Mercado laboral: propuestas incumplibles vs ausencia de propuestas.
Inicio TemasEconomía y Sociedad Mercado laboral: propuestas incumplibles vs ausencia de propuestas

Mercado laboral: propuestas incumplibles vs ausencia de propuestas

Escrito por Paola Rios
El Mercado laboral Colombiano

Las propuestas de Hernández y de Petro en materia laboral son vagas, o no existen, o son completamente inviables. Esto dicen sus programas de gobierno.

Paola Ríos*

Inexistentes o costosísimas

Esta revisión de las propuestas de los candidatos en segunda vuelta se basa en los programas de gobierno que presentaron las campañas respectivas, y no en las declaraciones de Gustavo Petro o de Rodolfo Hernández en otros escenarios. En general se encuentra que

  • el programa de Hernández no tiene propuestas concretas en materia laboral, y
  • En el de Petro hay algunas propuestas definidas, pero su realización implicaría un esfuerzo fiscal tan considerable que resultan imposibles; estas propuestas además podrían aumentar la inflación y de este modo afectar el bienestar de los trabajadores.

Un salario para los desempleados

Petro propone un salario para los desempleados y otros grupos que quieran y no puedan trabajar en el sector privado: es el Estado como empleador de última instancia.

De esta manera el Estado tendría que garantizar un salario y prestaciones sociales para los 2,3 millones de desempleados actuales y además para una parte de los casi   12 millones de trabajadores informales que aspirasen a un empleo en el sector privado.

El costo fiscal de un programa semejante sería enorme. Según el Tablero de control para el seguimiento de los aportes al Sistema de la Seguridad Social, la planta actual del sector público llega a 1,6 millones de personas, sin incluir a los contratistas; añadir un mínimo de 2,3 millones de trabajadores a esta planta implicaría algo así como duplicar los gastos de funcionamiento del Estado.

La mayoría de los países tienen seguros de desempleo. Los sistemas varían en cuanto a la duración de la ayuda, el porcentaje del salario cubierto, el requisito de asistir a cursos o programas para conseguir empleo, y el aporte o no aporte que deban hacer los trabajadores mientras estén empleados.

Sistemas tan generosos como el que Petro propone se han aplicado en otras partes del mundo, pero son de carácter temporal y se utilizan solo en momentos de crisis, como la que causó la pandemia. Estos programas además se focalizan con mucho cuidado.

Por eso, aunque la protección al desempleado en Colombia esté lejos de ser eficiente, pensar que van a conseguirse los recursos para este tipo de programas es bastante debatible. Y debatibles también serían sus efectos para la economía colombiana.

El programa del Pacto Histórico sostiene que ese salario garantizado no afectará el nivel de precios. Pero resulta que el precio del trabajo es uno de los más importantes en la economía: la idea de Petro implica mayor costo de todos los bienes y servicios.

El único experimento de este tipo se hizo en Finlandia y cubrió solamente a los desempleados. Este experimento, con participación de dos mil personas, se tradujo en aumentos en el empleo y el bienestar de los participantes. Pero las diferencias entre la economía y el mercado de trabajo de Finlandia y los de Colombia son abismales. El resultado probable entre nosotros sería muy distinto, debido a factores como la capacidad fiscal, la tasa de desempleo, el tamaño de la economía informal, el desarrollo empresarial, los estándares de vida, o la provisión de bienes públicos, en especial el acceso a educación de alta calidad.

El Mercado laboral Colombiano
Foto: Radio Nacional - Ambas propuestas resultan ser vagas o poco viables.

En particular, el gran tamaño de la economía informal en Colombia haría que los criterios de selección y el seguimiento de las personas fuese demasiado complicado.

Es probable que la informalidad aumente, ya que los programas de transferencias monetarias han demostrado que los beneficiarios tienden a conservar sus trabajos, de manera que otros miembros inactivos del hogar podrían emplearse como informales para calificar como receptores del subsidio. En otras palabras: la propuesta de Petro haría más atractivos los trabajos informales.

El programa del Pacto Histórico sostiene que ese salario garantizado no afectará el nivel de precios. Pero resulta que el precio del trabajo es uno de los más importantes en la economía: la idea de Petro implica mayor costo de todos los bienes y servicios.

Como si falta hiciera, el programa del Pacto añade subsidios a la contratación de trabajadores, subsidios al consumo de servicios públicos, crédito subsidiado para los agricultores y los pequeños o medianos emprendedores, matriculas gratuitas para los estudiantes, subsidios para las mujeres que retribuyan su trabajo de cuidado…y complete usted la lista.

Las demás propuestas de “el ingeniero” se refieren al sistema pensional, pero no se mencionan cambios en las tasas de cotización o en las edades de jubilación, de modo que quedamos sin saber de dónde provendrían los recursos para esos nuevos o mayores beneficios pensionales.

Todos esos programas exigirían un esfuerzo fiscal de grandes dimensiones. Generalmente los subsidios a la contratación o los programas de empleo directo por parte del Estado se utilizan ante crisis como las que vivimos durante la pandemia, o para poblaciones altamente vulnerables que por eso no pueden vincularse al mercado de trabajo.

Uno o varios programas permanentes y dirigidos a millones de personas desbordarían las posibilidades financieras del Estado en cualquier lugar del mundo.  Es más: no hay evidencia suficiente para decir que el programa tendría efectos positivos, sostenibles y potenciadores del desarrollo.

La ausencia de propuestas

El programa de Hernández incluye dos propuestas de carácter propiamente laboral: “Generar empleo digno y vocacional”, y “Diseñar una política de incentivos e inversión en el campo para que haya el desarrollo y la vida digna que generan los empleos directos”.

Cualquier persona podría estar de acuerdo con esos enunciados programáticos.  Falta apenas explicar cómo llegar a estos resultados.

Las demás propuestas de “el ingeniero” se refieren al sistema pensional, pero no se mencionan cambios en las tasas de cotización o en las edades de jubilación, de modo que quedamos sin saber de dónde provendrían los recursos para esos nuevos o mayores beneficios pensionales.

El corto capítulo sobre política laboral y pensional reseña vagamente algunos problemas y menciona algunas propuestas, como el salario mínimo diferendo por regiones y “la necesidad de reformas paramétricas” en el sistema pensional. Pero ninguna de estas propuestas es retomada en la sección “¿Qué se puede hacer y cómo?”.

En síntesis: el programa de Hernández propone escenarios deseables, pero no dice cómo ni a cuál costo van a crearse los millones de empleos productivos que Colombia sin duda necesita ni cómo o a cuál costo tendremos el sistema de protección social que Colombia sin duda necesita.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies