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Migrantes venezolanos: costos, retos y oportunidades

Escrito por David Ortiz Julio César Daly
Migrantes venezolanos en Colombia.

David Ortiz

Julio Daly

Más de un millón de venezolanos residen hoy en Colombia. ¿Qué beneficios y costos nos ocasionan? ¿Cómo aumentar los primeros y reducir los segundos? *

David Ortiz** – Julio César Daly***

¿Cuántos son y dónde están?

Cerca de tres millones de venezolanos han abandonado su país en los últimos cuatro años y Colombia ha sido el principal receptor de ese flujo migratorio.

Según MigraVenezuela, la población venezolana pasó de representar el 39% de los 175 mil extranjeros radicados en Colombia en 2014 al 87% de los 874 mil extranjeros que se contaban en 2018. A finales de ese año, la entidad reportó la presencia de 1.174.720 inmigrantes venezolanos, de los cuales 479.247 se encontraban ilegalmente en nuestro territorio.

De acuerdo con el Proyecto Migración Venezuela, este proceso —sin precedentes en la historia de Colombia— se ha desarrollado en un corto periodo de tiempo y ha sido más notorio en las zonas urbanas, pues a corte de 2018, el 54% de los venezolanos que residían en el país habían llegado hace menos de 12 meses y, de ellos, el 85,7% se encontraban en zonas urbanas. Hasta el día de hoy, Bogotá, Atlántico, Norte de Santander y Antioquía son los principales destinos de los migrantes.

Corto plazo vs. Largo plazo

Aunque los migrantes necesitan atención urgente en materia de salud, vivienda, saneamiento, agua potable o educación, pueden traer grandes beneficios para la economía nacional en el mediano y largo plazo.

Instituciones como Fedesarrollo, el Banco Mundial y la OCDE han señalado que, gracias al aumento del consumo, de la inversión y del comercio exterior, los migrantes pueden contribuir al crecimiento económico. Además, pueden representar un aumento en el recaudo de impuestos y mejorar la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social, siempre y cuando sean integrados satisfactoriamente al mercado laboral formal.

Lea en Razón Pública: ¿Cómo lidiar con Venezuela?

Costos inmediatos

Al ciudadano de a pie le preocupa especialmente el efecto de la inmigración sobre el desempleo y los salarios. Según el documento CONPES publicado a fines del año pasado, había en Colombia 157.594 venezolanos desempleados, que representaban el 6,6% del total del país. Este efecto varía entre regiones, siendo más significativo en Arauca, Riohacha y Cúcuta donde representa el 60%, el 48,6% y el 23,3%, respectivamente.

Indudablemente, el aumento del número de personas que buscan empleo abarata algunos tipos de mano de obra y crea incentivos para la precarización del trabajo y el aumento de la informalidad.

El aumento en la demanda de empleo implica un abaratamiento en la mano de obra.

Foto: Alcaldia de Bogotá
El aumento en la demanda de empleo implica un abaratamiento en la mano de obra.

Por otro lado, como los servicios de salud son prestados a toda la población independientemente de su estatus migratorio, la alta afluencia de migrantes ha aumentado la demanda de servicios de salud en las áreas de acogida. Esta situación ha sido realmente crítica porque la mayoría de los venezolanos no están asegurados. Según datos de MigraVenezuela, a corte de julio de 2018, el 71% de los venezolanos no estaba afiliado al Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), y el 57% de los que sí estaban afiliados, pertenecían al régimen subsidiado.

Cerca de tres millones de venezolanos han abandonado su país en los últimos cuatro años y Colombia ha sido el principal receptor de ese flujo migratorio.

Algo similar ocurre con la educación. MigraVenezuela estima que en 2018 la mitad de los migrantes en edad escolar asistían a colegios o universidades de Colombia, casi todos a establecimientos oficiales. Si bien es bueno que los niños y jóvenes migrantes se incorporen rápidamente al sistema educativo, en este caso se han creado presiones sobre las finanzas y la capacidad administrativa de las instituciones educativas de las comunidades de acogida.

Todo lo anterior se traduce en aumentos en el gasto público. Fedesarrollo estima que la atención a los migrantes pudo significar entre 1,86 y 4,17 billones de costo para el erario, y que la educación y la salud, los rubros más costosos, debieron representar entre el 60% y el 90% de ese total.

Como proporción del PIB, el costo total oscilaría entre 0,19% y 0,42%. Esto concuerda con la experiencia internacional, pues el costo fiscal de la inmigración en la Unión Europea y en Estados Unidos ha estado próximo al 1% del PIB. Cabe señalar, además, que estas nuevas necesidades de gasto público ayudaron a impulsar la relajación de la regla fiscal, concretamente, la reducción de la meta del déficit para 2019, que pasó de un 2,2% a un 2,7%.

Por otra parte, la idea de que el flujo de migrantes venezolanos ha agravado la inseguridad es cada vez más aceptada por la gente, pero los datos indican lo contrario. Según un estudio de Brookings Global Economy and Development, en 2018, los venezolanos cometieron el 0,4% de todos los delitos en Colombia; como representaban alrededor del 2% de la población total del país, podemos inferir que su participación en actos delictivos no superó a la del resto de la población.

Puede leer: ¿Por qué los venezolanos se sientes más discriminados en Colombia que Estados Unidos?

Beneficios de mediano y largo plazo

Hay que balancear bien los costos de corto plazo, porque al exagerarlos se corre el riesgo de simplificar el fenómeno y diseñar políticas equivocadas. Adicionalmente, la experiencia internacional ha demostrado que la adecuada integración de los migrantes en los procesos económicos y sociales puede contribuir positivamente al desarrollo de los países receptores.

Además de aumentar la demanda de ciertos bienes y servicios, la evidencia internacional sugiere que la migración puede mejorar el poder adquisitivo de los consumidores. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha encontrado que un aumento del 10% de la población migrante puede disminuir el precio de ciertos servicios hasta en un 2% (Cortes, 2008).

Por otra parte, está comprobado que los migrantes son proclives al emprendimiento porque suelen tomar más riesgos que el común de la población y tienen una actitud más positiva hacia la incertidumbre. Esto implica que, además de traer sus ahorros a Colombia y utilizarlos en actividades productivas, es probable que creen empresas y negocios familiares que oxigenen ciertos sectores de la economía nacional.

También es positivo que, según el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos, el 75% de ese grupo oscila entre los 15 y los 45 años de edad, es decir, que la mayoría está en edad productiva. En un contexto de envejecimiento de la población colombiana, la llegada de población joven integrada al sector formal seguramente contribuirá a la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social, particularmente el pensional.

Adicionalmente, los migrantes venezolanos son relativamente educados, pues más del 83% completó al menos la educación secundaria y alrededor del 20% cuenta con algún tipo de educación superior. Esto implica que muchos poseen conocimientos valiosos que podrían aplicar en nuestro país.

Puede mejorar la economía del país gracias a la migración

Foto: Presidencia de la República
¿Puede mejorar la economía del país gracias a la migración?

Sin lugar a dudas, la integración de personas jóvenes y educadas elevaría la productividad de la economía colombiana. De hecho, en una simulación del impacto de la migración sobre el PIB potencial, Fedesarrollo concluyó que la inclusión de migrantes venezolanos al mercado laboral aumentaría el PIB entre 0,1 y 0,5 puntos porcentuales.

Si los venezolanos se integrarán a la economía formal, bien sea como trabajadores o como empresarios, contribuirían con impuestos al financiamiento del Estado. También por eso es tan importante que el gobierno facilite su integración económica y nivel social. La experiencia demuestra que los países que realizan esas tareas de forma más eficiente son los que reciben mayores beneficios económicos en el mediano y largo plazo.

Minimizar costos y maximizar beneficios

Para poder minimizar los costos y maximizar los beneficios de la migración, Colombia debe superar varios obstáculos. La informalidad es el más grande de ellos, pues el mercado colombiano ofrece condiciones precarias a muchos trabajadores. Dado que gran parte de los venezolanos llegan sin documentos, es aún más difícil para ellos acceder al sector formal.

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Para atender ese problema, el gobierno creó el Permiso Especial de Permanencia (PEP), pero aún es necesario adoptar estrategias como campañas de concientización y capacitación para que los empresarios conozcan los mecanismos para contratar legalmente a los migrantes.

Otro impedimento laboral para los venezolanos es no poder validar sus competencias y experiencia laboral, aunque tienen niveles de educación relativamente altos; por eso hay que facilitarles el proceso.

La integración de personas jóvenes y educadas elevaría la productividad de la economía colombiana.

Finalmente, un número reducido de municipios están asumiendo los efectos sociales y económicos de la migración venezolana porque está sumamente concentrada geográficamente. Según el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos, 8 de los 1122 municipios colombianos albergan cerca del 31% de todos los migrantes en proceso de regularización.

En cambio, la proporción de venezolanos no alcanza el 1% del total de población en 972 municipios. Para que los costos y beneficios de la migración sean más equitativos, se necesitan incentivos que permitan redistribuir geográficamente la afluencia de migrantes.

*Este artículo hace parte de la alianza entre Razón Pública y la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Las opiniones expresadas son responsabilidad de los autores.

** PhD en Economía de la Universidad George Manson. Profesor e investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia. Investigador en temas de corrupción política y administrativa, evasión fiscal y moral tributaria.

*** Economista y joven Investigador de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia.

Bibliografía
Cortes, P. (2008). The Effect of Low-Skilled Immigration on U.S. Prices.

 

 

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