Los otros desplazados: los ambientales
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Su número es mayor que el de los desplazados por la violencia. Y aumentarán de manera catastrófica. Sin embargo el gobierno no los tiene en cuenta en sus políticas ambientales ni en la de atención a víctimas.
Sandra Zuliani Coletti*
Problema creciente
Debido a la variabilidad climática que se presenta en este momento, en el planeta se alternan épocas de fuertes lluvias y de sequias muy marcadas, las cuales alteran gravemente las condiciones de vida de la población.
Antes se reconocía apenas la otra cara de la moneda es decir, el hecho de que las acciones humanas repercuten sobre fenómenos como el aumento de la temperatura, la frecuencia creciente de temperaturas extremas, el derretimiento de los casquetes polares, las alteraciones en los ecosistemas, la aparición de especies invasoras, o la pérdida de playas y de propiedades del suelo.
El número de personas que abandonó sus hogares por causas ambientales superó al de quienes lo hacen por conflicto armado.
Hoy se sabe que estos fenómenos inciden de manera directa sobre la actividad humana, y obligan a las personas a realizar cambios para adaptarse a las condiciones que determina el clima. Bajos estas circunstancias, las comunidades deben dejar sus territorios, sus actividades económicas y su cultura, y desplazarse a otros lugares donde las condiciones ambientales permitan mejorar su situación.
Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en la actualidad hay aproximadamente entre 20 y 25 millones de personas en el mundo a quienes se puede clasificar como refugiados ambientales. Y en unos pocos años esta cifra podría duplicarse: el cambio climático es global y el desplazamiento ambiental pudiere afectar a cualquier territorio del planeta.
El número de personas que abandonó sus hogares por causas ambientales superó al de quienes lo hacen por conflicto armado. Y otras realidades cada vez más comunes en el desplazamiento, más allá de las pérdidas materiales, son las del desarraigo, la separación familiar y por tanto la desintegración social.
![]() Inundación en Mosquera, causada por la ruptura de uno de los jarillones del río Bogotá durante la temporada invernal del año 2010. Foto: Santiago La Rotta |
Efectos devastadores
Los desastres naturales han producido graves calamidades públicas y situaciones caóticas cuando se dan inundaciones de grandes zonas urbanas o rurales, derrumbes y avalanchas que, además de causar muertes numerosas, han obligado al desplazamiento de sus habitantes para alojarlos en refugios.
Y otros tantos han tenido que abandonar sus viviendas por el alto riesgo que representa seguir viviendo en ellas. Estas emergencias también desatan condiciones de pobreza, escasez, y enfermedades entre la población desplazada.
Los efectos del cambio climático se dan con mayor crudeza en los países en vía de desarrollo, y en estos países la condición de desplazado ambiental no discrimina edad, sexo ni condiciones económicas.
Los sectores más vulnerables de la población (mujeres, niños y ancianos) corren también más riesgo de sufrir con estos desplazamientos. El 50 por ciento de los afectados por desastres naturales son menores de edad y los pronósticos que hacen los organismos internacionales para la próxima década son devastadores.
Se calcula que serán alrededor de 175 millones de niños las víctimas de estos fenómenos conocidos como desastres naturales. En un solo año, 2010, se estimaron 50 millones de desplazados ambientales y la mayoría eran mujeres y niños. Además, hay 14 veces más posibilidades de que las mujeres y los niños mueran en un desastre que los hombres.
De igual forma, existe una relación estrecha entre el clima, los ecosistemas y el desarrollo. Hay una evidente relación entre el comportamiento del clima, la capacidad de los ecosistemas para proveer bienes y servicios, y la transformación de estos bienes y servicios en bienestar y crecimiento económico.
El clima tiene la capacidad de potenciar o limitar el desarrollo económico y social, y la presón que ejercemos sobre los ecosistemas puede tener repercusiones sobre la capacidad de estos para aminorar los impactos del cambio y la variabilidad climática.
No todos los desastres ambientales tienen una causa natural. En algunos casos estos son consecuencia de actividades antrópicas que conllevan un uso inadecuado de los recursos naturales, así como la deficiencia en la aplicación de instrumentos de planificación del territorio, en especial los relacionados con el uso de los recursos naturales.
En otras palabras, la forma como el hombre interviene los ecosistemas determina su vulnerabilidad frente a los fenómenos climáticos.
![]() Inundación en un pueblo de Valle del Cauca. Foto: Sol Robayo |
Desplazados sin estatus
El periódico Portafolio del 6 de octubre del 2013, en el artículo “Desastres le han costado al país $ 1 billón al año”, señala lo siguiente: “Entre el 2003 y el 2012, 911.500 personas en el mundo perdieron la vida como consecuencia de sequías, terremotos, inundaciones y tormentas, entre otros desastres naturales. La proporción en Colombia, durante ese mismo periodo, fue de 1.635 muertes. El costo económico global por esas situaciones fue el equivalente a 2.546 billones de pesos, es decir, más de 10 veces el Presupuesto General que Colombia tendrá en el 2014”.
Pero el verdadero problema consiste, como se explicó en un artículo de Legambiente, en que los desplazados ambientales no existen en el mundo jurídico, y por lo tanto no son reconocidos como tal por la Convención de Ginebra de 1951 ni por su protocolo suplementario de 1967.
En el contexto colombiano no se ha establecido la denominación de desplazados ambientales a aquellas personas que han abandonado forzosamente su entorno de vida por causas asociadas con los desastres naturales, y prefiere denominárseles “población afectada”. Por lo tanto, estos solo reciben atención en el momento de la emergencia, sin ninguna garantía para el futuro.
Después de la ola invernal 2010-2011, mediante la Ley 1523 de 2012, el Estado colombiano adoptó su “Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres” y se estableció el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, para poner en marcha acciones preventivas ante la ocurrencia de desastres naturales. Sin embargo, dicha política no contempla los desplazados ambientales.
Por eso no existe tratamiento especial para las personas desplazadas por causas medioambientales. Únicamente se las asiste como respuestas a cada evento “natural”, sin que reciban atención prioritaria desde el punto de vista jurídico.
La atención en Colombia
Es claro que los desastres naturales implican altos costos para el Estado y que- así los desplazados ambientales no sean una figura legal reconocida- el Estado debe invertir en la reconstrucción, en atender los afectados y los desplazados, en reubicar la población y las comunidades.
Los recursos del gobierno nacional para estas tareas son administrados por el Fondo Nacional de Calamidades. Igualmente, el gobierno creó el Fondo de Adaptación, entidad adscrita al ministerio de Hacienda, como mecanismo para identificar y escoger prioridades en las etapas de recuperación, construcción y reconstrucción del fenómeno de “La Niña” 2010-2011. Este fondo realizó una inversión de 1.204 billones de pesos entre 2011 y 2012, principalmente en vivienda, infraestructura de mitigación y transporte, y tiene planeada una inversión de 8.100 billones de pesos entre 2013 y 2014.
El 50 por ciento de los afectados por desastres naturales son menores de edad.
Ahora el gobierno nacional está formulando el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) que busca reducir el riesgo y los impactos socio-económicos asociados con el cambio y con la variabilidad climática, pero hay que esperar a ver qué trae.
Todo lo anterior demuestra que aunque se han creado varias instituciones nacionales para contrarrestar los efectos de la ola invernal, no parece prioritaria la atención futura para aquellas personas que no pueden retornar a su territorio después de un desastre natural.
Sin embargo, es claro que el desplazado ambiental, por condiciones de su territorio y/o actividad económica, requiere del apoyo del Estado para poder adaptarse a su nueva condición o para regresar a sus territorios.
Para esto se hace necesarios
· su reconocimiento legal, tanto nacional como internacional,
· una mejor y mayor coordinación interinstitucional para atenderlos y, sobre todo,
· formular y aplicar una política pública que facilite las inversiones en el futuro.
Los efectos del cambio climático son una realidad visible en muchos países, reflejada en episodios frecuentes: inundaciones, vendavales, deslizamientos, oleadas de calor intenso que diezman la producción agrícola, baja disponibilidad del recurso hídrico, escasez, pobreza y destrucción de viviendas, carreteras, vías y puentes.
El desafío es lograr que estos problemas sean tomados en cuenta dentro de la política nacional.
* Ingeniera ambiental de la Universidad de Medellín, candidata a maestría en Ciencias Ambientales de Cla orporación Académica Ambiental de la Universidad de Antioquia. sazuliani@gmail.co.
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Sandra Zuliani
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Su número es mayor que el de los desplazados por la violencia. Y aumentarán de manera catastrófica. Sin embargo el gobierno no los tiene en cuenta en sus políticas ambientales ni en la de atención a víctimas.


