrique Uribe Botero

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Enrique Uribe Botero

Arquitecto de la Universidad Nacional. Máster en Arquitectura Urbana de la U.P.8 Paris Belleville. Estudios de paisajismo en la Escuela Nacional de Paisaje en Versalles.

2 comentarios de “Paloma Valencia, el Soat y sus diferencias con Juan Daniel Oviedo.”

  1. De acuerdo, otra forma de populismo subcutáneo ante una crisis de transporte tan compleja dentro de una estructura social cada vez más compleja como la de las ciudades colombianas. En fin … Colombia y sus políticos ‍♂️

  2. Mada más cierto pero por lo visto estamos ante una incertidumbre no deseable Entonces que hacer: cerrar los ojos y que la sensatez regrese al seno de los votantes y que el profesor salga milagrosamente Solo nos queda esa esperanza

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