Análisis de votos nulos, no marcados y en blanco | Razón Pública
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Los votos que no eligieron: análisis de votos nulos, no marcados y en blanco

Escrito por Monica Pachon - Diego Fuerte
los votos nulos en estas elecciones

Una proporción significativa de votantes opta por no escoger candidatos o partidos en elecciones. Los votos nulos, no marcados y en blanco pueden sumar entre el 20 y el 40%, restándole legitimidad a la elección. ¿Cómo analizar este fenómeno y a qué elecciones afecta?

Mónica Pachón* y Diego Fuerte**

Un sistema confuso y personalista

El análisis de los resultados electorales se reduce casi siempre a los votos por candidatos y por partido. Estos votos deciden quiénes ganan la contienda u ocupan las curules.

Pero en el sistema electoral actual, decidir el voto por un candidato o un partido es un proceso exigente para los votantes. Esta dificultad resulta de un sistema personalista, donde la mayoría de las listas son abiertas y los partidos o “coaliciones interpartidistas” no funcionan como atajos de información.

Las cicunstancias anteriores se acentúan en las elecciones legislativas. Las elecciones ejecutivas suelen atraer más atención de los votantes; los candidatos son menos, son más visibles, y pueden movilizar más votantes. Las parlamentarias  en cambio tienen el doble problema de ser percibidas como de menor importancia y de la gran dispersión de candidatos (más de 2800 en este caso).

Votantes mal informados

La democracia en teoría supone una ciudadanía informada, que conoce los programas de cada candidato y  puede justificar su elección con argumentos. Pero la realidad es distinta. Los votantes tienen trabajos, familias, intereses diversos, y pueden llegar a la urna con poca información.  Las identidades o marcas de partidos cumplen un papel,  pero este en general no es suficiente.

Por eso en Colombia es muy común que los votantes no marquen la tarjeta, voten en blanco o anulen su voto, dependiendo de la elección, de su interés y de la complejidad para informarse.

Basta con ver la división de circunscripciones en esta elección para apreciar la complejidad del sistema. Muchos se quejaron del número de tarjetas, de no entender qué es una circunscripción, mucho menos qué es una circunscripción especial. Esto causó confusión y dificultades tanto a la hora de votar como a la hora de contar los votos.

Los votos que no eligen en el plano local 

Para tener el panorama completo,  nos fijaremos primero en las elecciones locales de 2019 y después miraremos los resultados del pasado domingo 13 de marzo.

Recordemos que, en elecciones locales, una gran proporción de candidatos se lanza por movimientos independientes es decir, sin una “marca” clara que permita a los votantes identificarse con un proyecto colectivo.

La democracia en teoría supone una ciudadanía informada, que conoce los programas de cada candidato y puede justificar su elección con argumentos. Pero la realidad es distinta.

Como se puede ver en el Cuadro siguiente, la mayor participación electoral en las locales del 2019 se dió para elegir gobernadores y alcaldes, con el 61,3% y el 60,65% respectivamente. Siguieron las asambleas, con una participación del 60,19%.  Sin embargo,los votos en blanco, no marcados y nulos de las elecciones de asambleas representaron el 29,3% del total de la votación. La proporción fue mucho mayor que  en las elecciones de alcaldes y gobernadores (8,23% para alcaldías y 21,4% para gobernaciones).

Cuadro 1. Porcentaje de votos en blanco, no marcados, nulos y por partidos/ candidatos en las elecciones a autoridades locales del 27 de octubre de 2019 y las elecciones legislativas del 13 de marzo de 2022.

los votos nulos en estas elecciones
Fuente: elaboración propia
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Fuente: elaboración propia

Los concejos municipales tienen una lógica parecida a la de las asambleas, con una proporción de votos que no eligen de 15,22%. Pero las elecciones más complejas y menos visibles son, sin duda, las de juntas administradoras locales (JAL).  Los votos que no eligen en estos comicios representaron nada menos que al 40,4% del total. ¿Son tantas las opciones, son tan poco visible  que la ciudadanía prefiere no elegir?

El plano nacional: cómo y por qué  disminuyen los votos que no eligen.

Ahora pasemos a las elecciones parlamentarias. Como muestra el Cuadro 2, la proporción de votos nulos había sido altísima en todas estas elecciones a partir del 2006:

Cuadro 2. Porcentaje de votos nulos en elecciones legislativas desde 2006.

los votos nulos en estas elecciones
Fuente: elaboración propia

En 2006, la nulidad para Cámara de Representantes fue en promedio de 13,71% —y esto se repitió en 2010, con 13.7%—. La convivencia de circunscripciones sin zonas de marcación por partido causó tal confusión que casi uno de cada cinco electores anuló su voto. Sumando los votos no marcados, casi el 20% de los ciudadanos no eligieron a ningun candidato.

En 2014, con la tarjeta que delimita la zona de partido, la nulidad no disminuyó significativamente. En definitiva, la convivencia de votos exclusivos en una misma tarjeta dio pie a mucha confusión. El colmo de esto lo vimos en las recientes elecciones de consejos de juventud, en donde el 22% de los votantes anularon el voto.

Por eso el cambio de tarjetas era fundamental para disminuir la nulidad. La novedad de este 13 de marzo fueron los tarjetones exclusivos para cada circunscripción.  El resultado fue muy alentador: pasamos de una nulidad de 9,2% a 4,8% en Cámara de Representantes, y en el Senado bajamos de 6,4% a 4,2%.  Aunque hubo dificultades en la labor de los jurados, demoras y mucha confusión,  la intención de los votantes se vió mejor representada.

Circunscripciones especiales

La división de las tarjetas y la disminución de la nulidad  nos permitió entender mejor las circunscripciones especiales indígenas y afro para Senado y Cámara. Ya sabíamos que la extrema fragmentación era la regla, y así lo prueban por ejemplo el número de listas de la curul afro en cámara, y el espacio que ocupaba cada una en la tarjeta electoral de 2014 (Imagen 1).

Imagen 1. Tarjeta electoral para la Cámara de Representantes, 2014.

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La lógica para ganar curules en estas circunscripciones es muy distinta de la de otros tipos de elecciones. No hay incentivos para la coalición y, ante la multiplicidad de candidatos bastan unos pocos votos para lograr una curul: es lo que muestra el Cuadro 3. Los porcentajes de este cuadro son especialmente bajos en comparación con los de Senado o la Cámara territorial, donde el 97% de los votos eligen curul de manera directa o indirecta:

Cuadro 3. Porcentaje de votos que no eligieron curul en las circunscripciones especiales indígena y afrodescendiente desde 2014.

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Fuente: elaboración propia

Un ejemplo bastará para ilustrar el efecto nocivo de la fragmentación o multiplicación de listas en esta cirscunscripciones especiales: el domingo pasado en la circunscripción afrodescendiente compiteron 48 listas (Imagen 2), y los votos que no eligen ascendieron a un  41,8% del total (blancos, no marcados y nulos).

Imagen 2. Tarjeta electoral 2022, Circunscripción Comunidades Afrodescendientes.

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Aunque el sistema electoral debe representar a la mayoría de los ciudadanos en una determinada circunscripción, aquí la regla parece ser que la minoría de la minoría es la que queda elegida. Uno de cada cinco votantes en las circunscripciones especiales no votó efectivamente por ningun candidato:  ¿qué podemos hacer para mejorar la representación de poblaciones históricamente subrepresentadas?

Falta mucho por hacer

Es hora de revisar las relaciones entre todas estas nuevas reglas, circunscripciones y variadas elecciones, con sus efectos sobre la eficiencia y efectividad de la participación ciudadana. Al parecer, entre más opciones tenemos, menos elegimos.

Si bien el cambio en las tarjetas fue un avance, el material electoral de mesa debió ser prototipado y puesto a prueba para evitar esta traumática jornada post-electoral. La mayor complicación en el sistema hace que los errores sean más frecuentes, aumentando la impaciencia ciudadana y poniendo en cuestión la legitimidad de las elecciones. Las diferencias entre el pre-conteo y el escrutinio son especialmente preocupantes (Cuadros 4 y 5):

Cuadro  4. Preconteo y Escrutinio en elecciones legislativas de 2018

los votos nulos en estas elecciones

Cuadro 5. Preconteo y Escrutinio en elecciones legislativas de 2022

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Posdata: Cuentas para las presidenciales

Aquí hemos analizado los votantes que se presentaron a las urnas, y que no escogieron partidos o candidatos. Sin embargo, uno de los resultados más preocupantes de la jornada del 13 de marzo fue la tasa de participación. De un censo electoral de 38.819.901 personas, apenas 18.413.467 (47,4%) de la ciudadanía  votó en la elección de Cámara de Representantes, y unos miles menos para el Senado.

Pasamos de una nulidad de 9,2% a 4,8% en Cámara de Representantes, y en el Senado bajamos de 6,4% a 4,2%. Aunque hubo dificultades en la labor de los jurados, demoras y mucha confusión, la intención de los votantes se vió mejor representada.

Las consultas, donde esperábamos una participación cuando menos igual a la de las legisltivas, resultaron con apenas 12.251.669 votantes. Es decir, más de 6 millones de ciudadanos que votaron para Congreso optaron por no votar en las consultas.

Estos seis millones, más los 4 millones de votantes adicionales que participaron en elecciones locales del año 2019 ( 60%, para alcaldías, 22.189.063 votantes), podrían ser decisiones en el resultado que determine quien ocupará la Casa de Nariño. Pero, ¿participarán en elecciones? ¿de que depende su participación?

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