Los tres tableros del ajedrez en Medio Oriente | Razón Pública 2023
Foto: Twitter: Joe Biden

Los tres tableros del ajedrez en Medio Oriente

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El ataque terrorista de Hamas y la brutal respuesta de Israel han revivido la tensión entre poderes mundiales con interés en la región. Estas son algunas claves para entender la situación.

Camilo González Vides*

Viejas guerras, nuevos hechos

La reanudación del conflicto en la Franja de Gaza entre Israel y Hamás se enmarca en las intrincadas relaciones entre los Estados árabes y el Estado de Israel.

Además, la influencia de Irán y su competencia asimétrica a través de actores no estatales aumentan la incertidumbre sobre la fortaleza de las alianzas construidas después de la primavera árabe.

En un nivel superior, la competencia entre Estados Unidos y China vuelve más complejo el panorama de alianzas, donde los intereses económicos y de seguridad se solapan creando nuevos dilemas en las relaciones internacionales.

Mapa de las reacciones

Tras la inédita incursión del grupo palestino Hamás en Israel y la reacción de su gobierno mediante bombardeos masivos y una limitada operación terrestre sobre Gaza, los gobiernos del mundo se han dividido respecto del apoyo y la condena frente a cada uno de los actores en contienda.

Las declaraciones de apoyo a Israel han provenido principalmente de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, India, Australia, Japón, Perú, Argentina, Sudán, Camerún y la Unión Europea.

Del otro lado, los gobiernos de Afganistán, Irán, Irak, Siria, Yemen, Libia, Argelia, Mauritania, Venezuela, Nicaragua y Corea del Norte han mostrado su decidido apoyo a las acciones de Hamás.

Aquello que está en juego es el regreso de la primera potencia del mundo a una región donde las intervenciones en Afganistán en 2001 e Irak en 2003 habían representado fallidos intentos de supremacía militar y normativa.

No obstante, un grueso considerable de gobiernos ha pedido desescalarel conflicto, como es el caso de Brasil, Colombia, Bolivia, Nigeria, Sudáfrica, Indonesia, Pakistán, China, Rusia, Turquía, Arabía Saudí, Jordania y Egipto.
Foto: Twitter: PalestineRCS - El castigo colectivo hacia los palestinos amenaza con desbordar el flujo de refugiados a Egipto y a Jordania.

Le recomendamos: Por qué los palestinos no tendrán un Estado

Tablero regional: Estados y grupos no estatales

La persistencia del conflicto en el vecindario se explica en gran medida por el sistema de cooperación y conflicto que reúne y separa a los distintos gobiernos del Medio Oriente. En aras de una explicación sencilla, las principales divisiones que caracterizan al sistema de alianzas se pueden resumir en las posiciones de los Estados árabes frente a Israel e Irán.

En cuanto a Israel, después de la Guerra del Yom Kipur en 1973, su política exterior ha tendido a la preservación de su existencia política mediante los acuerdos de reconocimiento como aquellos suscritos con Egipto y Jordania en 1979 y 1994 respectivamente.

Detrás de este blindaje diplomático ha estado la política exterior de los Estados Unidos, que creyó que la estrategia de rodear a Israel de aliados árabes supondría el aislamiento de Irán de la región.

La última iniciativa para ello fue durante la administración Trump que se propuso a construir la Alianza Estratégica para Medio Oriente (Middle East Strategic Alliance), una arquitectura de defensa colectiva similar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que incluyera a los estados del Golfo Pérsico más Israel que aspiraba a reconstituir lo que en su momento fue.

Sin embargo, la ambiciosa iniciativa tropezó con el bloqueo impuesto por Arabia Saudita a Qatar por los vínculos de Doha con Teherán. La crisis, lejos de debilitar el lazo, lo terminó fortaleciendo, minando la cohesión para la alianza en el golfo que aspiraba Washington.

Además, la colaboración de los cataríes con Hamás ha distanciado más a Riad de Doha debido a la estrecha colaboración de los sauditas con Estados Unidos, un gobierno que considera a este grupo palestino político-militar como terrorista.

Como consecuencia, los Acuerdos de Abraham de 2020 sumaron a Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Marruecos dentro del grupo de países que reconocen el Estado de Israel. Esto supone el único logro rescatado de las cenizas de la alianza propuesta por Washington para fortalecer las capacidades de seguridad de sus aliados frente a Irán.

Asimismo, a pesar de no tener relaciones diplomáticas, Israel y Arabia Saudita han empezado a coincidir. Tel Aviv ve en Teherán un enemigo que amenaza su existencia política a través de su guerra asimétrica abanderada por Hezbollah y Hámas. A la vez, Riad percibe a este como competencia directa por el liderazgo regional atravesado por el clivaje religioso sunita-chiita.

A pesar de que no se ha confirmado la conexión iraní en el ataque de octubre, el beneficio es significativo para los iraníes: han saboteado de momento el potencial reconocimiento del reino saudita al Estado de Israel, lo que hubiera significado una pérdida de influencia en los asuntos del Medio Oriente.

Indirectamente esto también representa un regreso de la cuestión palestina a las tratativas. Muy distinto a los Acuerdos de Abraham, se ha vuelto costoso dejar de lado la exigencia al gobierno de Benjamín Netanyahu de un estado palestino. Por eso, las recientes hostilidades han obligado a los sauditas a poner freno a las negociaciones a la espera del siguiente movimiento del gobierno israelí.

Las acciones violentas de Hamás han sido un golpe de opinión en una región donde aparentemente la diplomacia de los gobiernos árabes había soslayado las exigencias palestinas dentro de la ecuación para construir potenciales relaciones con Israel.

El tablero de Tel Aviv: Israel y Hamás

El alcance de este nuevo capítulo del conflicto palestino-israelí estará condicionado fuertemente por la reacción del gobierno de Netanyahu a la acción terrorista de Hamás. Aunque Israel ha declarado el estado de guerra con el objetivo de destruir a Hamás, sus acciones se han cuidado de no caer en una nueva ocupación de la Franja de Gaza.

Las consideraciones de estrategia militar dictan las altas probabilidades de bajas israelíes en un escenario de guerra urbana que podría jugar en contra de Netanyahu a nivel interno, sumado a la debilidad por el ataque sorpresa de hace dos semanas.

Además, entrar en Gaza podría provocar que Hezbollah se involucre completamente en el conflicto abriendo un segundo frente desde el sur del Líbano. Por eso, en el momento de escribir esta columna, las prevenciones de las Fuerzas de Defensa Israelí (FDI) se han materializado en un asalto selectivo en Gaza con su consiguiente retirada a sus posiciones.

Mientras tanto, la estrategia de bombardeos masivos y los cortes de agua y electricidad en la Franja de Gaza han acentuado la crisis humanitaria que ya supera los 6.500 muertos según el ministerio de salud gazatí.

La práctica de castigo colectivo que padecen los palestinos amenaza con desbordar el flujo de refugiados a Egipto y Jordania, gobiernos que han manifestado su preocupación por la alta presión migratoria que podrían experimentar ante la insuficiente capacidad de respuesta.

A ello se le suma que la decisión de Israel de suspender el visado del subsecretario de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas compromete aún más la posibilidad de una respuesta coordinada que ayude a miles de palestinos en medio del conflicto.

El tablero global

Por último, los ataques de Hamás han causado movimientos políticos más allá de las fronteras de Palestina provocando la actividad de varios actores. Para Estados Unidos, la agresión terrorista ha sido una oportunidad de demostrar fortaleza en su alianza con Israel y de aconsejarlo en cómo proceder si no quiere acarrear costos de audiencia—muy sensibles al sufrimiento del pueblo palestino—y romper relaciones con sus aliados árabes.

Aquello que está en juego es el regreso de la primera potencia del mundo a una región donde las intervenciones en Afganistán en 2001 e Irak en 2003 habían representado fallidos intentos de supremacía militar y normativa. Así, EE. UU. busca una victoria en política internacional después de varios desaciertos que seguro tendrán un eco en las elecciones presidenciales de 2024.

Sin embargo, su competencia geopolítica no le pierde pisada. China ha llamado al desescalamiento porque también quiere preservar un reciente logro en materia de política exterior: el restablecimiento de relaciones entre Irán y Arabia Saudita.

La persistencia del conflicto en el vecindario se explica en gran medida por el sistema de cooperación y conflicto que reúne y separa a los distintos gobiernos del Medio Oriente.

Más allá del interés del gigante asiático en dos mercados petroleros próximos, su objetivo es preservar a los futuros miembros de los BRICS como un mecanismo de pacificación de la región donde el comercio y las inversiones deben estar acompañados de un entorno de seguridad propicio. Después de todo, la violencia es perjudicial para los negocios.

La Unión Europea y Rusia muestran situaciones distintas. Rusia puede desviar la atención de su propia invasión a Ucrania buscando posar de adalid de la paz e incluso puede ampliar su abanico de aliados en Medio Oriente.

Para la Unión Europea el panorama es más complicado, pues puede ver obstaculizada su conectividad con los mercados más al este debido al retraso de la puesta en marcha del Corredor India-Medio Oriente-Europa aprobado por el G-20 en su reunión de este año.

En suma, hoy los conflictos locales y regionales difícilmente se quedan anclados en los territorios donde se libran violentamente. Sin duda, la globalización de los conflictos es cada vez más intensa debido a la multiplicidad de alianzas y rivalidades solapadas entre actores estatales y no estatales que establecen tableros geopolíticos distintos y a la vez interdependientes que entorpecen y/o aceleran los cambios en el orden internacional.

Puede ver: El antes y el futuro de la crisis

Acerca del autor

Camilo Gonzalez

*Profesor e investigador de la Universidad Javeriana, editor del medio digital Visión Global, magíster en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca.

5 comentarios

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Camilo Gonzalez

*Profesor e investigador de la Universidad Javeriana, editor del medio digital Visión Global, magíster en Ciencia Política de la Universidad de Salamanca.

5 comentarios de “Los tres tableros del ajedrez en Medio Oriente

  1. esta complejidad refleja la naturaleza interconectada de nuestro mundo actual. Los conflictos regionales ya no son asuntos aislados, sino que tienen ramificaciones globales. Estados Unidos y China compiten por influencia en la región, mientras que Rusia busca oportunidades para expandir su presencia. Esta interacción entre las grandes potencias tiene un impacto directo en la resolución de conflictos y en la estabilidad regional.

  2. El artículo destaca la complejidad de las relaciones en el Medio Oriente y cómo los conflictos locales pueden generar repercusiones a nivel global. Es esencial comprender que, más allá de las alianzas entre diferentes actores, estos conflictos amenazan la vida humana en última instancia. Lo que quiero resaltar es que en situaciones de conflicto, no existe una parte con la razón absoluta, ya que los argumentos pueden basarse en cuestiones culturales u otros aspectos. En esencia, tanto Israel como Hamás generan incertidumbre en lo que respecta a la seguridad y el bienestar de las personas.

  3. Este tema resulta muy complicado de manejar ya que los interes que hay de por medio por partes de paises externos por ejemplo estados unidos, que busca aprocechar la situaciones para entrar a israel, evidentemente le sirve a ellos echarle leña al asunto para adentrase más al territorio asiatico, ademas de esto, los choques que hay entre estos 2 lugares facilitan que empeore el problema porqué desde hace mucho tiempo ha habido ese roce pero este roce exploto e Israel no esta interesado en un dialogo donde el pierda, entonces esta buscando cierta manera para arreglar este problema, viendose esta solucion como robar territorio o lastimar mas al paiz vecino, entonces la solucion que yo veo es mirar la oportunidad de que estos dos pais entren a un dialogo donde los tengan un interes mutuo y ojala esperando que ningun pais se meta para evitar este acuerdo.

  4. Al parecer hasta que Israel no acabe con Hamas, no va a haber paz. Es muy probable que Israel a raíz de las situaciones que tuvo que vivir a penas fueron desalojados de sus casas los hicieron adquirir pensamientos terroristas. No les bastó con derrotar a Palestina apenas se defendieron del primer ataque perpetuado por Hamas, sino que los tienen sometidos. Israel es muy consiente que tienen uno de los mejores arsenales del mundo y tienen unos aliados que valen por 10, es decir que quieren terminar de sentirse poderosos acabando con un pueblo que ya no tiene comida, ya no tiene defensa,
    y que el mundo está quitando miradas.

  5. Es evidente después de leer el artículo que la globalización hace que un problema se complejice aún más, pues varios factores externos que se verían beneficiados por la victoria de uno o de otro bando proceden a meter mano en las decisiones de guerra, esto sin importar las vidas en juego, pues hay beneficios o riesgos económicos que deben ser adquiridos o protegidos. No se trata de factores aislados, porque aunque es verdad que hay países que no les beneficia ni les afecta la guerra en cierto modo el impacto está llegando a todos y es inevitable.

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