No habrá construcción sin Naturaleza - Razón Pública

No habrá construcción sin Naturaleza

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Con un aporte del 5.1% del PIB, la construcción es el sexto sector económico más relevante de Colombia. Sin embargo, el desarrollo histórico de esta actividad ha dejado un gran costo ambiental. Al crear las políticas para garantizar su crecimiento, se han priorizado la ganancia y especulación del mercado, sobre las necesidades reales de la población o la capacidad ambiental.

La degradación ambiental se relaciona a la disminución de las contribuciones que la naturaleza proporciona a las personas. Urge hacer balances por todo el país entre: las ventajas y desventajas de explotar la naturaleza para obtención de materiales para la construcción; o conservarla para asegurar la supervivencia de ecosistemas, flora y fauna amenazados, y de este modo garantizar las contribuciones que éstos proporcionan, generando bienestar y calidad de vida a la gente.

Desde la época prehispánica la población de Colombia se concentra en los Andes, dónde se ubican las ciudades y a su alrededor los polos de explotación y producción de materiales para la construcción. Actividades como la minería y extracción de material de los ríos como arena, gravas, mármol, granito, insumos para fabricar cemento, carbón coque, metales, fábricas de ladrillos, de tejas, etc., deben estar en el radar del lector al tratar este tema.

Se calcula que en Colombia quedan menos del 30% de los ecosistemas andinos, siguen disminuyendo de manera acelerada. Hace cuarenta años poco se pensaba en la necesidad ambiental de regular la construcción, y la explotación de materiales que la hacen posible. Era normal ver desaparecer montañas al paso de las volquetas que las devoraban. Montañas que seguramente fueron hogar de bosques andinos y páramos, hoy en Colombia amenazados de acuerdo a la lista roja de ecosistemas. Estas áreas naturales, e incluso las transformadas para la agricultura, hoy están en un punto muy grave de afección.

La pérdida de biodiversidad por actividades como la explotación para materiales de construcción, se agrava y empeora con la crisis climática, porque hace al país más vulnerable a los desafíos que ésta impone. La situación que se señala ha dejado de ser una advertencia para el futuro. Ya está sucediendo, desde sequías extremas que ponen en riesgo el suministro de agua o electricidad a grandes ciudades y centros poblados, hasta tremendas inundaciones, avalanchas o escases de alimentos.

En Colombia se debería llegar a un acuerdo nacional para impedir que las áreas en buen estado de conservación sean destinadas para la explotación de materiales no renovables. La crisis ambiental así lo exige, como un mínimo para la supervivencia de todas las formas de vida, de las cuáles dependemos ricos y pobres.

En el caso de las licencias ambientales para explotación de materiales de construcción en áreas en buen estado de conservación, la decisión está sobre todo en las Corporaciones Autónomas Regionales – CAR. La actual destrucción y contaminación de éstas por todo el país, demuestra que el licenciamiento está fuera de control.

Los dueños de la industria de la construcción con frecuencia poseen toda la cadena de valor: desde la explotación, hasta la construcción y venta; razón por la cuál tienen mucho poder y terminan imponiendo sus necesidades legítimas pero coyunturales, a aspectos ambientales de largo alcance, cuyas consecuencias afectan al bien común.

Las comunidades rurales que viven en zonas de explotación de materiales para la construcción y que llevan varios años sufriendo sus consecuencias negativas, ven con angustia cómo desaparecen sus áreas naturales, qué no solo deberían conservarse sino además restaurarse.

Estos son algunos de muchos ejemplos: en Cundinamarca, amenaza a la Reserva Van der Hammen; minería en un bosque Andino en buen estado de conservación en San Francisco; desaparición de zonas para la agricultura en La Calera; amenazas al río Neusa. En Antioquia, las cementeras tienen sitiada a la Reserva del Río Claro, que conserva uno de los bosques más biodiversos del país, en su feroz apetito por mármoles. En Tolima las cementeras contaminan y afectan el Río Saldaña. En Santander, Quindio y ciudades intermedias por todo el país, el boom de la construcción afecta joyas del patrimonio histórico, con edificaciones antiestéticas de muchos pisos que implican un derroche de materiales y que surgen sin tener clara la capacidad en los municipios para garantizarles servicios públicos.

Al sector de la construcción en Colombia se le debe exigir una transformación urgente. El Estado en todos sus niveles, desde el nacional al municipal, debe asumir una postura de mayor veeduría, planificación y exigencia. No se puede seguir consintiendo la explotación y contaminación de áreas naturales en buen estado de conservación, ni permitiendo edificaciones mal planificadas que no obedecen a las necesidades de las poblaciones y se constituyen en un despilfarro de recursos.

Es necesario dar más apoyo a industrias innovadoras de materiales sostenibles o de reciclaje y reutilización; así como a nuevas generaciones de ingenieros y arquitectos comprometidos en la implementación de técnicas y prácticas que implican un ahorro y mejor manejo de los recursos, por ejemplo a través de la restauración, reutilización de edificaciones viejas o recuperación del patrimonio histórico, entre otras.

3 comentarios

Yolima Vargas

Escrito por:

Yolima Vargas

*Bióloga con estudios en turismo sostenible y estudiante de doctorado en educación ambiental, analista y tallerista sobre la perspectiva de Latinoamérica para la organización Bildung Trifft Entwicklung-BtE en Alemania.

3 comentarios de “No habrá construcción sin Naturaleza

  1. Estoy completamente de acuerdo con el punto de vista de la autora. Con la creciente contaminación y el cambio climático, se puede evidenciar la importancia de cuidar de la naturaleza, esta responsabilidad es mayor para un país como Colombia, ya que es el país más biodiverso por kilometro cuadrado, lo cual no es de extrañar ya que albergamos una gran cantidad de ecosistemas, fauna y flora, por lo que es lamentable saber que como ciudadanos nos hemos encargado de su destrucción durante el paso de los años. Es por eso que el gobierno debe implementar proyectos para frenar la explotación masiva de los ecosistemas por parte de sectores como la construcción, ya que si no nos preocupamos por perseverar lo poco de la naturaleza que nos queda ahora, en unos años será muy tarde.

  2. Será que con los resultados de las elecciones regionales nos encaminamos a lograr los objetivos qué aqui se plantean/proponen?
    Yo espero sinceramente que así sea pues comparto o me siento identificado la postura de promover el cuidado del medio ambiente y darle prioridad sobre el consumismo y los intereses económicos de sociedades, el estado ha sido muy flexible con esto y como consecuencia nos están dejando sin las ganancias de lo que prometen por permitir la intervención de zonas protegidas y sin las zonas protegidas.

  3. No es un tema tan conocido e informado por los medios. Sin embargo, me parece importante recalcar que debería ser uno de los que más deberían informarse, ya que son los que más están afectando nuestros ecosistemas contaminándolos y destruyéndolos posiblemente no se han visibilizado tanto en los medios comunes por la cadena de poder que esta coordinando el daño de nuestro país, además de que la única importancia que le ve el estado a la naturaleza es la del dinero por lo que habría que organizarnos más como ciudadanos para evitar esto y elegir la gente que si se preocupe por nuestro fututo medioambiental.

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