
El Nobel y la negación del chavismo diverso
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El discurso de María Corina Machado simplifica la compleja realidad venezolana. Al desconocer la diversidad interna del chavismo y asociarlo con el crimen o el terrorismo, contribuye a la polarización y a la justificación de nuevas violencias.
El peligro de una Gaza en el Caribe
La narrativa del lobby trumpista ha pasado de negar una intervención militar a pedirla abiertamente.
El exembajador de Estados Unidos en Venezuela, James Story, afirmó desde un comienzo que una ocupación está contemplada bajo la premisa de que los actores armados transnacionales impedirían la transición. También el exmilitar Luis Quiñónez declaró que “la posibilidad de una intervención militar existe, va a suceder”.
Sin una solución política urgente, Venezuela podría vivir un “Gazaribe” a cuentagotas.
La solicitud de “protección internacional” contra el “terrorismo” enviada por Machado a Macri y Netanyahu en 2018, el acuerdo de su partido Vente Venezuela con el Likud en 2020 y la dedicatoria del Nobel de la Paz a Donald Trump no anuncian un futuro democrático.
Mientras tanto, la violencia patriarcal en Venezuela se ensaña contra las mujeres pobres y se legitima mediante mecanismos estatales y mediáticos. La propia Machado ha sido víctima de agresiones físicas y simbólicas, pero también reproduce narrativas que deshumanizan a otros cuerpos femeninos y populares.
Su estrategia discursiva traslada los cargos de corrupción, narcotráfico y terrorismo a los liderazgos sociales, de derechos humanos y de paz amparados en la Constitución venezolana.
La paz está en la diversidad democrática
En medios internacionales se impone una visión sesgada de Venezuela que excluye a las voces disidentes dentro del chavismo y de la izquierda crítica. Este silenciamiento borra tres rupturas fundamentales:
- La separación entre los cocreadores del proyecto bolivariano (previo al chavismo) y el actual gobierno del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela).
- Las divisiones entre Maduro y partidos de izquierda que se opusieron a la cúpula gobernante y fueron intervenidos por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
- Las diferencias entre actores que, con visiones distintas del chavismo, se declararon en oposición tanto a Maduro como a Machado desde julio de 2024.
Reducir la política venezolana a un enfrentamiento entre extremos niega la existencia de una oposición democrática de centro e izquierda que ha sido perseguida, censurada o exiliada.
Así se refuerza una violencia epistémica y neocolonial que justifica el exterminio simbólico de toda disidencia. Pensar distinto a Machado basta para ser etiquetado como “chavista”.
Comprender Venezuela sin manipularla
Los análisis desconectados de la historia reproducen estigmas y borran la complejidad interna del chavismo. Es posible al mismo tiempo:
- Estar en desacuerdo con Chávez, condenar los abusos de Maduro y cuestionar los acuerdos sionistas de Machado.
- Exigir el levantamiento de las 1042 medidas coercitivas unilaterales impuestas a Venezuela.
- Rechazar las ejecuciones extrajudiciales del despliegue naval estadounidense en el Caribe.
- Defender la paz en Colombia y Venezuela y oponerse al Nobel de la Paz otorgado en 2025.

Chavismos enfrentados
El término boliburguesía, acuñado por el escritor Juan Carlos Zapata en 2005, identificó a los nuevos ricos del poder. Desde entonces, dentro del propio chavismo surgieron denuncias contra las prácticas clientelistas y corruptas.
Hubo un chavismo en el gobierno y otro que lo enfrentó. El caso de Aryenis Torrealba y Alfredo Chirinos marcó un punto de quiebre: ambos, exgerentes de PDVSA y militantes del PSUV, denunciaron desfalcos ante la Fiscalía y fueron encarcelados y torturados en 2020.
El Partido Comunista de Venezuela (PCV), que apoyó a Chávez en 1998, se convirtió en blanco de persecución tras criticar al gobierno. En 2020 impulsó la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), coalición que reunió a las izquierdas judicializadas por el TSJ. María Alejandra Díaz Marín, constituyente del PSUV, salvó su voto contra la Ley Antibloqueo por considerarla inconstitucional.
En las elecciones del 6 de diciembre de 2020 la APR obtuvo el 2,73 % de los votos y un escaño con Óscar Figuera. Desde entonces, el PCV ha sufrido asesinatos, desapariciones y, finalmente, intervención judicial en 2023, lo que dejó sin tarjeta electoral a la izquierda opositora.
Persecución a quienes buscan una salida constitucional
Tras las elecciones del 28 de julio de 2024 surgió el Frente Democrático Popular (FDP), que reunió a sectores chavistas, exchavistas, progresistas y socialdemócratas opuestos tanto a Maduro como a Machado. El FDP denunció la represión, la criminalización de la protesta y pidió una amnistía general.
Entre sus líderes estaban María Alejandra Díaz Marín, Enrique Márquez, Juan Barreto y Óscar Figuera. Díaz Marín interpuso un amparo ante el TSJ para exigir transparencia en los resultados electorales. El 5 de noviembre su recurso fue inadmitido y ella suspendida y multada; en enero de 2025 tuvo que asilarse en la embajada colombiana tras amenazas y persecución, después que Enrique Márquez fue desaparecido.
En agosto, la defensora colombo-venezolana Martha Lía Grajales, codirectora de Surgentes DDHH, fue detenida por apoyar protestas pacíficas y liberada gracias a gestiones de la canciller Yolanda Villavicencio y del presidente Petro.
El intento de “extirpar” al chavismo —de derecha o de izquierda— equivale al exterminio de una parte esencial de la historia democrática venezolana. Las voces que hoy defienden una transición plural son silenciadas o estigmatizadas como agentes extranjeros.
La paz de Venezuela no vendrá de un solo bando, sino de reconocer su diversidad y restablecer el derecho a disentir.
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Acerca del autor

Danna Urdaneta
*Investigadora venezolana de los procesos de paz en Colombia con 13 años de experiencia en investigación documental y de campo.
4 comentarios





El propio Maduro pidió negociar su salida, manteniendo el chavismo, junto a otras retiradas geopolíticas y recursos naturales de Venezuela. Trump lo rechazó… el campo de negociación de Maduro se reduce.
Un desastre, la revolución bolivariana no incentivó nuevos cuadros ni »nuevas vanguardias» intectuales, el resultado es evidente: naufragio.
De acuerdo con que el campo de negociación se redujo y por eso pasó lo que pasó, también con la ausencia de liderazgo dentro del chavismo. Todo eso tiene varias explicaciones, pero no da solo para una columna, requiere de mucho contexto para un público internacional.
Ser venezolana y seguir justificando que haya una izquierda, lavándole la cara a partidos comunistas «de centro». Lo que uno tiene que leer. Así como hay LGTBI apoyando a Hamas, así tambien tenemos el extraño caso del síndrome de Estocolmo de Danna Urdaneta
Hola, Armando. Dar contexto de la situación venezolana no es lavar la cara. El PCV está intervenido, ilegalizado, judicializado y perseguido hace años a partir de que declaró su oposición al Gobierno neoliberal de Maduro. En el siglo XXI el PCV tiene varios dirigentes desaparecidos, encarcelados y exiliados.