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Noticia de un secuestro: 20 años de un reportaje de actualidad

Escrito por Nicolás Pernett

El escritor y ganador del Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez.

Nicolás PernettA dos décadas de la aparición de esta obra de Gabriel García Márquez, qué lectura se puede hacer desde el presente de una época en la que las bombas estallaban en las ciudades y la opinión pública clamaba por la negociación con el narcoterrorismo.

Nicolás Pernett*

Gabo periodista

La publicación en mayo de 1996 de Noticia de un secuestro fue un evento importante en la vida y la carrera de Gabriel García Márquez. A pesar de que el premio Nobel de literatura 1982 había tenido una larga relación con el periodismo, no había publicado un libro-reportaje en toda su carrera hasta la aparición de esta obra.

Cuando publicó Noticia de un secuestro García Márquez venía de escribir dos novelas históricas (El general en su laberinto y Del amor y otros demonios) y ya había anunciado en varias ocasiones la inminente aparición de sus memorias. Pero en lugar de su autobiografía, el escritor sorprendió al mercado editorial con un libro periodístico.

No fue una decisión casual. La década de los noventa fue una época de intenso trabajo periodístico para García Márquez, tanto por la escritura de este reportaje de 336 páginas, como por la creación de su Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y su trabajo en empresas periodísticas como el periódico QAP y la revista Cambio.  

Técnicamente, Noticia de un secuestro es el único libro periodístico de García Márquez. Aunque ya habían aparecido libros periodísticos firmados por el colombiano, como Relato de un náufrago y La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, García Márquez había elegido para ellos una narración en primera persona a nombre de los protagonistas, después de haberlos entrevistado largamente. Por eso, aunque estas crónicas trataban de apegarse estrictamente al relato escuchado, el recurso narrativo usado por el novelista hizo de estos libros un experimento más cercano a un falso relato testimonial que al periodismo investigativo que había ejercido García Márquez en muchos reportajes escritos para revistas de Colombia y América Latina.

Para Noticia de un secuestro García Márquez volvió a la pura estirpe del reportaje, es decir, contar lo mejor posible un historia real después de hablar con sus protagonistas e investigar profusamente los detalles del suceso, desde el número de semáforos que había en un trayecto particular de la Avenida Circunvalar de Bogotá hasta la programación televisiva o el clima de un día específico. En muchas de las reseñas y críticas de Noticia de un secuestro se elogia el rigor investigativo con que García Márquez abordó su escritura, sin embargo, para ser fieles a la definición del oficio periodístico, se puede decir que su único mérito en este caso fue haber hecho el trabajo que todo reportero debe hacer a la hora de enfrentarse a una historia de este tipo.

Tiempos violentos

Diana Turbay, víctima del Cartel de Medellín.
Diana Turbay, víctima del Cartel de Medellín.   
Foto:  Centro de Memoria

Noticia de un secuestro cuenta los secuestros de varios periodistas y familiares de importantes políticos colombianos a finales de 1990, un momento en que la guerra entre Pablo Escobar (y su grupo Los Extraditables) contra el Estado colombiano había alcanzado un punto crítico. Con el secuestro de Maruja Pachón, Diana Turbay, Francisco Santos, y otros notables, Escobar buscó presionar al entonces presidente César Gaviria para desmontar definitivamente la extradición y negociar un indulto para los narcos.

Leer este libro hoy sirve para recordar una época, no muy lejana, en la que las ciudades colombianas sintieron el drama de la guerra, después de varias décadas en que el conflicto se había circunscrito al ámbito rural y antes de que, a finales del siglo, se volviera al imaginario de que la violencia estaba solo en selvas y carreteras. La guerra de Escobar contra el régimen, por el contrario, se daba en calles y edificios de Medellín y Bogotá, con continuos asesinatos de policías y apocalípticos carros-bomba que todavía perturban el sueño de los sobrevivientes de esa época.

La década de los noventa fue una época de intenso trabajo periodístico para García Márquez.

La presión de los atentados terroristas de Escobar terminó por ayudar a abrir la posibilidad de negociaciones para gestionar su entrega a las autoridades, pues, como se dice en un momento del libro de García Márquez: “con las primeras bombas la opinión pública pedía la cárcel para los narcoterroristas, con las siguientes pedía la extradición, pero a partir de la cuarta bomba empezaba a pedir que los indultaran”.

Noticia de un secuestro narra los pormenores de diez secuestros y, al mismo tiempo, hace el fresco de una terrible época (otra) de la historia colombiana. Haciendo gala de su reconocida capacidad para manejar decenas de personajes y de espacios, García Márquez cuenta en este libro la cotidianidad de los cautivos en sus miserables celdas al tiempo que recrea las conversaciones de emergencia en el Palacio de Nariño o en los apartamentos de lujo bogotanos.

Sin embargo, el personaje que sobresale durante todo el libro, a pesar de que son muy pocas sus apariciones explícitas, es Pablo Escobar, el poder en la sombra detrás de los afanes y desgracias de los demás protagonistas. En cierta medida, Escobar fue un personaje ideal para García Márquez, un escritor tan interesado en los hombres de guerra, los dictadores alucinados y alucinantes, y en la soledad y la crueldad que suelen rodear al poder.

Si alguna figura latinoamericana es heredera directa de los caudillos todopoderosos del siglo XIX y XX, que podían hacer funerales fastuosos solo para llevar su pierna al cementerio o podían llevarse el mar en cajas para pagar una deuda, esta es la de los “traquetos”, embebidos con las riquezas inagotables de su negocio ilícito y fascinados con la facilidad con la que se corrompen almas y gobiernos. Y si alguien hubiera podido contar la compleja y terrible vida de Pablo Escobar, sin duda hubiera sido García Márquez. De hecho, ese fue uno de sus muchos proyectos nunca realizados.

Pero si Escobar es el personaje del libro, la tragedia que este refleja en toda su hondura es el suplicio del secuestro, un delito que en Colombia ha encontrado durante décadas un señorío desalmado para su reinado. Si en sus otros libros, el escritor de Aracataca había trabajado las múltiples formas de violencia colombianas, desde la masacre indiscriminada hasta la venganza personalizada, en Noticia de un secuestro García Márquez ahondó en una tragedia de vieja data en el país, que pocos años después de la publicación del libro se convertiría en el delito emblemático (otro) de la guerra colombiana. 

Pablo Escobar, narcotraficante y creador del Cartel de Medellín.
Pablo Escobar, narcotraficante y creador del Cartel de Medellín.  
Foto:  Wikimedia Commons

Noticia de una reconciliación

Hay algo más que hace Noticia de un secuestro un libro especial en la producción garciamarqueana. A diferencia de sus novelas (y tal vez de modo similar a sus años de reportero) el tema de este libro fue sugerido a García Márquez, es decir, no nació de una obsesión personal sino de una recomendación externa.

Este hecho no hubiera sido tan extraño si la sugerencia hubiera venido de otro escritor o de alguno de sus amigos íntimos. Sin embargo, y como él mismo lo reconoce en la “gratitudes” del libro, el proyecto nació cuando Maruja Pachón (una de las secuestradas) y su esposo, Alberto Villamizar, le propusieron que contara su historia en un libro. 

No deja de ser sorpresivo que García Márquez, quien era tan selectivo en los textos que publicaba y quien dijo que su medidor interno para saber si una historia debía escribirse era esperar a que le diera vueltas en la cabeza por décadas, accediera tan fácilmente a escribir un libro solicitado, además, por representantes del poder político bogotano con el que había tenido tantos encontrones en el pasado.

En Noticia de un secuestro García Márquez ahondó en una tragedia de vieja data en el país.

En efecto, con la escritura de Noticia de un secuestro García Márquez pareció dejar atrás una larga historia de desconfianzas mutuas con el patriciado capitalino. Muchos recuerdan que en 1981 García Márquez salió de Colombia después de enterarse de que el gobierno de Julio César Turbay planeaba detenerlo por supuestos vínculos con la guerrilla. Igualmente, unos días después de su salida intempestiva hacia México, el periódico El Tiempo publicó una dura editorial en la que insinuaba que los vínculos con la izquierda armada eran ciertos y acusaba al escritor de haber orquestado su salida como una maniobra publicitaria para su nuevo libro recientemente publicado.

Por eso no deja de ser llamativo que poco más de una década después García Márquez se haya acercado a las familias de los poderes que se habían puesto en su contra para contar la historia del secuestro de Diana Turbay (hija del presidente Turbay) y de Francisco Santos (hijo del director de El Tiempo).

Al parecer, lo sucedido en el pasado no impidió que García Márquez se conmoviera genuinamente con el drama de estos personajes. En la introducción del libro, el autor llegó a decir que la entrevista con Nydia Quintero (madre de Diana) había sido una “experiencia humana desgarradora e inolvidable”.

Así, a pesar del terrible tema del libro y de su carácter profético sobre la debacle violenta que arrasaría al país poco tiempo después de su aparición, Noticia de un secuestro es también una historia de reconciliación y solidaridad: la del escritor con el objeto de su investigación.     

 

*Historiador.   

@NicoPernett

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