Marta Combariza y el tejido de la museología en Colombia
Inicio TemasArte y Cultura Marta Combariza y el tejido de la museología en Colombia

Marta Combariza y el tejido de la museología en Colombia

Escrito por Diana Galindo Cruz
Museología en Colombia 2022

La muerte de Marta Combariza (1955-2022) deja un vacío profundo en la museología colombiana. Este es su legado.

Diana Galindo Cruz*

Docente-artista y canciller

Escribir desde la ausencia reciente no es un ejercicio sencillo. Tampoco es posible reducir a un listado de logros y proyectos el impacto que una mujer como Marta Combariza produjo en el campo cultural, pero más aún en las personas que tuvieron la posibilidad de participar en el performance de su vida.

Un ejercicio biográfico tradicional dirá que Marta obtuvo los títulos de Artista Plástica (1981) y Maestra en Artes Plásticas y Visuales (2003) en la Universidad Nacional de Colombia. En 1999 ingresó a la planta docente de esta universidad, donde además fue directora del Museo de Arte (2003-2006) e hizo parte del grupo base de la Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio, programa de la Facultad de Artes aprobado en el 2006.

Las distintas facetas que conforman a la mujer que conocimos se entrecruzan más allá del ámbito profesional. Su ejercicio docente estaba determinado por su sensibilidad artística, desde la cual comprendía los museos como espacios para garantizar el acceso a los derechos culturales, razón por la cual impulsó la profesionalización de la museología en Colombia.

Sin embargo, el principal rasgo para describirla es su calidad humana. El mundo cultural y la academia no son ajenos a las luchas de poder y los choques de egos, muchas veces disfrazados de altruismo. Y Marta navegaba entre estas confrontaciones con la tranquilidad de quien viaja con equipaje ligero, sin la sed de reconocimientos ni títulos accesorios.

De allí que, en palabras de William López Rosas —coordinador de la Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio de la Universidad Nacional, y una de las personas que más tendrá que recomponerse en su ausencia— Marta fuera una canciller en sentido pleno. Sabía ir al encuentro de instancias aparentemente irreconciliables hablando en lenguaje universal de la serenidad.

Esta actitud continua de escucha, de ser parte de la experiencia, estaba presente en todos sus ejercicios profesionales. Desde la docencia— que también ejerció en universidades como Los Andes, la Jorge Tadeo Lozano y la Arturo Tejada— procuró escuchar a sus estudiantes para acompañarlos en la búsqueda de su voz propia como artistas, proceso que entendía como un acto político de emancipación.

El museo, un aula más

La ausencia de Marta Combariza se suma a la de Maria Elena Bernal y María Claudia Romero, y al reciente fallecimiento de María Elena Ronderos, mujeres que hicieron grandes aportes al campo artístico y cultural.

Según López Rosas, el origen de la Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio, hito en el avance de la formación en museología, reposa en un breve documento redactado por Combariza y Romero en la década de los noventa en el que se dan ideas concretas acerca de la necesidad de contar con un programa para este tipo de formación.

Estas reflexiones son consecuencia directa de la labor de María Elena Bernal como directora del Museo de Arte de la Universidad Nacional de 1984 a 1990, marcada por el interés de fortalecer los frentes educativos en la institución. Para esto, fue fundamental el apoyo de María Elena Ronderos, investigadora de pedagogía en arte, quien trabajó en fortalecer los lazos del Museo con los estudiantes de la Facultad y de otras instituciones educativas.

Como señala Ana María Bernal, durante esta gestión se impulsó la formación de públicos, la relación del museo con otros museos de la ciudad y las relaciones académicas con la Escuela de Artes, involucrando estudiantes en el desarrollo de diferentes procesos de formación, como el programa “El Museo, un aula más en la vida de los escolares” y su etapa posterior, “Museos abiertos. Bogotá para sus estudiantes”.

El origen de este programa, considerado como un temprano referente en el trabajo educativo de museos en Colombia, está en la invitación que la Alcaldía de Bogotá le hizo al Museo de Arte en 1988 para contribuir a la conmemoración de los 450 de fundación de la ciudad, pero también por la solicitud del Ministerio de Educación de revisar el Currículo Formal de Educación Estética en el país.

Las distintas facetas que conforman a la mujer que conocimos se entrecruzan más allá del ámbito profesional.

En la concepción participaron directamente Combariza y Ronderos con apoyo de otras organizaciones, como la desaparecida instancias como la desaparecida Asociación Colombiana de Museos-ACOM. El objetivo era organizar cursos de un año a docentes del distrito y guías de museo con el fin de llevar a las aulas la noción del museo como espacio de diálogo y valoración del patrimonio, estrategia que además permitió compilar por primera vez información del origen y funcionamiento de los museos de la ciudad.

A partir de la línea de trabajo de Bernal, Marta Combariza asumió la dirección del Museo de Arte (2003-2006) y reactivó la Escuela de Guías y los Talleres de los Sábados —parte del “Museo, un aula más…”.

Sin embargo, lo que más resalta de su gestión es la apertura de nuevas áreas en el Museo. Por ejemplo, gracias a la participación de estudiantes, principalmente de artes y de diseño, se logró conformar el área de divulgación y comunicaciones y el área de gestión.

Esta relación con los estudiantes, evidenciada en un organigrama más horizontal, le dio solidez a la entidad como museo universitario, pues logró involucrarlos más allá del rol de visitantes o, en el mejor de los casos, de guías del museo. Un ejemplo más de cómo la gestión de Combariza no estaba aislada de su labor como docente.

El compromiso de seguir tejiendo

Marta Combariza comenzó a exponer colectivamente sus obras de arte en 1977 e individualmente en 1982, en el Centro Colombo Americano.

En sus primeros años, como ocurrió con gran parte de los artistas colombianos en los ochenta, la pintura era el formato de expresión de su interés por la abstracción y— en palabras de la curadora Carolina Ponce de León— por la recodificación, desde su narración personal, de signos y símbolos arcaicos, muchas veces con inspiración precolombina.

Posteriormente se apropió con mayor dominio de las texturas y el objeto; sin embargo, “importa más el tinte particular con que su trato tiñe a cada obra, que los medios con que las fabrica. Porque en su proceso creativo el diálogo se elabora y reelabora a través del medio que mejor se ajuste, (…) pero siempre con una transversalidad fundamental: de tierra siempre”, afirmó Nydia Gutiérrez en el catálogo de la exposición “Cuerpo resonante” (2011), organizada en la ciudad de Cúcuta.

La tierra, cimiento de vida, estuvo presente a lo largo de su obra con encuentros con otras texturas múltiples, como el tejido. Un punto clave de su creación artística está marcado por la gestión del duelo. El impacto de la muerte de su hijo se decantó en nuevas relaciones con el material de trabajo, en este caso, sus prendas y objetos personales. Rompe y rasga para tejer. Se contiene a sí misma, pero produce lazos hacia lo externo.

Ese afán por quebrar estructuras aparentemente consolidadas para crear nuevas conexiones es parte de su legado. Con sus colegas y compañeros de gestión de la Maestría en Museología fue insistente en la necesidad de que estudiantes y egresados asuman el desarrollo del programa. Así como en el Museo de Arte de la Universidad los estudiantes habían dejado de ser visitantes, en la Maestría están llamados a asumir su rol como gestores.

El deseo de fortalecimiento del programa de estudios estaba acompañado por su interés por establecer una interlocución con el gobierno entrante. Las acciones de la Alianza Colombiana de Museos, liderada por la Maestría, van en línea con el llamado a conformar una política de memoria en boga por el reciente lanzamiento del informe de la Comisión de la Verdad; política que ha estado en escena desde el 2016 con la iniciativa de conformación y desarrollo de una ley de museos y memoria en Colombia.

El próximo 28 de julio a las 9:00 a.m. se realizará un homenaje a Marta Combariza en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional, seguido de una eucaristía al mediodía. El rito es una forma de tramitar el duelo por su ausencia; trabajar por el reconocimiento de la memoria como un derecho fundamental de los colombianos es recibir su legado para tejer esfuerzos en conjunto.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies