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El manejo de los desastres en Colombia

Escrito por Carlos Hector Cantillo

La prevención y manejo de los eventos recientes ponen en duda la labor de las autoridades encargadas de gestionar el riesgo. ¿Cuáles son las causas de esta crisis y cómo puede resolverse?

Carlos Héctor Cantillo Rueda*

Comienza el año con desastres

El 12 de enero se presentaron varios deslizamientos en la carretera Quibdó–Medellín, uno de los cuales dejó al menos 38 personas fallecidas y varias desaparecidas, además de las consecuencias por el cierre de la carretera, una de las dos conexiones terrestres del departamento del Chocó con el resto del país. Lamentablemente, no es la primera vez que ocurren sucesos de esta naturaleza, pese a los cuantiosos recursos que gobiernos sucesivos han anunciado invertir. Por eso esta vía ha recibido el poco honroso nombre de “Trocha de la Muerte”.

Una semana después, el país se despertó con un sismo de 5,6 grados de magnitud y de 33 km de profundidad, con epicentro en Ansermanuevo, Valle del Cauca. Afortunadamente no hubo víctimas fatales y apenas algunos daños materiales menores.

Esta semana, en vísperas de los 25 años del sismo del Eje Cafetero, los incendios forestales en los Cerros Orientales de Bogotá y de varias regiones del país, entre ellas la Amazonía, Cundinamarca, Boyacá y los Santanderes, ocuparon la primera plana de los medios de comunicación y las redes sociales.

La lucha conjunta de los bomberos, los demás cuerpos de socorro, las fuerzas armadas y la policía para controlar y sofocar las llamas en todos los frentes ha sido más que heroica. Los daños sociales y ecológicos son inmensos. En el momento de escribir este artículo, quedan focos activos en el cerro El Cable y la Presidencia reporta que se han apagado 443 incendios.

Ante este panorama, conviene preguntarse qué tanto ha servido la “gestión del riesgo” en Colombia.

Qué es la gestión del riesgo

La explicación más sencilla y recurrente de los desastres recientes es que son naturales y se han exacerbado por el cambio climático. Hace poco, Gloria Bratschi escribió que “La Naturaleza no es despiadada, no avasalla, no daña, no es feroz”; Gustavo Wilches Chaux explica que la Tierra ha activado su sistema inmunológico para defenderse del ataque que la humanidad ha emprendido contra ella.

No se puede olvidar que la gestión del riesgo de desastres es una estrategia de desarrollo sostenible, cuyo propósito principal es mejorar la seguridad y calidad de vida de los colombianos.

Foto: UNGRD - Existe una crisis de la gestión de riesgos de desastres causada, entre otras cosas, por la falta de personas idóneas, tal es el caso del director de la UNGRD, Olmedo López, quien no tiene la formación académica ni la experiencia en el tema.

Sin embargo, hay fenómenos físicos, naturales y accidentes humanos que representan peligro para las personas, sus bienes y para otros seres vivos. A eso se le llama “amenaza”.

Según Gustavo Wilches, la otra causa principal es la vulnerabilidad que es un componente humano del riesgo que determina si los eventos peligrosos pueden ocasionar una perturbación en el sistema a tal punto que si no es capaz de resolverlo por sí mismo hay una grave crisis o desastre. En otras palabras, la vulnerabilidad es esa predisposición de un sistema a ser afectado por un evento peligroso.

Las acciones de identificación y conocimiento del riesgo, las medidas de prevención y mitigación para reducirlo y la respuesta y recuperación o manejo de desastres son lo que la Ley 1523 de 2012 denominó la “gestión del riesgo de desastres”.

La crisis

Los acontecimientos recientes y sus efectos han puesto en el “ojo del huracán” la confianza de la ciudadanía en las instituciones creadas para reducir los riesgos y los desastres. Todo ello pese a que Colombia se ha caracterizado históricamente por tener destacados expertos en la materia.

A esto se suman las excusas del presidente Petro frente a las críticas de la oposición por la falta de gestión, inculpando a los entes de control que suspendieron al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo del Desastres (UNGRD) y al canciller: “Nos suspendieron los funcionarios ejes para resolver esta emergencia”.

Hay que recordar que el presidente es el máximo responsable de la gestión del riesgo como jefe de Estado, ya que debe proteger “la vida, honra y bienes de los ciudadanos” y que es el conductor del Sistema Nacional, ya que “como jefe de Gobierno y suprema autoridad administrativa, está investido de las competencias constitucionales y legales para conservar la seguridad, la tranquilidad y la salubridad en todo el territorio nacional”.

Otra evidencia de la crisis es el regreso al pasado, como la rogativa nacional por el don de la lluvia, emprendida por el cardenal Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá, que evoca las épocas cuando los desastres se le endilgaban a Dios y por tanto no eran responsabilidad de los humanos.

Las causas

En primer lugar, hay una falta de profesionalismo en algunos de los responsables del tema, así como una incapacidad técnica de entidades como la UNGRD y las corporaciones regionales, por ejemplo:

  • Julio César Gómez, director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER) declaró en febrero de 2022, con ocasión de un deslizamiento ocurrido en Dosquebradas, y que implicó la muerte de varias personas, que a la ladera hay que “dejarla quieta para que la regeneración natural de las placas tectónicas haga su sinergia y dialéctica ambiental”.

Esto muestra el enorme desconocimiento de la autoridad ambiental en temas geológicos y de riesgos. No sobra indicar que las CAR son las que lideran y revisan los procesos de ordenamiento territorial y ambiental en el país, que deben incluir las amenazas y riesgos como determinantes.

  • El nombramiento como actual director de la UNGRD de un político de carrera, sin las mínimas credenciales académicas y de experiencia en el tema.
  • Las declaraciones de Jocelyn Danna Carrillo, secretaria de Gestión del Riesgo de la ciudad de Cali sobre el sismo del pasado 19 de enero: “Cali está lista para hacer frente a cualquier sismo”.
  • El desastre causado por la UNGRD en Providencia, al no disponer adecuadamente de los escombros del Huracán IOTA. En Providencia, tuvieron que declarar calamidad pública para atender esta situación, desencadenada por ese otro desastre llamado reconstrucción.

Otro factor de la crisis en la gestión del riesgo es la corrupción. A los frecuentes escándalos en la UNGRD del presidente Duque, se suman los actuales, que salpican al hijo del presidente, por contratos a favor de sus amigos.

Del mismo modo, la incapacidad técnica y moral de las entidades de control, los “falsos positivos” de la gestión del riesgo como el mega dique propuesto para La Mojana y las noticias falsas que circulan ampliamente en las redes sociales y que sólo sirven para desinformar contribuyen a esta crisis.

¿Qué hacer?

Como recomienda Gustavo Wilches, hay que hacerle gestión del riesgo a la gestión del riesgo, para lo cual hay varias propuestas:

  • Hacer visibles los casos en que la gestión ha sido efectiva y ha logrado evitar desastres, y con ello muertes y lesiones de personas y pérdidas económicas, sociales y ambientales. Son más los casos exitosos, pero normalmente no tienen el cubrimiento mediático de los casos fallidos.

Otro factor de la crisis en la gestión del riesgo es la corrupción. A los frecuentes escándalos en la UNGRD del presidente Duque, se suman los actuales, que salpican al hijo del presidente, por contratos a favor de sus amigos.

  • Se trata de promover la III Conferencia Interamericana sobre Reducción del Riesgo de Desastres y Adaptación al Cambio Climático, que se va a llevar a cabo del 20 al 24 de mayo de este año en la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, organizadora del evento, en conjunto con la Sociedad Colombiana para la Gestión del Riesgo de Desastres (SCGRD).

Allí se encontrarán profesores, investigadores, estudiantes universitarios, líderes comunitarios, consultores y funcionarios de los diferentes sectores y profesionales de las Américas para hacer una reflexión de medio término sobre el estado del arte en riesgo de desastres, cambio climático y sostenibilidad y un debate con visión crítica sobre lo que se está haciendo en esta materia.

Por otra parte, la SCGRD ha publicado un comunicado con recomendaciones a los gobiernos nacional y locales entre las cuales se pueden resaltar la transparencia en el nombramiento de funcionarios, la ejecución de las acciones contenidas en los instrumentos de planificación, el mejoramiento de las capacidades locales y el seguimiento de las mismas.

No se puede olvidar que la gestión del riesgo de desastres es una estrategia de desarrollo sostenible, cuyo propósito principal es mejorar la seguridad y calidad de vida de los colombianos. Por eso importa divulgar ampliamente el tema para aumentar la conciencia ciudadana, que es muy significativa de por sí.

Igualmente, se espera una reacción positiva del gobierno, la cual ya se empieza a vislumbrar con la expedición del Decreto 037 de 2024, mediante el cual se declara desastre nacional por el término de 12 meses para hacer frente al Fenómeno de El Niño y sus eventos relacionados.

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1 Comentario

Alix enero 29, 2024 - 6:34 pm

Muy claro. Y …?

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