Madonna, la indiscutible reina del pop | Razón Pública 2024
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Madonna, la indiscutible reina del pop

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El 4 de mayo, la reina del pop cimentó su inmenso legado al protagonizar el concierto más grande de su carrera, ante una audiencia de más de un millón de personas.

Ana María Ferreira*

Madonna va a cumplir 66 años el próximo agosto y mientras muchos artistas de su edad se repliegan a disfrutar una vida más tranquila, la reina del pop acaba de protagonizar el concierto más grande de su carrera ante más de un millón y medio de personas en la playa de Copacabana. Este evento es uno de los 7 conciertos con mayor asistencia en la historia.

Con este concierto, la artista ya lleva 42 años en los escenarios. Desde el lanzamiento de su primer sencillo, «Everybody», en 1982, Madonna ha sido una figura icónica. Canciones como «Holiday» y «Borderline» no solo fueron éxitos comerciales, sino que definieron la música pop de los años 80.

Recuerdo con emoción cuando en septiembre de 2012, como estudiante de posgrado en Estados Unidos, tuve la oportunidad de asistir a uno de sus conciertos. Como estudiantes en perpetua banca rota, optamos por comprar las boletas más baratas disponibles. Sin embargo, eso no importó ya que tuvimos la oportunidad de verla en vivo. 

Una experiencia inolvidable, en parte debido al mero hecho de presenciar a un artista de tanta relevancia y, en parte, por la multitud de asistentes luciendo atuendos que evocaban distintas etapas de la carrera de la cantante. Sin embargo, lo que resultó especialmente impactante fue la puesta en escena.

Al asistir al concierto, esperaba disfrutar de sus éxitos más conocidos y revivir la nostalgia de los años ochenta. Pero lo que presencié superó todas las expectativas: Madonna irradiaba una enorme energía, bailando, saltando y cantando con la misma pasión que en su juventud. Asimismo, fue atónito el nivel de violencia del espectáculo. En cierto momento, la artista y sus bailarines portaban armas de salva que disparaban mientras resonaban fuertes sonidos de disparos en el estadio. Imágenes ensangrentadas cubrieron todas las pantallas durante una parte considerable del espectáculo. Esta vertiente fue inesperada, ya que las canciones de Madonna estaban en mi mente como un sinónimo de fiestas y baile. El espectáculo fue un recordatorio de que Madonna es mucho más que una simple cantante de éxito comercial; es una artista profundamente compleja. 

Madonna ha enfrentado controversia a lo largo de toda su carrera musical, cuando era joven y en sus primeros discos, y aun hoy en día, la critican por ser demasiado sexual, demasiado explícita y desafiante de los cánones tradicionales de belleza y femineidad. Además, el uso de iconografía religiosa en su música y videos ha generado reproches e incluso censura.

Las críticas no se limitan únicamente a su arte, sino que también se extienden a su vida personal, relaciones, familia, e incluso a su estilo de vestir. Cada vez que Madonna se reinventa, las críticas también evolucionan. Hoy en día, es objeto de críticas por sus intervenciones quirúrgicas y el uso de filtros en Instagram para mantener una apariencia juvenil, hermosa y seductora.

Estas críticas son, en parte, resultado de la voluntad de Madonna de desafiar las normas tradicionales de cómo se ve y se comporta una mujer y el cuerpo femenino en la industria musical y en los medios de comunicación. También reflejan el escrutinio constante al que las mujeres, famosas o no, son sometidas.

A pesar de las controversias, su popularidad ha perdurado e incluso crecido con el tiempo. Un ejemplo reciente fue su concierto gratuito en Brasil el pasado 4 de mayo, que marcó el cierre de su duodécima gira «Celebration» y atrajo a una multitud estimada en 1.6 millones de personas.

La noche del concierto, la artista interpretó algunos de sus clásicos más reconocidos, como “Like a Virgin” y “Like a Prayer”, canciones que millones de personas en todo el mundo asocian con su nombre. Estos temas también sirvieron como títulos para su segundo y cuarto álbum, lanzados en 1983 y 1989 respectivamente, ambos obteniendo un éxito astronómico.

El público brasileño celebró a la artista no solo con su presencia, sino también con disfraces, pancartas y una gran acogida, gesto que fue correspondido por Madonna. En el escenario, estuvo acompañada por artistas brasileños como Anitta y Pabllo Vittar. La presencia de Pabllo, una famosa drag queen, destaca la importancia de Madonna en la lucha por los derechos de las personas LGBTQ+; y es que Madonna ha sido un icono gay desde los inicios de su carrera.

Foto: Prefeitura do Rio - El pasado 4 de mayo y para cerrar el doceavo tour de su carrera “Celebration”, Madonna ofreció este concierto gratuito en Brasil y se estima que 1.6 millones de personas asistieron.
Siempre ha reconocido y celebrado a los creadores gay que la han influenciado y apoyado.

En relación con su activismo, resulta interesante destacar que, durante el concierto en Brasil, Madonna retomó la interpretación de la canción “Live to Tell”. Este tema forma parte de su tercer álbum, «True Blue» (1985), el cual incluye éxitos como «Papa Don’t Preach» y «La Isla Bonita». Originalmente, “Live to Tell” fue concebida como una balada romántica y formó parte de la banda sonora de una película protagonizada por Sean Pean, quien en ese momento era esposo de la artista.

Sin embargo, la canción ha experimentado una metamorfosis en su significado. Durante el tour “Confession” en 2006, Madonna modificó el sentido original de “Live to Tell» (Vivir para contarlo) para llamar la atención sobre las víctimas del VIH/SIDA en África y en todo el mundo. Durante el concierto en Brasil, la artista dedicó la canción a todas las personas afectadas por esta enfermedad.

La artista ha utilizado su plataforma y su fortuna para abogar por diversas causas sociales en todo el mundo, especialmente en África. Es conocido que la artista tiene una profunda conexión con el continente africano, habiendo adoptado a cuatro de sus seis hijos en Malawi.

El concierto en Copacabana es la última de las sorpresas que nos ha brindado Madonna. Quién sabe cuántas canciones, conciertos o controversias tenga aún la reina del pop bajo la manga, ya que, como ella misma dijo, «la vida es un misterio». Es posible que continúe deleitando a sus seguidores y desafiando a sus detractores durante varios años más. Sin embargo, sea cual sea el futuro de la artista, este se verá opacado por la inmensidad de su legado.

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Ana María Ferreira

Escrito por:

Ana María Ferreira

* Doctora en Literatura y Estudios Culturales de la Universidad de Georgetown. Es profesora en la Universidad de Indianápolis, donde enseña e investiga sobre América Latina. anaferreira1810@gmail.com

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