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Los problemas y limitaciones de COVAX

Escrito por Carolina Gómez, Claudia Vaca y Tatiana Andia
Carolina-Gomez
Tatiana Andia

Ni una pandemia logró cambiar la lógica en la producción de conocimiento. COVAX refuerza el status quo.

Carolina Gómez*
Claudia Vaca*
Tatiana Andia*

COVAX: un intermediario

Esta semana el ministro de salud expresó que hay 15 millones de personas que deben ser vacunadas. Tres grupos recibirán la vacuna de manera prioritaria: trabajadores de la salud, adultos mayores y personas con comorbilidades. Además, aclaró que se tiene garantizada la vacuna para 10 millones de personas, ya que serán adquiridas mediante un mecanismo multilateral llamado COVAX.

Los 5 millones restantes los adquirirá directamente con las farmacéuticas. Sin embargo, la negociación con las empresas productoras no es transparente y, de hecho, parece casi extorsiva.

En abril de 2020 la OMS, el Banco Mundial, la Fundación Gates, el Wellcom Trust entre otros, lanzaron el Acelerador de Acceso a Herramientas para COVID-19 (ACT): un mecanismo de colaboración global para acelerar el desarrollo y acceso equitativo a pruebas de diagnóstico, tratamientos y vacunas contra la COVID-19.

Dicho mecanismo tiene cuatro pilares: las pruebas diagnósticas, los tratamientos, las vacunas y el mejoramiento de los sistemas de salud. El pilar de las vacunas se llama COVAX. Este es un mecanismo que agrega la oferta y la demanda para acelerar el desarrollo y acceso a las vacunas.

De lado de la demanda, COVAX sirve como intermediario para la compra de las dosis. Los países de renta alta y medio-alta, entre los cuales está Colombia, deben comprar anticipadamente las dosis. Los países de renta baja y medio-baja las comprarán una vez estén listas y se beneficiarán de un subsidio en el precio.

La negociación con las empresas productoras de la vacuna no es transparente y, de hecho, parece casi extorsiva

Sin embargo, la compra anticipada de los países con la capacidad de pago suficiente es en realidad un eufemismo para una ‘inversión de capital de riesgo’. Aún no se desarrollan completamente las vacunas y además debe realizarse una producción masiva de cantidades sin antecedentes en la historia.

Para lograr esto los países deben aportar grandes sumas de dinero, al igual que las organizaciones filantrópicas y los organismos multilaterales. En resumen, se trata de invertir el dinero público en un emprendimiento inédito y de alto riesgo que arrojará vacunas en vez de rendimientos financieros. ¡Ojalá la apuesta salga bien!

Del lado de la oferta, COVAX convoca a varios productores de vacunas para tener un portafolio amplio y reducir el riesgo de la apuesta. Por ahora hay nueve iniciativas inscritas y se anunció que se inscribirán otras nueve. COVAX entrega el dinero de la compra anticipada a los productores para que completen la investigación, desarrollen las vacunas y puedan después pasar al escalamiento industrial.

Pero COVAX no es un esfuerzo colaborativo. Estas entidades trabajan individualmente, sin compartir información o recursos. Cada una hace sus investigaciones y ofrece cierto número de dosis a través de COVAX a cambio de recibir recursos económicos.

Pixabay La innovación impulsada solo por quien puede pagarla distorsiona las oportunidades de investigación en el campo farmacéutico.

Modelo de innovación

El papel de la Fundación Gates tanto en COVAX como en la salud pública global recibió diversas críticas por no modificar el modelo de innovación actual, distorsionado y fallido. En este modelo el mundo depende de un puñado de empresas privadas para inventar tecnologías sanitarias que resuelvan los problemas de la población.

Esto sucede en parte porque la fortuna de Bill Gates se construye sobre la base de la propiedad intelectual, uno de los factores que más distorsiona el modelo de innovación actual.

Si la innovación esta privatizada, entonces la agenda de investigación y desarrollo es dirigida por el mercado en vez de por la carga de la enfermedad o por la epidemiología.

Un ejemplo de esto son las patentes. Estas son un monopolio legal de veinte años sobre un invento (entre esos los medicamentos y las vacunas) otorgado por el Estado a un particular, que le da derecho a explotarlo de manera exclusiva y a cualquier precio.

Como incentivo de la innovación por excelencia, las patentes afectan negativamente la innovación por al menos tres razones:

  • Únicamente incentivan la innovación si hay un mercado con capacidad de pago. Por este motivo la investigación y desarrollo de tecnologías sanitarias para las enfermedades de los países pobres como el dengue, la malaria o la tuberculosis es escasa.
  • Hacen muy difícil acceder a las nuevas tecnologías sanitarias debido a los altos precios.
  • El incentivo de introducir constantemente medicamentos patentados caros que reemplacen los medicamentos viejos que funcionan bien y son baratos crea un cambio tecnológico frenético y un exceso irracional de consumo.

COVAX no enfrenta estas distorsiones y tampoco promueve la colaboración científica, la ciencia abierta o la difusión del conocimiento. Es apenas un intermediario financiero, un reductor de costos de transacción que acelera el proceso: reúne dinero rápidamente para que las empresas puedan trabajar en las vacunas.

Aunque esto es necesario, refuerza el status quo y la idea falaz de que no puede cambiarse el modelo de innovación. Ni siquiera una pandemia logró impulsar vías más solidarias.

Si la innovación esta privatizada la agenda de investigación y desarrollo es dirigida por el mercado en vez de por la carga de la enfermedad o por la epidemiología

C-TAP: una alternativa

La OMS también auspició una alternativa al ACT a principios de la pandemia, siguiendo la petición del presidente de Costa Rica. Esta alternativa se denomina ‘Mancomunidad de acceso a tecnologías para COVID 19’ (C-TAP) y promueve un abordaje distinto de la pandemia, que pasa por enfrentar las fallas del modelo de innovación descrito. Colombia no participa en esa alternativa.

Este fondo reúne y hace público el conocimiento, la propiedad intelectual y la información relacionada con las tecnologías sanitarias contra la COVID-19 para “apalancar nuestros esfuerzos colectivos de avanzar la ciencia, el desarrollo tecnológico para compartir los beneficios del avance tecnológico y su aplicación, con base en el derecho a la salud”.

De esta manera pone el conocimiento científico a disposición de la humanidad para que cualquier persona con la capacidad necesaria lo use para reproducir las tecnologías para enfrentar la pandemia, aumentar la oferta y asegurar un acceso más rápido a las mismas.

Pero el C-TAP no recibió la atención ni el apoyo que ha recibido el ACT, aunque su estrategia pueda servir para solucionar el problema del acceso y la repartición equitativa de las vacunas. Debido a esto COVAX es el único mecanismo global existente que pretende ofrecer una solución a los países más pobres para poder acceder a la vacuna contra la COVID-19.

Las vacunas tendrán que racionarse necesariamente. COVAX se propuso romper con la lógica monetaria: el primero que reciba las vacunas no puede ser el más adinerado. Para ello, la OMS diseñó un marco de repartición global para distribuir las vacunas equitativamente.

Razón Pública le recomienda: Colombia y la COVID-19: ¿lo hemos hecho bien?

Las mejoras para COVAX

COVAX debe corregir algunos errores. Por un lado, no está esforzándose para que las vacunas que financia puedan ser reproducidas sin que existan barreras de propiedad intelectual. Esto hace que el reto de abastecer el mercado global en poco tiempo sea aún más apremiante.

Aunque COVAX financia a los laboratorios con los recursos públicos que le transfieren los países, parece que no tiene la intención de evitar que las empresas se apropien y privaticen las vacunas.

Por otro lado, COVAX carece de transparencia, tanto en su diseño como en sus negociaciones. Por ejemplo, hay poca información sobre los precios que están negociando. En cualquier caso, los precios tienen que servir únicamente para recuperar los costos de producción y no más que eso.

Los gobiernos pueden también actuar y exigir mejoras. Ellos financian COVAX y por eso no pueden ser espectadores pasivos de las decisiones que toma un puñado de empresarios sin representación democrática.

Colombia accedió a COVAX y acata desmesuradamente las medidas de confidencialidad de los acuerdos que adelanta con las empresas de forma bilateral para el resto de las dosis que se necesitan.

Ojalá el ministro de salud entienda que hay muchas voces y organizaciones que pueden ayudarle a lidiar con las presiones de las gigantes farmacéuticas para acceder a vacunas seguras, efectivas y libres de patentes.

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