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Ministerio de la Familia: una oportunidad y un gran peligro

Escrito por Ruth Páez Martínez
Visión conservadora de familia.

Visión conservadora de familia.

Ruth PaezHay dos maneras de concebir y poner a funcionar un ministerio de familia, y todo indica que el que ahora se propone no es la que más conviene. ¿Cuál es la diferencia y por qué es tan importante?

Ruth Páez Martínez*

Los peligros

Recientemente el senador del Partido Conservador Juan Carlos Wills propuso crear un Ministerio de la Familia para protegerla y preservarla como núcleo esencial de nuestra sociedad.

Hoy por hoy algunos países europeos cuentan con ministerios de la familia o afines, unos con más de cuarenta años de existencia como en el caso de Alemania, otros a la espera de ser creados, con innumerables presiones a los gobiernos de turno, como en el caso de España. Otros países europeos invierten en el estímulo a la natalidad con beneficios para las mujeres y la familia en general, y los de más allá centran sus esfuerzos en la atención a la tercera edad.

¿Por qué entonces en Colombia se “encienden las alarmas” cuando se presenta un proyecto de ley para crear el Ministerio de la Familia? ¿Qué hay detrás de esta preocupación expresada desde diversos lugares, especialmente de sectores que han estudiado y trabajado durante muchos años con y por la familia?

Me atrevo a decir que la inquietud no proviene de la posibilidad misma de contar con un ministerio de la Familia, sino del enfoque que tiene dicho proyecto, que aunque aparentemente se dirige a la “formación integral de las familias” no parece tan “integral”.

El autor del proyecto es uno de los principales opositores del matrimonio igualitario.

Los opositores de este nuevo ministerio cuentan con por lo menos cuatro razones:

  1. El temor a la homogenización de la familia, con todas las implicaciones que eso conlleva. No cabe duda de que la concepción de la familia que se tenga determina qué se considera favorable o desfavorable para su bienestar.

El autor del proyecto es uno de los principales opositores del matrimonio igualitario en Colombia. Por eso, en su proyecto cita la concepción “literal” de la familia que establece el artículo 42 de la Constitución: “La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla. El Estado y la sociedad garantizan la protección integral de la familia”. 

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En el artículo 5 del proyecto se dice que este ministerio “deberá formular las políticas educativas de protección, emprendimiento y formación integral de la familia, en estricta sujeción a lo establecido en los artículos 5 y del 42 al 47 de Constitución Política y conforme a los principios y valores fundamentales previstos en la presente ley”. No queda difícil identificar que podrían quedar excluidas aquellas familias distintas a las constituidas por un hombre y una mujer, por ejemplo.  

  1. El rechazo a una “burocratización” de los procesos relacionados con la familia, con una figura ministerial que, en lugar de trabajar por y con la familia, se dedique a protocolizar instancias, procesos y acciones puntuales que, en muchas ocasiones, requieren ser resueltos inmediatamente.

En efecto: la estructura orgánica que se propone para el Ministerio de Familia resulta ser fragmentada, incoherente con el eje central de formación integral de la familia que, a su vez, se proyecta como el nombre de una dirección general. Para esta dirección, por ejemplo, se habla de una subdirección para la convivencia pacífica, democrática y participativa; otra para la formación de valores y principios universales, y otra de reinserción social y laboral. Este diseño muestra una comprensión periférica de cómo pueden afrontarse ciertas problemáticas.

Comunidad LGBTI.
Comunidad LGBTI. 
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá 
  1. La sospecha que producen las alusiones a “la formación moral de la familia”.  Cuando se dice que se presentarán planes y programas “sobre formación moral, ética y emprendimiento productivo y asistencial…”, y que se establecerá “un sistema de información y capacitación en materia de protección, emprendimiento y formación integral de la familia, con principios y valores universales, morales y éticos…” (artículo 6), podemos preguntarnos por qué tipo de valores se promoverán y si entonces habrá “alguien” que decida por ellos.

Parecería que, de modo unidireccional, se plantearían unos valores de estas características. Lo cierto es que la familia no solo transmite determinados valores y principios éticos, sino que en sí misma, es un escenario propicio para la vivencia y el disfrute los mismos. Este es otro punto para considerar.

  1. En 2014, otro miembro del Partido Conservador ya había presentado la idea de crear un ministerio de la Familia. El tema fue expuesto por Javier Suárez, candidato en su momento al Senado y considerado también como uno de los principales opositores del matrimonio igualitario.

El objetivo de Suárez era “preservar el núcleo de la sociedad” a partir del argumento según el cual las únicas responsables de la violencia y el maltrato intrafamiliar son las propias familias, por falta de educación. Este “culpar” a la familia por su desprotección es desconocer que las familias funcionan en contextos complejos quelas permean, las condicionan y por lo tanto inciden sobre sus concepciones y actuaciones.

A todo lo anterior se suman los errores de redacción, ortográficos, de puntuación y de digitación, lo cual no tiene presentación tratándose de un texto de tal importancia. Y es que, como los discursos dejan ver intencionalidades y perspectivas, el proyecto no puede leerse ingenuamente, no pueden pasar desapercibidos ante la mirada crítica de quienes ven más allá de las líneas escritas.

Por lo mismo, tampoco puede desconocerse que la familia sí debe ser puesta en un lugar fundamental para la proyección de planes y acciones de mayor trascendencia, provenientes de diversos ámbitos, disciplinas y entidades. Nadie duda que la familia es fundamental en la construcción social y cultural de las comunidades y que merece una atención central.

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¿Qué debería hacer un ministerio de la Familia?

Senado de la República.
Senado de la República.  
Foto: Ministerio de Interior

El organismo que se cree para institucionalizar la protección de la familia puede cambiar la mentalidad sobre la inversión en el sector, de modo que los gobiernos dejen de considerar el presupuesto destinado a la familia como un gasto y empiecen a considerarlo como una inversión a mediano y largo plazo.

Un ministerio de la Familia es una muy buena oportunidad, pero también es un peligro, si el enfoque no es el adecuado.  Es necesario partir de las realidades y las necesidades particulares de los colombianos. En general, se trata de poner el foco en los diferentes ciclos vitales (infancia, niñez, juventud, adultez y tercera edad) pero con el reconocimiento de todas sus complejidades.

Podrían quedar excluidas aquellas familias distintas a las constituidas por un hombre y una mujer.

Un plan integral de la familia necesitaría, por ejemplo, tomar en cuenta los siguientes temas:

  • la protección a la maternidad;
  • la relación entre embarazo adolescente y pobreza;
  • la corresponsabilidad con los hijos vs. el control de la natalidad;
  • el costo de la canasta familiar y la economía familiar;
  • el empleo para los jóvenes recién egresados de carreras técnicas o profesionales;
  • la conciliación de la vida laboral, social, personal y familiar;
  • la atención integral a la población mayor;
  • la actualización de los procesos de adopción;
  • la responsabilidad de los progenitores en la crianza y en la educación de sus hijos;
  • la educación familiar como base de otras educaciones;
  • la educación en igualdad y en equidad;
  • la educación en valores;
  • el ocio en familia;
  • la violencia intrafamiliar;
  • los contenidos y propuestas de la televisión colombiana;
  • el uso de medios de comunicación y de nuevas tecnologías de la información en la familia;
  • la historia y tradiciones de la familia personal, regional y nacional.

El modo de abordar la creación del ministerio será decisivo para las futuras acciones de prevención, desarrollo y sostenibilidad que se tomen. Habrá que aprender de las experiencias, los proyectos, las investigaciones y demás que, desde los años cincuenta han dejado sus huellas en Colombia.

Sería interesante que las universidades, institutos y diversos centros e instituciones del país que por muchos años se han dedicado al estudio de las familias pudieran hacer sus aportes en la creación de este organismo.

* Doctora en educación, docente investigadora de la Universidad de La Salle de Bogotá, miembro del grupo de investigación Educación y Sociedad y coordinadora del Grupo de Trabajo (GT) Formación Docente y Pensamiento Crítico del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

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