
Mr. Taxes y TikTok: ¿moda política o transformación cultural?
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Foto: X: DIAN
El director de la DIAN ha logrado convertir una institución impopular en un fenómeno de redes sociales. Está por verse si se trata de un culto a la personalidad o de una acertada estrategia de comunicación gubernamental.
Jaime Wilches* y Hugo Guerrero**
Impuestos impopulares, explicaciones populares
Luis Carlos Reyes, director de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, en adelante DIAN, proviene de la academia como profesor y fundador del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.
En sus años de docencia estuvo cerca de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, razón que no explica de manera absoluta su proceder, pero sí da pistas de su interés y manejo de los lenguajes multimediales.
Llegar a una de las instituciones más impopulares del país es un reto complejo, pues los niveles de evasión no solo son alarmantes sino que están respaldados por una opinión popular que desconfía del buen destino que se les da a lo impuestos.
Por esa razón, el fenómeno de Reyes en TikTok y la adopción del anglicismo Mr. Taxes han sido bien recibidos porque identificó que, en el humor, la ironía y el sarcasmo de las redes sociales hay un valioso espacio para explicar temas complejos y aburridos como la estructura tributaria, la destinación de los recursos públicos y preguntas de la salud financiera que afectan el bolsillo de la ciudadanía.
TikTok tiene la capacidad de introducir al usuario en esferas que antes le resultaban distantes, como lo es la interacción con figuras públicas. No sólo a través de procesos argumentativos sino mediante otros elementos como el humor, la simplicidad del lenguaje y las estéticas redefinidas.
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Superficialidad: imaginarios sobre TikTok
La emergencia de la red social TikTok trastocó cánones en las formas de narrar la agenda mediática. Las perspectivas más conservadoras han comentado que se trata de una herramienta que solo sirve para promover la estupidez humana y que está dirigida solo a audiencias jóvenes que han perdido el gusto por la lectura y el conocimiento.
Las razones de estas quejas pueden ser validas, pero no son del todo absolutas e incontrovertibles. Primero, la red social ha servido para la promoción de sectores que usualmente no tienen acceso ni dinero para visibilizarse en los medios de comunicación, como es el caso de la ciencia abierta, el emprendimiento social, y en el caso de este artículo, explicar de manera ágil temas que maneja un sector reducido de especialistas.
Además, TikTok se pensó en un inicio para una audiencia joven, pero esta ha sido superada por audiencias de adultos que han visto en la plataforma un escenario ideal para publicar videos de nostalgia y la moda del vintage, como lo muestra la Imagen 2.
Incluso, aunque los índices de lectura en Colombia han sido históricamente dramáticos, las redes sociales pueden estar demostrando lo contrario. Un espacio posible de amplificar el reconocimiento de intelectuales que no tienen el músculo financiero de editoriales o el lobby para ganar los favores de críticos culturales.
La naturaleza casual del mensaje audiovisual que propone TikTok ubica al usuario en un escenario desenfadado que le permite interactuar desde la cotidianidad, desde la sensación de cercanía con el creador de contenido.
TikTok tiene la capacidad de introducir al usuario en esferas que antes le resultaban distantes, como lo es la interacción con figuras públicas. No sólo a través de procesos argumentativos sino mediante otros elementos como el humor, la simplicidad del lenguaje y las estéticas redefinidas.
Así, de acuerdo con estos elementos, es comprensible que TikTok se convierta en un espacio de alcance masivo y desregulado, donde la simplificación del lenguaje permita fácilmente ejercicios de superficialidad y desinformación activa.
Mr. Taxes es un fenómeno que no debe tomarse a la ligera, pues cuenta con todos los elementos necesarios para posicionarlo como una alternativa a tener muy presente en el devenir de la arena política a corto plazo.

¿Culto a la personalidad o transformación cultural?
El fenómeno de Mr. Taxes ha logrado impactar en el reconocimiento de los impuestos en la vida cotidiana. Queda por establecer si esto se verá reflejado en los indicadores cuando la DIAN logré demostrar que aumento el nivel de recaudación y crecieron los índices de confianza institucional.
Por supuesto que esto se explica también en el trabajo de los funcionarios, pero Reyes podrá reclamarlo como una victoria y sacar réditos de su estrategia. Y está bien que así sea, pues no es común que el Estado se acerqué a los ciudadanos. En medio del desorden presidencial es oportuno que emerjan nuevas prácticas de comunicación gubernamental.
Hay que esperar que su forma particular y efectiva de explicar la cultura tributaria no depare en un culto a la personalidad y aspiraciones políticas efectistas.
No obstante, es importante reconocer que una figura como Reyes, que en otros tiempos y escenarios no pasaría de identificarse a una figura gris y sin mayor trascendencia mediática, hoy emerge como un fenómeno que puede llegar a ser más que una simple anécdota que se circunscribe a la aparente levedad de las redes sociales como escenario de construcción de la política.
Mr Taxes, gracias a las redes sociales, específicamente TikTok, es hoy el funcionario más popular de un gobierno constantemente cuestionado y confrontado desde todo tipo de frentes.
Además, lo ha logrado no desde cualquier lugar, lo ha hecho desde quizás la institución más “aburrida” y con menos niveles de “aprecio” ciudadano en cualquier rincón del mundo: una dirección de impuestos y aduanas.
Hay que recordar que no hace mucho un “relocos papi relocos” en TikTok catapultó a un personaje como Rodolfo Hernández a una segunda vuelta presidencial, a pesar de todas sus falencias de orden personal, político, e incluso legal.
Reyes, en cambio, aparte de moverse de manera audaz y auténtica en las redes sociales, ha demostrado ser un hombre formado, creíble y especialmente cercano. Un estereotipo del hombre joven, pilo, juicioso y agradable de clase media. Que no polariza, no hace parte de la política tradicional y no necesita esforzarse o ser histriónico como tantos otros para demostrarlo.
Sin duda, Mr. Taxes es un fenómeno que no debe tomarse a la ligera, pues cuenta con todos los elementos necesarios para posicionarlo como una alternativa a tener muy presente en el devenir de la arena política a corto plazo.
Hasta ahora puede que sea visto como una anécdota aséptica y agradable en el ámbito de lo público, pero veremos qué sucede si, como perfectamente puede pasar, sigue abriéndose un lugar en el imaginario social como una bocanada de aire fresco, racional y sobrio en el hostil y deteriorado ambiente que identifica a la política colombiana.
Tal vez lo que necesita Colombia es menos personajes con ambiciones mesiánicas y más líderes con capacidad de transformar las instituciones y la cultura ciudadana.
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Acerca del autor
Hugo Fernando Guerrero y Jaime Wilches Tinjacá
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