El Pacto Histórico propone cambiar la Constitución para salvarse a sí mismo
Foto: Cámara de Representantes

El Pacto Histórico propone cambiar la Constitución para salvarse a sí mismo

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El Pacto Histórico se juega su supervivencia con el proyecto sobre trasfuguismo. El panorama en el Congreso cambiaría completamente y el Pacto no seguiría existiendo si no se aprueba el proyecto.

Andrea Arango Gutiérrez*

Libertad o transfuguismo

El proyecto de acto legislativo que modifica el artículo 107 de la Constitución —que prohíbe la pertenencia simultánea a más de un partido político—, incluye un párrafo transitorio según el cual los miembros del Congreso, de las Asambleas y de los Concejos Municipales puedan cambiarse de colectividad durante los cuatro meses siguientes a su entrada en vigencia, y por una sola vez, sin renunciar a la curul ni incurrir en doble militancia. 

Este proyecto de ley estatutaria es llamado, por sus defensores, “Proyecto de libertad política” y, por sus detractores, “Proyecto de Transfuguismo o voltiarepismo”.

Entre los defensores del proyecto se encuentran los 120 congresistas que lo radicaron el 5 de marzo, 40 de los cuales son del Pacto Histórico, desde donde surgió la iniciativa. 

Asimismo, hay congresistas liberales, de las curules de paz, comunes, conservadores, de la U, de la Liga Anticorrupción, verdes, En marcha, del Nuevo Liberalismo e incluso dos del Centro Democrático (los representantes Yénica Acosta del amazonas, y Óscar Villamizar del Norte de Santander). Hasta Miguel Polo Polo apoya la iniciativa. 

Aunque el 7 de marzo los dos congresistas del Centro Democrático retiraron sus firmas por directrices del partido que, junto con Cambio Radical, se apartaron de la iniciativa por considerarla a la medida de los objetivos del Pacto Histórico; y por ser una salida facilista, al evadir la discusión sobre una necesaria reforma política.

Legislan para ellos mismos

Dada la necesidad de una reforma política para robustecer el sistema de partidos e integrar la lista cerrada y la democracia dentro de cada  partido, la Misión de Observación Electoral (MOE) advierte que este proyecto es una salida rápida que no fortalece las colectividades sino que responde a cálculo de coyuntura. 

También advierte que la fórmula defrauda a los electores, toda vez que en medio del periodo de la representación se le quitaría personería jurídica a colectividades que la habían obtenido gracias al apoyo popular en las elecciones del 2022. 

Esto resulta del dilema que implica el que los congresistas se den sus propias reglas y respondan a las demandas del ejecutivo. Lejos de ser una colaboración armónica entre estas ramas del poder, avanzar proyectos con propósito de corto plazo del gobierno y los congresistas de turno, desconoce la manifestación del voto y afecta la rendición de cuentas entre los poderes públicos. Esto sin duda perjudica la calidad de la democracia colombiana.   

Pero a los autores del proyecto no les preocupa la calidad de la democracia colombiana; su interés es velar por su interés, garantizando en este caso la subsistencia del Pacto Histórico.

De hecho, hay congresistas que no firmaron la iniciativa para desmarcarse ante la opinión pública de partido de gobierno, pero la respaldan y están haciendo cabildeo para lograr que la misma avance en los ocho debates que necesita para convertirse en ley. Tal es el caso del manguito del Partido Verde: Jonathan Ferney Pulido Hernández, más conocido como el influencer JotaPe Hernánez. 

Aunque este proyecto beneficia a colectividades ideológicamente tan diversas, también perjudica a pequeñas colectividades que están por fuera de la coalición de gobierno, especialmente a Cambio Radical.

Un precedente

Esta situación es similar al Acto Legislativo No. 1 del 2009, cuando ya se había adoptado el transfuguismo como medida transitoria para robustecer el partido del gobierno Uribe. En ese contexto, como en el actual, estaba peligrando la continuidad del proyecto uribista en futuras elecciones, sin la posibilidad de que su líder aspirara a una tercera reelección. Así fue como se fortaleció el partido de la U para las elecciones del 2010 y se facilitó la desbandada de Alas Equipo Colombia y Apertura Liberal, quienes perdieron su personería jurídica. 

Esta situación no preocupa a las pequeñas colectividades de la coalición de gobierno, pero que a Cambio Radical sí le debe preocupar.

Otros efectos

Más de un tercio del Congreso defiende este proyecto, argumentando que permitiría el reacomodo de las fuerzas de cara a las elecciones del 2026, porque les da posibilidad a los congresistas de unirse a las colectividades con las que tienen más afinidad política, porque muchos de ellos se sienten “encarcelados”.

Foto: Senado - Se intentó garantizar a través de la reforma política liderada por Roy Barreras desde agosto del 2022, pero fue el mismo Gustavo Petro quien la retiró en marzo del 2023.
Este proyecto además evitaría que perdieran su curul a la hora de conseguir los avales por otras colectividades para los próximos comicios, ya que tendrían que renunciar a la misma un año antes de las elecciones. 

Otro de los efectos de la reforma sería reducir la cantidad de organizaciones con personería jurídica vigente (actualmente 34) para las próximas elecciones, lo cual disminuiría la fragmentación del sistema de partidos, despejando el panorama para los electores a la hora de elegir colectividades motivados por la afinidad con los proyectos políticos, en vez de elegir personalidades sin afinidades colectivas claras. 

El acto legislativo que ha salido de la entraña del Pacto Histórico sin duda beneficiaría principalmente a esta coalición, porque es la forma más expedita y tal vez la única que le queda para lograr el objetivo necesario de construir un Partido Unitario, en aras de garantizar su supervivencia en las elecciones nacionales del 2026. 

La desaparición del Pacto Histórico

Con las actuales reglas del juego del sistema de partidos en Colombia, el Pacto Histórico se extinguirá en el 2026, en tanto coalición, por superar el 15% en el resultado de las elecciones al Congreso del 2022; así como gran cantidad de las quince colectividades que conforman esa coalición. 

De hecho, ya el Consejo de Estado le retiró la personería jurídica a los partidos Fuerza Ciudadana y Todos Somos Colombia; y están en peligro de perder su personería Independientes, Partido la Fuerza de la Paz, Partido del Trabajo de Colombia y el movimiento Soy Porque Somos.

El éxito del Pacto Histórico en las elecciones al Congreso y a la Presidencia del 2022 se debió a la hábil configuración de Gustavo Petro de un Frente Amplio en el que se recogieron sectores progresistas de diversas colectividades, estrategia que se ha desvanecido por el mismo accionar de Petro cada vez más recalcitrante. 

El presidente insiste en defender las propuestas del cambio a costa de los apoyos de progresistas de centro y sin la voluntad de ceder ante las presiones de diversos sectores e intereses con representación en el Congreso, que sin duda afectan las agendas progresistas pero sin los cuales una versión más moderada de las mismas tampoco pueden avanzar. Es así como el panorama de seguir siendo la fuerza con más congresistas y encabezar la presidencia en el 2026 se ve más lejano para el progresismo en Colombia. 

Con la convicción de que el proyecto de cambio del Pacto Histórico no se alcanza a consolidar en un cuatrienio, esta colectividad ha intentado de múltiples formas garantizar la continuidad del progresismo en el 2026. 

Se intentó garantizar a través de la reforma política liderada por Roy Barreras desde agosto del 2022, pero fue el mismo Petro quien la retiró en marzo del 2023 por dos micos que la opinión pública estaba señalando: la puerta giratoria y la reelección de los mismos congresistas en el 2026. 

También, las colectividades de la Colombia Humana, Todos Somos Colombia, Unidad Democrática y Partido del Trabajo de Colombia insistieron en el Partido Unitario desde febrero del 2023, preparándose para las elecciones territoriales de ese mismo año. Sin embargo, al tener trece personerías jurídicas y carecer de acuerdos internos claros y democráticos, el proceso de entrega de avales fue un desmembramiento de la coalición y los resultados de las elecciones de octubre así lo ilustraron. 

El Pacto Histórico enfrenta ahora el dilema del prisionero: pequeñas colectividades aisladas y con poco poder que prefieren defender en detrimento de una salvación colectiva; ya la desconfianza entre ellos es creciente y prefieren perder sus personerías jurídicas que sacrificar los intereses partidistas porque sienten que es una subordinación a las decisiones unilaterales que toma Petro y la Colombia Humana o el Polo Democrático.

Es por todo lo anterior que la estrategia de modificar el artículo constitucional, apelando a múltiples congresistas que se encuentran inconformes en sus partidos, parece una jugada astuta y la última que le queda al Pacto para que congresistas como María José Pizarro y David Racero, que están aprisionados en el MAIS, puedan llegar a la Colombia Humana sin ser sancionados por doble militancia ni tener que renunciar un año antes a sus curules para aspirar en las elecciones del 2026.

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Andrea Arango

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Andrea Arango

* Politóloga de la Universidad de Antioquia y magíster en Ciencia Política de la Universidad Estatal de San Diego en California (SDSU). andrearango09-15@hotmail.com

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