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Los retos de Enrique Peñalosa en el poder

Escrito por Super web
El Alcalde electo Enrique Peñalosa con el Presidente de Cambio Radical, Carlos Galán.

El Alcalde electo Enrique Peñalosa con el Presidente de Cambio Radical, Carlos Galán.

Nadia Perez Además de mejorar la seguridad y la movilidad, el nuevo alcalde tendría que cuidar  otros flancos: reconocer los avances sociales de Bogotá, dialogar con los movimientos ciudadanos y manejar a sus socios políticos, comenzando por Germán Vargas Lleras.   

Nadia Pérez Guevara*

Una victoria cómoda

Enrique Peñalosa obtuvo la victoria en Bogotá con el 33,10 por ciento de los votos gracias – entre otras cosas- al apoyo del partido Conservador, de Cambio Radical, de facciones del Partido Verde y de liderazgos todavía significativos, como el del también exalcalde Antanas Mockus.

A su victoria individual se suma la composición favorable del cabildo de la capital: 9 concejales para Cambio Radical, 3 para el Partido Conservador, 2 de la facción verde peñalosista, así como la reciente adhesión de los 6 concejales pertenecientes al Centro Democrático, lo que significa casi el 50 por ciento de la corporación.

Todavía no se conoce la posición de las bancadas del Partido Liberal y de la U, pero difícilmente se declararán en oposición para quedar al lado del Polo Democrático y del único concejal de Progresistas.

Esto quiere decir que el nuevo alcalde tiene un buen margen de gobernabilidad, o sea  que fácilmente contará con mayorías en el Concejo para aprobar su plan de desarrollo y sus demás iniciativas de gobierno. No tendrá que enfrentarse a una oposición apabullante, como le ocurrió a su predecesor. Y además cuenta con el apoyo del gobierno nacional.

Seguridad y movilidad

El Alcalde Mayor Gustavo Petro entrega una casa de Justicia Social en el sector de Diana Turbay.
El Alcalde Mayor Gustavo Petro entrega una casa de Justicia Social en el sector de
Diana Turbay.
Foto: Gustavo Petro Urrego

Sin duda los temas de movilidad y seguridad fueron pesaron mucho en la decisión electoral de los bogotanos, además del voto castigo a la izquierda tras su tres períodos al frente del gobierno distrital.

Peñalosa tendrá que mostrar capacidad de diálogo y concertación con los distintos sectores sociales.

El aumento del pie de fuerza de la Policía y la creación de la Secretaría de Seguridad son dos medidas que la ciudadanía espera ver convertidas en realidad en el corto plazo. El alcalde electo hizo ya sus primeros anuncios sobre este tema y ha adelantado reuniones con el comandante de la Policía de Bogotá y con el excandidato Rafael Pardo para concertar iniciativas como la creación de la guardia urbana y la instalación de cámaras de seguridad.

La movilidad, otro aspecto prioritario en la agenda del alcalde electo y para el grueso de la población, también fue objeto de anuncios como la prioridad del Transmilenio sobre el SITP, así como los cambios en el trazado de la primera línea del metro y en el pico y placa.   

No hay duda de que la seguridad y la movilidad son los dos grandes retos para el gobierno entrante. Pero hay otros elementos que pueden afectar la suerte de Peñalosa en la Alcaldía, especialmente el futuro de la política social, el control ciudadano y la influencia de las alianzas de gobierno.

La política social

Al conocer la victoria de Peñalosa, el alcalde Gustavo Petro trinó: "Termina un periodo en donde en 2003 se recibió la ciudad con un 50% en condición de pobreza y se entrega con un 9%". Más allá de la discusión sobre las estadísticas y su uso para demostrar avances en política pública, esta frase sintetiza uno de los mayores retos para el gobierno que comienza el 1 de enero del próximo año.

Programas como Bogotá sin hambre o Salud a su hogar, así como el mínimo vital de agua, la Secretaría de la Mujer, las políticas de reconocimiento de la diversidad sexual, el fortalecimiento de la educación pública distrital mediante una mejor infraestructura, la expansión de cobertura e iniciativas como 40×40, canalizaron los esfuerzos del Distrito  hacia los sectores más vulnerables de la ciudad.

Hoy en la materia existe un camino abonado y consolidado a lo largo de 15 años, lo cual obliga al nuevo alcalde a no perder de vista el componente social. Por eso, además de  la seguridad y la movilidad, que muchos bogotanos consideran prioritarias, el alcalde electo debería reconocer y mantener los programas sociales que han traído progresos importantes para a ciudad.

En su discurso de victoria, Peñalosa fue enfático al anunciar un "gobierno para todos". Esto quiere decir que inclinar la balanza hacia otras prioridades no debería implicar el desmonte de la política social, y menos aún en la coyuntura actual, ante un posible contexto de posconflicto donde habría aún más demanda por los servicios sociales y la atención del Estado.

La participación ciudadana

Peñalosa encontrará una ciudadanía distinta de la dejó al finalizar su alcaldía hace ya 15 años. La politización, la polarización, y el mayor conocimiento sobre los temas de la ciudad facilitaron la emergencia de organizaciones sociales y ciudadanas, con experiencia acumulada en los procesos de movilización que han aumentado su influencia ante el Estado y la opinión pública.

Organizaciones de mujeres, de jóvenes, de víctimas, de ambientalistas, de animalistas, de LGTB, para citar solo algunas, conforman ya una red de control ciudadano sobre la formulación y ejecución de las políticas públicas en  una amplia gama de materias. 

A Peñalosa no le sería fácil convertir en realidad su modelo de ciudad y sus propuestas   estratégicas sin el concurso o al menos la aquiescencia de las fuerzas sociales que hoy actúan en asuntos como la expansión urbana, la conservación de humedales, la protección de los cerros orientales u  otros temas relacionados con la inclusión social.

La revocatoria del mandato ya no es la única herramienta para confrontar la administración; el seguimiento y la crítica constantes por parte de la sociedad civil organizada y no organizada son instrumentos esenciales para el control ciudadano. Peñalosa tendrá que mostrar capacidad de diálogo y concertación con los distintos sectores sociales.

A esto se suma el papel de instituciones como las Juntas Administradoras Locales  y las Juntas de Acción Comunal, que se encargan de ejecutar el presupuesto local y son reconocidas como escenarios de deliberación y participación ciudadana. Aunque no cuenten con verdadera autonomía financiera, estas organizaciones pondrán a prueba el control del nuevo alcalde en el ámbito local, al facilitar o entorpecer la coordinación entre el Distrito y las localidades. 

El peso de las alianzas

Sesión en el Concejo de Bogotá.
Sesión en el Concejo de Bogotá.
Foto: Alcaldía de Bogotá

Queda sin duda muy poco del Peñalosa que hace 15 años se caracterizó como un alcalde independiente de los partidos políticos y que después se presentó como candidato independiente en varias contiendas electorales. Las alianzas con Cambio Radical, el Partido Conservador y el apoyo reciente del Centro Democrático muestran hoy una realidad muy diferente.

Si bien Peñalosa contará con el respaldo de buena parte del Concejo, los apoyos y alianzas preelectorales significarán la negociación de cuotas burocráticas en su administración y, sobre todo, en su gabinete, lo cual no le permitirá tener un control total sobre la agenda distrital.

Seguramente Peñalosa no tendrá problemas de este tipo con el Partido Conservador, ya que este tiene poco peso dentro de la coalición de gobierno, además de ser reconocido por su interés en la repartición de puestos.

El apoyo del Centro Democrático puede causar tensiones con los sectores progresistas del peñalosismo, sobre todo en el manejo de temas como la seguridad o en su posición sobre el proceso de paz, del cual este partido se ha declarado abiertamente opositor.

Los apoyos y alianzas preelectorales significarán la negociación de cuotas burocráticas en su administración y, sobre todo, en su gabinete

Sin embargo, el reto más importante en materia de gobernabilidad de Peñalosa serán las relaciones y el equilibrio de poder con un partido como Cambio Radical, que se deslindó de la Unidad Nacional para las elecciones locales y salió victorioso en varios municipios y departamentos, incluida Bogotá.

Cambio Radical, bajo el liderazgo de Germán Vargas Lleras, ha demostrado tener agenda propia: la infraesructura y la construcción son los ejes de trabajo del vicepresidente, que a diario recorre el país anunciando o inaugurando obras.  Y Peñalosa fue clave en su objetivo de incursionar con fuerza en Bogotá.  

Esto supone un desafío grande para Peñalosa, pues tendrá la sombra de uno de los líderes más fuertes del país, con una gran bancada y cuadros partidistas altamente disciplinados. El reto será demostrar la capacidad y el liderazgo del alcalde electo sobre su equipo de gobierno, evitando la imposición de intereses y la construcción de agenda por parte de Cambio Radical.

Para algunos, la lucha de liderazgos concluyó en las urnas el 25 de octubre, pero ahora vendrá el forcejeo para controlar el gobierno de la capital.

Para la administración que comienza en 2016 no son pocos los retos. Los cambios prometidos son muchos y no son fáciles de llevar a la práctica.  No obstante la “luna de miel” que rodea el comienzo de una nueva administración, los tres asuntos que destaqué  en este escrito sin duda influirán marcadamente sobre la suerte buena o mala del próximo gobierno distrital.   

 

* Docente de la Universidad de La Salle y de la Universidad Javeriana.

 

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