Oposición en tiempos de unidad nacional - Razón Pública

Oposición en tiempos de unidad nacional

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Jorge Iván CuervoLa oposición en Colombia es tímida, apocada y complaciente. Aquí hay claves, plazos y una agenda mínima que puede servir para que inicie una labor que todos, inclusive el gobierno, necesitamos y esperamos.

Jorge Iván Cuervo R.*

Razón de ser de la oposición

Central_2-__25_de_OctubreEl papel de los partidos políticos de oposición en una sociedad democrática es el de oponerse a las iniciativas gubernamentales que no sean compatibles con su ideología, así dichas iniciativas estén orientadas a la defensa del interés común.

La severidad y verticalidad de dicha oposición depende de los diseños institucionales y de los incentivos que faciliten equilibrios cooperativos. En un régimen político como el colombiano, donde el que gana se lleva todo el poder, los partidos de oposición no tienen otra salida que oponerse a todo, así algunas de las políticas a las que se opongan consulten el interés general y sea razonable apoyarlas. Es por esta razón que los partidos de oposición se perciben como enemigos de la sociedad, y de ahí su proceso de estigmatización y en no pocas ocasiones de criminalización.

En el discurso del Presidente anterior y de sectores de opinión pública que lo apoyaban, oponerse a la política de seguridad democrática del gobierno era sinónimo de complicidad con el terrorismo. Dicha posición no tiene lógica. Es apenas natural que en la dinámica política los partidos de signo ideológico contrario al que gobierna no estén de acuerdo con las iniciativas gubernamentales, así éstas se respalden en amplios consensos sociales.

Sin embargo, no estar de acuerdo con quien decía estar salvando la patria dejó sin margen de acción a cualquier partido de oposición, y fue un síntoma del pluralismo restringido que caracteriza a la democracia colombiana.

Unidad Nacional y oposición

El gobierno de Unidad Nacional que propuso el presidente Juan Manuel Santos, con un estatuto de garantías para la oposición y un discurso político diferente, parece llevarnos a otro escenario. Es posible que en él la discrepancia política no tenga por qué ser alineada con el terrorismo. Eso supone la ampliación del margen de maniobra.

Alrededor de temas centrales de la agenda: víctimas, tierras, regalías, estabilidad fiscal y reforma a la justicia, entre otros, el gobierno parece tener las mayorías parlamentarias aseguradas, con lo cual el papel de la oposición resultaría inocuo. En estricto sentido, el único partido político que se ha declarado en oposición es el Polo Democrático, porque el Partido Verde, bajo la fórmula de la independencia deliberativa ha dado señales de acompañar al gobierno en aquellos temas que coinciden con su propia agenda, y realmente no parece tener la fortaleza ni la coherencia ideológica suficientes como para jugar un papel protagónico en materia de oposición.

Para qué la oposición

La pregunta es, entonces, ¿cómo hacer oposición en un contexto de amplio consenso sin pasar por aguafiestas?

Pues bien. El desarrollo de la agenda legislativa amenaza con debilitar los consensos políticos básicos de la Unidad Nacional en temas como tierras, regalías y víctimas, que pueden ser apoyados por la oposición sin abandonar sus postulados doctrinarios. Esa oposición podría convertirse en el fiel de la balanza donde se radicalice el escenario político.

Una oposición en Colombia debe encargarse de la defensa de la Constitución de 1991, del desarrollo del Estado Social de Derecho y de incluir en la agenda, como prioridad, una política social incluyente, la defensa de los derechos humanos y la inserción mundial en clave de corresponsabilidad, de suerte que los temas de la agenda gubernamental que estén en sintonía con esas prioridades deben ser apoyados.

Por el contrario, temas que tiendan a debilitar el Estado Social de Derecho, a desestructurar la Constitución, y a hacer del ejercicio de los derechos un tema subordinado a la estabilidad macroeconómica, deben ser rechazados.

h2>Coyuntura de las elecciones locales

Ahora bien, la oposición tiene que prepararse para gobernar, tanto en el plano nacional como en el local, y la coyuntura de las próximas elecciones locales es la prueba de fuego. Mucha gente está dispuesta a escuchar discursos distintos al de la Unidad Nacional si estos se reflejan en propuestas de gobierno orientadas a mejorar sus condiciones de vida.

La oposición en Colombia se acostumbró a ser oposición, y la opinión pública y los electores a verla como tal. Por eso los partidos políticos de oposición y las terceras opciones son flor de un día, en un sistema político que castiga duramente a las minorías políticas.

Por eso muchas veces votar por la oposición es la forma como muchos ciudadanos manifiestan su inconformidad con una propuesta oficial.

El caso más dramático es el de Bogotá, con la elección de Samuel Moreno. En esa oportunidad, los votos definitivos fueron más un rechazo a la injerencia de Uribe en las elecciones locales que un apoyo a la propuesta del Polo Democrático que con Lucho Garzón ya había agotado sus posibilidades. Y el resultado no pudo ser peor.

La izquierda se acomoda

El Polo es Bogotá, Nariño, algo de Tolima y Valle, y pare de contar. En el resto del país no constituye una opción real de gobierno. Ahora, una cosa es ser oposición con posibilidades reales de convertirse en gobierno, como puede suceder en el régimen parlamentario o en regímenes de competencia y alternancia, y otra cosa es serlo sin posibilidad de llegar a ejercer el poder.

Bajo esa circunstancia, y en un escenario de derechización de la agenda, hay cierto acomodamiento ideológico de la izquierda en desarrollar un discurso anti Estado, cuando en muchas ocasiones la defensa del contenido mínimo del Estado de Derecho en Colombia puede ser lo más revolucionario.

Una agenda para la oposición

Se ha señalado como prioridad para la oposición la defensa de la Constitución de 1991 y el desarrollo normativo y de políticas públicas del Estado Social de Derecho. Esas dos tareas no serán posibles sin un rediseño del Estado en función de las necesidades del servicio público. Nuestra sociedad se fundamenta sobre la base del respeto de los derechos esenciales, tarea que le ha correspondido a la Corte Constitucional.

Pero hay otros temas para una agenda de importancia:

  • El restablecimiento del equilibrio institucional, mediante el retiro del texto de la reelección presidencial inmediata y el rechazo a la reelección de alcaldes y gobernadores.
    Esto es apenas natural porque una oposición que es a la vez minoría política no puede estar de acuerdo con un sistema que premia a las mayorías políticas en el ejercicio del poder.
  • La reforma de lo territorial, con todo lo que ello implica en cuanto a rediseño institucional para una mejor distribución del poder político y de los recursos para esa actividad.
  • La reforma de la justicia, pensando en las necesidades del ciudadano y en el acceso que necesita frente a ese servicio, y no tanto en la solución de los conflictos de las altas instancias.Un partido de oposición no puede permitir que la administración de justicia siga demorando las soluciones a los conflictos y controversias de los ciudadanos. Un Estado Social de Derecho no puede serlo sin una justicia eficaz y oportuna.
  • Una auténtica política de seguridad ciudadana. Como resultado de un mal diagnóstico sobre el tema, el gobierno Santos presentó una propuesta que es más de lo mismo en cuanto a restricción de derechos fundamentales.
  • Un partido de oposición debe perder el miedo a proponer una política de seguridad que se sustente en el respeto de los derechos, la promoción de la solidaridad y el afianzamiento de la ciudadanía.
  • La justicia social. La política del sistema en este terreno se ha vuelto un apéndice de la política económica.
  • La oposición a un gobierno que se sintoniza con la defensa del capital como punto de partida, tiene el deber de poner énfasis en la justicia social, sin que ello implique un desbarajuste del modelo económico. Los ejemplos de Chile y Brasil son una buena señal en ese sentido.
  • En el escenario del boom minero y petrolero, el tema ambiental debe ser central en el discurso de oposición, no para oponerse al desarrollo, sino para establecer un adecuado marco de prioridades que hagan posible el crecimiento y a la vez la conservación y renovación de los recursos naturales. Ese es un tema de largo plazo.
  • La defensa de los derechos de otras minorías, por razones de género, opción sexual, discapacidad, etnia, trabajo sindical, etcétera. Es un tema natural en una agenda de oposición democrática.

No pretendo ser exhaustivo en la lista de mercado de la oposición, pero sí señalar que hay algunos temas de los que el discurso oficial no se hace cargo, o de asumirlos, no lo hace de manera pluralista y progresista que ellos demandan.

Allí hay un nicho de mercado político que la oposición ha abordado con timidez. En breve, ese nicho está llamado a constituir una agenda que movilice a sectores de opinión acostumbrados a ver en la oposición el tradicional buey cansado que se atraviesa en el camino del desarrollo.

* Profesor e investigador de la Universidad Externado de Colombia. Columnista y autor de numerosas publicaciones. 

Acerca del autor

Jorge Cuervo

Profesor e investigador de la Facultad de Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia, columnista de El Espectador y autor de numerosas publicaciones. @cuervoji.

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